Ramón Lobo

Hotel Ruanda, cerrado por acoso y derribo de Kagame

Por: | 29 de octubre de 2010

Ruanda
El actor Don Cheadle (izquierda) y su personaje, el real Paul Rusesabagina.

Ni los mitos están a salvo en Ruanda. Mal asunto en un país donde los antepasados -los muertos del genocidio (cerca de 800.000 entre abril y junio de 1994, según la ONU)- andan agitados y mezclándose con los vivos. No hay paz en la memoria colectiva. La presencia constante de aquella matanza es una losa que sirve a un régimen que pese a utilizar la urnas no es democrático.

Su presidente, Paul Kagame, bendecido por EEUU, ha ido perdiendo prestigio internacional, que no apoyos anglosajones. Le han dañado las actuaciones de su Ejército, y el de otros países limítrofes, en el este de Congo, donde se ha producido un segundo genocidio desde 1998: más de 4,5 millones de muertos entre guerra y ausencia de paz. También cuenta la rapiña de las riquezas minerales. El coltan, por ejemplo, esencial para la telefonía móvil, que terminó enfretándole a su mejor amigo, el presidente de Uganda Ioweri Museveni, aliado de EEUU que también se ha dejado prestigio en el camino.

Dos vídeos: película y realidad. Ambas son ciertas.

 

 

De un tiempo a esta parte, Kagame anda duro con la oposición interna, es decir todo aquel que no se alinea con sus políticas. Se han producido rupturas en la cúpula del poder dominado por los tutsis del Frente Patriótico Ruandés, del que Kagame es jefe y guía. Las más significativas son la del ex fiscal general Gerald Gahim y la del general Kayumba Nyamwasa, tiroteado en junio en Sudáfrica, donde estaba exiliado.

Ahora le ha tocado a Paul Rusesabagina, el hombre que salvó a 1.260 personas de morir macheteadas cuando era director adjunto del Hotel des Mille Collines, el célebre Hotel Ruanda en el cine. El nuevo fiscal general, Martin Ngoga, le acusa de recabar fondos para los jefes de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), a las que califica de terroristas. Y lo son: restos del llamado Poder Hutu, el grupo radical que dominó la presidencia de Juvénal Habyarimana y dirigió el genocidio. Lo que no está probado es que Rusesabagina tenga algo que ver. Tampoco se han presentado cargos, de momento.

También le acusa de apoyar a Victoire Ingabire, la figura más importante de la oposición democrática ruandesa, una mujer a quien se compara con Nelson Mandela, y a la líder birmana Aung San Suu Kyi.

Rusesabagina habla de campaña del Gobierno y de cortina de humo para tapar problemas. "Es el ultimo paso de una campaña que incluye los insultos del presidente, mentiras y acoso psicológico", dijo en declaraciones recogidas por la BBC. "No soy un hombre violento, pero cualquiera que se opone a Kagame es tratado de esa manera", añadió desde Bruselas, donde vive exiliado.

  • Para recordar lo ocurrido en Ruanda, un documental: Los fantasmas del pasado, de la cadena estadounidense PBS. Son 12 capítulos cortos.

También el artículo de John Alen en la web AllAfrica: Kagame's Human Rights Record Faces Scrutiny.

En este mismo blog: Ruanda, en busca del contexto, con dos partes. Y un análisis publicado en El País con ocasión de la visita de Kagame a España, donde la Audiencia Nacional tiene abierto un proceso criminal contra él y otros altos cargos.

Cuando la permanencia en el poder se prolonga demasiado, al gobernante le salen varias caras. Paul Kagame, líder del Frente Patriótico Ruandés (FPR) y presidente del país de las Mil Colinas, ejerce el poder absoluto desde 1994, cuando su guerrilla mayoritariamente tutsi bajó de Uganda y del norte de Ruanda para poner fin al genocidio de su pueblo.

En 100 días, entre abril y junio de 1994, el Gobierno hutu, su Ejército y su milicia armada y mimada por la Francia de Mitterrand, asesinó a machetazos a cerca de 800.000 personas, la mayoría tutsis y hutus moderados.

