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3500 Millones

Contra el hambre, contra el despilfarro

Por: | 27 de mayo de 2015

Por Manuel Bruscas (@Manuel_Bruscas)

Food waste

“Creo que estoy enojado con este tiempo y que el hambre es la síntesis de todo lo que me enoja” (Martin Caparros – El Hambre)

El pasado mes de abril se celebró en Oviedo el “II Encuentro de la Alianza contra el hambre y la Malnutrición de España”, un evento organizado por la ACHM-E  que en esta edición tuvo como principal tema de debate la búsqueda de “soluciones para la reducción del desperdicio alimentario". Y es que como hemos denunciado en este blog en varias ocasiones, una de las paradojas más terribles de nuestro tiempo está relacionada con la comida: cada día mueren miles de personas de hambre  (y muchas otras no tienen acceso a una alimentación digna) y al mismo tiempo despilfarramos un tercio de la comida que producimos. O dicho de otro modo: si hay hambre en el mundo no es por falta de alimentos.

Con el fin de lograr un debate plural y rico en sensibilidades, la ACHM-E invitó a estas jornadas a representantes del sector empresarial, de la administración pública, de la sociedad civil y de diversas organizaciones no lucrativas como Feedback, Feeding Zaragoza, Banco de Alimentos de Asturias, Medicus Mundi, Cruz Roja o Nutrición Sin Fronteras. Las principales conclusiones de estas jornadas serán publicadas próximamente, pero a continuación resumo las cuestiones que, como participante de estas jornadas, me parecieron más relevantes:

1)      El hambre, la malnutrición y el despilfarro de comida no son inevitables. Podemos acabar con ellos. Lo primero que hay que hacer es ponerlos en la agenda y convertirlos en una prioridad.

2)      Para acabar con el despilfarro de comida lo más importante es que la gente sea consciente del problema. Lo que no comunica no existe, y por desgracia demasiada gente desconoce cuánta comida se tira.

3)      El problema de la transparencia. Una gran parte del despilfarro de comida sucede de forma “invisible”. ¿Cuánta comida tiran los supermercados?  ¿Cuántos kilos de frutas y hortalizas se quedan el campo sin ser recogidos? Es importante cuantificar estas pérdidas y que todos los actores publiquen datos que puedan ser contrastados por organismos independientes. Lo que no se mide no existe.

4)      Además de publicar datos, los supermercados y las empresas de alimentación tienen que implicarse más activamente en la reducción de despilfarro. No se trata solo de que limiten las pérdidas que producen ellos directamente, sino que también han de modificar todas aquellas prácticas que provocan despilfarro en origen. Por ejemplo, las toneladas de tomates que se quedan en la huerta porque no responden a los criterios de estética que emplean algunos supermercados.

5)      El poder del consumidor. Acabar con el despilfarro depende en gran medida de nosotros. Lo recordó Pepe Esquinas en una de las charlas: podemos hacer de nuestra cesta de la compra un carro de combate y elegir productos que respeten ciertos valores (por ejemplo, fruta fea).

6)      Voluntad política: las administraciones públicas pueden y deben ayudar a reducir la cantidad de comida que se dilapida. ¿Es una utopía? No exactamente. Sin ir más lejos Francia ha anunciado que prohibirá a los supermercados tirar comida a la basura

Un último apunte. Al término de las jornadas, alguno de los asistentes disfrutamos de una apetitosa comida en la Cocina Económica, una maravillosa asociación benéfica que facilita alimentación sana y nutritiva a las personas sin recursos. Gran parte de los ingredientes que usan son excedentes cedidos por supermercados y otras organizaciones. No cabe sino felicitar a todas las personas que lo hacen posible: un proyecto que lucha contra el hambre y contra el despilfarro. Sin embargo, resulta preocupante saber que en los últimos años la cantidad de personas que comen gracias a la Cocina Económica y otras organizaciones similares no ha dejado de crecer en España.  Sí, es gratificante ver la solidaridad de la sociedad civil, pero a la vez produce sonrojo constatar como la caridad está sustituyendo a la justicia social. ¿Acabar con el hambre no debería ser una prioridad de cualquier gobierno decente? Como sugirió alguno de los participantes de este “II Encuentro de la Alianza contra el hambre y la Malnutrición de España”, el derecho a una alimentación digna debería formar parte de la Constitución Española. Solo falta voluntad política.  

