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Lola Huete Machado

Keur Massar, una farmacia natural

Por: | 04 de septiembre de 2012

Djibril Bâ se mueve en este aparente caos de plantas, árboles y hierbas con una destreza singular. “Mira, esto es un baobab”, comenta, “es un auténtico árbol-farmacia. De él se aprovecha todo, las hojas, las semillas, los frutos, la corteza, las raíces… y por esta razón muchas culturas africanas lo han dotado de un carácter mágico y dicen que en él viven los espíritus. Como su crecimiento es tan lento, así impiden que los niños se acerquen y lo maten”. Estamos en el jardín del hospital de Keur Massar, del que Djibril Bâ es su director, un santuario de la medicina tradicional africana a sólo 25 kilómetros de Dakar, un espacio para la sanación y la investigación del inmenso patrimonio natural y terapéutico de la flora africana.

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Entrada del hospital tradicional de Keur Massar / José Naranjo

Tras atravesar el eterno atasco que se forma a diario a la salida de Dakar, la capital de Senegal, y dar algunos tumbos en una carretera en construcción, llegamos al hospital tradicional. Un muro blanco rodea el espacio, que dista mucho en su aspecto de las clínicas occidentales. Hay varias construcciones, todas de planta baja, y por ningún lado se atisban quirófanos, paritorios o salas de rayos X. Hay un laboratorio, sí, una pequeña farmacia, una recepción, media decena de cuartos para atender a los pacientes en la intimidad y, sobre todo, un inmenso jardín de unas cinco hectáreas de extensión de donde salen los remedios naturales para una larga lista de enfermedades. Porque aquí las plantas, las más de 250 especies que conviven en este espacio, son las grandes protagonistas.

La historia del hospital de Keur Massar está ligada de manera indisoluble a la fuerte personalidad de la científica francesa Yvette Parès. Doctora en Medicina y Biología, llega a Senegal en 1960 para dar clases en la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar y con la mochila llena de buenas intenciones, con la idea de “aportar a los africanos cosas maravillosas”. Pero su contacto con África trasmuta los papeles y pasa de ser maestra a aprendiz. Primera persona en cultivar el bacilo de la lepra, Parès se convierte, en 1975, en directora del Centro de Investigaciones Biológicas sobre esta enfermedad, lo que le lleva a cuestionarse las terapias propuestas por la medicina occidental, que considera decepcionantes. Entonces conoce a alguien que cambiará su vida y su percepción de la ciencia médica, el curandero tradicional peul Dadi Diallo.

Yvette-et-Daddi-et-Yorojpg_petit-85765El “maestro” Diallo introduce a Parès en terapias alternativas contra la lepra, basadas en plantas africanas. Y a la científica se le abre un mundo nuevo. Con una inmensa generosidad, Diallo acepta introducir a Parès en el mundo de las plantas medicinales. “¡Fue un milagro!”, aseguraba la doctora años después en una entrevista, “es extraordinario que los terapeutas africanos hayan tenido confianza en una extranjera, sobre todo porque yo representaba, hay que decirlo, al país colonizador. Hubo toda una serie de circunstancias que permitieron que los grandes maestros senegaleses me aceptaran”.

Fueron quince años de formación, levantándose cada mañana temprano y yendo al campo para aprender a identificar las plantas, recogiendo muestras, preparando los remedios, sabiendo reconocer las enfermedades a un golpe de vista y descubriendo también la dimensión mística de las terapias de los curanderos africanos. No fue fácil ni rápido, tuvo que superar la desconfianza de los curanderos, pero Yvette logró introducirse en un saber antiguo que había ido pasando de una generación a otra. Y en 1980, junto a Dadi Diallo y otros expertos africanos como Yoro Bâ, director del jardín botánico de la Universidad de Dakar, la reputada científica inauguraba el hospital tradicional de Keur Massar. 

700Djibril Bâ en el jardín del hospital / José Naranjo

En un primer momento fue un centro para enfermos de lepra. Por eso se escogió un lugar alejado de la ciudad y aislado para evitar posibles contagios. Incluso se construyó dentro del hospital un pequeño colegio para los hijos de los enfermos (en la actualidad lo utilizan los niños del pueblo de Keur Massar y lleva el nombre de Yvette Parès). Pero pronto se empezaron a tratar allí otras enfermedades: tuberculosis, dermatosis, hepatitis, diabetes, asma, sinusitis, reumatismo, malaria, diarreas, problemas intestinales, etc. Y el jardín empezó a crecer con plantas traídas no solo de todos los rincones de Senegal, sino también de otros países de África e incluso de más allá.

