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Lola Huete Machado

Ecos de una revolución ignorada

Por: | 25 de julio de 2013

Por Ángela Rodríguez Perea (redactora en afribuku – Cultura Africana Contemporánea)

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Algunos estamos muy acostumbrados a hacer la comparación entre África y Europa, en términos de relación de poder. Pero olvidamos con demasiada frecuencia, o quizás obviamos, que en el mismo seno del continente existen grandes desequilibrios. Porque en África hay países grandes y pequeños, países importantes y países ignorados. Y en el saco de los menos afortunados entra Togo.

Existen países como Kenia, por ejemplo, en el que unas elecciones convulsas y con un determinado número de muertos “basta” para poner en vilo a la Corte Penal Internacional. O como Senegal, donde la sociedad civil ha sido capaz de pararle los pies a un presidente con intenciones de aumentar el número de mandatos permitidos constitucionalmente. O como Costa de Marfil, que hace hablar de sus tensiones políticas en telediarios y periódicos de mundo entero. Nada de esto parece ocurrir en el diminuto Togo, que celebra este 25 de julio unas elecciones legislativas de alto riesgo.

“Togo, además de ser una excepción en la subregión, es uno de los raros países bajo un régimen dinástico y militar que no quiere operar una alternancia en la cumbre del Estado”, me dice desde Lomé Fabbi Kouassi, la periodista y bloguera ganadora del premio Reporteros Sin Fronteras de los prestigiosos Bobs de 2013 otorgados por la Deutsche Welle. “Es un país atípico y fuera de la ley, con violaciones masivas y recurrentes de los derechos humanos, a pesar de haber ratificado todos los instrumentos internacionales en la materia. La tortura sigue siendo una manera de gobernar con una impunidad casi eterna garantizada a los asesinos y torturadores.” La togolesa responde a mis preguntas sin pelos en la lengua, tal y como lo hace en su galardonado blog.

Expresa así, con palabras, el cansancio generalizado de una población que vive desde hace casi medio siglo bajo el poder de una misma familia, los Gnassingbé. El dictador Eyadema, padre del actual Faure, llegó al poder asesinando al presidente Sylvanus Olympio, destrozando así el corto sueño de la independencia del que fuera llamado “la pequeña Suiza de África Occidental”. Además de reprimir toda posibilidad de apertura política, provocó el enfrentamiento entre la etnia kabiyé, a la que pertenecía, y muchas otras, especialmente la ewé, mayoritaria. Tras su muerte, en 2005, es su hijo Faure Gnassingbé quien se ha hecho con el control, a través de unas elecciones que los observadores internacionales se apresuraron entonces a calificar de libres y transparentes. “Los casi 1000 muertos de 2005 permitieron a Faure Gnassingbé captar el sillón presidencial”, reitera Fabbi Kouasi. “Este es un régimen que ha vaciado de sentido las elecciones, con proclamaciones unilaterales sistemáticas.” Las imágenes del fraude y la violencia de aquella convocatoria, en todo caso, están disponibles para cualquier internauta que desee consultarlas y juzgar por sí mismo.

Imágenes, vídeos, análisis, etc. Todo eso llega desde Togo, como ecos, a través de la web, cada vez en cantidad mayor y a veces en un plazo récord. “En facebook, por ejemplo, hay cada vez más gente que discute abiertamente sobre política”, me explica por teléfono el periodista Tony Feda desde el norte de Togo, donde cubre las elecciones. “Este movimiento en Internet empezó, diría yo, hace unos dos años.” Coincide con el clima de agitación social que se inició en 2010 con manifestaciones motivadas en un principio por el alza de los productos petrolíferos. Ese mismo año, en octubre, nació la ANC, nuevo partido surgido de una escisión del partido opositor tradicional, la UFC.

