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Lola Huete Machado

Mis padres susurran

Por: | 06 de febrero de 2014

Por Nicolás Melini (*)

(un cuento sobre el ser mutilado)

Mis padres susurran, mi tía del pueblo ha llamado, yo no quiero que me corten.
¿Tú no quieres hacerte mujer?, me dice la mayor de mis hermanas.
Mis padres callan cuando llego junto a ellos, tengo 10 años, mi tía ha llamado del pueblo.
Para que se haga mujer no hace falta que la corten, responde otra de mis hermanas.
Yo pensaba que a mí ya no me cortarían, a mis hermanas las cortaron cuando eran mucho más pequeñas que yo ahora.

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Panel del artista nigeriano Ade Adekola, en A view from my corner


En el pueblo se va a celebrar una ceremonia, seguro que mi tía ha llamado por eso.
Mis padres susurran en el cuarto, mi tía les ha dicho que me estoy haciendo mayor, que si no han pensado que no encontraré marido, que todas mis hermanas son puras, que la única que falta soy yo, que se hace tarde, que deben pensar en mi futuro.

En el cole me cuesta, no me entero de nada, no me concentro.
Qué se cree esta niña, que ella va a ser la única que se escape, dice mi hermana mayor. No para de meterse conmigo. Creo que lo hace por mi bien, para prepararme.
Yo no quiero ser cortada. Tengo miedo. Una niña murió cuando la cortaron, lo dijeron en la tele.
No debes tener miedo, todas hemos pasado por eso, ¿es que tú no quieres ser de esta familia?
Yo soy de esta familia, yo soy de esta familia, yo soy de esta familia.
Mis padres me quieren, por qué querrían hacerme daño. Una niña murió, en la tele dicen que no se debe cortar a las niñas, que está prohibido.
Es demasiado mayor para que la corten, si fuese más pequeña ni se enteraría, pero ahora..., dice mi hermana que ha dicho mi madre que ha dicho mi padre.
Creo que mis padres dudan.
Mira a la vecina, discuten mis hermanas mayores en susurros, ella es impura y se ha casado.
Y ha sido madre de 3 niños preciosos.
Mi tía dice que seré repudiada por todos los hombres, que no podré ser madre, que mis primos sentirán asco de mí, que no podré volver a visitarlos en el pueblo.
Las mujeres se vuelven locas o viciosas si no son cortadas, escuché que decía uno de mis hermanos.
En el cole miro a los chicos. ¿Es eso lo que quieren, que me corten?
Mi hermana se mofa de mi tía y las cosas que dice a mis padres. Es la hermana que me defiende.
Creo que mis padres dudan. Mi tía ha vuelto a llamar e insiste.
Mi hermano que está en España se ha enterado.
Qué le importa a mis padres lo que diga mi tía, ¿acaso ella nos ha dado algo alguna vez?, ¿acaso ella ha venido a vernos?, ¿acaso ella nos ha querido a los hijos?
En Europa no puedes cortar a tus hijas. En Europa vas a la cárcel.
Mi padre lo ha dejado todo en manos de mi madre. A él le parecerá bien lo que ella decida esta vez. Mi madre ha sonreído ante la dejación de mi padre, pero está de acuerdo: son cosas de mujeres, ella se ocupa.
Mi madre y mi tía –la hermana de mi padre—, las dos al teléfono…
Creo que ha sido peor que mi hermano hable a mis padres acerca de lo que hacen los blancos.
Cuántos días, semanas, meses, llevo pendiente, sufriendo con esto.
Mi madre me abraza, mi madre me besa, mi madre me quiere, yo la miro sin decir nada, cómo puede estar pensando en cortarme.
Mi hermana mayor ríe. Los blancos no son como nosotros. Nosotros somos diola y nuestra estirpe es de herreros, me confunde.
Mi hermano manda dinero todas las semanas. Deberían hacerle caso. Rezo para que mi hermano amenace a mis padres con no enviar más dinero. Qué comeríamos.
Ni ser diolas ni proceder por apellido de una estirpe de herreros tiene nada que ver con que nos corten, dice mi hermana.
Otro de mis cinco hermanos se ha casado con una diankading. ¿Es mi cuñada una mujer impura? ¿Le importa a mi hermano? ¿Acaso le importa a alguien?
Mi padre se ha lavado las manos. Me ha fallado. Tenía que haberme defendido, él, que sabe de mi temor.
A las impuras las violan, dijo a mi padre el segundo de mis hermanos. Tiene miedo. La impureza es una vergüenza, le gustaría que las cosas se hicieran como deben hacerse y que todo siga en su sitio.
Lo que más me duele por dentro es el amor de mis padres, me confunde y me retuerce. He pensado que debo huir.
Mi tía solo se ha acordado de mí para llamar a mis padres y decirles que deben cortarme. Es lo único que le importa de mí.
Tengo hermanos que no dicen lo que les parece y se mantienen al margen. No creen que deban decir nada. Ni a favor ni en contra. No deciden. No quieren decidir. Deciden otros por ellos. Y les parece bien que así sea.
A muchos hombres ya no les importa eso.
Es un acto de amor, ¿es que no quieres a tu hija?, ha preguntado mi tía a mi madre. Una madre responsable no permite que su hija sea impura. ¿Acaso no quieres para ella lo que tus padres quisieron para ti?
Yo quiero ser una diankading, digo. Mis hermanas ríen. Ser unadiankading es lo peor. Asco. Sus carcajadas recorren las estancias de la casa. Yo quiero ser impura, ríen, yo quiero ser impura, ríen, yo quiero ser impura, jajajaja. Luego se apiadan de mí. Comprenden mi miedo. Sienten el alivio de haber superado ya todo esto. En su caso, ya no hay vuelta atrás.
Qué cosas tengo, cómo se me ocurre decir que quiero ser unadiankading. Eso no se quiere ser, se es cuando no se ha hecho lo debido.
Tal vez tengan razón. ¿Acaso quiero avergonzar a mi familia?
Pero dígame cómo, cómo, cómo, cómo una madre amorosa, una madre que vela por la salud de sus hijos, una madre inmensamente madre, una madre que me besa y llora al entregarme a mi tía para que me lleve al pueblo, doctor, dígame cómo ha permitido que me hagan esto.
Yo quiero a mi madre. Yo no puedo dejar de querer a mi madre.
Yo quiero a mi padre.
Yo quiero a mis hermanos y hermanas.
Los adoro. Y ellos me adoran a mí.

(*) Escritor nacido en La Palma en 1969. Ha publicado novelas, libros de cuentos, poemas, guiones de cine en diversos proyectos y editoriales. Es, además, el autor español más jóven incluido en el libro 'La narrativa española de hoy, 2000-2010', en Luminaires, Francia. Reside en Madrid.

Hay 4 Comentarios

Una de las cosas que inculca el Patriarcado es la separación de tus propias emociones. Por eso, en todas las culturas, las madres hacen con sus hijos cosas que en realidad no quieren. En contra de lo que les dicta el corazón. En todas las culturas.

A mi siempre, desde que tuve uso de razón, me inculcaron que cada país tenía sus propias costumbres, por más incomprensibles que fueran para los demás. Pero esto me ha conmovido especialmente, porque el ser humano está por encima de las fronteras y de los caprichos, por más incomprensibles que sean para los verdugos.

La pobreza oculta del "milagro alemán"

Simplemente impresionante

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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