Ángeles Espinosa

Irak vuelve a volar

Por: | 25 de enero de 2014

Regreso a Bagdad y lo primero que veo al bajarme del avión es un aparato de Iran Air, la compañía de bandera iraní, aparcado justo al lado del que a mí me ha traído desde Dubái. La presencia de aviones de un país vecino en cualquier capital del mundo no debiera llamar la atención, ni ser noticia. Sin embargo, dice mucho de la anomalía de la situación en esta parte del mundo que todavía sorprenda. 

Bagdad
Terminal del Aeropuerto Internacional de Bagdad./ Mohammed Ameen (REUTERS)

No hace tanto tiempo que Irán e Irak estuvieron embarcados en una guerra (entre 1980 y 1988) y las relaciones entre ambos no se recuperaron realmente hasta que la intervención de Estados Unidos derrocó a Saddam Husein en la primavera de 2003. Luego hicieron falta varios años más hasta que el desvencijado Aeropuerto Internacional de Bagdad pudo recuperar su autonomía.

En marzo de 2008 cuando el entonces presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, visitó Bagdad, Irán Air todavía no volaba a la capital iraquí. Sólo la abandonada Iraqi Airways iba a Teherán una vez a la semana. Hoy, hay numerosos vuelos semanales que no sólo unen ambas capitales sino que también conectan otras ciudades de los dos países. Traen sobre todo peregrinos iraníes, deseosos de visitar los santos lugares chiíes en Nayef, Kerbala, Baghdad y Samarra. E inasequibles al desaliento a pesar de los numerosos atentados terroristas que tienen por objetivo esos centros.

Pero también vienen hombres de negocios, interesados en abrir mercado en un país de 35 millones de habitantes que estuvo cerrado por las guerras y las sanciones. Sólo hay que pasearse por el Zoco de los Árabes o la calle Rashid para observar la cantidad de productos iraníes que, junto con los turcos y los chinos, inundan los puestos.

De ese potencial, y de los avances de seguridad (a pesar de que ahora vuelve a repuntar la violencia, motivo por el que estoy aquí), dice mucho la actividad del aeropuerto. A día de hoy, gestiona un centenar de vuelos comerciales al día, entre llegadas y salidas, lo que es un avance significativo sobre los apenas 4 que llegaban en 2006, en lo más crudo de la guerra sectaria que desangró el país.

Aunque es difícil obtener datos, estoy convencida de que nunca en su historia recibió tantos. El principal aeropuerto de Irak fue inaugurado como Aeropuerto Saddam Hussein en 1987, con un gran retraso debido a la guerra que el dictador mantenía con Irán desde 1980. Sin embargo, sus entonces flamantes terminales, bautizadas con los nombres de Babilonia, Nínive y Samarra, se quedaron desiertas a partir de 1991 cuando la ONU impuso restricciones al tráfico aéreo en castigo por la invasión de Kuwait. Sólo vuelos internos y algunos humanitarios mantuvieron la actividad de las instalaciones que empezaron a deteriorarse.

La invasión estadounidense dio el golpe de gracia al aeródromo. No sólo hubo una dura batalla en sus proximidades sino que los ocupantes lo tomaron como centro de operaciones. Aunque un año después pasó a control del Gobierno iraquí, todavía habrían de pasar varios más hasta que grandes aerolíneas internacionales se lanzaran a reabrir rutas que, en el caso de Europa, llevaban dos décadas cerradas.

Poco a poco, Turkish Airlines, la libanesa MEA, Etihad de Abu Dhabi, Egypt Air, Austrian Airlines, Emirates, Qatar Airways y otras han ido ofreciendo conexiones. Además de a Bagdad, esas compañías vuelan también a Suleimaniya (en la región autónoma de Kurdistán) y a Basora, en el Sur.

Tampoco Iraqi Airways podía arriesgarse a volar porque el contencioso con Kuwait, que le reclamaba una cuantiosa compensación por los daños de la invasión. El asunto se arregló finalmente, y en febrero del año pasado, la compañía iraquí pudo hacer su primer vuelo al emirato en 22 años. Sólo entonces fue también posible comprar nuevos aviones (de segunda mano). Hoy dispone de una veintena de aparatos, la primera vez en su historia que cuenta con tantos.

Incluso hay un proyecto para la modernización y ampliación del aeropuerto con el objetivo de duplicar su capacidad hasta los 15 millones de pasajeros al año. Pero, como todos los planes en Irak, su viabilidad depende sobre todo de que los gobernantes sean capaces de gestionar las divisiones internas y evitar que la violencia sectaria vuelva a marcar la agenda.

Hay 3 Comentarios

Claro, el problema es ese, claro...

Es una buena noticia la evolución positiva que están llevando estos países en los últimos años, pero no termino de fiarme porque en cualquier momento puede volver a estallar el conflicto http://xurl.es/9ik46

El poder real en España tiene nombre: Real Instituto Elcano: http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2014/01/el-poder-real-en-espana-tiene-nombre.html

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre la autora

lleva dos décadas informando sobre Oriente Próximo. Al principio desde Beirut y El Cairo, más tarde desde Bagdad y ahora, tras seis años en la orilla persa del Golfo, desde Dubái, el emirato que ha osado desafiar todos los clichés habituales del mundo árabe diversificando su economía y abriendo sus puertas a ciudadanos de todo el mundo con sueños de mejorar (aunque también hay casos de pesadilla). Ha escrito El Reino del Desierto (Aguilar, 2006) sobre Arabia Saudí, y Días de Guerra (Siglo XXI, 2003) sobre la invasión estadounidense de Irak.

Eskup

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal