A vueltas con España

Sobre el blog

Este blog tiene por objeto el análisis económico y político, combinado con la aportación de claves informativas de la realidad española. Su autor es un convencido de esa máxima que dice que periodismo es todo aquello que los poderosos no quieren que se sepa y que lo demás es propaganda. En este oficio de contar las cosas, el modo de hacer periodismo puede cambiar pero su esencia siempre es la misma.

Sobre el autor

José Luis Gómez

, gallego de Brión (A Coruña), es columnista de El País y OTR/Europa Press, así como colaborador de TVG, Radio Galega y La Región. Es editor de Mundiario. Fue director de La Voz de Galicia, Capital y Xornal de Galicia, cuya versión digital fundó en 1999. También fue director editorial del Grupo Zeta. Es autor y coordinador de varios libros de economía, entre ellos 'Cómo salir de esta'.

Eskup

España, ni hace sus deberes ni seduce a Europa

Por: | 21 de mayo de 2014

Banderas de la UE ante la sede de la Comisión Europea en Bruselas

Banderas de la UE ante la sede de la Comisión Europea en Bruselas. / Reuters

Haber pasado de la recesión a un crecimiento positivo, por pequeño que sea, es una noticia positiva para la economía española, pero no lo suficiente como para que se generalice la idea de que el país ha salido de la crisis. Y no ya por algo tan evidente como que un 25% de desempleo es incompatible con salir de la crisis, sino porque el crecimiento es tan bajo, que no disipa el riesgo de una vuelta atrás.

La ortodoxia del control del déficit público impuesta por Alemania en la UE ha sacrificado mucho empleo en España, donde el Gobierno carece de dinero y de máquina para fabricarlo, al estar esta competencia en manos del Banco Central Europeo (BCE), a su vez controlado por Alemania. Estados en apuros como España suplen esta limitación monetaria tirando de la deuda pública, que va camino de igualar el PIB y amenaza con volverse insostenible. Curiosamente, Alemania reduce su deuda.

España no tiene peso suficiente, del mismo modo que muchos otros países, para plantarle cara a Alemania, pero la crítica situación de Francia puede hacer cambiar las cosas. Al menos en el tipo de cambio del euro frente al dólar, de modo que sea más fácil exportar desde los países de la eurozona. ¿Problema? Que los tipos del BCE están prácticamente al 0% y apenas hay margen para actuar, de ahí que se busquen alternativas como la compra de bonos o de titulizaciones de deuda privada; es decir, lo que suele denominarse la compra de activos.

Lo que es cada vez más evidente es que las recetas válidas para Alemania no sirven para países como España, de modo que el escenario podría cambiar si se demuestra que tampoco sirven para Francia. Con todas sus peculiaridades, EE UU hubiera sido un modelo mejor para economías como la española, con estrategias más ligadas a cada ciclo económico. Dicho en palabras llanas: a un parado sin ingresos no se le puede exigir que pague sus deudas, pero si se le busca trabajo tal vez pueda ir pagando lo que debe. Pues bien, España sigue siendo un parado sin suficientes ingresos, cuya economía sigue devorada por un tremendo déficit público, solo aliviada por la rebaja de los intereses, ya que la prima de riesgo cayó influida por el BCE.

Parece evidente que sin grandes riesgos de inflación y con una mejora de la balanza por cuenta corriente hay margen para una política monetaria más flexible en toda la eurozona. Esto significa que puede devaluarse el euro y que el BCE debería hacerse mayor, si logra liberarse del yugo de Alemania, que no quiere secundar este tipo de medidas por sus temores a la inflación.

España no solo precisa reformas estructurales internas, que por cierto no completa, sino que depende mucho de las decisiones europeas; léase alemanas. En ese sentido, claro que Bruselas tiene razón al exigir más ajustes viendo como el déficit público y la deuda están fuera de control, pero si fueran justos empezarían por reconocer que es así en parte por sus corsés monetarios.

Lo que es evidente es que España precisa reconducir su déficit presupuestario, ya que los resultados del ajuste son insuficientes. Como ya resulta difícil hacerlo por la vía de reducir el gasto público, todo indica que los esfuerzos deben centrarse en aumentar los ingresos públicos mediante políticas que aseguren el crecimiento. EE UU le ha demostrado a Europa que las deudas se pagan creciendo. Claro que EE UU tiene máquina de hacer billetes y sabe que sus dólares atraen a los países que, como China, tienen gigantescas tasas de ahorro. @J_L_Gomez

 

Universidad y empresa en España

Por: | 04 de mayo de 2014

Una investigadora en la Universidad del País Vasco

Una investigadora en la Universidad del País Vasco. / Txetxu Berruezo en El País

La Conferencia de Rectores de España, que representa a 50 campus universitarios públicos y 25 privados, considera que si el Gobierno de Mariano Rajoy ha decretado el fin de la crisis y confía en el inicio de la recuperación, Educación debería retirarles la soga. Puede ser razonable su reivindicación, si bien sería más justo que esa soga se le retire a todo el país, no solo a la Universidad. ¿O no?

Las reivindicaciones de los rectores tienen que ver con las plantillas docentes, la investigación, los precios de las matrículas y las becas. Parecen justificadas, pero les faltan al menos dos cosas: reducir, de paso, su gasto improductivo y asumir una clara apuesta por la búsqueda de financiación en las empresas, a cambio de proyectos rentables para ambas partes. Seguramente falta un poco de autocrítica en la Universidad y poner en valor las estrategias de rectores como los de la Pompeu Fabra, la Autónoma de Barcelona, la de Vigo o la del País Vasco.

Los rectores no entran a valorar si tienen muchos o pocos estudiantes pero la realidad indica que en Alemania, primera potencia económica de la UE, tiene un 30 % de los jóvenes que estudian en la Universidad y un 70 % en la formación profesional, mientras que en España es justo al revés. Claro que en Alemania sus empresas asumen como inversión rentable la financiación de las prácticas de los estudiantes de la formación profesional dual, mientras que el empresariado español, menos productivo, se pone de perfil. ¿Resultado? Mientras que en la UE un 23 % de los menores de 25 años activos están en paro, en España ese porcentaje sube al 54 %. Todo tiene una explicación: países como Alemania apuestan por la economía productiva, la banca ligada a la empresa y una enseñanza profesional teórica en un 30 % y práctica en un 70 %, porcentajes inversamente proporcionales a los españoles.

Tal vez a los rectores les iría bien revisar su modelo universitario y centrar su apuesta en la investigación. Ya Joseph Alois Schumpeter postuló que los ciclos de la economía comienzan y terminan con innovaciones tecnológicas, mientras que el filósofo, político y científico estadounidense Benjamin Franklin había expresado algo parecido en su día: “No hay inversión más rentable que la del conocimiento”. @J_L_Gomez

 

 

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