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Lola Huete Machado

Lenguas locales vs. lenguas coloniales

Por: | 24 de abril de 2015

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Niña masai en el colegio. Foto Christopher Michel.

A mediados del pasado mes de febrero, el Ministerio de Educación de Tanzania anunciaba la puesta en marcha de un nuevo plan de educación que extiende la educación básica, y por tanto obligatoria, hasta el cuarto año de la escuela secundaria (Form 4), en vez de concluir en el último año de primaria como sucedía hasta ahora. Otra novedad es que esta educación obligatoria será totalmente gratis en las escuelas públicas.

Sin embargo, lo que más nos ha llamado la atención de esta reforma es que el inglés deja de ser la lengua vehicular de la enseñanza obligatoria y será sustituido por el swahili, el idioma hablado por la mayoría de la población tanzana. Sin embargo, se mantendrá el estudio del inglés, como lengua extranjera, para que al final de los estudios los alumnos dominen esa lengua como lleva sucediendo hasta el presente.

Aunque en la actualidad en Tanzania se utiliza el swahili en los primeros años de la enseñanza, el inglés es la lengua de las escuelas, sobre todo en la educación secundaria y terciaria.

El Ministerio de Educación tanzano reconoce que esta reforma del sistema educativo puede necesitar años antes de que realmente coja fuerza ya que será necesario hacer un gran esfuerzo para ir dejando el inglés a medida que se introduce el swahili. Entre otras cosas habrá que preparar textos en este idioma y formar a los profesores para que sean capaces de transmitir conocimientos en swahili.        

Sin embargo, el interés está ahí y el nuevo plan forma parte del proyecto Tanzania Vision 2025; un plan de desarrollo social y económico puesto en marcha por el presidente del país, Jakaya Kikwete.

La opción tomada por el gobierno tanzano se inscribe en una corriente que parece estar tomando cada vez más fuerza en el continente: las lenguas indígenas están experimentando un auge nunca conocido antes en detrimento de los idiomas impuestos por los colonizadores.

En octubre de 2013, la Asamblea Legislativa de África del Este (EALA), en una reunión en Buyumbura, Burundi, urgía al Consejo de Ministros de la Comunidad de África del Este a promover el swahili como lengua franca de la comunidad y a hacer todo lo posible para promocionarla, incluyendo la enseñanza en este idioma.

En línea con esta resolución, a principio de 2014, el gobierno de Zambia aprobó una nueva ley por la que establecía que en los primeros cursos de la educación primaria, de primero a cuarto, deben utilizarse las lenguas locales en vez del inglés.

En este país la medida encontró algunos detractores ya que en Zambia existen 73 lenguas, aunque muchas de las cuales están clasificadas como dialectos. De ellas, solo siete están reconocidas y son usadas en la comunicación oficial del gobierno y de la radio y televisión nacional: nyanja, bemba, tonga, lozi, kaonde, lunda y luvale. Estás mismas son las que han sido aprobadas para la enseñanza en las escuelas del país. Es por eso, que los que se oponen a esta medida dicen que el inglés es el idioma que une a todos los ciudadanos del país a través de una lengua común.

Ha habido algunas protestas al respecto,  como la protagonizada por alumnos de una escuela rural en el distrito norte de Zambezi, en la provincia del noroeste, que se manifestaron porque se les enseñaba en una de las dos “lenguas oficiales” de la zona: lunda o luvale, y no en la propia, chingalala, que no está reconocida por el gobierno. Las protestas hicieron que el gobierno cerrara la escuela.

El año pasado, la provincia sudafricana de Western Cape puso en marcha un proyecto piloto para enseñar durante los primeros años de la educación primaria en xhosa, con el objetivo de extender la enseñanza en lengua local a todas las escuelas de la provincia a partir de 2016.

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Principales lenguas habladas en cada país. Fuente galleryhip.

En la mayoría de los países de África subsahariana, la enseñanza se sigue impartiendo en el idioma impuesto por los colonizadores: inglés, francés, portugués o árabe, y castellano en Guinea ecuatorial, en detrimento y menosprecio de los idiomas locales. Tanto es así que en muchos países se castiga a los alumnos que utilizan su lengua madre durante las horas lectivas, incluso en los recreos o cambios de clase. Por lo que estas iniciativas de optar por las lenguas locales resultan muy loables.

También a nivel político, todavía se observa mucha reticencia a dejar las lenguas coloniales y optar por las locales. Por ejemplo, en la mayoría de los parlamentos se sigue utilizando los idiomas venidos de fuera.

Por todo el continente junto a este tipo de iniciativas a nivel educativo que, poco a poco, van surgiendo, a pesar de las obstáculos que las lenguas africanas todavía encuentran, se aprecia, también, un rápido crecimiento de páginas web, aplicaciones para móviles, subtítulos de películas, música, publicidad… en lenguas locales.

Pero uno este fenómeno no está exento de dificultades como puede ser el hecho de que muchas de las lenguas africanas carezcan de estandarización. No olvidemos que la inmensa mayoría de ellas pertenecen a culturas orales donde no existía la escritura. Fueron los misioneros protestantes los que a partir del s. XIX, con su afán de traducir la Biblia al mayor número posible de idiomas para hacerla más cercana a la gente, los que, en muchas ocasiones, empezaron a poner por escrito estas lenguas. Sin embargo, en la mayoría de los casos, hasta el día de hoy no existen criterios comunes ni reglas aprobadas y generalizadas. Así nos encontramos con que los miembros de un mismo grupo étnico pueden escribir su nombre de forma distinta si han sido divididos por las fronteras coloniales, como tantas veces sucede a lo largo del continente. Por ejemplo un grupo dividido entre dos países: la misma tribu en Sierra Leona escribe su nombre: susu, mientras que en Guinea Conakry es: sousou. O un apellido muy común en los dos países se escribe Turay en el primer caso y Touré en el segundo. Depende de a qué lado del río Kolenten se esté se hará de una forma u otra.

Incluso al interno de un mismo país se presenta el mismo problema. Si cogemos dos autores nigerianos, como pueden ser Helon Habila y Okey Ndibe, y sus obras Measuring time y Foreign Gods Inc., cuando escriben frases en pidgin utilizan distinta grafía, siguiendo criterios propios de cómo le suena a cada uno.

Lo importante, es que gracias a iniciativas como las que hemos visto aquí, poco a poco, las lenguas locales van adquiriendo protagonismo y están siendo valoradas. Estamos al inicio de un movimiento que seguramente tendrán resultados muy interesantes en un futuro cercano.

Hay 1 Comentarios

Al autor de este artículo:
usted como misionero, colonizó África con su religión "de fuera", no? Lo sigue haciendo?
Le parece interesante que las religiones tradicionales africanas vayan siendo exterminadas por otras religiones como la suya, con más dinero?
Porque sigue escribiendo en Mundo Negro, una revista sectaria que es culpable de la visión maniquea y sesgada que se tiene en este país del continente?
Porque escribe en El País, un periodico a manos de unos fondos de inversión que van en contra de lo que usted predica?

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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