Ángeles Espinosa

El primer pene de Qatar

Por: | 26 de octubre de 2013

Hirst_2698337b
Espacio Al Riwaq de Doha./ www.damienhirst.com

Al Riwaq (El Pasillo, en árabe), el último espacio artístico abierto en Qatar, alberga hasta el 2 de enero la mayor retrospectiva de Damien Hirst. El edificio se ha decorado con lunares de colores para la ocasión. No en vano los cuadros de puntos (Spot Paintings) están entre las obras más conocidas del artista. A pocos pasos del célebre Museo de Arte Islámico, la nueva galería consagrada a las exposiciones temporales es otro paso más en el esfuerzo de la familia gobernante por convertir este rico emirato del golfo Pérsico en protagonista del mundo del arte.

Junto a una serie completa de Spot Paintings, dos calaveras de diamantes y los ya famosos tiburones (y otros animales) en formaldehído, se exhibe una inquietante colección de armarios de medicamentos e incluso la reproducción de una botica. Uno de esos armarios de reluciente acero inoxidable y cristal, de tres metros de ancho y con 6.136 pastillas de diferentes colores fue adquirido en 2007 por el entonces emir. El jeque Hamad al Thani, que el pasado junio abdicó en su hijo Tamim, pagó la friolera de 10 millones de euros, un precio récord para un artista vivo.

Por entonces se inició la estrecha relación de Hirst con la dinastía catarí, que según algunos expertos también habría adquirido The Kingdom (El Reino), un tiburón tigre en un tanque negro, por una cifra similar. La retrospectiva que ahora se presenta en Doha, la capital catarí, tras mostrarse el año pasado en la Tate Modern, es un proyecto del Organismo de Museos de Qatar, que dirige la jequesa Mayasa, hermana del actual emir. A sus 30 años, la princesa acaba de ser designada como “la personalidad más influyente en el mundo del arte” por la revista ArtReview.

Además del innegable atrevimiento de introducir el arte contemporáneo en una región muy alejada ese marco estético, la exposición reabre el debate sobre el objetivo último de la inversión millonaria de los Al Thani en ese terreno. Mientras algunos lo interpretan como una forma de ganarse a Occidente, otros aprecian un esfuerzo para liberalizar la cultura local.

La osadía artística (otros dirán extravagancia) de Hirst contrasta sin duda con el conservadurismo social de Qatar. Sin embargo, también acaba de inaugurarse una instalación de 14 esculturas gigantes que Mayasa le encargó en 2009 y por las que se especula que el emirato ha pagado 14 millones de euros. Con el título de Viaje milagroso, las obras representan diferentes etapas desde la concepción hasta el nacimiento e incluyen un espermatozoide fertilizando un óvulo, un feto, un embarazo de gemelos, un parto de nalgas y un recién nacido.

“Tener algo así es menos osado que mostrar desnudos. Hay un verso en el Corán sobre el milagro del nacimiento. No va contra nuestra cultura o nuestra religión”, ha declarado Mayasa a The New York Times.

Tal vez tenga razón, pero en un país en el que la mayoría de las mujeres se cubren de negro de la cabeza a los pies y la representación de la figura humana (no digamos ya el desnudo) sigue siendo un tabú, las esculturas son cuando menos atrevidas. Hace unos meses, tres estatuas para una exposición sobre la Grecia Clásica fueron devueltas a Atenas a causa de su desnudez.

Como ha señalado algún observador, el pene del recién nacido tal vez sea el primero que se muestra en público no sólo en Qatar sino en toda la región. Por el momento, las enormes piezas, situadas frente al hospital materno-infantil Sidra que ha construido la empresa española OHL y abrirá en 2015, han vuelto a cubrirse debido a las obras de acceso al centro.

