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Lola Huete Machado

La triste canción del Delta del Níger

Por: | 09 de diciembre de 2011

El petróleo es valioso oro negro para algunos y miseria azuloscurocasinegra para otros. Para el pueblo ogoni, por ejemplo, una de las etnias que pueblan el Delta del Níger, al sureste de Nigeria, país africano del Golfo de Guinea, décimo productor de crudo del mundo. Para ellos, petróleo no es más que triste y cruda realidad desde hace años: sinónimo de desplazamiento, de destrucción y muerte. Allí, en lo que llaman Ogoniland, se vierte desde la red de tuberías, terminales, estaciones de bombeo y plataformas, constantemente, cual Exxon Valdés empujado a la puerta de tu casa, en una de las peores catástrofes ecológicas de este mundo... y más ignoradas: a ojos occidentales no existe. Aquello no es la costa de Florida, ni dice palabra del asunto el presidente Obama, ni ningún otro gobierno poderoso.

 

Vídeo creado por la sección británica de Amnistía Internacional para explicar los vertidos. 

Celestine AkpoBari (nacido de familia campesina en el Estado de Rivers, en su capital, Port Harcourt, hace 38 años) es ogoni, opositor al Gobierno, miembro destacado del Movimiento Contra la Corrupción en Nigeria (MOSOP), responsable de Social Action y coordinador del Ogoni Solidarity Forum que él mismo ha fundado para que sus compatriotas tomen conciencia de la violación a la que las compañías petrolíferas llevan sometiendo desde hace medio siglo a sus tierras (AI publicó su informe Nigeria, petróleo, contaminación y pobreza en el delta del Níger, en 2009).

Foto-7

Retrato de Celestine AkpoBari, por Sofía Moro, para el reportaje 'El azote de los gobiernos', de El País Semanal,.

Celestine era una de las personas elegidas para participar en el reportaje 'El azote de los gobiernos', de El País Semanal, que preparamos la primavera pasada para conmemorar el 50 aniversario de Amnistía Internacional (fue publicado el 15/5/2005). Y dado que a la fotógrafa Sofía Moro y a mí nos negaron el visado (con la excusa de que se celebraban elecciones cercanas en el país) y no pudimos viajar hasta Ogoniland, fue el pueblo ogoni mismo el que vino hacia nosotros encarnado en este hombre de rostro endurecido, hermético, permanentemente amenazado de muerte. Él trajo consigo la narración de esa suerte de combate de David contra Goliat, como suelen ser todas las peleas indígenas, siempre por la supervivencia. Fácil de imaginar. Y demasiado usual: un territorio rico donde habita un pueblo pobre y otros se lo apropian. Un buen día, las empresas internacionales llegaron, extendieron sus tubos de conducción, su aparataje y atravesaron poblados y tierras ogoni. Sin preguntar. Y el Gobierno nigeriano miraba y mira hacia otro lado: al fin y al cabo el oro negro, es el mayor ingreso para el Estado y para los bolsillos de muchos.  

     

La cantante nigeriana Nneka le pone música aquí al espíritu de héroe nacional y crítico Ken Saro Wiwa. La cantante insistió en la reproducción de vídeo oficial con la letra para que se entendiera bien el mensaje del activista nigeriano.

El petróleo ha generado allí ingresos millonarios, pero parece volatilizarse porque la mayor parte de la población vive sumida en la pobreza, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en medio del “abandono administrativo, el desmoronamiento de los servicios y las infraestructuras sociales, una elevada tasa de desempleo, privación social, una enorme pobreza, miseria e inmundicia y un conflicto endémico”. Su pobreza, y el contraste que supone con la riqueza generada por el petróleo, se ha convertido en uno de los ejemplos notorios de la “maldición de los recursos”, señalan.

