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Lola Huete Machado

Somalia sigue teniendo hambre

Por: | 14 de noviembre de 2011

Ya no hablamos de Somalia. Y cuando hasta hace poco aún lo hacíamos era en términos de guerra. Hablábamos de la ofensiva keniana en territorio somalí contra la milicia islamista Al Shabab, a la que Kenia acusa de los secuestros de ciudadanos europeos en su territorio, incluyendo a las dos cooperantes españolas Blanca Thiebaut y Montserrat Serra. Pero el hambre, esa vergonzante hambruna que nos sonrojó a todos en verano, sigue presente en Somalia. Hay gente que sigue muriendo allí porque literalmente no tiene nada que llevarse a la boca.

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Un niño desnutrido en el hospital Benadir de Mogadiscio (Foto: J.M.C.)

Ocurre, claro, que el público se cansa, se hastía de leer sobre el hambre y ocurre, claro, que los periodistas también nos aburrimos (unos más que otros) y también nos fatigamos al escribir sobre ella. Y quien no, lo tiene difícil: viajar a Somalia, a Mogadiscio, para informarse e informar desde el terreno es muy difícil. No tanto por la seguridad, ya que un viaje bien preparado es suficientemente seguro, sino por otro problema, el de siempre y más ahora con la crisis: por el dinero. Pasar unos días en Mogadiscio es posible pero muy caro y el mundo es muy grande y está lleno de historias.

¿Por qué seguir informando sobre Somalia? He aquí algunas razones.

Ocurre que decenas de miles de personas han muerto allí en los últimos meses debido a la hambruna. Y la mayoría han sido niños menores de cinco años. Y ocurre que aún hay cuatro millones que necesitan ayuda humanitaria y 750.000 podrían llegar a morir, según el último informe de FEWS NET (pdf), una red internacional de vigilancia contra la hambruna. Como suele pasar, los peor parados son los niños. Unos 450.000 sufren desnutrición y cerca de 336.000 de ellos padecen algún tipo de malnutrición aguda. Y ocurre que casi la mitad de éstos podrían morir en las próximas semanas, según advirtió UNICEF el pasado 28 de octubre.

IMG_6159Una enfermera atiende a un niño junto a su madre en el hospital de Benadir en Mogadiscio (Foto: J.M.C.)

Pero cifras como éstas, de enormes y de repetidas, acaban perdiendo su sentido. Son sólo eso, cifras. Olvidamos algo tan obvio como real: que cada número esconde a una persona como usted o como yo, a una familia como la suya o la mía. 

Las historias que los somalíes nos contaban a los periodistas este verano siguen siendo tan vigentes como entonces. Iman Abdi Nuno, de 60 años, dejó su hogar en Buale y caminó junto a su familia durante 11 días para alcanzar Mogadiscio. Cuatro de sus diez hijos, dos niños y dos niñas, murieron por el camino. Otra de las niñas murió al poco de llegar. Una de sus hijas supervivientes había perdido la vista. “¿Habéis visto a esos?”, nos dijo tirado en su tienda, entre toses, cubierto de moscas, “los otros tenían justo ese aspecto antes de morir”. La historia de Iman Abdi Nuno es especialmente dramática pero versiones con diferentes circunstancias y un número diferente de víctimas se repetían una y otra vez.

Dos de los hijos de supervivientes de Iman Abdi Nuno. La niña ha perdido la vista (Foto: J.M.C.)Decenas de miles de personas vieron a sus animales morir, sus campos secarse, no tenían nada con que comprar comida y dejaron sus hogares, sus casas y marcharon durante cientos de kilómetros, huyendo también de la intransigencia de Al Shabab y de la violencia. Hoy siguen malviviendo y malmuriendo en campos de personas desplazadas -si no cruzaron ninguna frontera- o de refugiados -si en su huída salieron de Somalia-.

La ayuda internacional ha paliado en cierta medida la situación de emergencia pero no ha sido ni está siendo suficiente. Gran parte del dinero está ahí: hasta la fecha, las agencias internacionales han conseguido recaudar un 75% de los 2.400 millones de dólares que demandaban para cubrir la emergencia en todo el Cuerno de África.

Pero el principal problema es cómo distribuir la ayuda en las zonas afectadas, casi en su totalidad bajo control de Al Shabab, que no permite la presencia de la mayoría de las organizaciones occidentales. La descordinación entre ellas y el hecho de que casi todas las agencias gestionan su ayuda a Somalia desde Nairobi también contribuye a la ineficacia. Además, la reciente ofensiva militar keniana en territorio somalí dificulta aun más la labor humanitaria.

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Personas desplazadas y milicianos en Mogadiscio (Foto: J.M.C.)

