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Lola Huete Machado

Negritud y racismo en Cuba

Por: | 10 de septiembre de 2014

Autor invitado: Omer Freixa

Mujeres5

Al africano no se le quiere demasiado fuera del continente y dado que muchos llegaron por la fuerza a otras latitudes, como a América, esto ha generado y genera que hoy allí sus descendientes no se acepten a sí mismos y padezcan cierto síndrome de inferioridad, producto de haber sido víctimas de la trata y la esclavitud, en un negocio que trasladó (con éxito) unas 10 millones de vidas por el Atlántico entre los siglos XVI y XIX.

Las consecuencias de este trágico destino se viven aún en muchas regiones de población negra de América, donde los problemas de identidad son notorios y los afroamericanos no lo pasan bien en muchos casos.

Cuba es un ejemplo, entre tantos otros. Después de La Española, siguió la conquista y colonización por los españoles de la isla más grande del Caribe, en 1510. La Trata apareció casi en el acto. De 1513 es el primer documento que autoriza la entrada de esclavos procedentes de África, ante el rápido agotamiento de la población originaria. Así fue como la Gran Antilla se pobló con una numerosa masa de esclavos y este legado se observa actualmente en las calles, en sus descendientes, mayoría de rostros color de bronce. A mediados del siglo XVIII, de 170.000 habitantes, casi la mitad eran negros, entre esclavos y libertos. Las rebeliones del negro fueron una constante, derribando así el mito de que el africano fue sumiso, y generando miedo entre la minoría blanca.

Hoy la isla posee 11 millones de habitantes y las estadísticas del censo indican que tiene poco más del 9% de población negra. Frente a ese pequeño porcentaje, datos oficiales consignan que la población blanca compone 65% y la mestiza el 24%. “Es decir, quien dice ser blanco en el censo debe constar como tal”, explica Leonardo Calvo Cárdenas, Vicepresidente del Arco Progresista en Cuba y Vicecoordinador Nacional del Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR). El citado agrega un gran problema: el afrocubano niega y esconde su negritud y, de acuerdo a esa estadística, que no refleja la realidad, Santiago de Cuba, Guantánamo, Matanzas, todos los barrios de la Habana, por ejemplo, no existirían, reflexiona. En el pasado no fue muy diferente. Los paradigmas de la educación y la ética, José de la Luz y Caballero y Enrique José Varona, fueron racistas consumados.  

 

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Compra de esclavos, La Habana, 1837


En Cuba se dio el mestizaje entre blancos y negros. Pero, de todos modos, el criollo, que siempre tuvo reticencia y temor a lo que significa ser negro, impuso una división
tajante entre los dos grupos, arrogándose él los privilegios. La gran rebelión de los esclavos de Haití en 1791 funcionó como un catalizador del pánico que desde entonces reforzó la idea de que a los negros había que tenerlos separados y bien vigilados. Además, a partir del siglo XIX en Cuba se formó una casta de mestizos y negros acaudalados, cultos, que puso en alerta a la élite. Entonces en 1844 inventaron la “Conspiración de la Escalera” para barrer con ese grupo y la excusa fue efectiva.

La situación de los negros cubanos no mejoró luego. Si bien la esclavitud fue abolida en 1886, la condición de los afrocubanos distó de progresar y, desde 1959, el gobierno de la Revolución no ha cambiado las cosas. Fidel Castro, viendo la gran masa humana que son los afrodescendientes en su país (y su peso socioeconómico), prometió empoderar y romper el desequilibrio, emitió discursos, pero en la práctica nunca cumplió la promesa. Su hermano y sucesor, Raúl, tampoco.

¿Cuál es la situación de los afrocubanos hoy en día? Calvo Cárdenas explica que en los últimos veinte años se ha profundizado la desventaja y se ha estructuralizado el racismo. Es tanta la atrofia y el retraso que muchos de los argumentos que utilizan las personas en Cuba, fundamentalmente racistas, son totalmente anacrónicos. El Gobierno se enfrenta a un tema racial incómodo y su respuesta es secuestrar el tema y eliminar un debate, donde la mayoría se encuentra postergada, que sería urgente abrir.

“No ha resuelto el problema racial, lo ha complicado”, lamenta el integrante del CIR. Si el Gobierno habla algo de ello es pura fachada, sigue prometiendo pero no se avanza porque no le conviene.“En Cuba siguen prevaleciendo los mismos patrones supremacistas hegemónicos instaurados hace 200 años por los criollos”, agrega, "pese al cambio de imagen del régimen". Se diseñó un esquema mental de inferioridad y menosprecio, que han convertido Cuba en una sociedad de castas.

  

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La historia de un juez que investigó la llegada de niños esclavos a Cuba en 1854.


