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Lola Huete Machado

Amén (I): Un estilo propio

Por: | 13 de diciembre de 2011

Hoy, domingo, le he dicho a mi amigo Alex que quería ir a misa. Me ha llevado a la catedral católica del Espíritu Santo, en el barrio de Adabraca, aquí en Accra. Es segundo domingo del tiempo de Adviento. Llegamos un poco tarde, hace unos diez minutos que la misa habrá comenzado. La señora encargada de la bienvenida (un ministerio muy apreciado en toda África) me dice que no haga ruido y me siente en la última fila. Preside el arzobispo de Accra, monseñor Gabriel Charles Palmer-Buckle, que habla y habla. Los feligreses visten sus mejores galas. Da gusto ver el collage de colores y texturas.

Image1           Catedral del Espíritu Santo, Accra (Ghana). Foto Chema Caballero

No sé por qué no me sorprende que se utilice el latín en una ceremonia como esta: el Kyrie, el Credo, el Sanctus y el Agnus Dei se cantan en esa lengua. Solo participan el coro y el arzobispo; el resto de la congregación resiste estoicamente. Un signo más del intento de Roma por centralizar y controlar todos los aspectos de la vida de la Iglesia. Curiosamente, en el momento de la colecta el coro entona cantos locales, mucho más alegres. La gente despierta, canta, saca pañuelos blancos con los que acompaña el ritmo… Se anima la ceremonia y los fieles, bailando, desfilan ante el altar y dejan sus monedas y billetes. A continuación, también animada por música africana, se organiza la procesión del ofertorio: acompañando al pan y al vino aparecen cestos de fruta, bolsas de galletas, cajas de latas de Coca-cola, paquetes de velas y cerillas, pastillas de jabón, rollos de papel higiénico…, que al ritmo marcado por el coro se van acercando al presbiterio, donde son bendecidos por el obispo y recogidos por los monaguillos que los introducen en la sacristía. Es la forma en la que los laicos colaboran con las necesidades de su parroquia.

No deja de ser un buen marketing, cuando hay que incentivar las donaciones se permiten los ritmos locales. Esta contradicción, el encorsetamiento de las ceremonias, la distancia entre los problemas y las alegrías de la vida diaria y lo que se celebra…, está consiguiendo que muchos cristianos del continente hayan emigrado hacia las llamadas Iglesias independientes africanas

 

Estas congregaciones, a las que algunos estudiosos también llaman Iglesias iniciadas africanas, surgieron a finales del siglo XIX cuando muchos africanos se sintieron frustrados con las exigencias y pretensiones de las denominaciones formales venidas de Europa o América (catolicismo, anglicanismo y protestantismo). Se caracterizan por combinar tradiciones religiosas del continente, de las religiones tradicionales africanas, con el cristianismo en diferente formas, priorizando uno u otro aspecto según el grupo.

Image1           Participantes en un serivicio religioso en Kundaya (Sierra Leona). Foto Ch. C.

Parece que la primera de estas denominaciones fue la fundada por Simon Kimbangu en la República Democrática del Congo, a principios del siglo XX. Otros pioneros fueron Isaiah Shemba, en Sudáfrica y Williams Wade Harris, en Liberia.

Esencial a todas ellas es la centralidad de la Biblia. Los líderes y los laicos de estas iglesias leen el libro sagrado directamente, sin pasar por filtros doctrinales, debido a la sospecha de que las interpretaciones de los misioneros blancos son incorrectas y están influenciadas y manipuladas por su alianza con los poderes coloniales. En la lectura de la Biblia, el Antiguo Testamento juega un papel fundamental. La realidad social y política de estos libros es muy cercana a la de muchas sociedades del continente africano. Así, problemas como la poligamia o los tabús culturales, alimentarios o sexuales, las posesiones de espíritus…, son similares a los que viven muchas mujeres y muchos hombres en África. Al mismo tiempo, el Antiguo Testamento enfatiza la importancia de los sueños, las visiones, los trances, los oráculos… como medios a través de los cuales se revela Dios. Por otro lado, el poder para sanar y expulsar demonios que Jesús manifiesta en el Nuevo Testamento también es fundamental para estas agrupaciones.

