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3500 Millones

Por qué debemos mantener la cooperación al desarrollo

Por: | 26 de marzo de 2014

Esta entrada ha sido escrita por nuestro colaborador Miquel Carrillo (@miquelcarr).

Captura de pantalla 2014-03-23 a la(s) 19.41.35Ashraf nació en Siria el día en el que comenzó el conflicto, 15 de marzo de 2011. Tras escapar con sus padres de la muerte que atrapó a familiares y vecinos, hoy ha encontrado refugio en Líbano gracias a la ayuda de ACNUR. Su emocionante historia está disponible aquí. Foto: UNHCR/A. McConell.

Días atrás participé en un encuentro en el que un partido político quería reflexionar sobre qué cooperación al desarrollo hacer en adelante. Se repartieron las preguntas y a cada uno de los integrantes de la mesa nos tocó una de esas cuestiones de futuro.

En realidad, la que me tocó en suerte es una pregunta a la que no llevamos atendiendo desde hace mucho tiempo. O, por lo menos, a la que seguimos respondiendo con argumentos que quizás ahora ya no sirven, aunque fueran válidos y justificaran la acción de la cooperación en un pasado no tan lejano.

¿Cómo acabar con la percepción de que ahora "no toca" la cooperación?, esa era la cuestión. Uno apela a la razones éticas o morales, normalmente, cuando le plantean el dilema. La noche antes, viendo las noticias en televisión, mi hija de doce años planteó una pregunta casi idéntica en voz alta: '¿Por qué nos preocupamos de lo que está pasando en Ucrania con todo lo que está pasando aquí?', y reconozco que los argumentos de siempre no me parecieron que satisficieran su preocupación y curiosidad. 

Así que me puse a pensar en vez de tirar del manual de respuestas para adolescentes y auditorios entregados. Y reconozco que el ejercicio me sirvió para obtener algunas ideas que quizás tengan más fuerza en estos momentos que los viejos planteamientos, que a lo mejor han sido sobrepasados por una situación social diferente a aquella que los dio por buenos años atrás.

¿Por qué debemos hacer cooperación al desarrollo? ¿Por qué debemos construir la paz allende nuestras fronteras o contribuir a los derechos humanos de las demás sociedades del mundo? En primer lugar porque no hay otra política exterior más eficiente que la cooperación. Ninguna que con menos recursos tenga impactos más profundos y a largo plazo. La vieja política de la diplomacia de embajadas y de la guerra acumula fracasos sin que nadie se plantee su obsolescencia. Las intervenciones militares se suceden en los mismos países, año tras año, sin que logre cambiarse las condiciones que crean los conflictos y las injusticias que hay detrás de ellos. La política de nuestra seguridad exterior no alimenta bocas, sólo a una industria militar cada día más poderosa, y curiosamente nadie se cuestiona en este país, ni en tiempos de crisis, por qué le invertimos tres o cuatro veces más que en cooperación, simplemente para mantener operativa una maquinaria de guerra 'por lo que pueda pasar'.

Dos. Es el único sistema redistributivo de riqueza que tenemos a escala mundial. Con todas sus imperfecciones, constituye lo más parecido a un sistema de fiscalidad internacional, que en todo caso hay que mejorar y extender, coordinar y afinar, pero no deconstruir. Sin tales sistemas de redistribución es imposible crear condiciones para la gobernanza a nivel mundial ni atajar las desigualdades que la economía capitalista y el mercado generan. Algo que ya es un consenso, de alguna manera, entre el liberalismo y la socialdemocracia, aunque no se pongan de acuerdo en el grado y la forma de aplicación. Desmontarlo por ahorrarse unas décimas de gasto público no es más que un fraude al mundo y a nosotros mismos, como cuando no pagamos nuestros impuestos, y tan estúpido como hacerse trampas al solitario.

Tres. La complejidad de los problemas a los que nos enfrentamos exige políticas en consecuencia. La cooperación actúa desde esa visión, entendiendo que los conflictos y los actores en casa son los mismos que nos encontramos a miles de kilómetros, no se limita a acotarlos en su dimensión geográfica más inmediata ni a desvincular las causas estructurales que los reproducen una y otra vez. Por ejemplo, que la deuda que nos ahoga ahora es la misma que se cebó con América Latina, con idénticos mecanismos de desarrollo, actores e impactos sobre los ciudadanos. Estamos hablando de la cooperación transformadora, claro está, la que pretenden consolidar y extender derechos entre las personas, la que no entiende de razones de Estado ni de estrategias comerciales.

