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Lola Huete Machado

La lucha por la dignidad de los hijos del antiapartheid

Por: | 26 de febrero de 2014

“Es la primera vez que se pone la camiseta azul de la DA”, dice una mujer rubia de fuerte acento afrikáner señalando a un hombre negro. Las diferencias raciales son importantes en Sudáfrica pero más en este caso.

Ese día la DA, la Alianza Democrática, el partido mayoritario entre el electorado blanco había organizado una marcha por las calles de Johannesburgo para reclamar la creación de empleo. En principio, la protesta tenía la intención de terminar ante la sede del Congreso Nacional Africano (el ANC de Nelson Mandela) pero la reacción desafiante de miles de seguidores, algunos con ladrillos y palos, provocaron que la policía desviara la manifestación. La anécdota de los dos simpatizantes azules pone de relieve que no son buenos tiempos para el partido que gobierna en Sudáfrica desde mayo de 1994. Negros apoyando una formación tradicionalmente de blancos, no es muy usual.

 

El hombre negro vive en uno de los miles de viejos guetos que pueblan el país y explica que está “harto de las promesas” del ANC, como la que le hicieron en 2005 al asegurarle que tendría una casa en condiciones. “No tengo la casa ni confío más en ellos, sólo espero que pierdan”, dice para deleite de su blanca acompañante, que reside en una urbanización de Pretoria.

Las elecciones generales se han convocado para el 7 de mayo y, aunque nadie apuesta por una debacle, la formación que lidera Jacob Zuma teme por primera vez que su poder se debilite, acuciado por la corrupción y por el hartazgo de los más pobres, los que al fin y al cabo le dan sus votos. Sin embargo, el ANC volverá a ganar cómodamente, según todos los augurios científicos y populares. 

Dones
Unas mujeres lavan la ropa en una fuente comuntaria en Kliptown, donde no hay cañerías que 
recojan el agua sucia.     Foto: Marta Rodríguez

En esta situación, los barrios informales de barracas están en pie de guerra y cada vez son más los residentes que se manifiestan en las calles para pedir unas viviendas en mejores condiciones y acceso al agua y la electricidad. Ha habido más de 32.000 protestas entre septiembre de 2013 y enero, una cifra que sorprende a todo el mundo, a pesar de que por regla general en periodo preelectoral las reivindicaciones son más abundantes. En seis meses, una decena de vecinos han muerto a causa de la carga policial, mientras que en una década las víctimas superan las 40, según un estudio reciente de la Universidad de Johannesburgo. Y las manifestaciones no paran, como si la chispa hubiera encendido el mecanismo de protesta.

Según datos oficiales, en 2011, el 13% de la población reside en estos poblados sin los servicios básicos, la inmensa mayoría negros que o, bien están dentro de las grandes bolsas de desempleo que oficiosamente asciende al 40% del censo, o engrosan la lista de trabajadores sin cualificación, sobre todo en el sector doméstico. La pobreza golpea a más de la mitad de la población. 

Wc
Un 5% de los residentes en barrios de barracas tiene sólo váteres químicos como este
de Kliptown.      Foto: Marta Rodríguez

Se terminó la esperanza y la paciencia entre los más pobres, advierten los analistas, para quienes a pesar de todos los esfuerzos del Gobierno en estos 20 años de democracia, el avance social aún va demasiado lento y se ha estancado sin solucionar problemas tan grandes como la vivienda, el transporte público, la seguridad o la educación. El Gobierno ha construido tres millones de casas sociales pero aún quedan entre seis y siete millones de sudafricanos en  lista de espera, sin un grifo en el interior de su casa, alumbrándose con velas o sufriendo porque un vendaval no se lleve las cuatro paredes.

Soweto es un gigante con mucha historia detrás y goza de una fuerte autoridad moral en la batalla reivindicativa. El enorme barrio, con millones de vecinos que nutren de mano de obra las urbanizaciones ricas del norte, es un buen ejemplo para ilustrar esa lentitud. Al lado de casas de protección oficial nuevas, se mantienen en pie barrios chabolistas como el de Kliptown, donde sus residentes se las ven y se las desean para subsistir, con enormes tasas de paro o trabajos "de día" que apenas dan para ganar uno o dos euros. Aquí residen muchos del ejército de recicladores que, con enormes carros, cada día recorren los cubos de la basura de Johannesburgo en busca de plásticos, papeles u otros elementos que luego venden a empresas o en medio de la calle.

Por la mañana, el barrio es un ir y venir constante de gente que lava en uno de los grifos comunitarios o tiende la colada en las vallas, va a buscar el autobús a la carretera o sencillamente departe con algún vecino. Un grupo de jóvenes cava una zanja. “Estamos robando electricidad”, admite uno de la cuadrilla.  Unos metros más allá, un hombre también trata de adecentar el terreno perfilando un canal por donde pasan las aguas sucias, mientras que con una carretilla unos adolescentes intentan pavimentar el suelo de un bar. 

Kliptown
Los vecinos colocan pesos en los débiles tejados de las casas para evitar que el viento se los lleve durante
las fuertes tormentas estivales.   Foto: Marta Rodríguez

En Kliptown no hay váteres en las casas y los vecinos tienen que utilizar los químicos que ha instalado el ayuntamiento y que dos días a la semana viene una brigada a limpiar, con la misma constancia que se recoge la basura. En una última reunión, la oficina encargada de la construcción de casas de protección oficial ha asegurado a los residentes que a finales de febrero tendrán buenas noticias. “Sé que cuando termine el plazo tendré que volver a organizar una protesta”, admite resignada Ivy Manyama, sentada en el patio de su barraca. 

Pero en Kliptown pocos confían en una solución a corto plazo. Es la misma conclusión a la que llegan los autores de un estudio reciente de la Universidad de Johannesburgo sobre una década de protestas por el subministro de servicios públicos y que subrayan que los residentes de los guetos transforman su hartazgo en violencia sólo tras haber pasado años reclamando por vías de diálogo que alguien les escuche.

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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