Otro de sus puntos claves es la centralidad del Espíritu Santo en la fe y práctica de los seguidores de estas iglesias. Aunque el centro de su creencia es Jesucristo, se encuentran más a gusto con el Espíritu en su faceta de  mediador. Al igual que en las teologías africanas el Ser supremo está en las alturas alejado de los humanos y estos se sirven de mediadores (espíritus y antepasados) para comunicarse con él, estas Iglesias utilizan la mediación del Espíritu para comunicarse con Jesús ascendido a los cielos. Pero además, el poder del mediador se manifiesta en las curaciones, en los exorcismos, en el don de la glosolalia, de la profecía, de la interpretación de los sueños… Los pastores, los apóstoles, los ancianos y los profetas llevan a cabo las mismas funciones que tradicionalmente realizaban los curanderos, los hechiceros, los hombres medicinas u otras figuras de la religión tradicional.

 

Servicio religioso de una Iglesia independiente africana celebrado en 2008 en Melville Koppies, cerca de Johannesburgo (Sudáfrica).

Estas Iglesias, también, resaltan el aspecto comunitario, tan importante en la cultura africana, frente al individualismo y la relación uno a uno que enfatizan las religiones procedentes de Occidente. Son normales, por ejemplo, la confesión pública de los pecados, el reconocimiento de estar poseído por un espíritu inmundo delante de todos, el compartir en medio a una ceremonia los problemas económicos, o las alegrías financieras, el adulterio del marido o de la mujer, la felicidad que supone la llegada de un nuevo hijo, el dolor de la enfermedad… cualquier cosa relacionada con la vida diaria se hace pública. Nada más distinto al rigorismo y frialdad de las liturgias de las Iglesias tradicionales.

En definitiva, estos grupos están interesados en adaptar la enseñanza y la liturgia cristiana a la idiosincrasia y a las formas de culto del continente africano. Por eso ponen tanto énfasis en los fenómenos emocionales y luchan tan decididamente contra la brujería, el yu-yu, el mal de ojo u otras formas de mal tan presentes en la vida diaria de las mujeres y los hombres de África.

Todo esto tuvo como resultado que durante el siglo XX las Iglesias independientes africanas crecieran grandemente. Aunque no hay estadísticas fiables se habla de que un 15% de los cristianos del continente (entre 83 y 110 millones de personas) están afiliados a una de estos grupos, los cuales siguen creciendo a una media de 2 millones de fieles por año.

Una de las debilidades de estas congregaciones es que se encuentran muy divididas y, a pesar de algunos intentos de agrupación o afiliación, siguen siendo muy resistentes a la burocracia y al encasillamiento. Sin embargo hay algunas que claman tener millones de seguidores. Hoy día, una de las Iglesias Independientes más importantes en el continente (y fuera de él) es la llamada Church of the Lord (Iglesia del Señor), popularmente conocida como Aladura, creada en Nigeria por el profeta Josiah Olunowo Oshitelu, que dice tener más de 1 millón de miembros. La Église de Jésus Christ sur la terre (Iglesia de Cristo en la tierra), fundada por Simon Kimbangu, también conocida como la Iglesia Kimbanguista, originaria de la República Democrática del Congo, dice tener más de 5 millones de miembros. También la Celestial Church of Christ (Iglesia celestia de Cristo), fundada en Porto Novo, Benín, por Samuel Bilehou Joseph Oshffa, asegura poseer una congregación millonaria.

 

                          El coro de una parroquia Aladura interpreta el tema I am free to dance.

 

Video de la Église de Jésus Christ sur la terre para difundir el mensaje espiritual de su fundador Simon Kimbangu

  

                 Servicio de acción de gracias de la Celestial Church of Christ

La mayoría de estos grupos han seguido a la diáspora africana y han fundado parroquias por todo el mundo, incluida España. Gracias a ellas se sostienen muchas de las obras sociales y los ritos que se practican en África. Pero desde no hace mucho a las Iglesias independientes africanas les ha surgido, en el mismo continente, un fuerte competidor que les está comiendo terreno y fieles: las Iglesias neo-pentecostales. De ellas hablaremos en la siguiente entrada.

Hay 2 Comentarios

El enfoque del periodista es correcto. A propósito de este tema de simbiosis religiosa afro-europea sería interesante remitirse al libro Historia de las Creencias Religiosas, de Mircea Eliade. La simbiosis tiene su origen en la etapa de la esclavitud y el coloniaje europeo de los siglos XVI al XIX (español, inglés, francés y portugués) en la que el esclavo "escondía" sus creencias animistas en la iconografía cristiana del esclavista.

Catolica=Universal. Pido a Dios para que nuestra jerarquia eclesiastica se convierta, deje de utilizar dicha igualdad para imponer una doctrina a menudo cerrada y pre-conciliar y se abra a la multifacetica expresion cultural y emotiva del ser humano, especialmente del pobre. Amen

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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