Ángeles Espinosa

¡O te callas, o lo paga tu madre!

Por: | 25 de abril de 2013

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Iman al Qahtani en los juzgados de Riad./ http://freearabs.com

“Querida madre, voy a dejarlo por ti; adiós”. Así se despedía de sus 74.529 seguidores en Twitter la feminista saudí y conocida defensora de los derechos humanos Iman al Qahtani (@ImaQh), el pasado día 10. ¿Qué había pasado? Tras semanas de intimidación y acoso, los servicios secretos elevaron la presión amenazando con extender su hostigamiento a la madre de Iman. Su caso es sólo el último de una campaña contra las libertades de expresión y asociación, que pone de relieve el temor de las autoridades saudíes (y el resto de las monarquías de la península Arábiga) ante el creciente activismo en las redes sociales.

 
“Corro el peligro de que me detengan en cualquier momento. [Los agentes del] Ministerio del Interior llamaron para hacerlo cuando me encontraba en casa de mi madre en Riad y ella se derrumbó. Tuve que suspender mi Twitter para evitar que me detuvieran delante suyo”, confía Iman a esta corresponsal.


No quiere decir más. No puede decir más. Sobre ella sigue pendiendo la amenaza de la detención por su trabajo informando sobre los derechos humanos en Arabia Saudí y su ayuda a las familias de los detenidos sin juicio. Las autoridades también la acusan de pasar datos sobre las violaciones de derechos a los medios de comunicación extranjeros. 


“El mensaje está claro, quieren que deje de trabajar en favor de los derechos humanos”, interpreta Khalid Ibrahim, co director del Centro para los Derechos Humanos del Golfo (GCHR, en sus siglas inglesas). En una entrevista por email, Ibrahim se muestra convencido de que “si finalmente no la han detenido ha sido porque ha dejado de tuitear y su cuenta está parada de momento”. También, quizá, porque al Reino del Desierto no le conviene que la prensa internacional se haga eco de la que sería su primera mujer periodista encarcelada.


Conocí a Iman durante un viaje a Arabia Saudí en 2004. La joven, a la que sus detractores llamaban despectivamente Iman el Saadawi en referencia a la conocida feminista egipcia Nawal el Saadawi, ya se destacaba por su defensa de los derechos humanos y de la mujer desde que empezó a trabajar como periodista poco después de concluir sus estudios en la Facultad de Artes de Riad dos años antes. Pero ha sido su apoyo a Abdullah al Hamid y Mohammad al Qahtani (sin relación directa), dos activistas recientemente condenados a diez años de cárcel, lo que parece haber causado la irritación de las autoridades.


La periodista acudió a su juicio, tuiteó sobre el desarrollo del mismo y escribió favorablemente de ambos. Tras una de las sesiones, el juez incluso llegó a ordenar su detención por “facilitar información falsa al tribunal”. En una respuesta impensable apenas unos años atrás, varios de los presentes la rodearon para impedir su detención y el magistrado terminó por ceder.


Pero los agentes del Ministerio del Interior, los temidos mabahith, no han tenido empacho en amenazar a su madre para conseguir su objetivo. No es la primera vez que presionan a un familiar para intimidar a un activista. El abogado Walid Abualkhair, que en la actualidad está siendo juzgado por “ofender al poder judicial”, ya pasó por ese trago cuando los agentes coaccionaron a su padre para obligarle a abandonar su defensa de los derechos humanos. 


“Aunque Iman está libre por ahora, su voz desde luego no lo está”, ha denunciado el blog Free Arabs, que enmarca su caso en el pulso entre los activistas y las autoridades. “Se trata de una indicación de que los tiempos están cambiando en el reino de las dos mezquitas sagradas”, añade.

No sólo. También en las otras monarquías de la península Arábiga, se está produciendo un goteo de detenciones entre el creciente número de ciudadanos que, desde el estallido de la primavera árabe y aprovechando la plataforma que ofrecen las redes sociales, se lanzan a expresar sus opiniones y criticar los abusos de sus gobernantes.

Hay 1 Comentarios

Arabia Saudita es el prototipo de una tiranía encubierta, muy típica de ese mundo con disfraz religioso. Y los hipócritas occidentales hablan, con su eterno bla bla, cuando hacen referencia a algunos países de centro y sudamérica. O sea, la respuesta es sencilla... el negocio del petróleo que interesa mas que los derechos humanos. Espero, que en este siglo XXI, la mujer del mundo islámico alcance la igualdad social y llegue a su fin el machismo aberrante que rige en esas sociedades.

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Sobre la autora

lleva dos décadas informando sobre Oriente Próximo. Al principio desde Beirut y El Cairo, más tarde desde Bagdad y ahora, tras seis años en la orilla persa del Golfo, desde Dubái, el emirato que ha osado desafiar todos los clichés habituales del mundo árabe diversificando su economía y abriendo sus puertas a ciudadanos de todo el mundo con sueños de mejorar (aunque también hay casos de pesadilla). Ha escrito El Reino del Desierto (Aguilar, 2006) sobre Arabia Saudí, y Días de Guerra (Siglo XXI, 2003) sobre la invasión estadounidense de Irak.

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