“Mi pueblo”, dice, “es un pueblo en pie de guerra contra las poderosas petroleras que esquilman, explotan, contaminan y nos expulsan de las tierras”, dice este activista nigeriano, que anduvo entretenido con unos y otros los dos días escasos de su estancia en Madrid, pero nunca pareció salir de sí; andaba ensimismado. No habló demasiado. Aunque ya sabíamos algo de él gracias al periodista Xavier Montanya, que lo había entrevistado en 2009 y acababa de publicar un libro imprescindible para seguir el rastro de los negocios del crudo: El oro negro de la muerte. Su título y la frase elegida para la portada, del Nobel de Literatura, Wole Soyinka, definen bien el panorama: “El mundo debería entender que el combustible que hace funcionar sus industrias es la sangre de nuestro pueblo”. El capítulo dedicado a Celestine en el libro se titulaba: “Quiero ver a la Shell bailar desnuda”. Y aunque él no lo vea, dice, quizá sí lo consiga. A saber: que las empresas, por poderosas que sean y allá donde quiera que se instalen, respeten los derechos humanos.

 

El 28 de agosto de 2008, un fallo en el oleoducto transnigeriano provocó un importante vertido de crudo en Bodo. El petróleo estuvo vertiéndose en esa zona pantanosa durante al menos cuatro semanas, y probablemente hasta diez. Según los registros de Shell, se vertieron 1.640 barriles; sin embargo, una estimación independiente sugiere que del oleoducto se vertían hasta 4.000 barriles diarios. El vertido fue finalmente detenido el 7 de noviembre de 2008. El 7 de diciembre de 2008 se produjo un segundo vertido. Se informó a Shell el 9 de diciembre, pero pasaron diez semanas antes de que se detuviera. Tras intentar durante años que la zona se limpiara y que Shell ofreciera una indemnización adecuada, la comunidad de Bodo, en 2011, llevó a los tribunales británicos su lucha por la justicia. El proceso judicial está en curso. En el informe de AI, The true tragedy: delays and failures in tackling oil spills in the Niger Delta, se examina la devastación causada. Según el PNUD, más del 60% de la población depende del entorno natural para su sustento, y entre 1976 y 2001 se produjeron más de 6.800 vertidos. "Shell debe comprometerse a pagar una suma inicial de mil millones de dólares estadounidenses para empezar a limpiar la contaminación causada por los vertidos en el Delta del Níger", dicen en AI.

Contaba Celestine que se ha casado hace poco más de un año pero no tiene hijos, en una cultura en la que se tienen muchos, porque su ocupación no lo permite: “Es peligroso”. Trabaja desde muy niño, y desde casi siempre es sindicalista. De reivindicaciones sabe casi tanto como de detenciones (acaba de sucederle estos días, aunque ya ha sido liberado), pues las sufre con frecuencia a mano de la policía que lo maltrata para forzarle a callar y a dejar de husmear en los tejemanejes de esos políticos a los que él y otros acusan de corrupción infinita... La gente como Celestine es molesta. Su lucha por la justicia y la democracia aún más. Como ya irritó, y mucho, con sus acciones de calado internacional Ken Saro-Wiwa, profesor, escritor y dirigente destacado de la comunidad ogoni. Saro-Wiwa desempeñó un papel fundamental en la redacción de la Carta de Derechos del Pueblo Ogoni, de 1990, en la que se destaca la falta de representación política, servicios de agua corriente y energía eléctrica, oportunidades de empleo y proyectos de desarrollo para las comunidades de la región. Fue fundador y presidente del MOSOP, que ejerció presión para que las petroleras y el gobierno limpiaran el entorno y pagaran indemnizaciones. En 1993, Shell Nigeria se retiró de Ogoniland a raíz de las protestas locales (aún no ha vuelto, aunque se rumorea que está en ello).

Poco después, en 1995, Saro-Wiwa fue ejecutado a escondidas y de muy mala manera por el Estado de Nigeria junto con ocho miembros de la comunidad ogoni (la Shell pagó indemnizaciones a los familiares en 2009 “como gesto humanitario”, pero no asumió su responsabilidad”). Hoy es héroe nacional ogoni. Para Celestine es modelo y referencia. Todo lo que hace hoy responde a su memoria.

 

Última entrevista del activista Ken Saro-Wiwa.

