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Lola Huete Machado

Las caras de la diáspora (2)

Por: | 05 de febrero de 2013

Quedamos en una chocolatería de la zona estudiantil de Las Palmas de Gran Canaria, el día en que Ghana se clasifica para cuartos de final de la Copa de África. Las Estrellas Negras van a cruzarse con los Bafana Bafana, ese motivo de desesperación de los sudafricanos hecho equipo de fútbol, del que se tuitea que empuja al país del Arco Iris en pleno hacia los bares para olvidar. Maxwell Tetteh Badger (Accra, Ghana, 1989) se sienta en un confortable sofá frente a una coca cola zero con hielo, la cresta negra cardada al estilo Thievy cayéndole sobre la mirada. Cuando le preguntas la edad, dice que tiene 23 años y añade un “me estoy haciendo viejo” que parece una broma. Sin embargo es futbolista y, a pesar de su juventud, muy consciente de que le quedan unos tres años para poder hacer algo importante en un campo.

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Maxwell en acción / Foto de Gelo Ángel Hernández

Ahora no tiene permiso de residencia, porque con la crisis y las cosas de la vida, solo ha logrado trabajar con contrato unos tres meses en el último año. Sin permiso tampoco puede jugar en un equipo federado. Ni acceder al curso de soldador que organiza ahora CEAR y que le ayudaría a ocupar sus jornadas formándose y acceder quizás a un trabajo en condiciones. Mientras busca contrato y papeles, Maxwell trabaja en lo que puede, va a misa los domingos y se encarga del centro del campo con el África Fútbol Club, el equipo que la Federación de Asociaciones Africanas en Canarias (FAAC) montó en el 2010 con el apoyo de Casa África. “Soy centrocampista, pero hago de todo, Marc (el entrenador) me pone en cualquier sitio”, puntualiza. Lleva siete goles en los nueve partidos que se han disputado en esta temporada de la liga aficionada Promesas Canarias. Solo le supera un compañero delantero, el mauritano Alassane Lam, con cuatro tantos más.

Maxwell explica que llegó a Gran Canaria en 2005, procedente de Costa de Marfil. “Venía para estudiar y jugar al fútbol”, cuenta. Era menor y acabó en un centro donde aprendió un oficio: camarero. Hizo prácticas en el H10, en el sur de la isla. Cuando cumplió los 18, el sistema lo colocó en la calle para que se buscara la vida. Trabajó en lo que pudo, durante un tiempo como peluquero para un paisano, mientras militaba en las filas de diferentes equipos de la liga regional (Las Torres,
Costa Ayala, Guanarteme). En el año 2012 recibió la copa del pichichi en el III Torneo África Vive de manos del ecuatoguineano Randy, que en aquellos tiempos jugaba en la Unión Deportiva Las Palmas. Su equipo, una Ghana ilusionante y compacta, fue capaz de plantar cara a los todopoderosos  senegaleses en una final reñida, que acabó con el triunfo de los hijos de la Teranga. En aquellos tiempos, Maxwell simultaneaba los partidos del torneo que enfrentaba a nueve equipos nacionales africanos con la primera temporada del África Fútbol Club en el mundo del deporte aficionado. El equipo panafricano de la FAAC reunía a una veintena de chicos de nueve países diferentes (Guinea Ecuatorial, Gambia, Sierra Leona, Ghana, Senegal, Mauritania, Costa de Marfil, Cabo Verde y Marruecos), todos hambrientos de fútbol aunque no ganaran otra cosa que lesiones en el campo.

 

La crisis y la creciente pujanza del fútbol español han cambiado radicalmente el panorama. “Ahora España es como Brasil, todos quieren venir a jugar aquí, a la liga donde están Xavi, Villa y todos los grandes” –razona Maxwell- “España ha ganado dos Eurocopas y el Mundial. Y también está la crisis. Solo se gana uno la vida jugando en Primera. Si juegas en un equipo de otra división, no cobras o cobras muy poco, entrenas todos los días y juegas todos los fines de semana”.  Las lesiones y el trabajo que tienen que buscarse para sobrevivir y que compatibilizan, en el mejor de los casos, con el fútbol, queman rápidamente las esperanzas de muchos aspirantes a Messi.

