A vueltas con España

Sobre el blog

Este blog tiene por objeto el análisis económico y político, combinado con la aportación de claves informativas de la realidad española. Su autor es un convencido de esa máxima que dice que periodismo es todo aquello que los poderosos no quieren que se sepa y que lo demás es propaganda. En este oficio de contar las cosas, el modo de hacer periodismo puede cambiar pero su esencia siempre es la misma.

Sobre el autor

José Luis Gómez

, gallego de Brión (A Coruña), es columnista de El País y OTR/Europa Press, así como colaborador de TVG, Radio Galega y La Región. Es editor de Mundiario. Fue director de La Voz de Galicia, Capital y Xornal de Galicia, cuya versión digital fundó en 1999. También fue director editorial del Grupo Zeta. Es autor y coordinador de varios libros de economía, entre ellos 'Cómo salir de esta'.

Eskup

La devaluación interna culminará con las pensiones

Por: | 16 de septiembre de 2013

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María Fátima Báñez García, ministra de Empleo y Seguridad Social. 

La detallada agenda europea para España, inspirada por Alemania, se está cumpliendo en casi todo lo que duele —reforma laboral, control del déficit, ajuste financiero, subida de impuestos, rebaja de las pensiones…— y en casi nada de lo que podría ser un alivio. El ajuste recae en los más débiles, que están en el paro y no siempre con cobertura, y en la clase media, asomada a una caída generalizada de ingresos netos, tanto por la subida del IVA y del impuesto de la renta como por las rebajas salariales que siguen llegando, como la lluvia fina, fruto de la reforma laboral y de la propia crisis. Las rentas de capital y la clase política tienen menos motivos de queja.

Todo eso es lo que explica que las grandes líneas de actuación del Gobierno contra la crisis comprendan la llamada consolidación fiscal —léase ajuste—, una costosa recapitalización bancaria que pagan los contribuyentes y una cierta ganancia en competitividad ligada a una mano de obra más barata. De la segunda parte de su programa —lucha contra el desempleo con más crecimiento y modernización de la Administración— ya se sabe menos, porque está lejos de dar resultados.

¿Conclusión? España está maniatada por impuestos más altos y salarios más bajos con elevado desempleo. Y así será todavía durante un tiempo, tal vez varios años, ya que el país da de sí lo que da de sí, que es poco, y Europa no parece predispuesta a ser generosa. De hecho, la crisis que sacude a países como España es un asunto secundario en la campaña electoral de Alemania, lo cual no hace concebir muchas esperanzas de cambio en la política europea que define Berlín.

A pesar de ciertos retoques, las pensiones han estado prácticamente a salvo de la crisis, pero también ha llegado su hora. A medida que la economía vuelva a crecer, aunque sea poco, Rajoy tendrá más margen de actuación para ‘tocar’ las pensiones, que en esta primera fase de la crisis han actuado como amortiguador social: los abuelos se convirtieron en el principal instrumento de ayuda de hijos y nietos a quienes la crisis llevó al borde de la exclusión social.

Todo tiene su calendario y los estrategas de la agenda alemana para España ven ya con ‘satisfacción’ los resultados de la política encomendada a Rajoy. Faltan cosas por hacer, otras no han salido tan redondas como se esperaba pero en general han ‘avanzado’. Si ahora culminan el ajuste de las pensiones, la devaluación interna no solo será un episodio pasajero, sino que quedará enraizado.

La aplicación de la doble fórmula de ajuste que propone el Gobierno supondrá una devaluación de las pensiones de entre el 15% y el 28% en 15 años, según el sindicato CC OO, el primero que le ha puesto cifras al plan de reforma. Rajoy trata de combinar el ajuste con un discurso de paños calientes pero sabe que al tirar de la manta se le verán los pies. ¿Más, menos? Eso ya se verá. Tal vez CC OO exagera en su táctica de oposición a la reforma, pero ya nada volverá a ser igual. Las pensiones serán devaluadas y perderán poder adquisitivo con el pretexto de asegurar su existencia. En la decisión no sólo influyen factores demográficos, ligados a una mayor esperanza de vida de los jubilados, sino también presupuestarios. La Seguridad Social se financia principalmente con las cuotas de quienes tienen trabajo, por lo que mientras España no recupere el empleo la tormenta sobre los pensionistas puede causar estragos. @J_L_Gomez

Ni todo va mal ni nada va del todo bien

Por: | 03 de septiembre de 2013

Mariano Rajoy, en el Congreso.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Congreso.

