La batalla Valenciana

Blog de Adolf Beltrán desde la Comunidad Valenciana

Sobre el blog

El atractivo de la batalla valenciana del 27m reside en que la izquierda disputa al PP una pieza clave del tablero autonómico. Además, ofrece el morbo del duelo entre Rita Barberá y Carmen Alborch por la alcaldía de Valencia.

Autores

Adolf Beltran (Valencia, 1958), debido a su trabajo en la redacción de El País, lleva años observando con atención la realidad valenciana. Aunque ha escrito novelas (Les llunes de Russafa), ensayos (Els temps moderns. Societat valenciana i cultura de masses al segle XX) y libros de reportaje, la suya es fundamentalmente la mirada de un periodista, oficio que ejerce desde mediados de los años ochenta.

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08 mayo, 2007 - 10:54

La calidad de la democracia en la ciudad

Hace tiempo que la vieja prevención marxista ante la "democracia formal" se demostró falaz. Porque la democracia, o es "formal" o no es. La cosa no consiste, pues, en suplantar la democracia por otro sistema sino, precisamente, en ampliar sus formas. Buena parte del debate político de finales del siglo XX y principios del siglo XXI se ha centrado en cómo conseguir una democracia de mayor calidad que, respetando escrupulosamente las reglas del sufragio universal, facilite la presencia de los ciudadanos en la vida pública.

Ya Jefferson se dio cuenta de esa cuestión al comprender los peligros de no dar al pueblo más opción que las urnas ni más oportunidades de hacerse oír que las que ofrece el día de las elecciones. La llamada "democracia participativa" no es más que una manera de denominar esos esfuerzos por mejorar la democracia representativa o, si se quiere, por introducir más democracia en la democracia. Y desde hace años toma cuerpo en el terreno de juego de la ciudad, donde la cercanía entre gobernantes y electores ofrece oportunidades de interacción.

El planteamiento que hace la candidata socialista a la alcaldía de Valencia, Carmen Alborch, de democracia participativa no es, por tanto, un mero gesto formal al servicio de su glamour. O quizás sí que es formal, en el sentido de proponer cambios de formas en el funcionamiento de la ciudad. Porque el asunto tiene importancia, no sólo debido a que cada vez son más las voces que reclaman en el mundo global más protagonismo de los gobiernos locales en áreas como la promoción económica, los servicios sociales y el desarrollo del estado del bienestar (en el ámbito valenciano, los más recientes son los profesores Joan Romero y Joaquín Azagra en su ensayo País complex, acabado de publicar), lo que exige dar oportunidades a la cooperación y a la presencia de los colectivos de afectados en la toma de decisiones, sino porque en Valencia las formas están cada vez más en el centro del debate.

La política de la alcaldesa Rita Barberá (que lleva 16 años en el poder) se caracteriza por el énfasis y la gestualidad (los mecanismos de su discurso acaba de desmenuzarlos Josep Sorribes en un libro muy crítico: Rita Barberá, el pensamiento vacío), por una falta de transparencia que afecta al conjunto de las administraciones valencianas del PP y por el ejercicio vertical del poder (no hay cosa más marginal y superflua en Valencia que las juntas de distrito). Esa forma de gobernar va como una seda cuando las cosas no se complican, pero se ha mostrado alarmantemente incapaz al surgir ciertos contratiempos. Pondré dos ejemplos: los vecinos han tenido que ganar en los tribunales sentencias contra el Ayuntamiento por el ruido para que se pusieran en marcha mecanismos de regulación de la contaminación sonora; el deterioro de la convivenica en Fallas entre vecinos y comisiones alcanzó en las últimas fiestas niveles nunca vistos.

No parece una excentricidad que la candidata Alborch se patee los barrios con la bandera de la transparencia, la tolerancia y la participación.

Comentarios

Adolf, coincido contigo en tus planteamientos iniciales sobre la necesidad de desarrollar mecanismos de democracia participativa. Pero ¿podrías ser un poco 'menos fan' de la candidata del soe? No se si te pagan para eso, que supongo que no, pero hay otros candidatos que también lo llevan en su programa.

Además de todo lo espuesto por Adolf es una realidad que cuando se lleva 16 años en el poder, casi todos por mayoria absoluta el populismo del déjame hacer yo y un cierto alejamiento de los problemas reales de la gente es claro. También es a lo que obliga ser alternativa e intentar proyectar un modelo de ciudad alternativo al imperante, buscar huecos donde pescar votos de descontentos. Lo importante seria mantener después esa forma de gestión de la ciudad dando participación a la gente.

También hay que reflexionar sobre la dejadez mayoritaria de la gente a querer participar de verdad...no existe esa cultura.

Hola, sigo con atención tu BLOG... Sin embargo veo que no se está prestando atención a la verdadera Batalla que se puede ganar que es Alicante... En la ciudad Etelvina Andreu está consolidando posiciones... Una campaña en la calle, mucha base social...Y un alcalde imputado...Soy casi politólogo y si mis cálculos no me fallan, en Alicante hay cambio seguro...

Hablando de democracia participativa: no había visto el documental Tornallom sobre lo que sucedió en la Punta en 2002 y 2003. Indignantes los modos,las formas,el trato.No hace tanto. Y mandan los mismos que hoy. Bonita forma de entender la democracia.Por lo visto no se había inventado todavía lo de la mediación de conflictos.Demoledor y muy educativo. En el departamento de Teoría de los Lenguajes de Filología pueden dar referencia del documental a quien esté interesado. Vale la pena.

Porque el Sr. Rodriguez no se acuerda de los mil y un chanchullos urbanisticos que tienen sus ediles, alcaldes, amigos, afiliados, etc. del PSOE en toda España,? Seria un ejercicio beneficioso para él, pero claro que vamos a pensar si para sus días de asueto se dedica a "beneficiarse" de las propiedades del Patrimonio Nacional a gastos pagados por los contribuyentes? no podría hacer lo que todo el mundo, incluido los OBREROS que es pagarse de sus bolsillos las vaciones, puentes y días de asueto? o quizás con 80 centimos quiera pagar una ronda de cafe?

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