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Lola Huete Machado

Música y compromiso (XII): Hugh Masekela

Por: | 11 de febrero de 2012

Hugh Ramopolo Masekela es otro de los grandes clásicos de la música africana que utiliza su arte para denunciar las injusticias que le rodean. Este trompetista, compositor y cantante nació en el Tonwship de Kwa-Gupa, en Witbank (Sudáfrica), en 1939. Empezamos con uno de sus temas más conocidos, Grazing in the grass, con el que ganó un Grammy en 1968.

 

Hugh aprendió a tocar la trompeta gracias al Arzobispo anglicano Trevor Huddleston, uno de los más activos luchadores contra el Apartheid. Por eso su música siempre sirvió para denunciar la situación de tantos hombres y mujeres que en su propia tierra eran privados de los derechos más básicos.

Tocó con las principales bandas sudafricanas y empezaba a ser conocido dentro y fuera de su país. Todo cambió tras la masacre de Sharpeville, en marzo de 1960, donde 69 manifestantes pacíficos murieron por las balas de la policía. A partir de ese momento el gobierno de Sudáfrica prohibió las reuniones de más de 10 personas e intensificó la brutalidad del régimen del Apartheid. A Hugh Masekela no se le permitía interpretar su música y tuvo que exiliarse en los Estados Unidos.

 

Su tema Bring him back Home, escrito en 1987, se convirtió en el himno que acompañó a Nelson Mandela durante la gira mundial que hizo tras su liberación en 1992.

 

Traed a Nelson Mandela de vuelta,
traedlo de vuelta a casa en Soweto.

La música de Masekela cuenta de forma elocuente las luchas y los problemas, al mismo tiempo que las alegrías y las pasiones, de los hombres y mujeres de su país. También protesta contra el Apartheid, la esclavitud, el gobierno o las duras condiciones de vida de los trabajadores pobres. Por eso sus temas llegan a tanta gente que se siente oprimida y explotada.

En el tema Coal train narra las miserias de los miles de hombres jóvenes y ancianos que, desde todos los rincones del continente, llegan a Sudáfrica para trabajar en las minas donde son explotados.

 

Hay un tren que viene de Namibia y de Malaui,
hay un tren que viene de Zambia y Zimbabue,
hay un tren que viene de Angola y Mozambique,
de Lesoto, de Botsuana, de Suazilandia,
del interior de África del sur y central.
Este tren lleva jóvenes y ancianos, hombres de África,
que no tienen otra alternativa que venir y trabajar bajo contrato
en las minas de oro de Johannesburgo
y de las ciudades vecinas, dieciséis horas o más al día
por una miseria 
en lo más profundo del interior de la barriga de la tierra.
Cuando excavan y perforan esa piedra brillante, poderosa y evasiva,
o cuando les sirven esa papilla incomible
en los platos de metal con el cucharón de metal.
O cuando se sientan en sus malolientes, sucios,
llenos de pulgas barracones y habitaciones.
Recuerdan a las personas amadas que pueden que no vuelvan a ver
porque puede que las hayan expulsado por la fuerza
de donde las dejaron la última vez.
O asesinados por azar, durante la noche,
por bandas ambulantes de maleantes sin un origen conocido, se les dice.
Ellos piensan en sus tierras, en sus rebaños,
que les fueron arrebatados,
con armas de fuego, con bombas, con gases lacrimógenos y con el cañón.
Y cuando oyen el chu-chu del tren,
siempre maldicen, maldicen el tren del carbón.
El tren del carbón que los trajo a Johannesburgo.

En la actualidad, Masekela apoya diversas iniciativas sociales y es, además, el director del consejo de la Fundación The Lunchbox, una organización que provee comidas diarias a los estudiantes de las escuelas de los townships de Soweto

Terminamos con un tema compuesto por Hugh pero interpretado por su ex esposa, Miriam Makeba, Soweto Blues, así, de paso, introducimos a uno de los próximos artistas que aparecerán en esta sección.

 

Los niños recibieron una carta del amo
que decía: no más Xhosa, Sotho, no más Zulú.
Negándose a aceptarla le enviaron una respuesta
fue entonces cuando la policía vino al rescate.
Los niños morían a balazos. Las madres gritaban y lloraban,
los padres estaban trabajando en las ciudades.
Las noticias de la tarde lo dieron a conocer:
“Un pequeño altercado en la ciudad”.
Soweto blues, Soweto blues, Soweto blues.
Benikuphi ma madoda (¿Dónde estaban los hombres)
abantwana beshaywa (cuando los niños tiraban piedras)
ngezimbokodo Mabedubula abantwana (cuando dispararon sobre los niños?)
Benikhupi na (¿Dónde estabas tú?).

Hay 3 Comentarios

Es hablar de este hombre y acordarme del concierto de Graceland en Zimbabue, con Miriam Makeba, ladysmith Black Mambazo y Paul Simon :) Un recuerdo precioso de mi adolescencia. Lo vi en directo, como el Live Aid, y con los pelos como escarpias :)

Gracias a ti Txema por ser un fiel seguidor de este blog.

Interesante personaje Masekela, había oído la canción pero no sabia el nombre del autor. El compromiso social y político de los cantantes africanos es a menudo desconocido si exceptuamos los sudafricanos con motivo del apartheid.
gracias por el post

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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