En aquel tiempo convulso, Kagame fue percibido por la comunidad internacional como un liberador. Nacido en Ruanda en 1957, se exilió junto a sus padres a Uganda dos años después, tras la caída de la monarquía tutsi y las primeras persecuciones y matanzas. A diferencia de la mayoría de sus compatriotas, Kagame apenas habla francés. Su idioma colonial es el inglés, el de Uganda.

Considerado un brillante estratega, llegó a ser jefe militar de Ioweri Museveni, cuando este era un jefe guerrillero. El pacto fue ayudarse a alcanzar el poder en sus países. Museveni derrocó a Milton Obote en 1986 y Kagame entró en Kigali en 1994. Como jefe del FPR estudió sendos cursos para mandos en academias militares de Reino Unido y EE UU.

En 1996 intervino junto a Museveni en Zaire (actual Congo) para deponer a Mobutu (aliado de Francia) y colocar a Laurent Kabila (próximo a EE UU). Kabila no cumplió los objetivos y le organizaron un golpe de Estado en agosto de 1998. Del fracaso de aquella intentona surgió la Primera Guerra Mundial africana: nueve países en armas por las riquezas de Congo. Museveni y Kagame perdieron la amistad cuando sus tropas combatieron por el control de Kisangani, la antigua capital del marfil de El corazón de las tinieblas de Conrad. Kagame utilizó su presencia en Congo para perseguir a los hutus allí refugiados. De un genocidio tutsi se pasó a crímenes de guerra. (La Audiencia Nacional acusa al FPR de la muerte de varios misioneros españoles.)

Kagame ya no es el líder inmaculado, sino un hombre manchado por la corrupción y la guerra. Muchos son los responsables de 16 años de crímenes. Kagame es solo uno de ellos. Desde 1994 han muerto en los Grandes Lagos más de 4,5 millones de civiles. Pocos dieron para un titular de prensa. No son Irak ni Afganistán.

 

Hay 8 Comentarios

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Interesante artículo, la verdad es que cada uno tiene su propia opinión y hay que respetar la de todos.

Excelente análisis. Solo un apunte: considero que tampoco deberíamos dejarnos llevar por las apariencias en un contexto social y político tan poco transparente. Rusesabagina ha recibido numerosos premios y está considerado como héroe nacional. Pues bien, en el pasado he tenido la oportunidad de trabajar como intérprete de conferencias de ciudadanos civiles ruandeses que llevan años trabajando por consolidación de la paz en su país y por la reconciliación entre tutsis y hutus y, hay un sentimiento generalizado de que Rusesabagina está contribuyendo poco a la causa y se está limitando a enriquecerse con la película y el libro, fuera del país. Solo quería recordar que son muchos los ciudadanos que, día a día, intentan lograr la reconciliación y luchan por la transparencia política en Ruanda.

Por cierto, que estaria interesante escribir sobre la detencion de Victoire Ingabire, que es bastante preocupante.

Estoy leyendo ahora mismo Shake Hands with the Devil, del General Romeo Dallaire (el general al mando de la mision de la ONU durante la guerra, UNAMIR) y me esta pareciendo interesantisimo. Lo recomiendo de verdad, me parece que vale mucho la pena.

No me lo digais dos veces,que voy ahi a hacer honor a su apellido en su cara.

Excelentísimo post, hace muy poco en mis clases de Relaciones Internacionales estudié parte de la historia del continente africano. Muchas gracias por esta nota, me fue muy útil par mantenerme al tanto con la situación en Rwanda.

Excelentísimo post, hace muy poco en mis clases de Relaciones Internacionales estudié parte de la historia del continente africano. Muchas gracias por esta nota, me fue muy útil par mantenerme al tanto con la situación en Rwanda.

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Sobre el autor

Nací en otro siglo, en Venezuela, mitad español, mitad inglés. Siempre me gustaron las noticias internacionales. Con El País he viajado a guerras en medio mundo. He aprendido mucho, sobre todo a escuchar.

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