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Y es la ANC, junto con otros partidos de oposición y asociaciones de la sociedad civil, quienes componen el CST (Colectivo Salvemos Togo), plataforma que canaliza desde hace año y medio la gran mayoría de protestas ciudadanas. El objetivo del Colectivo es, en primer lugar, “quitarle el miedo a la gente, hacer que la sociedad civil reaccione y se apropie de la lucha.” Ese es uno de los medios para llegar a “realizar por fin unas elecciones verdaderamente transparentes, a dos vueltas para las presidenciales y con unas circunscripciones electorales que se basen en el censo real de votantes” entre otras medidas, como explicaba en una entrevista radiofónica en abril Olivier Amah, presidente del ASVITTO, asociación contra el uso de la tortura que integra también el Colectivo. En la actualidad, Amah se encuentra en detención tras haber sido acusado por el gobierno por supuesta incitación a la violencia.

Casi todas las actividades del Colectivo Salvemos Togo y de la coalición Arc-en-Ciel (Arco Iris) que también reagrupa diversos partidos y asociaciones, son registradas por la cámara inagotable del sitio Le Togo Vi, un nombre que juega con los sonidos “Togo vive”, en francés, y “togolés”, en ewé. Con sus casi 2000 vídeos colgados en youtube, permite a cualquiera (que tenga mucho tiempo) hacer un recorrido por este movimiento social que nada tiene que envidiar a las llamadas primaveras árabes. “En un país donde la libertad está constantemente amenazada, es necesario luchar cada día para conquistar más espacio”, comenta Fabbi Kouassi respecto al papel de los periodistas y blogueros. Le Togo Vi, que funciona desde el anonimato, es fruto de un gran número de voces que cargan vídeos a Internet, con una inmediatez sorprendente a veces. Tiene el mérito de presentar desde un mitin de partido a una manifestación de un sindicato, pasando por la declaración de una personalidad local en un recóndito lugar de la geografía togolesa. TogoVisions, perfil de youtube, insiste más en sus vídeos en mostrar las reacciones y análisis de actores políticos y periodistas independientes.

 

Le TogoVi y TogoVisions, entre muchos otros, nos permitieron ver imágenes del gran mercado de Lomé en llamas, en enero de este año, suceso que ha aumentado considerablemente la inestabilidad social.

El incendio del mercado de Lomé, días antes de que ardiera el de Kara, segunda ciudad del país, ha servido de excusa para inculpar a líderes de la oposición apenas unos meses antes de la celebración de las elecciones. Sin que se conozcan los culpables y con la sospecha puesta en la propia mano del gobierno, el clima de tensión no hace más que acrecentarse.

Y las protestas se han ido acelerando. Primero, las manifestaciones masivas de mujeres en el sur, pidiendo la liberación de los detenidos, con la amenaza, entre otras cosas, de una huelga de sexo que ha hecho las delicias de muchos medios de comunicación, más interesados en el titular que en el contenido. La muerte de uno de los detenidos políticos, no mucho después. Huelgas encadenadas de diferentes sectores profesionales. Y huelga de alumnos, con el resultado de la muerte, a manos de la policía, de dos adolescentes, uno de ellos de 12 años. Prohibición y represión de manifestaciones pacíficas. Silencio por parte del presidente. Y una atmósfera incertidumbre y nerviosismo que no hace más que agravarse, a medida que se acerca la contestada fecha de las elecciones, y que pone en grave peligro la seguridad de los ciudadanos sin que los medios internacionales hagan la crónica.

Por ello es tan importante la labor de profesionales como Fabbi Kouassi. “El blog (…) es un espacio de libertad sin tabú, sobre todo en un país como el mío donde reina el pensamiento único. En él utilizo el tono necesario para hacer comprender mejor la situación política de de mi país.” La actitud del gobierno calificando el premio de “curiosa elección” y cuestionando la imparcialidad de la Deutsche Welle es bastante reveladora. “Evidentemente, las autoridades togolesas no pueden felicitarme por este premio. Un régimen que se dedica a reducirnos al silencio no puede dignarse a hacer algo así”, prosigue Kouassi. “Su reacción, criticando la elección de la DW, denota la naturaleza misma de este poder refractario al libre ejercicio del periodismo, la libertad de prensa y de expresión.”

