Ángeles Espinosa

A vueltas con el Ejército

Por: | 02 de mayo de 2013

Pakistán está a punto de vivir el primer relevo de un Gobierno civil en unas elecciones, algo sin precedentes desde su fundación en 1947. Sin embargo y en contra de lo que podría imaginarse, los visados para los periodistas que desean cubrir los comicios son ahora más difíciles de obtener que durante el mandato del general Pervez Musharraf.  Esta corresponsal ha esperado durante seis semanas (y rellenado numerosos formularios) antes de que el preciado sello llegara justo en la víspera de mi viaje. Otros colegas y observadores independientes relatan las mismas trabas burocráticas.

“Seguimos siendo un país obsesionado con la seguridad”, explica un periodista paquistaní. “Es el Ejército, y en concreto el servicio secreto militar, quien decide los visados para los informadores”, asegura en referencia al poderoso ISI (Inter Services Intelligence).


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El general Kayani, jefe del Estado Mayor de Pakistán. / pakistantoday.com

Como ya viene siendo habitual, el visado está limitado a las ciudades de Islamabad, Lahore y Karachi. Por si no queda claro, la consejera de prensa del Consulado General de Pakistán en Dubái, Zahida Parveen, insiste en que la periodista no intente ir a otros lugares. Sea cual sea el motivo para esa restricción, transmite la imagen de que las autoridades no controlan el resto del país o tienen algo que ocultar allí. Aunque tal vez sólo sea una forma de mostrar quién toma las decisiones.

Parveen también subraya la necesidad de contactar no sólo el departamento de prensa del Ministerio de Información, sino el Ministerio del Interior, responsable de expedir la tarjeta de seguridad que, junto a la acreditación, permite cubrir los comicios.

La preocupación parece justificada ante la “yihad contra las elecciones” que han declarado los talibanes y que ya se ha cobrado la vida de varios candidatos y limitado la campaña en varias zonas del país. Todo el proceso se ha convertido en una operación de alto riesgo, que incluye el despliegue del Ejército en las áreas más problemáticas. Sin embargo, no hay constancia de que ningún periodista extranjero esté detrás de ningún atentado terrorista.

Incluso en el dinámico y exuberante panorama de los medios locales (desde que Musharraf liberalizó el sector televisivo, hay cerca de un centenar de canales privados), el Ejército, y en particular su cúpula, sigue siendo un tabú.

“Podemos criticar al presidente, pero el jefe del Estado Mayor sigue siendo una línea roja”, reconoce el colega antes mencionado. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

 

PD: Durante la obligada visita a la External Publicity Wing del Ministerio de Información, su responsable me anuncia que de cara a las elecciones van a permitir el acceso a los periodistas a una veintena de ciudades y promete darme la lista para que elija "hasta cinco". Estoy a la espera de recibirlas.

Hay 3 Comentarios

Angeles me encantan tus análisis, me gustaría que escribieras sobre Dr Tahir ul Qadri porque creo que es una persona que puede traer un cambio positivo en PAKISTAN.

LO MISMO

ANGELES, TEN MUCHO CUIDADO, Y GRACIAS POR TU GENEROSIDAD. SUERTE

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Sobre la autora

lleva dos décadas informando sobre Oriente Próximo. Al principio desde Beirut y El Cairo, más tarde desde Bagdad y ahora, tras seis años en la orilla persa del Golfo, desde Dubái, el emirato que ha osado desafiar todos los clichés habituales del mundo árabe diversificando su economía y abriendo sus puertas a ciudadanos de todo el mundo con sueños de mejorar (aunque también hay casos de pesadilla). Ha escrito El Reino del Desierto (Aguilar, 2006) sobre Arabia Saudí, y Días de Guerra (Siglo XXI, 2003) sobre la invasión estadounidense de Irak.

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