El África Fútbol Club también ha sufrido la crisis: Sala, el delantero marroquí que se ganó a pulso el título de pichichi del Torneo África Vive de 2010, juega en La Palma casi regalado y Moussa Ndiaye, el pichichi del 2011, se marchó a probar fortuna en Francia. De la veintena de jugadores que arrancó el África Fútbol Club hace dos años, quedan poco menos de una quincena. Sin respaldo económico de instituciones ni patrocinios privados, los posibles candidatos a formar sus filas prefieren trabajar en algo seguro a emplear los fines de semana en el puro amor al deporte. Maxwell también se quiere ir. A Malta. Otro compañero con posibilidades de triunfar en un campo, el sierraleonés al que apodan Xavi, busca la forma de salir de la isla rumbo al norte de Europa. Canarias y España son los incómodos trampolines hacia destinos mejores.

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Marc Euler Ble Ogou / Foto de Gelo Ángel Hernández

Marc Euler Ble Ogou (Gagnoa, Costa de Marfil, 1980) es uno de los tres entrenadores del África Fútbol Club. Formado profesionalmente como jugador en Costa de Marfil, pasó por la primera división de su país y la de Senegal antes de intentar probar fortuna en Francia y, posteriormente, en España. Llegó a Gran Canaria en el año 2000, teñido de rubio platino y con un físico musculoso que desprendía poderío. Fallaron las pruebas. Acabó dando con el Vecindario, un equipo que regularizó su situación y con el que ascendió a 2ª regional en la temporada 2005/2006. Marc sueña con formarse como entrenador y tener su escuela de formación de futbolistas en su país. Ahora tampoco tiene trabajo fijo y se busca la vida, como todos, en lo que puede, pero recuerda con orgullo que fue el capitán de la flamante selección marfileña, que ganó el I Torneo África Vive en 2010.

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El África Fútbol Club / Foto de Gelo Ángel Hernández

“En realidad este equipo es pura pasión, porque no sale nada de él ni va a hacer nada importante” –constata Marc- “Para los africanos de este equipo, significa una cita y una forma de hacer piña para jugar con chicos de aquí, integrarse y hacer algo. Así señalan su presencia en la isla, ya que son invisibles. Maxwell está en una situación vulnerable ahora, pero en el equipo hay estudiantes universitarios, trabajadores perfectamente integrados y con un puesto más o menos fijo y gente que se busca la vida. Hay un poco de todo”.

Para Marc la Copa de África es también una pasión, aunque lamenta que no haya nadie en las gradas de los estadios sudafricanos y que la máxima competición africana no mueva dinero y medios como la Copa de Europa o la Champions. “Mueve pasión también” –señala- “Pero las guerras  y los problemas diarios han ocupado tanto a África que el fútbol parece que no interesa”.

Igual que los problemas de supervivencia y de la vida cotidiana de los jugadores del África Fútbol Club, la falta de apoyo y la crisis hacen que este proyecto se mantenga en pie, a duras penas, solo por pasión. La pasión que sigue moviendo  a miles de jóvenes africanos hacia las luces del Norte en busca de un puesto en las filas del Chelsea, el PSG o el Barça.

Hay 4 Comentarios

Interesantísimo artículo. Lástima, efectivamente, que la Copa África no mueva lo que mueve otro fútbol. Ayer terminó la Copa África. ¿Qué Copa? ¿Qué África? Dicen que disfrutar un partido en el Bernabéu es el fútbol en estado puro. Yo tengo otra manera de verlo.
http://freemasonstavern.wordpress.com/2013/02/11/futbol-de-camisetas-raidas/

Mucha suerte en La Palma, Sala. Y gracias por el gol que le dedicaste cuando eras el pichichi marfileño, dice Miguel :)

MAXSUELL ES MUY BUEN JUGADOR QUE PENA QUE NO TIENE PAPELES PERO YO SÉ QUE EL PUEDE LOGRARLO ES MUY FUERTE Y MUY BUENA PERSONA SIEMPRE LOS QUE SALEN PERJUDICADOS LAS BUENOS...ANIMO CRACK UN ABRAZO HERMANIN

Normal que seamos el país de referencia para la gente del fútbol nos lo hemos ganado, una pena que se casi imposible llegar a ser alguien en este mundillo del fútbol animo a todos

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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