Cuba ha vivido una ilusión de blanqueamiento, dato curioso en una nación donde se reconocen hasta 27 gamas de color. Pero si se le
recuerda a un negro su condición de tal se puede generar una situación muy incómoda. Siempre existió un deseo de cambio de estatus y la pretensión de asumir la cultura del blanco como signo o intento de mejora. Pero fue una herramienta que mantuvo el mismo modelo de racismo y discriminación.“Es un fenómeno universal que la gente más pobre no quiere ver su condición de tal”, opina Calvo Cárdenas. Tanto él como Fernando Palacio Mogarcoordinador nacional del Partido Solidaridad Liberal Cubano (PSLC) e integrante del CIR, coinciden en que hay que empoderar económicamente a los afrodescendientes, y a la gente de posición social baja en general. En concreto, ofrecerles posibilidades de acceso al conocimiento y a los espacios económicos.

El problema es el racismo, porque en Cuba no existen leyes y mecanismos contra el ejercicio del mismo y la discriminación, indican. Los casos no pueden ser denunciados, se pierden en los vericuetos de la burocracia y no existe un organismo estatal que se encargue de tratarlos. De modo que siempre los afrodescendientes van siendo relegados.

El modelo inamovible de supremacía criolla actúa en base a estereotiposque se perpetúan. Por ejemplo, a los futuros policías se les enseña que los negros son los delincuentes que deben apresar y la televisión cubana es la institución que mejor reproduce el modelo de inferioridad racial. “Es la más racista, pero los afrocubanos, que no son analfabetos, no lo perciben”, critica el vicepresidente del Arco Progresista. En Cuba se producen telenovelas donde no aparece un negro en ningún momento y, si lo hacees representado en forma negativa, como malvado, perezoso, etcétera.

 

Afrolatinos en América

 Consultados los dos entrevistados sobre si se autodefinen como afrocubanos, la respuesta fue un rotundo sí. Aunque agregaron condiciones. Si bien la identidad afrocubana es la identidad de Cuba pese a ello, a la música de origen africano aún le llaman folclore. Hubo un desarrollo sociocultural muy fuerte en Cuba y los protagonistas fueron los negros. Calvo Cárdenas lo ejemplifica con la música. Sostiene que en las regiones de Santiago de Cuba, Guantánamo, Matanzas y Habana surgieron muchos más géneros tropicales que en el resto de América porque aducen una gran concentración urbana negra. Pero esa vitalidad fue negada, desconocida bajo intentos de ocultarla o minimizarla.

Y agrega un ejemplo gastronómico. “En España no se come arroz prácticamente porque esa era la comida que garantizaba la fortaleza de los esclavos y, no obstante, es la base de la alimentación cubana”, en sus propias palabras. 

¿Qué se puede hacer contra el racismo? El problema es que muchos de los grupos que luchan por la democracia en Cuba no habían contemplado en su agenda la problemática racial y ahora comienzan poco a poco a tomar conciencia de la dimensión del problema. También dentro del flagelo de la discriminación se incluye a los grupos LGBT, los cuales se van integrando a una agenda de tareas. Esto último tal vez sea un guiño hacia África, la región del planeta más homofóbica del mundo, en donde, de 55 países, 38 penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo. La solución apunta a que, primero, los grupos marginados tomen conciencia de su condición sin negar lo que son. En segundo término, hay que fundamentar los patrones de autoestima, de reconocimiento y autovaloración para lograr un equilibrio y con eso cambiará la mentalidad. 

Es difícil luchar contra doscientos años de vigencia de un modelo, pero no es imposible. No solo es una realidad de Cuba, lamentablemente se repite en otros países americanos con abundante población afrodescendiente. “Consideramos que no va a haber un verdadero cambio en Cuba si no se incluye de manera seria la problemática racial y el respeto a los derechos de los LGTB”, finaliza Palacio Mogar. 

(*) Omer Freixa es hitoriador africanista

 

Hay 2 Comentarios

Bueno yo soy cubana y tengo ya 40 anos. No hay realmente racismo en cuba pero los prejuicios raciales son muchos, se mantiene el tema oculto y se evita hablar de el. El gobierno nunca ha tratado el tem abiertamente pero esta ahi, entre ellos mismos.

El racismo para mi es la plaga mas denigrante desde que tenemos uso de razon,les cuento algo soy cubano y cuando decidi abandonar cuba para ir a estados unidos mi mama tenia panico de que me pasara algo por lo que el govierno cubano decia de estados unidos y no soy piel negra pero tenia mi pelo rizado y ella creia que eso me marcaba,estando en cuba y donde siempre se dice aqui no hay racismo eso es un cuento chino un dia escuche al padre de mi mejor amigo hablar mal de los negro de esta manera,el estaba entre un grupo de varios hombres hablando de todo cuando alguien trajo el color a la conversacion,porque la hija de alguien estaba con un negro y el dijo que todo estaba bien siempre y cuando no fuera su hija desde ese dia me distancie sin decir nada a mi amigo que seguro no sabia como el padre se comportaba,ahora que tengo mas experiencia creo que ise mal deveria haverle dicho para que lo confrontara pero decidi la via mas devil de mi parte .gracias.

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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