“Su lucha no acabó cuando lo asesinaron, su lucha continúa”. “15 years after Ken Saro-Wiwa, ogonis are still waiting Justice”, me escribió en el cuaderno mientras comíamos en Lavapiés, barrio de Madrid con abundancia de población africana. Una compañía que no disfrutó. No se explayó con ellos por más que estos le preguntaron. Desconfiaba. “Me juego la vida en este trabajo, sí, por eso yo vivo al día”. O quizá es que su mente estaba en su tierra, allá donde el fuego brota de las tuberías a ras de suelo. “Qué ordenado todo aquí, qué tranquilo”, le comentaba admirado a Sofía una y otra vez mirando el paisaje cuando ésta le llevó hasta su casa en el extrarradio para fotografiarle frente a una gasolinera de la Shell, marca que es para ellos como nombrar al diablo. Y quien dice Shell (su punto de vista se expresa en el llamado The Ogoni Issue), dice las petroleras en su conjunto, las Agip, Total o Chevron asentadas en su país. Durante años estas multinacionales argumentaron que el problema de los vertidos no era tal sino sabotaje local (muy habitual). También numerosos grupos armados surgieron durante un tiempo, violentos, le pregunto a Celestine por ellos. Otra excusa, asegura él. “No hay ya nada de eso, sólo población civil de por medio”. Y hace unos días el Delta del Níger saltó a las noticias de los grandes medios, aunque fueran breves: un informe más, esta vez de la ONU, que ha examinado durante año y medio el impacto de la polución en la vida y la salud de las comunidades ogoni, analizando 200 puntos y examinado 122 kilómetros de oleoductos, ha puesto sobre la mesa conclusiones que para Celestine son tan obvias como la luz del día: Shell, Total y AGIP son responsables del desastre ambiental en el Delta. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente concluye que esta contaminación por petróleo tan prolongada ha provocado una devastación de tal magnitud que harían falta más de 25 años para que la región Ogoni se recupere. Y recomienda que se establezca un fondo para la restauración del medio ambiente con una suma inicial de mil millones de dólares, a la que deberán seguir fondos adicionales. Así, la industria petrolera y el Gobierno nigeriano deben pagar y comenzar su limpieza en la que podría ser la mayor operación de este tipo de la historia. Si es que se realiza. 

Nota: un extracto de este texto fue publicado en noviembre pasado en el blog de Amnistía Internacional España.

 

 

 

 

Hay 12 Comentarios

El caso de los Ogonis es peculiar porque no dejan que Shell vuelva a operar sus pozos que legalmente obtuvo, pero no les importa que otras empresas lo hagan. Cierran los ojos ante Eleme Petrochemical que manejada por Indios hacen lo que les da la gana.
Los ogoni han recibido cientos de millones de dolares de Shell en compensaciones, pero aun quieren mas. A eso se llama egoismo.
Tendrian que aprender de sus vecinos los Ijaws que se estan llevando toda las inversiones y ellos han caido en el obstracismo.

Es gratuito decir que las petroleras cumplen con todas las normas de seguridad: el informe del Programa de Trabajo de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) del pasado 4 de agosto señala los altos niveles de contaminación causados por las explotaciones petroleras. Expresamente Shell reconoció, por ejemplo, su responsabilidad sobre los vertidos de Bodo de 8 de agosto y 7 de diciembre de 2008. Las discusiones se han centrado en las cantidades vertidas (Shell las minimiza para disminuir sus obligaciones de compensación).

Estimado Mumuye, tampoco estoy de acuerdo en que las petroleras reparten con equidad los beneficios obtenidos. Las cifras de beneficios no son conocidas; no existe ningún procedimiento de “reparto”. Quizás usted dispone de información que las comunidades indígenas llevan reclamando años y que están dando lugar a un proceso de cambio en la legislación europea para, precisamente, obligar a las compañías a declarar los importes de los pagos realizados a los gobiernos. Ese cambio no se ha producido todavía.

