Ángeles Espinosa

¿Dónde están los ‘Monuments Men’ hoy?

Por: | 27 de febrero de 2014

Por fin he visto la anunciada The Monuments Men. No me ha defraudado. Además de hacerme pasar un rato entretenido, me ha traído recuerdos y suscitado preguntas. Tal vez haya influido que acababa de regresar de un viaje a Bagdad en el que volví a visitar el Museo Nacional de Irak. El caso es que no he podido evitar acordarme del saqueo que sufrió esa galería y todos los yacimientos arqueológicos del país a raíz de la invasión estadounidense de 2003.

The-Monuments-MenCartel de la película The Monument's Men

Entonces viví en directo la pasividad de los soldados ante el desenfreno acaparador de una parte de la población, tal vez azuzada por agitadores y maleantes. El Museo de Irak no se libró del afán por apropiarse de cualquier cosa que tuviera un mínimo valor. Es más, algunos testimonios hicieron sospechar que la irrupción en el viejo edificio de la plaza de Alawi no fue espontánea. Tampoco sería de extrañar. Existe un amplio mercado clandestino internacional que sin duda aprovecha las situaciones de caos y desgobierno. Lo mismo había estado sucediendo durante años en Afganistán.

Aún sabedora de que las circunstancias no son comparables, no he podido evitar preguntarme dónde están los hombres de los monumentos del siglo XXI. ¿Acaso no sirvió para nada la lección aprendida con la Segunda Guerra Mundial? Porque no recuerdo que ni en Irak ni en Afganistán me cruzara con arqueólogos de uniforme o soldados con sensibilidad por el patrimonio artístico tratando de salvar la memoria no ya de iraquíes y de afganos, sino de la humanidad.

“La historia empieza en Sumer” estudiábamos cuando yo iba al colegio. Supongo que eso no habrá cambiado en la era de Internet. O tal vez sí. Tengo que preguntar a mis sobrinos.

Bagdad
Piezas recuperadas tras el saqueo del Museo Nacional de Irak./ Á.E.

No son asuntos retóricos. Ahora está en peligro nuestro patrimonio en Siria, uno de los países con mayor concentración de yacimientos arqueológicos y monumentos antiguos del mundo. Aún recuerdo uno de los reportajes que más he disfrutado cuando acompañé a un equipo de arqueólogos españoles, dirigido por el profesor Fernando Valdés, que asesoraba a sus colegas sirios en la conservación de mosaicos.

Los especialistas consideran que la destrucción sistemática de antigüedades en el país levantino es el mayor desastre desde la voladura de los Budas gigantes de Bamiyán en 2001. Algunos lugares como el zoco de Alepo han desaparecido para siempre en el fuego cruzado de la guerra. Otros como la Fortaleza cruzada del Krak de los Caballeros han sido golpeados por los bombardeos aéreos del régimen. Los fundamentalistas islámicos que pueblan las filas rebeldes han empezado a destruir mosaicos bizantinos y estatuas griegas y romanas porque rechazan la representación de la figura humana.

Habrá quien cuestione esa preocupación ante las decenas de miles de vidas que se están perdiendo en ese país. Pero como cuando el personaje del presidente en The Monuments Men pregunta al profesor Stokes si las dos bajas que ha tenido su equipo han valido la pena, el planteamiento es erróneo. No se trata de elegir entre personas y monumentos, sino de proteger la vida y la memoria.

Hay 1 Comentarios

Los que seguimos de cerca la agresión de EE.UU contra Irak en 2003, vimos como los soldados americanos destruían los museos mas antiguos del mundo. Todos vimos las fotos y los reportajes de esa incomprensible barbaridad.
Recuerdo muy bien que a causa de ese vandalismo gratuito, muchos intelectuales, en principio manipulados y adoctrinados, se dieron cuenta que los americanos vinieron a Irak con otra agenda, una agenda bárbara, anti-humana, caótica.
Las personas del siglo 21 tenemos un verdadero problema en la programación mental: sabemos que los bárbaros de hoy en día son los amos sionistas de Occidente, pero nuestros corazones desean y anhelan ser sus esclavos.
Sabemos que los Gog y Magog de hoy son los amos occidentalo-sionistas, pero nosotros los pueblos, les queremos y les defendemos a muerte.

La cura radical de este fallo de programación mental, ese fallo voluntario, buscado y promocionado por los amos-, es la conversión al Islam y la adhesión a las revoluciones encabezada por los Profetas: desde Adán hasta Muhammad, pasando por Noe, Abraham, Jesús, etc..

Para acabar con la Maldad en la que vivimos, a la cual estamos sometidos y en la que participamos sin darnos cuenta, solo se puede hacer una cosa: cortar por lo sano. Y cortar por lo sano aquí, es abandonar el materialismo y adherir a la Espiritualidad Divina enseñada por los Profetas mensajeros.

Visto que los amos sionistas del mundo odian a muerte el mensaje de los Profetas, pues promueven espiritualidades falsas para satisfacer las necesidades espirituales del rebaño (nosotros). Promueven religiones modernas, filosofías modernas, sectas, gurus, budismo, etc..

La Verdadera revolución contra el Mal es la revolución de los Profetas mensajeros de Allah.

Bon appétit.

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Sobre la autora

lleva dos décadas informando sobre Oriente Próximo. Al principio desde Beirut y El Cairo, más tarde desde Bagdad y ahora, tras seis años en la orilla persa del Golfo, desde Dubái, el emirato que ha osado desafiar todos los clichés habituales del mundo árabe diversificando su economía y abriendo sus puertas a ciudadanos de todo el mundo con sueños de mejorar (aunque también hay casos de pesadilla). Ha escrito El Reino del Desierto (Aguilar, 2006) sobre Arabia Saudí, y Días de Guerra (Siglo XXI, 2003) sobre la invasión estadounidense de Irak.

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