La batalla Valenciana

Blog de Adolf Beltrán desde la Comunidad Valenciana

Sobre el blog

El atractivo de la batalla valenciana del 27m reside en que la izquierda disputa al PP una pieza clave del tablero autonómico. Además, ofrece el morbo del duelo entre Rita Barberá y Carmen Alborch por la alcaldía de Valencia.

Autores

Adolf Beltran (Valencia, 1958), debido a su trabajo en la redacción de El País, lleva años observando con atención la realidad valenciana. Aunque ha escrito novelas (Les llunes de Russafa), ensayos (Els temps moderns. Societat valenciana i cultura de masses al segle XX) y libros de reportaje, la suya es fundamentalmente la mirada de un periodista, oficio que ejerce desde mediados de los años ochenta.

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04 mayo, 2007 - 19:49

De tripartitos y bipartitos

Dice el director de campaña del PP valenciano, el conseller Vicente Rambla, que Joan Ignasi Pla, el candidato de los socialistas a la Generalitat, esconde su programa por si tiene que negociar con los dirigentes de Compromís pel País Valencià. He aquí uno de los argumentos que veremos repetidos a lo largo de la campaña. Aunque dotada de cierta ambivalencia, por cuanto reconoce la posibilidad de que el 27-M se produzca una mayoría de izquierdas, los populares de Francisco Camps insistirán una y otra vez en esa idea, y en la peligrosidad de una posible coalición de gobierno como la que se plantea. La denominan, con desprecio, el "tripartito" (se supone que de PSPV, Esquerra Unida y Bloc), en una poco velada alusión al Ejecutivo de Cataluña, convertido en una de sus "bestias negras". De paso, postulan su mayoría absoluta como única garantía contra el caos.

El debate sobre las virtudes y defectos de los gobiernos de coalición es un clásico de casi todas las campañas pero, entre los sectores valencianos de izquierdas, está inédito. Digo entre los de izquierdas porque la derecha ya tuvo (con poco debate, todo hay que decirlo) su coalición cuando Eduardo Zaplana accedió al poder en 1995. Entonces se formó un Consell "bipartito" con representantes del PP y de los regionalistas de Unión Valenciana que, además, se hicieron con la presidencia de las Cortes (los populares acabarían devorando a UV, convertida hoy en una sombra extraparlamentaria de lo que fue). Desde los tiempos preautonómicos, sin embargo, en el Palau de la Generalitat no ha habido más izquierda que el PSPV-PSOE. Todo indica que eso se ha acabado y que cualquier expectativa de retorno de los socialistas al poder pasa por pactos con otras formaciones.

¿Qué tienen de malo las coaliciones de gobierno?. El PP, que las critica ahora, las ha practicado cuando le ha convenido. Incluso lo hace en este momento. Veamos. Además de Cataluña, con su gobierno de PSC/ERC/Iniciativa, está el País Vasco, con un Ejecutivo de PNV/Eusko Alkartasuna/Ezker Batua. Y también Galicia, con una coalición de los socialistas y del Bloque Nacionalista Galego. En Aragón gobierna el PSOE con el Partido Aragonés; en Asturias, los socialistas con Izquierda Unida; en Cantabria, el Partido Regionalista de Cantabria con el PSOE; en Baleares, el PP con Unió Mallorquina; en Navarra, Unión del Pueblo Navarro con Convergencia de Demócratas de Navarra; en Canarias, en fin, gobernaban hasta hace poco Coalición Canaria y el PP.

Es decir, la mayoría de las comunidades autónomas tienen "tripartitos" o "bipartitos". Eso en una España donde la base parlamentaria del actual Gobierno es insuficiente y ha de buscar apoyos de otros grupos, negociando de forma permanente sus políticas (tarea que Rodríguez Zapatero lleva a cabo, por otra parte, con una relativa comodidad).

Desde luego, uno puede ver catástrofes donde no las hay o inventarlas para asustar al electorado. En ambas cosas han demostrado su destreza los populares (siempre diligentes en su autoafirmación: según Rambla, la coalición PP-UV, surgida en 1995 del denominado "pacto del pollo", lejos de ser conflictiva, fue "una colaboración puntual entre dos partidos con una afinidad programática e ideológica muy grande"). Pero la posición de Pla tiene ahí, sin duda, uno de sus puntos calientes. Todo el mundo es consciente de que sus posibilidades de convertirse en president pasan por contar con los diputados de Compromís. Y eso, desde la óptica estricta de partido, nunca resulta fácil de explicar cuando se está pidiendo el voto a los ciudadanos. ¿O sí?