Por otra parte, posiblemente es cierto que las rentas del petroleo que recibe el Gobierno nigeriano permitirían una vida mucho mejor a los Ogoni y otros pueblos. El caso es que ellos no las reciben. Las compensaciones judiciales fueron un acuerdo extrajudicial en 2009 entre la compañía Shell y las familias de los Ogoni ejecutados que habian denunciado a la empresa ante los tribunales americanos en base a la Allien Tort Act. No fueron una donacion ni percibidas de modo generalizado por los Ogoni.

El hecho de que haya corrupción en distintos niveles de las estructuras politicas y tribales del pais no exime a las petroleras de cumplir sus obligaciones de limpiar y descontaminar: de eso es de lo que se trata. El Informe de Amnistía Internacional LA VERDADERA “TRAGEDIA” DEMORAS E INACCIÓN FRENTE A LOS VERTIDOS DE PETRÓLEO DEL DELTA DEL NÍGER, pone de manifiesto la responsabilidad de Shell y la forma en que se intenta evadir de la misma.

Por todo ello, Amnistia Internacional está reclamando a Shell que se produzca ya un pago inicial de 1.000 millones de euros para acometer los primeros trabajos de limpieza.

Mauro, no se ha terminado. Chema cumple. Estaba programado y no ha funcionado. En un momento está. Y gracias por escribir.

¿Se ha terminado la serie compromiso y música? Hoy sábado esperaba una nueva entrada sobre el tema

@Mumuye. Primeramente, gracias por las explicaciones a esta " ilusa profesional" . Pero lejos de quedarme satisfecha seguiría preguntando; es como poco curioso que un país en donde se contiene una riqueza tan preciada y necesaria para otros...su expectativa de vida sean los 42 años, privilegio muy inferior del que gozan los ciudadanos de otros continentes...Parece ser que el problema no es de las petroleras ( que cumplen con todas las normas de seguridad, además de repartir con equidad los beneficios obtenidos) . Incluso me ha parecido leer que una de ellas tubo el gesto humanitario de pagar indemnizaciones a algunos miembros de la comunidad ogoni ejecutados.
Entonces... ¿se podría decir ? que la culpa en una mayor parte es del gobierno de Nigeria. ¿La mayor misión de los gobiernos es proteger a sus habitantes, y que en el caso de que esto no suceda estos no puedan quedar desamparados...
Es posible que las petroleras no entiendan de banderas... ¿Pero las banderas, son ( a mi parecer ) la representación de países? . Si esto es así... algunos de ellos se han puesto sobre la mesa como responsables del desastre ambiental en el Delta que tardara (según los expertos mas de 25 años en recuperarse ).Con un poco de suerte los muchachos de 17 años...podrán verlo. "Si es que se realiza."

Confiemos en que si...porque tarde o temprano las cosas que están mal hechas ( independientemente de los culpables ) siempre salen a la luz... ¿ Quizá por el numero de muertes que ocasiona su denuncia?.

Creo que una buena medida a seguir para solucionar las cosas...seria que el precio del petróleo subiera con la misma medida que su proceso para conseguirlo y repartir ganancias. Si todo se hiciese bien...nadie saldría perdiendo. ¿No?
Saludos. trinTi

