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Lola Huete Machado

Senegal, a oscuras

Por: | 07 de noviembre de 2011

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Recuento de votos en un colegio electoral durante las elecciones presidenciales, Yoff, barrio de Dakar. / AP.

Leer aquí la versión en francés.

En Senegal no hay grandes industrias; por eso, gran parte de su economía depende del llamado sector informal (pequeños comercios, carpintería, costura, etcétera ...). En el 2000, cuando Abdoulaye Wade llegó al poder tras su victoria en las urnas sobre Abdou Diouf, la mayoría de los senegaleses que sobreviven con estos puestos de trabajo creyeron ver en él al Mesías portando una varita mágica para mejorar en un instante sus vidas cotidianas; mucho más cuando durante los primeros meses tras asumir el cargo aireó como lema aquel: “¡Hay que trabajar, trabajar mucho, trabajar siempre, y seguir trabajando!”.

Hoy, once años después, es habitual en todo Senegal (12 millones de habitantes) ver muchas de esas tiendas paradas la mitad o todo el día, y a aquellos que no cuentan con nada más para llevar comida a casa, esperar sentados y juguetear con sus dedos. “Courant amul, courant dafa couper" ("No hay electricidad, hay corte de energía") es la cantinela actual, la que ha sustituido al lema optimista de nuestro querido presidente. Y la esperanza de una vida mejor que nos vendió Wade se ha oscurecido.

En descarga de Wade y de sus sucesivos gobiernos, hay que decir que siempre hubo cortes de corriente en Senegal y que mucho ha llovido ya desde que Senelec (la compañía que tiene el monopolio de distribución de electricidad en Senegal) se empezó a enredar en dificultades por culpa de su pésima gestión. Sin embargo, es bajo la era Wade, que se apresuró a criticar antaño al partido socialista cuando estaba en la oposición, que la gente se queda de 24 a 72 horas sin electricidad. Y así llevamos ya casi tres años. Desde entonces, al menos una vez por semana, la prensa local informa de incendios caseros provocados por velas o porque los fusibles echaron a arder al regresar de golpe la luz. Y, por supuesto, hay ciudadanos que mueren, a menudo niños ... Desde hace tres años, muchos han fallecido en los hospitales de Senegal, por falta de la electricidad necesaria a la hora de operar o administrar ciertos tratamientos. En gran parte de la capital, Dakar (3 millones de habitantes), se ha convertido de repente en peligroso salir en la oscuridad, aunque sólo sea para ir a la tienda de la esquina, porque ésta, ya se sabe, es ventaja para los atacantes. Eso sin detenernos a hablar de los refrigeradores, los televisores, las computadoras y otras pérdidas cotidianas provocadas por estos cortes recurrentes que Senelec jamás reembolsará.

   

Hasta el buen funcionamiento de la administración senegalesa se está quebrando con estos cortes energéticos. Así, en mayo, para la presentación de una nueva cédula de identidad, había que ir y venir durante una semana a la comisaría de policía porque muy a menudo, los cortes se produjeron durante las horas de atención al público, y cientos, miles de personas se pasaban los días en las salas de la Administración a la espera de que se hiciera la luz y poder obtener los documentos buscados. 

Así que todo esto, combinado con el hecho de que Wade, su hijo Karim (que es el Ministro de Energía y tiene otras responsabilidades de gobierno) y el resto del ejecutivo siguen desfilando de acá para allá gritando a los cuatro vientos que el país nunca ha estado mejor que bajo su mandato, provocó que los senegaleses salieran indignados a las calles para mostrar su ras-le-bol (estamos hartos) el 27 de junio de este año, causando enormes daños: sucursales de Senelec y ayuntamientos saqueados y cientos de manifestantes arrestados, la mayoría de los cuales se encuentra aún en la cárcel. Para calmar a la población ese día se diría que habría sido necesario dejar al ejército en las calles y blandir la amenaza de un toque de queda. Y desde entonces abundan las protestas en Dakar o en el interior del país; llantas quemadas, avenidas bloqueadas por varias horas, personas retenidas...

Para hacer frente a la creciente presión social cada vez mayor, Wade y su hijo Karim Wade han establecido un plan de emergencia y de restructuración del sector energético al que han llamado Plan Takkal (Allume-toi, alumbraté en francés) y desde su lanzamiento en enero pasado ha movilizado a casi todos los recursos del Estado. Cifrado en alrededor de mil millones de euros, tiene la ambición de resolver definitivamente el problema de la energía en Senegal. Apoyado por la Agencia Francesa de Desarrollo, el Banco Mundial, el Banco Islámico de Desarrollo, el Banco Africano Occidental de Desarrollo, al plan le ha costado estabilizar la situación de la energía durante varios meses. Ha sido, finalmente., a principios de octubre cuando el suministro eléctrico parece que ha vuelto casi por completo a la normalidad; casi, porque algunas comunidades aún siguen sufriendo apagones de 15 o 20 horas, aunque no tan frecuentes como en meses anteriores. Hoy en día, a pesar de la calma, la pregunta en boca de todos es “¿Hasta cuando durará?", pues nadie puede dejar de temer que sean las próximas elecciones presidenciales, que se celebran en febrero de 2012, las que dan este respiro; Wade no quiere arrastrar este balón hasta fecha tan señalada.