Seguro que si seguimos pensando se nos ocurren más argumentos para hacer evidente que la cooperación es hoy más necesaria que nunca, que no tenemos políticas tan adecuadas para estos tiempos como esta. Alguien apuntó en la misma cita, sin ir más lejos, que los países nórdicos ya han conseguido establecer la correlación entre cooperación y democracia: sin saber todavía por qué muy bien, aquellas sociedades que la practican más tienen mejores gobiernos y más transparentes. La cooperación es, en el fondo, la versión netamente democrática de la política exterior, y deberíamos apostar sin ambages por esa manera de hacer las cosas.

Hay 7 Comentarios

pues nada, nada mejor que la impagable nueva ley de acción exterior, donde en la 1ª! página (de 30) ya dice, dentro de sus 5 exigencias fundamentales: y en 2 lugar… "cobra una importancia capital consolidar y reforzar la credibilidad de España en el exterior ya que, como consecuencia de la globalización y del crecimiento exponencial de las relaciones económicas internacionales, dicha credibilidad es de indudable importancia para aumentar la exportación de bienes y servicios, atraer capitales con los que
financiar nuestra economía y facilitar la implantación y expansión de nuestras empresas…" . por cierto, en la última exigencia se acuerdan (parece que de milagro..) del cuidado y protección de la ciudadanía española.. (y tb de las empresas claro). Por si las dudas, ninguna mención siquiera al concepto cooperación… Qué miopía, coherente sin duda con el discurso de Rajoy en NNUU: aparte de cínicos, estúpidos: ¿los del MAEC no piensan de verdad que estos docs se los pueden leer otras cancillerías y que dejamos en evidencia el carácter mercantilista de los principios de nuestras relaciones exteriores? ¿Así queremos hacer amigos por el mundo?

Por último, como simple apunte al artículo, cuestiono la relación que hicieron en ese encuentro entre democracia y cooperación: "aquellas sociedades que la practican más tienen mejores gobiernos y más transparentes". Yo creo que las sociedades que tienen mejores gobiernos y más transparentes la practican más a causa de ello. Es decir, no creo que por tener más cooperación tengan mejores gobiernos, sino al contrario (la relación de dependencia probablemente sea la inversa)

Lo que más me gusta del artículo es la reflexión que lo precede. La necesidad de buscar respuestas más allá de las ya establecidas, de las que ya todos conocemos.
Yo no olvidaría que la cooperación al desarrollo surgió en los años 70/80 como un gesto de responsabilidad de los países civilizados por la colonización, ese período en que nos repartimos el mundo, lo explotamos a nuestro antojo y abusamos de él, sus recursos y sus habitantes. Yo sigo creyendo en que la cooperación no es pura solidaridad, sino que tenemos aún deudas con los países explotados. Es un deber moral, del que no nos acordamos porque no nos interesa.

El sistema de redistribución de riquezas mundial que hay, que comenta Bundle, es precisamente el que hay que cambiar... Una cooperación transformadora no se limita a bombear dinero de un sitio a otro (lo cual sería como tratar de parar el hundimiento del Titanic usando un cubo de playa para achicar el agua), sino a incidir para cambiar relaciones injustas en las grandes instancias internacionales y entre países, con unos cuantos que tratan no solo de mantener su estatus sino de favorecer más y más a empresas de (4 personas) ese país, así como a tratar de visibilizar entre las personas de todo el mundo como sus acciones de consumo del día a día tienen impacto en otros lados, en especial sobre las personas más vulnerables (como la mariposa que aletea en un sitio y acaba causando un huracán en otro). Ahora mismo está ahí el tema del tratado de libre comercio UE-USA que favorecerá a las grandes empresas y nos quitará un poquito más de "ciudadanía" a las clases medias y bajas. Luchar contra esto también es cooperación!

Ya hay un sistema de redistribución de riqueza a escala mundial. Se llama globalización comercial, y redistribuye la riqueza de las clases trabajadoras de los países ricos en parte (pequeña) entre las clases trabajadoras de los países pobres, y (mayor) entre el capital sin fronteras, sobre todo el financiero.

El día en que los y las diplomáticas dejen de usar el fairy traído en valija diplomática…

Me ha gustado mucho. Yo le añado una razón nada científica: porque todos somo hermanos y hermanas y porque me importa lo mismo lo que pase en cualquier lugar del mundo, ya sea en un barrio de Madrid, en la frontera de Marruecos con Ceuta, en un campo de refugiados de Zimbabwe, en NYC... da igual. Tendamos a la verdadera globalización, la que acaba con fronteras, nacionalismos y ciudadanos de primera, segunda y tercera clase. Preocupémosnos y cuidémosnos los unos a los otros dando igual dónde nos tocó nacer.

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Sobre los autores

3.500 Millones es un blog coral dirigido por Gonzalo Fanjul. Este espacio es el resultado de un esfuerzo colectivo en el que los protagonistas de la lucha contra la pobreza comparten su experiencia y sus propuestas.

Autor

  • Gonzalo FanjulGonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, impulsa la iniciativa porCausa y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG

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