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Lola Huete Machado

Pidiendo justicia para Ali Aarrass

Por: | 19 de septiembre de 2014

(*) El autor es miembro de la delegación de Amnistía Internacional desplazada hasta Rabat desde el 16 de septiembre.

Era la noche del martes 16 de septiembre y acabábamos de aterrizar en Marruecos. Un hombre de negocios se quedó mirando algunos documentos que descansaban sobre mi regazo. Fue en esos momentos incómodos en que todavía no puedes salir del avión y los pasajeros se impacientan moviéndose en un reducido espacio, entre las filas de asientos y los estrechos pasillos. El hombre me miró a los ojos y me dijo con un convencimiento absoluto: “¿Sois de Amnistía? Tendréis problemas en el control de pasaportes”. Le devolví la mirada. Y sonreí.

Esa mirada me recordó otra que tengo grabada en la memoria desde el 13 de mayo pasado, cuando Farida Aarrass se presentó en la oficina de Amnistía Internacional en Madrid. Tenía la firme determinación de denunciar que a su hermano Ali le habían torturado repetidamente durante 12 días en diciembre de 2010, mientras permanecía detenido en secreto bajo custodia de los servicios de inteligencia marroquíes.

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Su caso ha traído ahora a Rabat a una delegación de Amnistía Internacional que se ha reunido con los embajadores de España y Bélgica, y el Ministro de Justicia y Libertades marroquí, entre otras autoridades.

Ali Aarrass tiene la doble nacionalidad belga y marroquí. En febrero pasado, un tribunal belga ordenó a las autoridades de este país que le proporcionara asistencia consular. La decisión fue ratificada, tras la apelación, el pasado 9 de septiembre. Por cada día de retraso en la aplicación de esta sentencia, las autoridades belgas deben pagar 100 euros de multa. Preguntamos al Embajador por este asunto. Su respuesta fue desesperanzadora: no ha hecho nada y espera instrucciones del Ministro de Exteriores para actuar. No pareció darle mucha prioridad.

La historia de Ali es larga. Fue investigado desde 2006 por la Audiencia Nacional española -por cargos relacionados con terrorismo- hasta marzo de 2009, cuando se archivó provisionalmente la investigación en su contra por falta de pruebas. Aún así, poco después, el Consejo de Ministros español aprobó su extradición a Marruecos. Poco importaron las advertencias de Naciones Unidas y Amnistía Internacional, que alertaron de que había riesgos de tortura u otros malos tratos, así como temor de que tuviera un juicio injusto. No se nos escuchó y las sospechas se tornaron realidad.

En 2012, el Relator Especial sobre la cuestión de la Tortura de la ONU, Juan E. Méndez, visitó a Ali Aarrass en prisión junto con un perito médico independiente. Ambos confirmaron que habían observado señales de tortura compatibles con su testimonio. Ali dijo que le habían golpeado en las plantas de los pies, aplicado descargas eléctricas, colgado de las muñecas durante largos períodos y quemado con cigarrillos. Su confesión se obtuvo bajo tortura. Incluso se vio obligado a firmar documentos que ni siquiera entendía.

En julio pasado, el Comité de Derechos Humanos de la ONU decidió que España había violado el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos al extraditar a Ali Aarrass y ordenó a España que le compense, coopere con las autoridades marroquíes para que sea tratado bien y que adopte medidas para prevenir situaciones similares en el futuro. Le transmitimos esta información al Embajador español en Rabat, quien se comprometió a enviar un informe del caso a Madrid. La respuesta oficial de cómo España va a poner en marcha las peticiones que le ha formulado la ONU no se ha producido.

Dentro de pocos días, está prevista una audiencia por el caso de Ali. Una semana después de que la organización pusiera el foco de su campaña Stop Tortura sobre él, las autoridades marroquíes anunciaron una investigación. Amnistía Internacional ha pedido a los Embajadores que se interesen por esta audiencia y que coordinen sus esfuerzos para que se haga justicia.

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El ministro de Justicia y Libertades marroquí, en una reunión con la delegación de Amnistía Internacional, confirmó que no será una audiencia pública. La delegación le pidió entonces que garantice una investigación independiente e imparcial y que incluya un examen médico forense conforme a la normativa internacional. También le dijo que atendiera la reciente petición del grupo de trabajo de la ONU sobre la detención arbitraria, que solicita la liberación inmediata de Ali Aarrass y una indemnización adecuada. Para apoyar estas peticiones, se pusieron sobre la mesa del despacho del ministro 216.450 firmas procedentes de 120 países y se realizó una cadena humana enfrente del Parlamento en la que participaron más de 100 personas.

El ministro mostró verbalmente su intención de erradicar la tortura de Marruecos, reconociendo su práctica aislada, y dijo que tomará medidas para que se investiguen las denuncias que se produzcan, incluso con la posibilidad de realizar algunas modificaciones en el Código Penal que está revisándose en estos días. Además, mostró una apertura al diálogo con Amnistía Internacional, invitando a la organización a una visita más prolongada al país. A pesar de las buenas intenciones, de momento se trata sólo de palabras. Ali Aarrass y otras personas que languidecen en prisión necesitan hechos.

PD. Al mismo tiempo que el ministro de Justicia decía a Amnistía Internacional que iba a dar instrucciones a las autoridades policiales, judiciales y penitenciarias del país para que investiguen y no toleren casos de tortura, siete prisioneros saharauis fueron golpeados e insultados en la prisión de El Aaiún por los guardias que los custodian. Seis ya habían denunciado tortura durante el interrogatorio policial que siguió a su detención y cuatro fueron condenados en base a “confesiones” que dijeron haberse visto obligados a hacer. Terminamos la visita a Marruecos y ya tenemos que empezar de nuevo.

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Lo único seguro en esta cuestión es que hay que continuar concienciando del deficit de derechos humanos mediante la acción continua, tanto en Marruecos como en España. La labor que lleva a cabo Amnistia es incuestionable.

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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