La información que transmite la prensa tampoco apacigua las preocupaciones de los senegaleses, ya que nos cuenta que para solucionar  la emergencia que enfrenta el país, los generadores se han arrendado a una empresa estadounidense, a un costo mensual exorbitante, y que esto podría engullir la mayor parte del presupuesto del plan Takkal en lugar de servir al desarrollo del nuevo sistema de producción y distribución, así como para la rehabilitación de la infraestructura existente. Pero ya se sabe, desde 2000, el Estado de Senegal pilota la nave, a la espera de que pasen las elecciones para beneficiarse de la electricidad y... ponerse a trabajar. 

 

Hay 6 Comentarios

Muy correcto el tratamiento del artículo. Algo sé de la situación de Senegal porque tuve la gran suerte de estar tres semanas durante el mes de agosto-septiembre y sí, es cierto, los cortes de luz son constantes en las grandes ciudades. Y digo las grandes ciudades porque, obviamente, en las zonas rurales escasea la electricidad. Es una pena que en Dakar se vaya la luz cada pocas horas y no se recupere el servicio en mucho tiempo, de hecho, las bombas dejaban de funcionar y era imposible ducharse o incluso abrir el grifo en muchas partes de la ciudad... las ciudades de Sengal son tristemente famosas por, entre otros aspectos, los continuos cortes del suministro de la luz.. Creo que este país merece algo más.

He estado 10 días recorriendo Casamance y no he visto esos grupos revolucionarios que se comenta ahí arriba, sólo condiciones paupérrimas. Nadie se ha dirigido a mí en tono ofensivo ni me agredido ni me han robado ni he visto armas entre la población y he estado en sitios en donde los niños lloran al ver al hombre/mujer blancos. La electricidad es cierto que tiene restricciones o incluso ni existe como he podido comprobar

Enhorabuena. Cualquier nuevo espacio de información sobre África es tan bienvenido como necesario. Cada día somos más.

Gracias por el artículo Lola.
Antes que nada, decir que según mi opinión personal, en Senegal, hay tres tipos de "Senegales";
1. Dakar: donde se ha hablado solamente de los problemas eléctricos, pero a eso hay que añadir, las continuas huelgas del servicio de recogida de basuras, (con el naseabundo olor en las calles), las huelgas de los empleados de justicia, el estado de las calles (o mejor dicho,caminos), el sistema nulo de saneamiento (las aguas residuales conviven en la superficie de las calles, entre los vecinos), la corrupción de la policia y la mayoría de estamentos públicos, turismo sexual (y/o de interés), incluso con menores, etc, etc...
2. Las zonas rurales: problemas eléctricos, agua, saneamiento, educación infantil, sanidad, denuncias de violaciones, pedofilia e incesto, cada dia (publicadas en el periodico, aunque hay muchas más que no se publican), etc, etc...
3. La zona sur, Casamance: zona agrícola muy rica, pero donde la violencia por grupos revolucionarios, aún sigue afincada, aunque las autoridades no dejan que llegue el problema a la zona turística de Cap Skirring, donde se elevan importantes instalaciones hoteleras.
Esto es sólo un pequeñísimo resumen, de lo que se puede encontrar en este "adorable" pais. No os invito a conocerlo, no me lo perdonariais jamás. Aunque una semana, no hace daño a nadie, ¿o si?

Efectivamente Juan, mil gracias por tus puntualizaciones. Obviamente, el original en francés del autor decía "1 milliards d'euros...", y como sucede a menudo quedaron reducidos a uno. Culpa mía, por traducir a la carrera (perdón a los dos). Con respecto a lo segundo, debe responder el autor, que en este caso lo afirma tal cual, pero tras consultar creo que es mezcla de ambas cosas. En la web de la Comisión de Regulación del Séctor de la Electricidad (http://www.crse.sn/crse.php?pg=4electricite) se dice: "La SENELEC, société Nationale, a le monopole du transport sur l’ensemble du territoire national et de la distribution dans son périmètre de concession. Elle peut acheter de l’électricité à des producteurs privés". Interesante es añadir que gran parte de la población rural no tiene luz.

simplemente dos precisiones:

1. es imposible (ojalá fuera posible) que con un millon de euros se resuelva el problema energético de Senegal (o de cualquier pais en desarrollo), ya que supondría una aportación de 0,08 euros por habitante, suponiendo 12 millones de habitantes. para eso no hace falta el banco mundial, se lo pagarían los senegaleses solos.
2. la Senelec no tiene la la exclusiva de la distribución de la electricidad (solo en zonas urbanas) ya que las zonas rurales son competencia de la Agencia Senegalesa de Electrificación Rural y existen operadores privados que dan estos servicios.
Muchas gracias por su blog. Un saludo, Juan

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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