Trinity,

Como he dicho antes con las aportaciones que da el Gobierno de Nigeria a los Estados del Delta, la gente tendria que vivir mas que dignamente. Estas aportaciones se quedan en parte en manos de Gobernadores, Reyes, Jefes, Elders y otros niveles de su sistema feudal de funcionamiento (del cual dicho sea de paso se sienten orgullosos y lo preservan a capa y espada)
Prefieren extorsionar a las petroleras y crearles problemas, que limpiar su casa desde dentro, porque es mas facil.
Pero todo tiene un limite y las petroleras no entienden de banderas ni tienen apego a paises en concreto. Hace mas de un lustro que a la subasta de bloques de Petroleo en Nigeria no acude ninguna multinacional de las que estan establecidas. Si ves las graficas de inversion en Angola y en Nigeria en los ultimos 5 anos, la cosa esta clara. El dolar que sacan de Nigeria lo invierten en Angola porque el ambiente es mas propicio y la produccion es menos problematica.
A tu pregunta de si lo hacen por supervivencia pues yo diria que lo hacen mas que nada para la supervivencia de su sistema y sus necesidades de vida que se han creado. Nigeria es posiblemente el pais del mundo donde mas telefonos moviles hay por persona y en Nigeria no hay hambre. Los nacionales comen muy barato y a nada que trabajen sacan lo minimo que necesitan para sobrevivir. Tampoco quieren ahorrar porque su expectativa de vida son los 42 anos, asi que sobreviven, pero sobreviven bien.
Es un pais complejo con muchas tribus diversas, con 200 idiomas diferentes, tremendamente dividido religiosamente e insolidario. Las petroleras sin duda tuvieron mucha culpa en un tiempo, pero ahora la cosa es diferente.

Para @Mumuye...Los que pinchan las tuberías en busca de crudo, lo hacen como una forma de supervivencia o por capricho de extorsionar a las empresas petrolíferas. ¿Pregunto?

Hace una decada se creo la NDDC (Niger Delta Development Commission) con el fin de asegurarse que los cientos de millones de dolares que anualmente el Gobierno Federal da a los estados del Delta son invertidos en proyectos de desarrollo del area y no se queda en las manos de nadie. Hay varias ONGs que monitorizan la operacion del NDDC y aunque no perfectamente, parece que minimamente funciona.

Si uno sobrevuela el Delta del Niger podra ver el desastre ecologico que hay (una pena de verdad) y a la vez kilometros y kilometros de tuberias muy rusticas y cientos de pequenas hogeras de humo que no son sino mini refinerias operadas por las comunidades despues de haber pinchado las tuberias de las petroleras y que despues venden el producto, bien para consumo local o para la exportacion ilegal (vease caso Izarra y tantos otros). A veces sale bien y logran su ogjetivo, otras crean una polucion que luego se la achacan a la petrolera y las menos acaba en una explosion con la muerte de personal.
Los que defienden esta actividad dicen que las comunidades no se llevan mucho dinero y que la parte del leon va a los politicos, reyes y jefes de la tribu.
Aun y asi, estos extorsionan a las petroleras para que les pague un sueldo sin hacer nada(sit at home workers o ghost workers) que estan en nomina y no aparecen nunca, aparte de obligarles a darles los contratos de infraestructura por supuesto inflados.
Ahora que hablamos de los Ogonis, estos recibieron de Shell $85 millones en el 2009, sin contar las compensaciones judiciales por el caso Saro-Giwa (que por cierto se entrevistaron 3 veces con el Presidente para que le concediera indulto y no lo consiguieron)
Con respecto al control que ejerce (o deja de ejercer) el Gobierno sobre las petroleras, en Nigeria como en el resto del mundo, nadie pone un ladrillo ni pincha un pozo sin el correspondiente estudio medioambiental que tiene que ser aprobado primero por las comunidades, por el Departamento de medio ambiente de la Universidad de Lagos y por un grupo ecologista y finalmente por el Ministerio de Medio Ambiente. El seguimiento se hace por ONGs y las comunidades, pero el mayor problema es que hoy en dia los derrames son creados por los que pinchan las tuberias en busca de crudo. Triste, pero cierto.

Después de leer este articulo...me manifiesto daltónica, no logro distinguir el color del petróleo. Aunque si me ha quedado bastante claro que el valor económico de este, prima sobre el humano . No es algo que me sorprenda, partiendo de la base ( hablo por mi ) de que habitualmente ante la presencia de un problema se prefiere actuar como el mito del avestruz...Pero esta vez no lo hago y me implico ante la desvergüenza, que supondría hacerlo.
“El mundo debería entender que el combustible que hace funcionar sus industrias es la sangre de nuestro pueblo”...lo leo y me emociono, quizás ( sin pretender ser derrotista). Porque a lo largo de mi vida me ha parecido observar que " el mundo " o una parte de el, solo entiende las cosas que le afectan directamente...y que el miedo a hecho que diseccionemos, en muchas ocasiones ... nuestras luchas de los valores humanos ( sigo hablando por mi ).
¿Quizá?, falten campañas impactantes que nos permitan concienciarnos...o posiblemente las hay pero están vetadas. Un articulo doloroso desde el principio al fin....sobre todo después de leer que algunos activistas fueron ejecutados...
Si me lo permitís, esta vez no quiero arremeter solamente contra los políticos ( en mi opinión, seria muy cómodo). Pues pienso que presionarlos ante estos hechos " palpables" tendría que ser una obligación moral de todo ser humano .