Ocurre también que la actual hambruna es una emergencia desencadenada por la sequía, la peor en el Cuerno de África en 60 años, como en su momento repetimos cansinamente los periodistas. Pero la crisis es mucho más compleja y fundamental y sus razones van más allá de la mera ausencia de lluvia. La situación de guerra casi constante en Somalia desde 1991 es una de ellas y responde a motivos políticos y al conflicto por el control de los recursos. Otra es el elevado precio de los alimentos, que en parte se debe a la especulación global y a la demanda de biocombustibles. El acaparamiento de tierras en varios países de África también contribuye a la inseguridad alimentaria en la región. Y la propia sequía podría ser efecto del cambio climático global.

FEWS NET prevé diferentes posibles escenarios según la llegada de las lluvias, la violencia y la situación política. En el más optimista, si llueve lo justo y el conflicto no empeora, la hambruna continuará hasta enero o febrero del año que viene. En el peor escenario, si no llueve lo suficiente y la violencia empeora, la hambruna probablemente continuaría durante todo 2012. Lo malo es que aunque todo vaya bien y la situación de emergencia pueda resolverse en los próximos meses, muchísimo daño ya está hecho y sus consecuencias negativas se van a sentir durante generaciones. “Por la hambruna en Etiopía en 1984 sabemos que el impacto es intergeneracional. No sólo afectará a los individuos y a los niños que están en la región ahora, sino que también a sus hijos en el futuro y por lo tanto realmente se necesitan inversiones a largo plazo para ayudar a estas poblaciones a ganar un estado de salud real”, cuenta en esta video entrevista Madeleine Thomson del International Reserach Institute for Climate and Society.

Madeleine Thomson, Public Health Challenges in East Africa from IRI on Vimeo.

“En 1992, durante la anterior hambruna, pensábamos que en nuestra vida no volveríamos a ver una situación así y mira”, responde cansadamente Jens Oppermann a si confía en que ésta sea la última hambruna en la región. Opperman, que ya estaba en Somalia en 1992, es hoy jefe de misión para este país de Acción Contra el Hambre, una de las pocas ONGs occidentales presentes en terreno somalí desde entonces. “Si todos hacemos un esfuerzo considerable para encontrar soluciones sostenibles a la problemática en Somalia, y también dependiendo de si el país se estabiliza y se construyen infraestructuras y si deja de depender de la ayuda exterior, entonces con un poco de suerte sí esperaría que no volvamos a vivir una situación así”.

Parecen demasiadas condiciones.

Hay 14 Comentarios

@Rimone
Que atrevida, cruel y dañina es la ignorancia...

Yo quería dejar la cuestión abierta: ¿Por qué seguir escribiendo sobre Somalia? ¿O por qué no? Y en cualquier caso, ¿cómo?

Es complicado escribir sobre un mismo fenómeno durante un largo periodo de tiempo (quizá con la excepción de los políticos profesionales, como dice Samuel, je). Y en este caso de la crisis del hambre en Somalia es difícil mantener la tensión y la atención durante semanas y semanas.

El problema, claro, es que la crisis no ocurrió en julio y agosto y luego desapareció. Llevaba años gestándose. De hecho, Somalia lleva prácticamente en estado de guerra -y de crisis- desde 1991. Y antes la situación era prácticamente de dictadura con Siad Barré.

La crisis en Somalia es un fenómeno muy complejo y complicado, con muchas y diferentes causas que vienen de lejos, que requiere de inversiones a todos los niveles y en el largo plazo para avanzar hacia una cierta estabilidad que evite un regreso de la hambruna. Y es muy difícil reflejar algo así en un artículo noticioso. Y aun más seguir reflejándolo durante semanas y meses.

Además, poco puede hacer un solo artículo.

Pero si en conjunto los que estamos por aquí somos capaces de mantener a la opinión pública informada sobre la crisis del hambre en Somalia y en todo el Cuerno de África - y si además este conocimiento cristaliza en acciones/presión/apoyo a iniciativas de individuos, grupos y organizaciones - entonces el periodismo habría servido de algo más que para meramente intentar reflejar la realidad.

Lo malo, de nuevo, es que parecen demasiadas condiciones.

Acabo de leer un comentario vergonzoso un poco más arriba: Rimone dice: "Normal que tengan hambre... siguen teniendo 9 hijos de media".
No tengo palabras para expresarte lo inhumano que me parece tu comentario, aparte de cruel.

Creo que ellos son mucho más dignos que nosotros. Tienes razón, como seres humanos nos debería dar vergüenza estar viendo cómo sufre esta gente. Me gustaría un movimiento de indignados que movilizaran la ayuda masiva y eficaz a la gente que muere de hambre o de falta de servicios básicos.

Deberíamos sentirnos indignos por dejar que el mundo, todos nosotros, no ayude a todos estos seres humanos a vivir. Siento que nosotros mismos lo scondenamos.

