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Lola Huete Machado

Didier Kassaï dibuja la guerra en Bangui

Por: | 14 de marzo de 2014

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La Revue Dessinée acaba de subir a la Red, de manera gratuita, los primeros capítulos de la última obra del dibujante Didier Kassaï (Sibut, República Centroafricana, 1974)

Si es la primera vez que lee la historia de Didier Kassaï, sepa que es un ilustrador de 39 años, vecino de Bangui, cristiano en un hogar mixto, ya que está casado con una musulmana. La obra de la que hablamos está dibujada con trazos veloces y teñida con tonos rojo y arena. Su cómic nos explica el impacto en su vida de las sucesivas oleadas de violencia, ora Séléka ora anti-Balaka, que arrasaron la capital centroafricana y cómo la vida cotidiana de la ciudad se convirtió en un infierno.

Sus conocidos en las redes sociales pueden dar testimonio de su desasosegante labor de corresponsal de la rápida degradación de su país, colgando imágenes de su móvil y viñetas de su puño y lanzando mensajes breves y cargados de desesperanza en facebook durante semanas. Como un náufrago con vocación de notario, que desparramara metódicamente botellas por un océano de píxeles, cargándolas con llamadas de auxilio.

La difusión del cómic de Kassaï, un testimonio en vivo y en directo de la caída libre de su país en la útima guerra que vive, coincide con desplazamientos masivos de población que huye de la violencia, apoyados por algunas agencias humanitarias, y con un recrudecimiento de las venganzas, los pillajes y la locura fratricida en el país africano, amenazado además por el hambre. Kassaï continúa en Bangui, con su familia, haciendo un trabajo prácticamente de guerrilla, a pie de calle, dibujando y escaneando ferozmente en un cibercafé. Perdió su casa y todas sus posesiones: sólo le quedan la voluntad y los cuadernos en los que toma notas para no olvidar todo aquello de lo que es testigo.

"Desde el desencadenamiento de la reciente crisis, tuve el pensamiento de no dejar pasar un sólo instante -escribe por correo electrónico, rompiendo un silencio de algunos días tras nuestro primer contacto por facebook- Anotaba todo lo que pasaba en un cuaderno que cargaba conmigo en mis escapadas. Puse por escrito todos los días y los instantes memorables para no olvidar los detalles. Y cada vez que me sentía al abrigo de los disparos, me ponía a escribir. El crepitar de las armas se convirtió en una fuente de inspiración, después de que fuera la causa de nuestro miedo.Y cuando cesaban de disparar, salía para informarme y tomar fotos con mi móvil. Al principio, no necesitaba mucho para trabajar. Un bolígrafo, un lápiz y mi cuaderno eran suficientes para tomar notas y hacer apuntes rápidos. Después, hizo falta rehacerlo todo para las planchas. Utilicé papel normal, un lápiz y mi único rotulador para dibujar. A continuación recurrí a los servicios de un cibercafé para escanear y enviar las planchas a Francia. Revue Dessinée las coloreó, después de estar en contacto con ellos por facebook durante meses, puesto que no dispongo de mis herramientas tras la pérdida de mi material durante los combates".

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Los colores en las viñetas de Kassaï subrayan los sentimientos expresados en la narración, la gravedad de los hechos, las emociones. "Es un estilo semirrealista con rasgos que recuerdan a la caricatura -señala- Hay que entender que soy también caricaturista y que publiqué, en los años 96 y 97 y en el diario Le perroquet, muchas viñetas sobre los motines de las fuerzas armadas centroafricanas que sacudieron al régimen de Ange-Félix Patasse. Hoy sigo con un testimonio de guerra, de violencia, del desastre en cómic. Creo que el mejor estilo para contar ese tipo de historias es el que adopto, para no herir sensibilidades. Los dibujos son sencillos y expresivos. Lo más importante es pasar el mensaje".

Las viñetas en las que Didier Kassaï trabaja ahora, desde la precariedad de un cibercafé de Bangui, van a integrarse en un álbum de un centenar de páginas que publicará La Boite à Bulles en Francia. Será el objeto del segundo tomo de la serie Tempête sur Bangui. El primer álbum verá la luz en verano de este año y se demorará en explicar el golpe de estado de la séléka y la ola de pillajes y violencia que siguieron (y que llevó al país a la crisis que vive actualmente).