" La triste canción del Delta del Níger ". Y yo me pregunto, si esto ocurriese en ... ¿ Otro gallo cantaría ?. Espero, que El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente siga su curso, amparado por miles de neuronas hábiles en las redes sociales...para que algún día , no muy lejano el color del petróleo este tan limpio...como todos esos parajes del mundo en donde crecen los sueños.

Saludos a tod@s triniTi

Querido Mumuye, tal como está escrito, la exposición, lamentablemente no la hago yo (que eso resultaría ser una buena noticia por el poco peso que tendría), sino Amnistía Internacional y el Centro para el Medio Ambiente, los Derechos Humanos y el Desarrollo (CEHRD). En el informe publicado apenas hace un mes (ver http://www.amnesty.org/es/news/shell-pagar-1000-millones-limpieza-delta-niger-2011-11-10) afirman textualmente: “La situación en Bodo ilustra la situación general de la industria petrolera en el Delta del Níger. Las autoridades sencillamente no controlan a las empresas petroleras. Shell y otras petroleras tienen libertad para actuar –o no actuar– sin temor a ser sancionadas. Hace ya mucho que debería haberse establecido un organismo regulador independiente, sólido y dotado de los recursos necesarios; mientras no exista, aún más personas seguirán sufriendo a manos de las empresas petroleras”.

Hace mucho tiempo (casi 20 anos) que los Ogoni pararon las operaciones de la Shell por el desastre medioambiental que habian creado. Hicieron imposible la operacion petrolera hasta el punto que tuvieron que abandonar el area (que por cierto legalmente no les pertenecia. No habia papeles, ni nada y Shell estaba operando con el beneplacito de los propietarios del terreno, el Gobierno Federal)
La Sra. Lola Huete hace una exposicion muy simplista del problema del pueblo Ogoni y del problema del Delta del Niger en general.
Para poder operar en cualquiera de las comunidades hay que haber firmado unos Memorandum of Understanding totalmente onerosos para los locales en terminos monetarios y de puestos de trabajo. Esto se puede tomar como un impuesto revolucionario. O me das o no hay petroleo. O me construyes puentes, escuelas, centros medicos y encima me das dinero para que no te cree problemas, no operas aqui. Si no haces lo que has prometido, to pincho la tuberia, te creo un problema medioambiental tremendo, te paro la produccion y encima te exijo que contrates a mi gente para reparar la tuberia.
Es la pescadilla que se muerde la cola.
El caso de los Ogonis es peculiar porque no dejan que Shell vuelva a operar sus pozos que legalmente obtuvo, pero no les importa que otras empresas lo hagan. Cierran los ojos ante Eleme Petrochemical que manejada por Indios hacen lo que les da la gana.
Los ogoni han recibido cientos de millones de dolares de Shell en compensaciones, pero aun quieren mas. A eso se llama egoismo.
Tendrian que aprender de sus vecinos los Ijaws que se estan llevando toda las inversiones y ellos han caido en el obstracismo.

Curiosamente, Hilary Clinton se preocupa de las elecciones en Rusia, lógico, no le interesa la miseria que padece el pueblo nigeriano y la corrupción de esos gobiernos africanos al servicio de las grandes petroleras anglo-americanas. Tampoco parece interesarle la miseria, en su propio país, que afecta a millones de personas, principalmente, los de origen africano. Ya se sabe de la pata que cojea la hipócrita democracia occidental.

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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