Los problemas no pueden relatarse por separado y sin dar explicaciones sobre su conexión y en el artículo, los separas: la hambruna, Al Shabab, la frágil memoria del occidental que se cansa de oir las mismas peticiones caritativas (¿humanitarias?). He vivido mucho tiempo en el este africano, de hecho fundé allí mi familia. Un profesor somalí refugiado en Tanzania me contaba que, durante el breve gobierno de las milicias islámicas antes de la invasión etíope-americana, el su familia recuerdan haber respirado por primera vez con cierta tranquilidad en Modadiscio, ir al colegio sin disparos ya que las milicias habían requisado las armas, poder hacer la compra y vivir con cierta paz, y me lo contaba una persona que no es en absoluto religiosa, de hecho es ateo y abomina de las bárbaras religiones del libro (judíos, musulmanes y cristianos). Me contaba que la gente normal respiraba con la neurtralización de los señores de la guerra y el primer embrión de tribunales o justicia, por mas islámica que esta fuese. En fin, que quizás la solución fuese encontrar el modo de que esa ayuda occidental la pudiesen administrar y repartir aquellos en que la población confíe y desde luego no me extraña que no se fíen de los occidentales, tienen muchos años de terribles recuerdos históricos para desconfiar.

Tengo 30 años y desde siempre recuerdo eta misma situación. Es que nunca vamos a acabar con el hambre en África?
Nunca se va a hablar de la poca eficacia de las ONG?
Nunca se va a hablar de objetivos no cumplidos?
Me veo con 60 años y la misma historia en los periodicos y es que la realidad es que no interesa evitar el hambre en África. Si la comida sale del suelo, si con un invernadero puedes cultivar cualquier planta en cualquier epoca del año como puede seguir ocurriendo esto?
pues porque interesa y mientras destruyamos 5 hospitales para luego reconstruir 2 no vamos a ningun lado.
El hambre en Africa es algo creado por Occidente.

Normal que sigan teniendo hambre:

Siguen teniendo 9 hijos de media por madre.

No entiendo lo que está pasando. En cuanto hay una crisis de este calibre la región se llena de ONG´s. ¿Qué pasa con ellas? ¿No han llegado todavía? ¿Ya se han ido? ¿No tienen pensado pasarse por allí? Por otro lado, no es a la clase media que lee los periódicos cada día a quienes tenéis que concienciar (estamos más pelados que el culo de una mona) y pedir el dinero sino a los ricos. ¿Dónde están ahora Angelina Jolie y otros? Además, los ricos dan dinero para estas cosas; supongo que será cuestión de saber pedírselo. ¿Por qué es tan caro pasar unos días en Mogadiscio? ¿Tan cara es África?

¡Solo una cosa está faltando en los hombres: AMOR!

El público de lo que se hastía realmente es de las declaraciones de los políticos profesionales. Y sin embargo no dejan de llenar el periódico. Así que menos excusas. Si no hablan de Somalia -y se puede hablar sin recurrir al paternalismo- es porque no quieren.

Este inmenso drama recurrente de un continente con inmensas posibilidades debería hacer que veamos y remediemos de una buena vez las causas de semejante tragedia.La 1ª está en manos totalmente de los europeos:la PAC(política agraria común):las descomunales subvenciones al campo arrastran los precios de los alimentos hacia abajo y,paradógicamente,impide despegar a la agricultura africana pues sus costes,al menos inicialmente,siempre serán superiores a los artificialmente bahjos precios originados por la PAC.Resultado:hambrunas terroríficas y,para colmo,imposibilidad para el África de iniciar el camino del desarrollo.Y todo esto para beneficiar al 2% de la población europea que vive del campo(y en ciertos casos,con opulencia).
La 2ª causa está constituida por las barreras comerciales a los productos africanos,los cupos.
La 3ª es la adopción de algunos gobernates africanos de políticas económicas alejadas del liberalismo,la única que hará progresar a sus pueblos
La 4ª es la tolerancia con los dictadores.¿De verdad alguien cree que tolerando a gente como mugabe y obiang,al pueblo africano le van mejor las cosas que si se forzara su destitución e instaurara,bajo control internacional,de una auténtica democracia?creo que incluso en el caso de estos 2 personajes,estaría justificada la intervención por la fuerza.

El sueño imposible debería frustrar las almas que manejan la riqueza, algún día mereceremos llamarnos humanos.
Se gasta mucho dinero en cosas que no son importantes, o quizás lo son...pero para unos pocos. Me confunde ver que se ha construido una torre de 581 metros, una ciudad sobre el mar, o un complejo acelerador nuclear y que aun no se haya encontrado la respuesta al hambre.

verdad verdadera Africa desconocida y con una imagen de ella en su mayoria negativa.
Nunca veo muchos articulos del Sahara o Guinea Ecuatorial con los cuales tenemos un vinculo y una deuda con ellos.

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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