Pero es necesario valorar el papel de estos espacios de expresión en su justa medida. Teniendo en cuenta el ínfimo nivel de acceso a Internet, especialmente fuera de las principales ciudades, no se puede hablar de un ciberactivismo creador de opinión entre los ciudadanos o aun menos que ejerza presión sobre el gobierno. “La información no llega realmente aquí al norte”, me sigue explicando Tony Feda desde la Région des Savannes, fronteriza con Burkina Faso. “Para empezar, aquí hay mucha gente que es analfabeta. Y para qué hablar de los problemas técnicos y de conexión.

Probablemente la misión más importante de estos blogueros es la de actuar como guardianes de los sucesos, como testimonios escritos y audiovisuales de unos hechos que no dejan lugar a duda, a pesar del empeño de los países occidentales en denominar “democracia” al régimen de Faure. El blog Peuples Observateurs, firmado por el seudónimo Pierre Sacré, declara en su presentación que sus contenidos se dirigen al pueblo europeo. Sus actualizaciones, a pesar de todo, son compartidas en gran número por los propios togoleses. “Al principio de crear el blog”, admite Fabbi Kouassi, “privilegiaba a los no togoleses, pues la situación en Togo es tan escandalosa que merece que se conozca en el mundo entero, aunque la comunidad internacional haga como si no estuviera informada, mientras apoya a una dictadura quincuagenaria de padre a hijo por intereses oscuros. Con el tiempo, los lectores se han ido diversificando.” Y es que siendo el cuarto exportador de fosfatos del mundo y con un importantísimo puerto, el país es una esquina del mundo con suculentas riquezas, razón suficiente para que occidente haga la vista gorda.

Lo que está en juego en estas elecciones es de enorme importancia y bien merece la atención internacional. “Este premio viene en un momento en el que la crisis togolesa no hace más que agravarse y los Bobs han permitido que el mundo se vuelva a interesar por este pequeño país tan singular”, sentencia Kouassi.

La gran diferencia de esta convocatoria vez es una oposición que parece más fuerte que nunca, aunque criticada por haber accedido a participar en el último momento. Como consecuencia de casi tres años de movilizaciones ciudadanas, la elección de la sociedad parece esta vez incuestionable, sobre todo porque por primera vez las poblaciones del norte del país, que tradicionalmente se habían relacionado con el apoyo al régimen Gnassingbé, han experimentado también tímidas –aunque importantísimas- sublevaciones. Unas elecciones limpias llevarían a la oposición a copar la Asamblea y esto provocaría el derrumbamiento de un sistema que perdura desde hace 46 años.

“Togo es un país imprevisible. Las cosas deberían ir bien, ya que ha habido un acuerdo entre oposición y poder. Pero puede que, una vez proclamados los resultados, la oposición no esté de acuerdo, los militantes reivindiquen la victoria y todo salte por los aires”, me responde Feda, sin ser capaz de hacer una previsión subjetiva. Días después, me escribía esto, con un acento determinado: “Hay 31 guarniciones de fuerzas del orden que encuadran estas legislativas, más que en 2007, lo que muestra que tenemos unas elecciones de alta tensión. Temo de verdad que la situación explote el 25 o el 26 julio. Durante mis reportajes he constatado que el UNIR es minoritario, pero no estoy seguro de que el partido del jefe del Estado se deje vencer. Distribuye alimentos a las poblaciones. En algunos pueblos, la gente protesta o rechaza los alimentos. Estoy seguro de una cosa: esto puede explotar si los resultados no reflejan la voluntad popular.”

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No todos confían en las elecciones como instrumento de cambio. Muchas voces desconfían de un sistema que perciben como un laberinto sin salida. Es el caso de Fabbi Kouassi. “Es el turno de los togoleses de asumir su responsabilidad, como lo hicieran los tunecinos o como ya hicieron los propios togoleses el 5 de octubre de 1990. La sinfonía inacabada de este 5 de octubre debe completarse para que Togo pueda renovar su historia, marcada por el asesinato de Sylvanus Olympio, el primer presidente elegido democráticamente.” Y sentencia: “A la vista del complot internacional urdido contra Togo, queda excluido que la comunidad internacional tome un papel responsable respecto a nuestro país para que las reglas de la democracia sean respetadas. (..) Al pueblo no le queda más remedio que tomar en mano su destino y arrancar su dignidad”.

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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