Ángeles Espinosa

Regreso a Bagdad

Por: | 01 de marzo de 2013

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Aeropuerto Internacional de Bagdad a día de hoy / Vía airport-technology.com

La primera impresión resulta agradablemente esperanzadora. Nada más salir del aeropuerto, pequeños grupos de jardineros están regando las palmeras replantadas y cuidando el césped. Hacía diez años que no veía algo semejante en Bagdad. Pero la imagen de normalidad se quiebra enseguida. Un par de tanquetas cruzadas en la carretera cierran uno de los accesos a la capital iraquí para aquellos vehículos que no tengan un pase especial y recuerdan que las heridas de la última guerra aún no están cicatrizadas.

Baghdad%20Airport%20-%20Detroit%20Free%20PressUn poco más adelante, a la altura de Yihad, una explosión lanza al aire una columna de humo negro. Es un mal presagio en un barrio, uno de los pocos barrios en los que aún conviven suníes y chiíes, donde recientemente algunos residentes de la minoría suní han recibido octavillas conminándoles a irse o atenerse a las consecuencias.

Los atentados que a diario salpican las vidas de los iraquíes tal vez no lleguen ya a los titulares de la prensa internacional, pero sus víctimas siguen llenando tumbas. Según el recuento mensual que realiza la agencia France Presse, febrero se ha cerrado con 220 muertos y 571 heridos. Esas cifras son ligeramente más bajas que las de enero, con 246 muertos y 735 heridos, pero indican un aumento de la violencia con relación al último trimestre del año pasado (con unos 150 muertos mensuales de media).

De momento, se está lejos de los miles de personas que morían cada mes en los peores años de la ocupación estadounidense, entre 2006 y 2008. Sin embargo, en el ambiente flota el temor a que la violencia vuelva a desbordarse ante la parálisis política que atenaza el país desde las elecciones de 2010 que ningún partido ganó de forma clara.

Tal vez sea esa incapacidad para sacar adelante cualquier proyecto legislativo, lo que haya llevado al primer ministro Nuri al Maliki a poner tanto empeño en mejorar el aspecto de esta ciudad que sin ser bella, tampoco estaba habituada a verse tan desaliñada.

Hay 4 Comentarios

No culpo solo a los noeteamericanos y sus acolitos de las desgracias del pueblo iraki...creo que el fantoche de Sadam contribuyo significativamente a lo que hoy existe...servidor de EE UU con una desgarradora guerra contra el Iran revolucionario y no alineado en los años 80,persiguio con saña y ejecuto a miles y miles de comunistas y otros elementos progresistas..penso que por los servicios prestados podria salir de los planos de las potencias imperialistas y esos son los resltados...esperemos que la Repblica Arabe SIRIA se imponga a ss enemigos y a esa conspiracion qe pretende destruirla.

La situación de Irak es el fruto de dos intereses, uno de tipo religioso (la lucha entre sunitas y chiitas) y otro, de tipo económico ( el robo del petróleo llevado a cabo por el imperio de Estados Unidos despues de su sucia guerra). La lucha religosa es solo una imagen de lo que fue la lucha en Europa entre católlicos y protestantes. Y la lucha económica es una imagen del reparto del mundo entre las grandes potencias. Luego, el problema que padece el pueblo de irak no parece tener solución.

Los noticieros sobre el terreno, en Faluya, ciudad martir, desde Kirkuk y el petroleo, de Bassora y su puerto de ocupacion extranjera y contrabando, etc., muestran no las huellas, sino una realidad espantosa, hospitales sin medicos y enfermeras, sin medicinas, donde los mutilados por los yanquis a diario(usan municion de cristal liquido, como los judios, te atinan en el brazo y te arrancan el hombro), las mutaciones terribles por el uranio empobrecido(nacen con un ojo en media cara); la Clinton dice que ese es el "camino correcto".

La belleza de Bagdad está en el cielo que se ve desde allí...

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Sobre la autora

lleva dos décadas informando sobre Oriente Próximo. Al principio desde Beirut y El Cairo, más tarde desde Bagdad y ahora, tras seis años en la orilla persa del Golfo, desde Dubái, el emirato que ha osado desafiar todos los clichés habituales del mundo árabe diversificando su economía y abriendo sus puertas a ciudadanos de todo el mundo con sueños de mejorar (aunque también hay casos de pesadilla). Ha escrito El Reino del Desierto (Aguilar, 2006) sobre Arabia Saudí, y Días de Guerra (Siglo XXI, 2003) sobre la invasión estadounidense de Irak.

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