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Lola Huete Machado

Adiós, profesor Ndoye

Por: | 05 de marzo de 2013

En los últimos tiempos, El Hadji Amadou Ndoye (Dakar, 1947) siempre respondía lo mismo cuando le preguntaban sobre su futuro: “Este año me jubilo”. Y al siguiente curso escolar ahí estaba otra vez, al pie del cañón, impartiendo sus clases en la Universidad Cheikh Anta Diop (UCAD) de Dakar. Hasta que por fin, en 2013, aceptó jubilarse. Y, esta vez sí, al viejo y respetado profesor de español ya no se le volverá a ver por los pasillos de la facultad, pero tampoco en sus conferencias en el Aula Cervantes de Dakar o en las innumerables charlas que daba por toda el orbe hispano. Ayer lunes la muerte vino a buscarle y Ndoye se fue, ahora para siempre, como solía hacerlo, de manera discreta, sin hacer mucho ruido, sin alzar la voz. 

Ndoye
Amadou Ndoye, hace unos meses en la puerta del Aula Cervantes. / Foto: J.N.

Amadou Ndoye tenía 66 años. Había nacido en Rufisque, una localidad situada a unos 25 kilómetros de Dakar. Allí, en los años sesenta de su primera juventud, Ndoye se aficionó a escuchar salsa, rumba y otros ritmos caribeños que, muchos años antes que él, habían hecho el viaje de África hasta América en el corazón y la cabeza de cientos de miles de esclavos y que entonces, cientos de años después, regresaban al continente de origen, pero cantadas en español. Y Amadou, con su insaciable curiosidad, quería saber qué había detrás de aquellas letras desconocidas. Y empezó a aprender castellano tarareando al Sexto Habanero.

De ahí dio el salto a la Universidad. Su opción era clara. Facultad de Letras, Departamento de Español. Allí empezó a conocer la obra de autores como Emilia Pardo Bazán, Benito Pérez Galdós, Rubén Darío, Vargas Llosa, García Márquez o Juan Rulfo. Pero la presencia de un lector de Canarias que daba clases en la UCAD fijó un nuevo rumbo en su carrera. Este le abrió las puertas de la literatura que se hacía en unas islas que estaban a tiro de piedra de Senegal y que tienen, como ninguna otra región española, un cierto aire latinoamericano en su manera de hablar, pero también de escribir y de crear. Y Ndoye se empezó a deslizar por las rimas de Pedro Lezcano, Alonso Quesada o Saulo Torón y luego por la prosa de autores de los años setenta, como Víctor Ramírez, Juan Cruz, Armas Marcelo, Luis León Barreto o Juan Manuel García Ramos.

 

Canarias era su pasión”, asegura Ana Laguna, profesora de español que vive en Dakar y trabajó junto a Ndoye durante un tiempo, “a veces estabas hablando con él y se arrancaba con una folía. Se sentía muy orgulloso de su vínculo con las Islas. Era muy senegalés, pero a la vez era muy canario”, explica. No sólo su tesis doctoral, sino su primer libro, Estudios sobre la narrativa canaria, publicado en 1998, giraban en torno a este universo isleño. 

Durante más de treinta años, Ndoye impartió clases en la UCAD de Traducción, Gramática Histórica y Literatura Española e Hispanoamericana. Allí se ganó el respeto de sus alumnos. “Yo le conocía de oídas”, prosigue Ana Laguna, “y todos me decían que era muy duro, implacable. De hecho los alumnos le temían. Por eso cuando le conocí me llevé una enorme sorpresa, estaba ante un hombre encantador, amable, sencillo, de trato fácil. Cierto que era exigente, pero es que él se podía permitir exigir”.

José Ignacio Sánchez Alonso de Villapadierna, director del Aula Cervantes de Dakar, coincide con este análisis: “Tenía una vocación por la docencia difícil de encontrar hoy día, con difícil parangón actualmente en las universidades. Destacaría su entusiasmo, su energía siempre contagiosa… cada vez que tomaba la palabra, levantaba pasiones”. Y es que si era temido por los alumnos, también es cierto que era admirado y respetado por ellos.