El Gobierno de España está dándole mucha relevancia a que es la primera vez que el paro cae en agosto desde el año 2000. En cambio, ya no destaca tanto que la afiliación a la Seguridad Social retrocede en 99.069 personas. En las grandes cuentas de la economía española, muy mermadas por la crisis desde 2008, empiezan a verse algunos datos positivos cinco años después, pero tampoco los suficientes como para extraer grandes conclusiones. Los esfuerzos de los planes puestos en marcha no son proporcionales a los resultados, claramente insuficientes a día de hoy.

¿Qué sigue yendo mal y qué no va tan mal? Va mal el crecimiento, de ahí que no se cree empleo –el principal problema de España-; van mal las cuentas del Estado, debido a sus bajos ingresos, a pesar de las subidas de impuestos, y no va tan mal la balanza de pagos, lo cual es importante, ya que comprende los saldos por mercancías, servicios y transferencias; es decir, nos resume cómo está el país, que ya no va a peor. Si descontásemos los saldos financieros, consecuencia del todavía elevado endeudamiento público y privado, España no estaría tan hundida.

¿Por qué va mal la contabilidad del Estado? Por muchas razones, pero sobre todo por una: ingresa poco. Tan poco, que cerró los siete primeros meses del año con un déficit de 45.133 millones de euros, el 4,38% del PIB; es decir, más de lo que tenía autorizado por Bruselas para todo el año. En contra de lo que pudiera parecer viendo los ajustes, el Estado, lejos de gastar menos, gasta más, lo cual no sería un problema grave si ingresara también mucho más, pero eso no es exactamente así. El aumento de los ingresos, debido en buena medida a la subida de los tipos impositivos, no compensa las desviaciones de los gastos.

La clave, el impuesto de sociedades

A riesgo de simplificar el análisis, porque todo es mucho más complejo, no es tampoco una boutade asegurar que el verdadero problema de España sigue estando donde siempre estuvo desde el comienzo de la crisis: en el impuesto de sociedades. La falta de actividad condena a las empresas a perder dinero o a ganar muy poco, con lo cual pagan pocos impuestos y el Estado se queda solo con tres grandes impuestos (IRPF, IVA y especiales), en vez de cuatro (sumando sociedades), como debe ser. Dicho todo eso, es verdad también que faltan por hacerse ajustes contables de los que se derivará una foto mejor. Vemos, pues, que los dos problemas –el paro y el déficit- están en el mismo sitio: en la insuficiente actividad empresarial, señal evidente de que hay que incentivar la economía. ¿Entonces va todo mal? Tampoco. Hay cosas que no. Si no fuera por los gastos financieros, España tendría una balanza de pagos aseada.

Debido al aumento de las exportaciones y al aumento del turismo internacional, el país ya puede hacer frente a sus pagos al exterior, y eso tiene mucho valor. Prueba que España recupera competitividad. La pena es que lo hace rebajando los salarios y no elevando la calidad de sus producciones. En Alemania consiguen resultados así y a menudo mejores pero gracias a vender productos con mucho valor añadido, no porque les bajen el sueldo a sus trabajadores. Claro que Alemania exporta Mercedes y BMWs, y España, no. Este mensaje tiene su importancia, ya que si España quiere ser realmente un país rico debe cambiar y mejorar su modelo productivo. Todo lo demás puede maquillar las cifras pero, a la larga, no se traducirá en bienestar. Y como los Mercedes ya los hacen los alemanes, habrá que pensar en algo similar, pero no en el modelo chino, que consiste en vender manufacturas baratas hechas con bajos salarios.  @J_L_Gomez


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