"Recopilé toda la información en un mes, pero el trabajo concreto tomó de una a dos semanas -prosigue- Las condiciones en las que trabajé son difíciles, pero quedarse sin hacer nada en este caos es también muy estresante. Al contar mi calvario, me libero un poco del peso que me oprime. Mientras me sumerjo en mi historia, tengo la impresión de olvidar toda la violencia a mi alrededor y el sufrimiento que me rodea. Trabajo durante toda la jornada y cuando las armas gritan, me detengo y me refugio. Cuando paran, retomo el dibujo. La noche es más complicada, porque estamos obligados a apagar las luces para no atraer agresores", precisa.

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Didier Kassaï es un ilustrador, caricaturista y acuarelista autodidacta. Desde el año 1998, se forma y participa en varios festivales, residencias y exposiciones en África, Europa, Japón y Estados Unidos.  Es coautor (con Olivier Bombasaro) de Gipépé le pygmée y Aventures en Centrafrique, editados por Les Classiques Ivoiriens en 2005 y 2006. También toma parte en álbumes colectivos como À l’ombre du Baobab (2001),  Une journée dans la vie d’un Africain d'Afrique (2007) y Vies Volées (2007). Ha recibido el Premio África e Mediterráneo en 2006 en Bolonia con Azinda et le mariage forcé  y el Vues d’Afrique con Bangui la coquette en el festival de Angoulême. En 2009, obtiene el premio al mejor proyecto de cómic en proceso de realización con Pousse-pousse en el Festival de Argelia. Su primer cómic en solitario es l’Odyssée de Mongou (adaptación de una novela de P. Sammy Mackfoy) y apareció en 2008 en Bangui, con la editorial Les Rapides. Sacará dos nuevos cómics este año: los ya mencionados Tempête sur Bangui y Pousse-pousse. También es conocido por sus acuarelas humorísticas de escenas de la vida cotidiana de su país.

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Didier Kassaï en Japón

Algunos apuntes de la última crisis centroafricana, según Didier Kassaï

"Durante la rebelión de la séléka y la toma de poder en marzo del año pasado, asistimos a una gran campaña de pillaje y violencia contra la población cristiana, las iglesias y los miembros de las fuerzas regulares del ejército (todos los teóricos apoyos del presidente en el poder en aquel momento, François Bozizé). Hay que reseñar que esta rebelión está dirigida esencialmente por musulmanes y constituida en parte por mercenarios llegados de Sudán y Chad.

El país resultó invadido por hombres armados particularmente violentos, que hablaban sólo árabe y no dudaban en disparar a la población y quemar los pueblos, en la mayor impunidad. El presidente surgido del golpe de estado, Michel Djotodia, no manifiesta ningún deseo de detener la violencia, no tiene ninguna autoridad sobre sus hombres o incluso mantiene un doble lenguaje: espolea a sus hombres a cometer exacciones y dice a la gente que está contra la violencia.

Esa situación se ha prolongado durante ocho meses y ha provocado que una parte de la población se rebelara. De ahí la creación de la milicia de autodefensa Anti-balaka (Anti balle AK 47), que no es tampoco una milia cristiana, hay que decirlo, si no constituida por campesinos no musulmanes oprimidos y antiguos militares condenados al exilio tras el golpe de estado contra Bozizé. Los miembros de estas milicias portan numerosos amuletos protectores que les convierten, digamos, en invulnerables a las balas de un AK 47. Un cristiano no tendrá necesidad de amuletos para protegerle, ya que Dios es su única protección.

Chad, que formaba parte de la misión de interposición de la Fuerza Multinacional de la República Centroafricana, fue acusado de dejar pasar a los rebledes en sus ofensivas sobre Bangui en marzo de 2013 y de apoyar las operaciones para echar del poder a François Bozize, bestia negra de sus homólogos de África central tras su tentativa de eternizarse en el poder.

En República Centroafricana hay una enorme comunidad chadiana. Muchos viven en el país, sin problemas, junto con los nacionales centroafricanos. Se sospecha que otros han contribuido a la financiación de la rebelión y otros tomaron parte en actos de desestabilización y han participado en las violencias y los pillajes que ha conocido el país. Es el caso de pequeños comerciantes conocidos en Bangui y otras ciudades de provincia que se convirtieron de la noche a la mañana en oficiales de la séléka".

Más información:

Blog de Didier Kassaï

La terreur en Centrafrique

Información sobre República Centroafricana en Survie

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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