Pais2Laboratorio del hospital de Keur Massar / José Naranjo

En el laboratorio, los trabajadores del hospital (son una veintena) se afanan en la preparación de bolsitas con hierbas u hojas molidas para infusiones mientras en el exterior, a la sombra de los árboles, tres curanderos aguardan la próxima visita. Son Moussa Ndiaye, de Podor, Alioune Ngom, de Thiés, y Hamady Diow, de Matam, terapeutas tradicionales que trabajan para el hospital y que, al mismo tiempo, contribuyen con su experiencia para hacer de este lugar el mayor centro de fitoterapia de todo Senegal. No hay mucho movimiento. “La mayoría siguen pensando que la medicina occidental tiene todas las respuestas y sólo acuden a Keur Massar cuando no encuentran respuestas allí. Es una pena”, asegura Geneviève Baumann, presidenta de la ONG Encuentro de Medicinas, uno de los principales apoyos del hospital.

El mismo problema ya lo detectó Yvette Parès en los años ochenta. La científica francesa generó una gran polémica asegurando que había encontrado remedios naturales contra el SIDA. “Si vienen a tiempo, los pacientes pueden sanar”, aseguraba entonces Parès, pero se encontró con un enorme escepticismo de la medicina occidental. “Son escépticos porque hemos crecido en la idea de que los occidentales somos los mejores, son escépticos por ignorancia, no necesariamente por mala voluntad. Los occidentales han llevado a cabo un auténtico lavado de cerebro a la gente y para entender la medicina tradicional hay que superar ciertas barreras mentales construidas por nuestra educación”, insistía la científica.

Pais3Hamady Diow, Alioune Ngom y Moussa Ndiaye, curanderos / José Naranjo

Esas barreras, que también existen para muchos africanos, han relegado a la medicina tradicional a un segundo o tercer plano. Quizás por eso, el hospital tradicional de Keur Massar tiene el ambiente de esos lugares que han vivido mejores momentos, quizás tiempos de gloria. Pero la batalla no está perdida. Además de contar con un cierto apoyo del Gobierno senegalés, cada año, becarios voluntarios venidos de distintos rincones del mundo se acercan hasta aquí para investigar el poder de las plantas africanas. El centro ha reservado un espacio con habitaciones para ellos si desean instalarse en el propio hospital y conocer de cerca su funcionamiento. Y de Europa llegan pedidos de plantas medicinales. Cada vez más.

Así lo quiso Yvette Parès, autora de tres libros de divulgación, La medicina africana, una eficacia sorprendente (2004), El SIDA, del fracaso a la esperanza: la mirada de una científica, doctora y terapeuta tradicional (2007) y Perlas de sabiduría de la medicina tradicional africana (2009), quien falleció hace dos años. Entre las plantas de menta, la citronela, el aloe vera, el noni, el basilisco o los árboles de anacardo que pueblan el jardín de Keur Massar, los curanderos del hospital aún aciertan a ver el espíritu de Yvette Parès, siempre investigando, siempre aprendiendo, siempre preguntando. 

(*) Ver también la entrada Medicina tradicional africana publicada hace unos días.

Hay 8 Comentarios

¿Dónde dices que se ha doctorado Yvette Parès? ¿Y sus estudios sobre lepra o sida? Es curioso que ya en 1987 se hablara de que nadie ha salido curado de ese hospital. Me imagino que es demasiado pedir que se luche porque lleguen los antibióticos necesarios, es mejor vender hierbas a Europa. Sobre todo si la OMS dispensa gratuitamente el tratamiento. Malditos occidentales...

Creo que es bueno tener un poco de respeto...
No lo conocemos todo. Antes de opinar, busquemos información...
Es una realidad que, en cada país, la naturaleza nos da aquello que necesitamos para cuidar de nuestra salud.
Gracias a Yvette y personas que, como ella, se toman la vida en serio y luchan por un ideal.

Un nuevo cuento publicado. Y tengan cuidado con el poder de sus palabras: http://cuentosdelizandro.blogspot.com/2012/09/sobre-mi-cadaver.html

Lola, felicidades por el artículo. No conocía el tema pero en cuanto pueda iré a visitarlo.
Sr. Jmms, no anda usted muy equivocado cuando habla del tema "estafa senegalesa", pero creo que su comentario EN ESTE CASO, está fuera de lugar. En temas medicos es usted un poco ignorante.

jmms Tu comentario, en el que comparas la medicina tradicional africana con el intento de robo, no lo voy a comentar. Qué utilices el índice de mortalidad de África, lo compares con el de Europa, y la pregunta que arrojes al final sea ¿Que medicina crees que es mas eficaz? significa que te sientes un privilegiado, y algo más...

Si Agustin, la medicina tradicional africana tiene un remedio para tus manchas blancas en la piel, enviales tu dinero y te marearan hasta que te pongas negro. Caso resuelto.
O si quieres explicado de otra manera, la esperanza de vida de un africano es algunas decadas menor que la de un europeo. ¿Que medicina crees que es mas eficaz?

La NUEVA forma de PERDER PESO. Descubre el Secreto!! http://sn.im/24o439v

Para tratar el vitiligo ( manchas blancas en la piel o retirada progresiba de la pigmentacion de la piel) ¿es posible encontrar algun remedio en la medicina herbaria en Senegal?

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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