Hay 4 Comentarios

Sabemos que existe un gran despilfarro de comida en numerosos países del mundo, pero no sabemos cuanto. Es como todo… hasta que no lo vemos no nos lo creemos. Seguimos viviendo en nuestra burbuja ajenos a una realidad social que cada vez se incrementa mas, como es el difícil acceso que tienen persona de nuestro país a la comida. Si, porque no hay que irse mucho más lejos. España en los últimos años ha visto como sus comedores sociales se han llenado de familias de clase media, pudientes y trabajadoras. Familias que han preferido priorizar y dar de comer a sus hijos en comedores antes que quedarse sin sus casas. No paramos de ver a madres avergonzadas de tener que hacer eso para dar, quizás, la única comida del día a sus hijos. Y lo de los supermercados es lamentable. Kilos y kilos de comida en buen estado que se tiran a la basura porque la fecha de caducidad está próxima y eso ya no vale para el consumidor. Comida empaquetada que acaba en contenedores para ser desperdiciada. Ante esto, los estados deberían de crear políticas de gestión y cambiar, o intentar cambiar por lo menos, este modelo que impera desde hace años.

Como familias o cocineros individuales muchas veces es más difícil ajustar el desperdicio que si hablamos de restaurantes por ejemplo. Pero si aun siendo poco lo hiciéramos todos se notaría mucho. Muchas abuelas todavía tienen la costumbre de guardar todas las sobras y no tirar nada, pero cada vez más esta práctica se está olvidando. Otra cuestión importante a destacar son los hoteles, que ofrecen buffets libres en los que los huéspedes se sirven platos y platos de comida hasta arriba para poder "probar" todo el menú. Pero como es de esperar, los clientes no pueden comerse ni la mitad de lo que se han servido y todo va a la basura. Es una verdadera lástima.
Además, en nuestro país todavía no está muy extendido el hecho de llevarse de un restaurante la comida que nos ha sobrado de nuestro plato. Algo que la mayoría de gente no hace pero que casi todos los restaurantes ofrecen. Es una gran satisfacción poder salir de comer o cenar con un plato para alguien que lo necesite y ellos lo agradecen de corazón. Todos deberíamos estar concienciados con este tema tan importante a nivel mundial.

Al menos los vendedores de frutas y hortalizas que conozco. todos van dejando en sus veredas aquello que se ha seleccionado para descartar, de modo que la gente que pasa por el lugar bien puede aprovechar esos saldos y lo que nadie lleva se lo aprovechan quienes crían emplumados.

Escasez de recursos siempre hubo. Sucede que las Madres de los pasados siglos se las rebuscaban para dar de comer a su numerosa familia. Así los galaicos bien sabemos de los caldos que hacían nuestras Abuelas. La cuestión que la gente no pasaba hambre y debían realizar faenas que demandaban fuerza y habilidad. Ahora la gente se conforma con hamburguesas, que no son mas que un rejunte de carnes sobrantes de los cortes que se venden en las carnicerías, cuya textura conlleva mas del 50% de grasas. Cuando un plato de lentejas, te aporta mucho mas nutrientes que cualquier carne de la mejor calidad.

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Sobre los autores

3.500 Millones es un blog coral dirigido por Gonzalo Fanjul. Este espacio es el resultado de un esfuerzo colectivo en el que los protagonistas de la lucha contra la pobreza comparten su experiencia y sus propuestas.

Autor

  • Gonzalo FanjulGonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, impulsa la iniciativa porCausa y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG

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