Penecito
El recién nacido que culmina la serie Viaje milagroso./ Dohanews.com

De regreso a Al Riwaq, la hoja de parra que tapa el miembro del peculiar San Bartolomé de Hirst no ha sido fruto del pudor catarí sino un detalle del artista hacia la sensibilidad de los coleccionistas chinos cuando expuso la pieza en Hong Kong en 2011. “Hubiera podido quitarla en Doha porque [la gente] parece más abierta”, aseguró el día de la inauguración. El comisario de la muestra, Francesco Bonami, admitió sin embargo que un par de trabajos más explícitos han sido omitidos.

“No se trata de escandalizar”, declaró al digital Doha News. “No sólo venimos a una cultura islámica, sino a un lugar en el que el público en general no está familiarizado con el arte contemporáneo”.

Resulta improbable que Relics, como se ha titulado la retrospectiva, alcance los 463.000 visitantes de Londres, donde fue la exposición más popular de la historia de la Tate. Qatar apenas tiene dos millones de habitantes, de los que sólo 250.000 son nacionales. Sin embargo, su lanzamiento ha vuelto a atraer la atención sobre el pequeño emirato, a la vez que anima a los cataríes a reflexionar sobre la representación pública del cuerpo y la libertad de expresión.

Hay 5 Comentarios

Los qataries sólo buscan tener un país reconocible en el mapa. El dinero fácil ayuda, y mucho a ello.
La compra indiscriminada de arte contemporáneo les ayuda a demostrar que pueden estar en la cresta de la ola, entiendan o no de qué se trata. Para prueba un botón. !En los lavabos de Al Jazeera English! https://twitter.com/robbiemck/status/397170867399950336/photo/1

En la Edad Media no había ningún tabú con las relaciones sexuales. Los carnavales eran carnavales en toda regla y no solo desfiles de estrafalarios disfraces. De hecho, era enorme, en proporción, el número de hijos nacidos fuera del matrimonio.

Los problemas de la religión cristiana con la sexualidad y las relaciones sexuales comienzan con la Reforma y son importados al catolicismo por la Contrarreforma.

Vamos, que la Edad Media no es ese tiempo oscuro en el que llueve permanentemente y se quema gente con los dientes podridos todos los días y en el que la mayoría muere sin haber tenido nunca un orgasmo, especialmente las mujeres. Esta imagen falsa empezó a ser extendida propagandísticamente desde los tiempos de la Ilustración.

Basta leer el "Libro del Buen Amor" del Arcipreste de Hita para tener una idea menos prejuiciosa sobre la percepción social de la sexualidad en la Edad Media.

El problema en el mundo musulmán es muy distinto y tiene su raíz en la idea muy importante para Mahoma de que la sexualidad se ha circunscribir completamente a la esfera familiar, al hogar (en el que, por cierto, gobierna la mujer, aunque solo en las cosas que quedan en el hogar y no en las que salen fuera del hogar).

La sexualidad practicada en público te convierte en un ser inferior, en un perro, para un musulmán creyente y practicante (el perro representa lo animal, lo inferior). Esto, radicalizado, lleva a la exclusión de todo lo que pueda dar a entender o visulizar una relación de tipo sexual en público.

El problema es que en estos países sigue siendo un tabú el sexo, y no parece que vayan a cambiarlo

En todos estos países siguen viviendo en la Edad Media, y seguirán viviendo así porque les interesa...

Me encantan tus artículos y hoy es genial el titulo. Copiando tu ingenio, la primera vagina de Qatar: http://xurl.es/bcpng

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre la autora

lleva dos décadas informando sobre Oriente Próximo. Al principio desde Beirut y El Cairo, más tarde desde Bagdad y ahora, tras seis años en la orilla persa del Golfo, desde Dubái, el emirato que ha osado desafiar todos los clichés habituales del mundo árabe diversificando su economía y abriendo sus puertas a ciudadanos de todo el mundo con sueños de mejorar (aunque también hay casos de pesadilla). Ha escrito El Reino del Desierto (Aguilar, 2006) sobre Arabia Saudí, y Días de Guerra (Siglo XXI, 2003) sobre la invasión estadounidense de Irak.

Eskup

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal