A vueltas con España

Sobre el blog

Este blog tiene por objeto el análisis económico y político, combinado con la aportación de claves informativas de la realidad española. Su autor es un convencido de esa máxima que dice que periodismo es todo aquello que los poderosos no quieren que se sepa y que lo demás es propaganda. En este oficio de contar las cosas, el modo de hacer periodismo puede cambiar pero su esencia siempre es la misma.

Sobre el autor

José Luis Gómez

, gallego de Brión (A Coruña), es columnista de El País y OTR/Europa Press, así como colaborador de TVG, Radio Galega y La Región. Es editor de Mundiario. Fue director de La Voz de Galicia, Capital y Xornal de Galicia, cuya versión digital fundó en 1999. También fue director editorial del Grupo Zeta. Es autor y coordinador de varios libros de economía, entre ellos 'Cómo salir de esta'.

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La austeridad española se traduce en recesión y desempleo

Por: | 30 de abril de 2013

Mariano Rajoy

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy / El País

Según el diario El País, el Gobierno de España estima que la austeridad resta en 2012 y 2013 un 3,2% del PIB y el plan de reformas del Ejecutivo relaciona la austeridad con una caída en el empleo del 2,7%. Pues bien, en este escenario, el Gobierno acaba de anunciar nuevas medidas de ajuste del gasto público, acompañadas de subidas de impuestos; es decir, más de lo mismo que se viene haciendo en los últimos años, tanto en la recta final del Gobierno de Zapatero como durante todo el mandato de Rajoy. El objetivo es cuadrar las cuentas del Estado, para poder devolver y/o renovar la deuda y pagar año tras año miles de millones de euros en intereses: del orden de los 40.000 millones solo desde el sector público. ¿Se sale así de la crisis? No. Así se acentuará la devaluación interna del país.

Lo único claro de las reformas de Mariano Rajoy es el pavoroso cuadro macroeconómico -el INE ya confirmó que el PIB bajó un 0,5% en el primer trimestre de 2013- y que subirá la presión fiscal, vía impuestos especiales y tasas. En el mejor de los casos, pudiera interpretarse que el Gobierno plantea un escenario conservador para que lo que pueda venir sea mejor, fruto de una nueva estrategia de comunicación, pero  tampoco tendría mucho sentido que el Ejecutivo del PP se quemase tanto al asumir que acabará la legislatura con más paro que al comienzo. Además, a estas alturas funciona cada vez menos la herencia recibida.

Esta crisis indomable tiene su origen en dos burbujas —la de crédito y la inmobiliaria— que, al explotar, dejaron millones de familias y empresas sobreendeudadas. Y tanta asfixia frenó las inversiones y paralizó el país, que expulsó al paro a millones de personas.

La clave, cómo producir más y mejor

España tiene un problema de actividad: produce poco y no suficientemente bien. Tanto es así que la economía española encadena siete trimestres en retroceso y, en la comparación anual, el descenso llega al 2%. El debate, por tanto, tendría que estar centrado en cómo producir más y mejor, aunque solo fuera para rellenar el inmenso hueco que dejó la caída de la construcción.

Imaginemos que todo lo que hace el Gobierno está bien y es razonable por razones macroeconómicas, para cuadrar los ingresos y gastos del Estado, siguiendo los arbitrarios criterios impuestos por Bruselas, léase mejor Berlín. Ya es mucho imaginar, pero supongamos que todo eso está bien. Incluso en ese supuesto, el problema seguiría estando ahí: el país no produce ni vende todo lo necesario para dar trabajo a su gente, de ahí que el propio Gobierno admita que acabará la legislatura con más parados que al inicio.

Producir más y mejor sería la solución al desempleo y a los bajos ingresos públicos en un país con déficit fiscal primario, es decir, con déficit ya antes de pagar los intereses de la deuda, lo que implica que el Gobierno de Rajoy gasta más de lo que ingresa. Pero producir más y mejor es algo que se dice pronto pero que requiere tiempo, inteligencia y recursos públicos y privados. No nos engañemos: todavía no estamos en esa fase y la prueba más evidente es que el Gobierno logra adaptarse al escenario de flexibilización del objetivo de déficit público, pero no adopta decisiones que frenen el cierre de empresas, que es lo que mantiene el desempleo por encima del 25% de la población activa.M

Más ajustes, menos sueldos y más impuestos

A todo esto, que no es nuevo, sino más de lo mismo -más ajustes, menos sueldos y más impuestos-, se le suma ahora el problema de las pensiones, pendientes de las conclusiones de la comisión de expertos, pero sujetas a nada bueno. Sea lo que sea, de lo que se trata es de ahorrar dinero, de modo que los españoles tardarán más años en cobrar sus pensiones, que a su vez tendrán menores cuantías.

Cuesta creer que en un escenario así no haya un gran pacto de Estado en España, contando con partidos, sindicatos y empresarios. @J_L_Gomez

Más flexibilidad con el déficit pero también más recortes

Por: | 24 de abril de 2013

Mariano Rajoy
Rajoy y Santamaría, en el Congreso de los Diputados. / Efe, en El País.

¿Noticias contradictorias o complementarias? Por un lado, a los españoles se les dice que habrá mayor flexibilidad para cumplir la obligada reducción del déficit público. Por otro, se les anuncian más recortes, sin descartar completamente retoques fiscales. Incluso las pensiones vuelven a estar en el aire.

Veamos los datos. En España habrá más recortes, según avanzó el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Su ejecutivo retocará “algunas partidas presupuestarias”, pero de momento Rajoy no dio ninguna pista más, salvo que ya no serán “como los del año pasado”. Preguntado si va a haber subidas de impuestosRajoy respondió: “No queremos subir el IVA o el IRPF en 2013 pero dependemos de las previsiones”. De momento, parece que este viernes no habrá subidas fiscales. En fin, que está todo muy abierto, mientras la prima de riesgo baja y la Bolsa sube.

Para España es muy importante, fundamental, que la Unión Europea admita un objetivo de déficit entre el 6 y el 6,5% en 2013 y conceda dos años más, hasta 2016, para alcanzar la corrección final del déficit en el 3%. Si el Gobierno de Mariano Rajoy cierra ese escenario u otro similar tendrá un cierto margen para diseñar estrategias de crecimiento, aunque no podrá fallar en el intento. “Los márgenes para políticas de estímulo deben aprovecharse con sensatez, sin favorecer nuevas burbujas sectoriales ni geográficas”, propone un editorial del diario El País.

Como ha reiterado el Fondo Monetario Internacional (FMI) en sus últimos informes, las políticas de austeridad aplicadas imperativamente en periodos muy cortos agravan la recesión de los países con menor credibilidad de su deuda y exacerban el descontento de los ciudadanos. Salvo Angela Merkel, casi nadie cree ya que la austeridad sea la salida. Pero en realidad Angela Merkel no está sola: tiene detrás a 80 millones de alemanes, que secundan sus medidas de ajuste y de ahorro en la zona euro para protegerse de una política monetaria expansiva que pudiera generar inflación y dañar sus inversiones. Si de los alemanes depende –y votan en septiembre- lo más probable es que nada cambie, pero en el mundo no solo hay alemanes.

Otras áreas monetarias, las del dólar, la libra y el yen, ensayan políticas monetarias distintas, más expansivas que la del euro, con la particularidad de que en los tres primeros casos hay bancos centrales de tres países, Estados Unidos, Gran Bretaña y Japón, mientras que en el cuarto hay un banco central controlado por un país, Alemania, que toma decisiones en todos los demás países del euro, entre ellos España, sin que apenas puedan hacer otra cosa que acatar lo que se les dicta.

No parece probable que estas dos situaciones sean sostenibles en el tiempo: ni la de la zona euro frente a las otras tres grandes áreas monetarias, ni el actual funcionamiento del Banco Central Europeo. Lo más probable es que Alemania y el Bundesbank muevan ficha, de modo que sean más flexibles las políticas presupuestarias y de ajuste del déficit. La austeridad presupuestaria y monetaria ya no es la única solución.

Más difícil será resolver el problema de déficit democrático de la Unión Europea y, por extensión, del Banco Central Europeo, donde Alemania seguramente tendrá un papel destacado pero no el único papel. La situación actual condena a los demás países del euro a ser una especie de autonomías de un Estado federal que no todavía no existe, y eso es algo que terminará por cambiar.

Para España, tan importante como la austeridad fiscal, que puede ser necesaria, es aplicar incentivos al crecimiento para salir cuando menos de la recesión. Porque claro que tiene que haber salida, del mismo modo que debe ser equilibrado y proporcional el esfuerzo de todos en este duro proceso. ¿Acaso tiene sentido que, encima, los más débiles contribuyan a que salgan de la crisis los más poderosos? No lo tiene, pero algo de eso está sucediendo con el trasvase de rentas del trabajo en beneficio de las rentas de capital, sin que nadie lo corrija. @J_L_Gomez

 

Qué pena que Lagarde no sea Merkel

Por: | 20 de abril de 2013

La directora del FMI, Christine Lagarde.  SAUL LOEB (AFP)

La directora del FMI, Christine Lagarde. Foto: Saul Loeb (AFP), en El País.

¿Es necesaria más flexibilidad para facilitar la recuperación española? Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, respondió con un lacónico “sí”, sin matiz alguno, para después extenderse: “Considerando la situación del país y los esfuerzos que se han llevado a cabo, la tasa de paro del 25%, es claramente necesaria una consolidación fiscal, pero no vemos la necesidad de realizar un ajuste tan rápido como se había pensado inicialmente”. Según cuenta también El País, Lagarde añadió en rueda de prensa en la sede del FMI: “Ese país necesita más tiempo para ser capaz de lograr su consolidación fiscal, después de lo que ya se ha hecho”. Qué pena que Christine Lagarde no sea Angela Merkel.

Desde España también está cada vez más extendida la idea de que las instituciones europeas –léase Alemania- deben revisar la política de austeridad a ultranza. Gobierno, Oposición, sindicatos e intelectuales coinciden en combatir la precariedad financiera. ¿Es realista este razonable planteamiento? Sobre eso ya hay más dudas, dado que no son quienes lo plantean quienes van a decidir. La ‘reina maga’ de esa carta se llama Angela Merkel. 

Como observa el profesor Antón Costas, cada día es más acusada y chocante la diferencia de comportamiento entre el Banco Central Europeo (BCE) y los bancos centrales de Estados Unidos, Japón y Reino Unido. ¿A qué se debe la diferencia de criterios? Las autoridades monetarias de EE UU, Japón y Reino Unido tienen la responsabilidad de salir al rescate de las economías de sus países, mientras que el BCE no. ¿Y por qué? Porque Europa no es un país, ni siquiera una unidad política. A nadie se le ocurre pensar que las autoridades federales de EE UU pueden dejar caer la economía de California, pero en cambio nos resulta familiar que el Banco Central Europeo machaque a países como Grecia, Portugal, Irlanda, Italia o España. Sin complejos.

Pagar casi un 5% por endeudarse a 10 años en países como España frente al 1,2% del tesoro alemán no es sostenible en el tiempo, no ya para los Estados, sino también para sus empresas privadas, incapaces de competir en tales condiciones. En términos financieros, lo explica bien Antón Costas: “Lo que incapacita al BCE para actuar como lo están haciendo los demás bancos centrales es su focalización en la estabilidad de precios y su falta de competencias para actuar como prestamista de última instancia”.

El resultado está a la vista: España no puede refinanciarse y sus empresas tampoco. Y todos sus esfuerzos, todos sus ajustes, se van por las alcantarillas de los intereses, por utilizar una metáfora de Mundiario. Miles y miles de millones que podrían dedicarse a inversiones productivas capaces de crear empleo en España nutren a los especuladores financieros, en su mayoría fondos y bancos extranjeros. @J_L_Gomez

 

Miles de millones, por las alcantarillas de los intereses

Por: | 15 de abril de 2013

Luis de Guindos
El ministro de Economía, Luis de Guindos, sentado en la mesa de su despacho del Ministerio, en Madrid. / Luis Sevillano, en El País.

A la vista de las posiciones de la Comisión Europea y del Gobierno de Mariano Rajoy, la gravedad de la crisis en España asusta más en Bruselas que en Madrid. Sin embargo, como observa Mundiario, Madrid no se atreve a replicar a Bruselas, y eso que desde allí se dicen cosas que meten miedo. Lo cierto es que España sigue instalada en uno de los problemas más graves de su historia económica: tanto el Estado como sus empresas dedican miles y miles de millones de euros a pagar intereses de sus inmensas deudas, al tiempo que recortan en las cosas de comer de sus ciudadanos y trabajadores, millones de los cuales terminan en el paro, sin nada o con muy poco para poder vivir.

Da la impresión de que todo sigue muy revuelto y de que puede pasar cualquier cosa en cualquier momento, y no precisamente porque haya muchas ideas claras que iluminen el camino. Más bien se está a la espera de que Europa aporte alguna solución –algo improbable hasta que pasen las elecciones alemanas de septiembre-, mientras que aquí se hacen los deberes sin una hoja de ruta de la que se desprendan costes pero también esperanzas. El país no sabe muy bien a dónde se encamina. Dicho con palabras de Miguel Delibes en ‘Madera de héroe’: ¿puede saberse a dónde vamos?

Ya no se habla de rescate de manera explícita, pero en cambio están sobre la mesa todos los ingredientes que suelen barajarse en un rescate: el ajuste del gasto público, la rebaja del número de funcionarios o de sus sueldos, la caída de los salarios en el sector privado y la reforma de las pensiones; se supone que para alargar la edad de jubilación.

A través del ministro de Economía, Luis de Guindos, el Gobierno español acaba de plantear en el Eurogrupo la necesidad de que el Banco Central Europeo adopte un papel más activo que permita rebajar los costes financieros. No solo están asfixiadas las administraciones públicas, lo mismo sucede en las empresas; incluso en algunas que van razonablemente bien, pero que pueden dejar de ir.

El problema español sigue siendo grave porque el país produce menos de lo que debía y se generan insuficientes ingresos fiscales, mientras se dispara el desempleo por falta de actividad. De un círculo así sólo se sale con estímulos al crecimiento, para lo cual es necesario dinero y no muy caro, que no hay.

Lejos de solucionar sus problemas, España se desangra pagando miles de millones de euros en intereses por su deuda, a los que hay que sumar los miles de millones que también se asignan a los desempleados. Puede parecer mentira pero no lo es: el problema podría arreglarse en una tarde si Alemania quisiera. Bastaría abaratar el dinero para que volviese la actividad, se generase trabajo y hubiera más ingresos fiscales y menos costes del desempleo.

Es normal que España tenga prisa, ya que una economía en recesión no puede soportar durante mucho tiempo costes financieros como los actuales ni una prima de riesgo que en el mejor de los casos equivale a una asfixia tolerable. Del mismo modo, es evidente que Europa es la única zona económica del mundo que sigue en recesión y que algo tiene que cambiar.

Por fortuna, no solo los políticos aportan ideas. Una caricatura sobre la crisis que sufre Grecia, realizada por el veterano dibujante de ese país Michael Kountouris, ganó este fin de semana en Portugal el World Press Cartoon. El dibujo, titulado 'Equipo de rescate de la UE', destaca la huella de varias personas que se han suicidado, mientras una inoperante UE, como bombero inútil, no impide esa acción dramática.

Como subraya La Región, no vaya a ser que a Angela Merkel termine por pasarle aquello que decía Gabriel García Márquez: “La sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve de nada”. @J_L_Gomez


La hucha de las pensiones y un posible rescate

Por: | 09 de abril de 2013

Mariano Rajoy (2)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Las pensiones siempre son un asunto delicado, y ahora mismo en España un poco más. Tras la crisis, la única renta que se mantiene a duras penas es la de los pensionistas, más de ocho millones de personas, de quienes dependen a menudo hijos y nietos, de ahí que los jubilados adelantasen en 2012 a los jóvenes en nivel de gasto. Nada de lo que pasa es muy normal, la verdad, por lo que solo cabe pensar en que vendrán tiempos de cambio.

El Fondo de Reserva de la Seguridad Social –en términos coloquiales, la hucha de las pensiones- tenía al comienzo de la crisis menos recursos que ahora pero los tenía invertidos de manera más diversificada. Hoy está casi todo en deuda pública española, mientras que en 2007, por ejemplo, la mitad estaba invertida en deuda española y la otra mitad en deuda de otros países.

Una decisión así contraría los principios generales del mercado, ya que habitualmente todos los grandes fondos optan por diversificar el riesgo de sus inversiones, pero también tiene alguna ventaja: como España paga mucho por su deuda, al menos una parte de esos intereses repercute en la hucha de la Seguridad Social, cada día más necesitada de ingresos financieros, debido a las retiradas del fondo de reserva que hizo el Ejecutivo para afrontar el pago de los jubilados.

El Gobierno de Rajoy ya abrió esa hucha en 2012 y hasta diciembre había sacado 6.500 millones de euros, casi un 10% de lo acumulado en más de una década. Y sigue haciéndolo, ya que no le cuadran las cuentas al tener menos cotizantes y más pensionistas. El asunto es delicado, pero de momento no ha pasado nada.

La confianza que España tiene en España contrasta, obviamente, con la de otros inversores guiados por las agencias de rating, cuyos diagnósticos suelen inspiran a sus directivos para decidir invertir o no, y vender o no. ¿Problema? Cuando un país pierde la triple AAA los fondos de pensiones abandonan literalmente sus posiciones de deuda. Esto genera muchos títulos de deuda soberana en el mercado, que pierden valor, y reclaman más intereses para justificar su compra. Cuando un país entra en bono basura pierde, literalmente, el acceso al mercado de capitales. Resumiendo: la Seguridad Social española ha ido comprando estos últimos años deuda de España despreciada por fondos internacionales.

Lo normal es que con el tiempo se recupere la senda de la diversificación, pero por ahora parece difícil que pueda escogerse ese camino. ¿Qué sería lo peor? Sin duda, el escenario más adverso vendría dado por una quita de la deuda de España, ya que la hucha de las pensiones tendría que asumir una parte. Ese riesgo sigue ahí, y seguirá mientras no se recupere la confianza en la eurozona y baje la prima de riesgo a un nivel razonable; por ejemplo de 200 puntos.

En teoría un rescate es una ayuda financiera que le permite al Banco Central Europeo desplegar el programa de compra de deuda para rebajar de forma significativa la prima de riesgo y mejorar la liquidez de la banca. ¿Gratis? No. Y ahí está el problema para España, cuyo Tesoro afronta en 2013 renovaciones de crédito por 230.000 millones de euros. Como se exigirán garantías y no hay mucho que ofrecer, en un escenario extremo los acreedores le echarían el ojo a las pensiones de los españoles. Es evidente que el rescate le interesa a los acreedores de España, pero no es seguro que sea bueno para sus ciudadanos. @J_L_Gomez


Las autonomías no son el problema de España

Por: | 04 de abril de 2013

Artur Mas
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, en un acto con empresarios del sector del metal. / Marcel.lí Sáenz

En su estrategia soberanista, CiU comparte un acuerdo de máximos con la independentista ERC, pero necesita ayuda financiera para la Generalitat, que depende del Gobierno del PP. Ambas cosas tienen difícil encaje simultáneo y terminarán por redefinir la posición de CiU, cuyo papel es clave en términos soberanistas.

En las elecciones catalanas de 2010, CiU no se presentó con un programa soberanista pero en las anticipadas de 2012, sí. El plan soberanista del nacionalista Artur Mas no obtuvo el resultado esperado en los comicios que el presidente de la Generalitat anticipó a noviembre del año pasado, se supone que aguardando un gran éxito. No fue así: CiU, con 50 escaños, perdió 12 respecto a los 62 de 2010. La gran triunfadora fue la independentista ERC deOriol Junqueras, que se convirtió en la segunda fuerza de Cataluña con 21 diputados, 11 más. Mientras, el PSC de Pere Navarro cayó al tercer puesto con 20, el PP de Alicia Sánchez Camacho subió hasta 19 y Ciutadans, de la mano de Albert Rivera, triplicó resultados, con 9. Los restantes fueron para ICV-EUiA (13) y CUP (3).

¿Resultado? El soberanismo es mayoritario en Cataluña, si CiU mantiene su cambio de posición de 2012. Todo lo demás, siendo importante, es menos determinante para el vector final, ya que la correlación de fuerzas entre los partidos que apoyan la creación de otro Estado y los que no apenas se alteró respecto a los anteriores comicios.

El soberanismo depende de los 50 escaños de CiU para ser mayoritario en Cataluña, lo que explica la estrategia de Mariano Rajoy, que juega con mejor o peor financiación para Cataluña, a cambio de la postura de Artur Mas, agobiado por su nivel de déficit. Su encuentro medio a escondidas prueba que algo raro puede estar pasando. Si el ministro Luis de Guindos arranca un acuerdo más flexible para España en Bruselas, Rajoy tendría (casi) todo en su mano para atraer a Mas. Al menos un poco más que hasta ahora.

El adverso contexto financiero de las autonomías

El problema de partida para ambos es común. Debido a la crisis -y de manera especial, a la recesión económica- se ha producido una fuerte caída de los ingresos públicos, sin capacidad para recortar los gastos en la misma medida. El saldo se llama déficit público, que hay que ir corrigiendo, ya sea en el conjunto del Estado o en cualquier comunidad autónoma. Pero el problema no se acaba ahí, ya que como consecuencia de dispararse la prima de riesgo, el pago de intereses sube como la espuma.

Las comunidades autónomas, en contra de lo que a menudo se dice, han reducido a la mitad su déficit público, en un solo año. Son un ejemplo frente a la Administración central. Sin embargo, resulta que las autonomías ostentan un tercio largo del gasto público y apenas un sexto del margen de desvío presupuestario, lo que plantea tensiones con Madrid, único interlocutor para Bruselas, que es quien manda. Además, las comunidades del arco mediterráneo, como Cataluña, tienen niveles de financiación per capita inferiores a la media, lo que terminará por hacer saltar el sistema de financiación autonómico.

La tensión política tal vez se agrave cuando se visualice la correlación entre el nivel de austeridad registrado y el crecimiento del PIB en 2013; es decir, cuando las comunidades vean el precio real que están pagando por su deficiente financiación. Por no haber, ni siquiera hay paliativos como había antes con los fondos estructurales, ya que su aportación al desarrollo regional español es cada vez menor, porque su calendario tiene fecha de caducidad, al final del paquete 2007-2013 de la Unión Europea. @J_L_Gomez

 

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