Comentarios

El Partido Popular no tiene aliados solo dispone de la imposición de su programa a otros, para manter su status quo. Sino hubieran hecho lo que han hecho aquí, seguro que ni Compromís se hubiera formado ni Esquerra Unida tendría problemas en pactar con ellos aunque fueran de derechas.

Ezker Batua gobierna con el PNV y no pasa nada, y hace políticas de izquierda en su consejeria. Pero hay partidos democráticos que aceptan las diferencias y otros que no.

En Castellón el pp se alía con los censos y tampoco pasa nada. Bueno sí. Que se lo pregunten a la sra Avelina, de Argelita, la que le está cayendo estos días por hablar más de la cuenta.

Saludos, Adolf, y bienvenido a la blogosfera.

El tripartito lo tiene el propio PP en su interior. ¿Cómo afrontar municipalmente el desdoblamiento de listas en algunas localidades? ¿Qué seriedad política es esa, que lleva a tantos aspirantes despechados o despachados a plantar cara a su organización? La trituración interna del PP aún puede velarse gracias a las reales expectativas de triunfo, pero algún día dicho partido deberá ajustar cuentas con su figura más emblemática: Eduardo Zaplana Hernández-Soro. ¿O será al revés? ¿Será el ex president de la Generalitat quien, perdidos sus apoyos en Madrid, regrese para ver qué hay de lo suyo? Resulta difícil regresar en esas condiciones. Una vuelta a Valencia, con un PP ganador, es improbable, pues sus antiguos correligionarios no parece que le hayan reservado sitio. Una vuelta a Benidorm, a la cuna de la que partió, resultaría humillante. Salvo una derrota en las autonómicas, a Eduardo Zaplana no le queda salida en Valencia: ya no es una referencia ni puede retirarse como Fraga en Galicia. ¿Por qué ha perdido sus socios, que tanto lo admiraron y con quienes tanto se amistó?

Tripartito, Cohabitación o todo lo contrario.
Frente a la peligrosidad de un gobierno Tripartito piden el voto para la formación de gobierno que continuaría cohabitando con el gobierno central del PSOE, reconociendo la imposibilidad que han tenido para gobernar en estas circunstancias y la mas que probable continuidad de Zapatero en el gobierno, no creo que sea un argumento muy conveniente

Si acaban "palmando" no se podrán quejar. Han identificado hasta la saciedad PSPV y Compromís. Así que si la mitad más uno -más o menos, ley d'Hont mediante- de los valencianos prefiere la opción B, no podrán decir que se contubernian para desalojarles del poder.
Adolf, quizás cuando escribiste esto aún no era así, pero durante esta última semana no se han cortado un pelo en explicitar "tripartito a la catalana" para meter miedo. Y a la coalició compromís le llaman "batiburrillo" lo cual, encima desde un puesto institucional -que Rambla comparte con su papel campañista- tiene un deje antidemocrático y un tufo facha de lo más rancio...
Mare meua, cuánto bueno por aquí! Ya quisiera yo tan preclaras visitas en mi humilde blog!! :)
Me pasaré a menudo. Van a ser tres semanas cañeras...
Jaume El Sapo

A mi em sembla que allò que hauria de fer el PSPV és eixir de l'armari. Hi ha molta gent farta del PP a Llevant i es vol un canvi important en polítiques lingüístiques i identitàries. Ja és hora d'afrontar plenament la nostra identitat, ja ni ha prou. M'agrada la idea del tripartit Llevantí, ànim a tothom!.

El único problema con esto es que los partidos deberían anunciarlo antes de las elecciones. "Si no obtengo mayoría pactaré con tal para gobernar" y así no engañar a la gente respecto a lo que piensas hacer. Y ya puestos, preséntate en coalición a las elecciones. No mientas ni engañes a tus votantes respecto a lo que vas a hacer luego, que es a lo que juega el PSOE.

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