La batalla Valenciana

Blog de Adolf Beltrán desde la Comunidad Valenciana

Sobre el blog

El atractivo de la batalla valenciana del 27m reside en que la izquierda disputa al PP una pieza clave del tablero autonómico. Además, ofrece el morbo del duelo entre Rita Barberá y Carmen Alborch por la alcaldía de Valencia.

Autores

Adolf Beltran (Valencia, 1958), debido a su trabajo en la redacción de El País, lleva años observando con atención la realidad valenciana. Aunque ha escrito novelas (Les llunes de Russafa), ensayos (Els temps moderns. Societat valenciana i cultura de masses al segle XX) y libros de reportaje, la suya es fundamentalmente la mirada de un periodista, oficio que ejerce desde mediados de los años ochenta.

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09 mayo, 2007 - 01:02

La corrupción y nosotros

¿Por qué debe ser el de la corrupción un tema importante en la campaña electoral? ¿Tal vez porque los valencianos hemos suministrado una buena parte de los casos que han afeado la vida pública en los últimos años? ¿No forma parte acaso esa tragicomedia de la política realmente existente? Cierta promiscuidad mediática con el poder, cierta rutina, tenderán a extender un velo sobre el asunto. La apisonadora electoral, con la colaboración de los tópicos que rigen la vida de los partidos en estos periodos, barrerá las quejas y a los afectados, pero una exigencia moral debería llevar a quienes tienen voz a olvidar cualquier cálculo. ¿Si no debatimos ahora lo que ha pasado, cuándo tendrá sentido hacerlo?

Hago inventario. Carlos Fabra al norte y sus trapicheos con las influencias en los ministerios para agilizar licencias de productos fitosanitarios de una empresa en la que tenía intereses. Terra Mítica al sur con los descomunales sobrecostes del gran sueño temático de Eduardo Zaplana, y su apabullante trama de empresas ficticias para tejer una maraña de facturas falsas y supuestas comisiones ilegales a costa de las arcas públicas. Todavía más al sur, Orihuela y todo el abanico de iregularidades alrededor del alcalde, Manuel Medina, con el empresario Ángel Fenoll, doblemente condenado (por comprar votos para el PP y por colaborar con Luis Fernando Cartagena, ¿lo recuerdan?, en la distracción de unos cuantos millones de unas monjas), en medio de un cenagal de grabaciones, confesiones de ex interventores y otras lindezas. No muy lejos, Torrevieja, con unas plusvalías astronómicas del alcalde, Pedro Ángel Henrández Mateo, en una operación de compra-venta supuestamente fruto del uso de información privilegiada. En la misma zona geográfica, el desfalco de Mercalicante, por el que el regidor, Luis Díaz Alperi, todavía no ha acabado de rendir cuentas. Y el intento de soborno de la contrata de la basura en Xàbia, y el agujero en el Instituto Valenciano de la Exportación, y los pelotazos, y los abusos urbanísticos, y...

Una acumulación de síntomas como esa debería haber desencadenado ya cierta catarsis. Pero la mayoría de los responsables de tantas fechorías, no sólo no han hecho mutis sino que sacan pecho ante los electores. He aquí una cuestión de calado. ¿Qué permite pensar a nuestros gobernantes que semejante actitud no les pasará factura? Ninguna disculpa, ninguna prudencia, ni el más leve asomo de autocrítica. ¿Qué futuro puede urdirse sobre tales mimbres?

Mark Twain escribió un relato demoledor hace un siglo, El corruptor de Hadleyburg, en el que un desconocido irrumpe en la plácida vida de una comunidad con una gran bolsa de oro en busca de "propietario". La deshonestidad desencadena en el pueblo todos sus defectos, sus bajos instintos, sus pasiones, para convertirlo en una sociedad que ha perdido el orgullo. Dejémenos de bromas sobre la identidad. El asunto de la corrupción, en efecto, es una cuestión moral, de virtud pública. Las elecciones nos dirán hasta qué punto los valencianos hemos perdido el orgullo colectivo.

Comentarios

Es verdad todo lo que dicen de los chanchullos en Valencia,
Pero reflexionemos el por que manda el PP en la comunidad Valencia,
Que pasa en los pueblos de la ribera alta donde mayoritariamente
La gente es progresista, pero gana la derecha, hagamos
Examen de conciencia.

Si hubiera cualquier amago de autocrítica sería el fin de la vida política del osado, sacando pecho y cambiando de tema se puede y se va a marear al electorado sin problemas.

Si hubiera cualquier amago de autocrítica sería el fin de la vida política del osado, sacando pecho y cambiando de tema se puede y se va a marear al electorado sin problemas.

Me pregunto, si tras los escándalos, las urnas les dan la mayoria absoluta nuevamente. ¿Habrán amorizado sus responsabilidades y estamos condenados a vivir en una sociedad que considera normal la corrupción, que forma parte de nuestra carga genética?. Catalanes laboriosos, vascos independentistas, valencianos corruptos...Quiero pensar que no, que todavía podemos hacer cada uno algo.

ya lo decían en la revista de El Jueves de la semana pasada; los que escriben blogs son enfermos narcisistas que les gustaría poder llegar a autofelarse. Tanto el amargado del Adolf ¿Hitler? que escribe, como los cinco pelotas retrasados que le comen la polla día tras día en su blog, no sé si saben que escriben para un periódico "independiente" de la mañana, no en la web de un partido político.

esos "enfermos narcisistas" como usted los llama Sr. Yo no tienen miedo de dar su nombre cuando expresan una opinión, por algo será...

no doy mi nombre porque no me sale de los cojones, no sé para que lo quieres, no nos vamos a ver; si necesitas una cita urgente, busca en la sección de contactos de cualquier periódico (antes de que la prohíban)

Creo que el PP. Valenciano debería reclamarle a la empresa que este llevándole la publicidad de la campaña pues se han equivocado al imprimir el eslogan en los carteles y pancartas no es CONFIANZA si no CON “FIANZA”
Con la cantidad de IMPUTADOS que hay en sus candidaturas se abran dejado una pasta en “FIANZAS”

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