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Villapadierna, Justo Bolekia y Amadou Ndoye. / Foto: Aula Cervantes

El director del Cervantes senegalés también destaca el compromiso del profesor Ndoye con su país: “Sus altísimos conocimientos como hispanista le abrieron puertas de universidades del primer mundo con tentadores salarios, muy superiores al de la universidad senegalesa. Él siempre dijo que se quedaría en Senegal para devolver a su país todo lo que de este había recibido. Siempre estaba dispuesto a colaborar en todo lo que fuera por el español, la lengua, la literatura… y por supuesto, por sus alumnos”.

Adoraba una buena conversación. Como buen senegalés, se tomaba su tiempo a la hora de hablar y, sobre todo, de escuchar. La última vez que lo vi fue en su casa del barrio de Parcelles Assainies, en la capital senegalesa, donde vivía junto a su esposa y una de sus hijas, la periodista Mame Fatou Ndoye. En lo alto tenía una habitación, su espacio sagrado, donde disfrutaba del placer de la lectura y donde escribía sus artículos y libros. Allí, en las estanterías de las paredes, le acompañaba una enorme biblioteca de autores españoles e hispanoamericanos, pero, sobre todo, una vez más, de autores canarios que causaba admiración y envidia al visitante. 

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Amadou Ndoye, durante un acto en el Aula Cervantes de Dakar. / Foto: J. Naranjo

Cuando hablaba o escuchaba, cerraba los ojos como concentrándose. En plena conversación, era capaz de recitar unos versos de Alonso Quesada o contar una anécdota ocurrida en Tenerife durante la Guerra Civil Española. Era así. José Ignacio Alonso de Villapadierna lo describe con la precisión de alguien que lo conoció bien: “Se trata de uno de los más grandes hispanistas del África Negra. Una persona sabia y excepcional que en todo momento colaboró generosamente conmigo y con el Aula Cervantes en Dakar. Como sabéis, ha dejado su huella en numerosas publicaciones, entre otras en los anuarios del Instituto Cervantes sobre el español en el Mundo”. 

Ha sido toda una ironía del destino que justo después de jubilarse, a lo que tanto se resistió, la muerte saliera a su encuentro. Sufría una enfermedad de esas que muerden, aprietan y no sueltan nunca. Pero muchos de sus amigos y compañeros no lo sabían, prefirió mantenerlo en secreto y seguir con sus trabajos, su investigación y sus eternas lecturas mientras pudo. Aplicándose el consejo que siempre daba a sus alumnos: “Lean, lean… no dejen de leer. Eso les hará mejores personas”.

 

Hay 16 Comentarios

Me enseñó lo poco que sé del español.Siempre exigente para lo mejor de sus alumnos.Descansa en paz .

Adiós Maestro.
Acabo de leer la triste noticia.Que duermas en paz .La última vez que te vi ,era en febrero de 2011,en tu despacho de la U,C,A D,Tu alegría ,tu cordialidad sólo reflejaban tu sabiduría.Menos mal ya sabes "en Africa cuando un anciano se muere ,es una biblioteca que ha quemado.." Eres universal...
Adiós Pa Ndoye.
SPITOU MENDY
tu discipulo

Tuve la gran oportunidad de conocerlo cuando vino a Coruña a impartir unas conferencias, y luego paseo y charla , era un gran hombre, un gran maestro, un alma solidaria, nunca olvidaré su manera de hablar, su sabiduría y toda su generosidad. Hombres como este son los que deberían estar todos los días en las noticias, efectivamente y no "la politicada "

Pelo pouco contato que tive com ele no Brasil, ficou registrado na lembrança sua generosidade e seu grande conhecimento. Sorte a nossa que podemos ter acesso ao seu pensamento e às suas ideias. Descanse em paz Ndoye!

Se me encogió el corazón cada vez que pienso en él.Era mi profesor y para mi y tambien para todos los estudiantes del departamento español ha sido un padre para nosotros,hemos perdido un sabio.
Descanse en paz MAESTRO.

Conocer a Amadou, compartir con esta increíble persona algunas de sus múltiples inquietudes vía mail y convivir unos días cerca de su humana y sabia personalidad fueron motivos suficientes para que se reavivara en una la llama de la pasión por su país, Senegal, y por el saber en general, pero ahora que se nos ha ido, esta pasión se transforma en compromiso. Gracias profesor!

Yo también fui alumna suya durante muchos años en la UCAD. Para los que le conocíamos, el profesor Ndoye era un ejemplo, por su rigor, su honestidad y su gusto por el trabajo bien hecho. Era exigente consigo mismo y con los alumnos; nunca faltaba a clases y amaba su trabajo, el castellano, la literatura en general. Era una persona simpática, agradable, respetuosa con todos. También era una persona tranquila que no se metía nunca donde no le llamaban y lo que más le encantaba era hablar de literatura. Gracias por todo.
TE ECHAREMOS DE MENOS. DESCANSE EN PAZ, GRAN MAESTRO.

Ha sido mi profesor durante tres años en la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar. Con sus conocimientos enormes, su rigor, su esmero, y su gran capacidad transmisora, ha hecho de mí lo que soy: gran amante de España y de lo español.
Recuerdo todavía su tranquilidad y su equilibrio interior inavovible que transmitía una falsa apariencia de indeferencia que contrastaba con su Humnanismo para los que tuvimos la suerte de conocerlo

Una persona irreemplazable, alguien a quien dedicamos mucho cariño y apoyo, lo que fue siempre correspondido abriéndonos las puertas de su casa en Dakar, poniéndonos en contacto con músicos como Baba Maal, Youssou Ndour, mientras estudiábamos la fusión musical y asimismo con Amadou Lamine Sall presidente de la asociación de escritores de Senegal. Tuve personalmente la enorme suerte de presentar su libro: Estudios sobre narrativa canaria en la librería Foro Literario en Santa Cruz de Tenerife hace ya unos 15 años. Para mí es como si hubiera perdido un hermano. Aquí un pequeño homenaje a su maravillosa familia y amigos. Roberto Cabrera
http://esquinaparadise.blogspot.com.es/2013/03/un-homenaje-de-gato-gotico-elahji.html

Una gran pérdida para todos los hispanistas de Senegal y de África.
Gracias MAESTRO por haber sabido transmitirnos el rigor, la exigencia , el gusto por la perfeccción en el trabajo universitario. Te estaremos eternamente agradecidos por la GRAN HUMANIDAD que has sabido transmitirnos.
¡QUE EN PAZ DESCANSES! ¡HASTA SIEMPRE MAESTRO!

¡Hemos perdido un sabio! Fue mi profesor en la universidad y luego un amigo. Ndoye era una persona muy querida y cercana a todos los que tuvieron la suerte de conocerle.
Era una persona que sabía defender y transmitir todo lo bueno que tiene nuestro continente y en potencial que tienen los que lo habitan.
Era un emisario de la cultura, de la literatura...
Que la terre lui soit légère.

Es alucinante como una pasión puede llevar a alguien a estar hasta el final haciendo lo que más le gusta. Creo que en sociedades como la española faltan gente como esta, especialmente en el sector público. Gente enamorada con lo que hace.
No tue la suerte de conocerlo pero debería ser una persona muy culta. Buen post¡¡

Tuve la suerte de coincidir con el profesor Ndoye en un congreso en Cádiz en Septiembre de 2011, en el que yo iba en representación de Fundación Sur, el centro de investigación y documentación africana de Madrid, Fue todo amabilidad y un placer su conversación

Yo tuve la suerte de trabajar con él y era un verdadero apasionado de nuestro país y cultura. En Canarias también hizo muchas cosas, de hecho ha publicado artículos en prensa, libros en colaboración con la Universidad de las Palmas, conferencias... sólo hay que investigar un poco para disfrutar de su trabajo. Mi homenaje al profesor Ndoye, siempre me acordaré de ti.

No conocía a este señor, lo que avergüenza a los medios de comunicación canarios. Persona como Amadou son necesarias para un acercamiento paulatino de Canarias con Africa.

Lástima. Estas son las personas que hacen una labor increíble y están en la sombra, nadie habla de ellos, nadie les reconoce, y sin embargo a los políticos del día a día los tenemos en la sopa por no hacer absolutamente nada.
http://www.menfoodspain.com

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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