Ramón Lobo

Corea del Norte quiere guerra

Por: | 23 de noviembre de 2010

 

Reportaje del periodista de la BBC Ben Anderson para Frontline en diciembre de 2009.

Existen países-cárcel y países-campos de concentración. Corea del Norte es el mayor gulag del mundo con 24 millones de prisioneros. Gaza podría aspirar a la condición carcelaria por motivos sobrados pero le falta una exigencia, no es país ni parte de uno, solo territorio de castigo. En Corea del Norte no se conoce oposición ni disidencia, tampoco descontentos. Los habrá, seguro, pero se han entrenado tan perfectamente en la técnica del ocultamiento, de la imperturbabilidad de la máscara, que ni el Gran Hermano Kim Jong-il, el Querido Líder que todo lo ve y oye, es capaz de detectar en ellos un atisbo de anormalidad. Callar es sobrevivir.

El miedo es el mejor vigilante: cualquiera puede ser el delator, cualquiera el delatado. En los regímenes más brutales, como el nazismo o la dictadura militar que padeció Argentina, la represión debe tener ciertas dosis de aleatoriedad. El objetivo es que todos, incluidos los partidarios, se sientan vulnerables. En Corea del Norte funciona así. Todos vigilantes y prisioneros simultáneos. Nadie está a salvo de Nerón.

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Mi compañera Georgina Higueras, experta en Asia y una de las pocas periodistas que ha logrado entrar en el gulag colectivo norcoreano, sostiene que el ataque de hoy es una prueba de que el régimen se siente débil en un momento complicado, de transición entre Kim Jong-il y su hijo Kim Jong-un, llamado ya el Brillante Camarada.

Higueras afirma que China lleva desde la década de los ochenta presionando a Pyongyang para que inicie una apertura como la suya. No ha logrado romper el muro ni mover un centímetro al obstinado Querido Líder. Este teme que cualquier movimiento suponga el colapso del sistema.

Vietnam es otro ejemplo de país comunista que tras muchas resistencias aceptó la apertura económica sin perder el control político. Ese sería el modelo para Corea del Norte. Pekín cree que con un nuevo liderazgo sería más sencillo impulsar algunas reformas.

Kore
Presentación en sociedad del Brillante Camarada. / REUTERS KYODO.

Las hambrunas se han sucedido durante años en Corea del Norte. Los líderes de buen ver, como el sucesor a quien ya se le duplica la barbilla, y los grandes desfiles de precisión son parte de otro ocultamiento de la realidad. La combinación de catástrofes naturales y un régimen ineficaz mató a cientos de miles de norcoreanos a mediados de los noventa.

Desde entonces es un país de hambre. Huele a hambre. Sabe a hambre.

Escribe Herta Müller, premio Nobel de Literatura de 2009, en su novela Todo lo que tengo lo llevo conmigo (Siruela, Nuevos Tiempos) que cuando se padece el hambre desaparecen los sexos primero y las personas después. Solo queda un montón de pielyhuesos. La novela trata de los alemanes prisioneros en campos de trabajo rusos al final de la II Guerra Mundial. Versa sobre alemanes pero como toda obra maestra es universal, sirve para meterse dentro de cada norcoreano y entender su gulag.

Müller llama al hambre "ángel del hambre", una sombra adherida a la boca. "Uno no estaba seguro de si existía un ángel de la muerte para todos nosotros o cada uno tenía el suyo.  (...) Cada vez que uno muere queda libre un ángel del hambre". "Yo como en un corto sueño, después despierto y engullo el siguiente. Un sueño es igual a otro, se come. Existe una compasión para la pulsión de comer en sueños". Es un libro maravilloso sobre la condición humana. Para completar la visión del mal, otra joya: Un tumba para Borís Davidovich (Alcantilado), de Danilo Kis.

Hambre, tortura, muerte.

Frente a la locura, el humor y la inteligencia. Lo demuestra el libro El martillo y la risa, que reúne los mejores chistes bajo el comunismo. También dibujos animados, un arma periodística, otra manera de explicar la realidad. Y el cómic. El mejor sobre el tema de hoy: Pyongyang, de Guy Deslisle. No tiene desperdicio la página de seguidores en Facebook de Corea del Norte. Lo mejor es tomarla a broma.

La risa es la primera insumisión frente a la pomposidad y la grisura.

 

Hay 29 Comentarios

Vale, las prisas me pudieron. Leído con calma se entiende perfectamente, gracias por la aclaración.

quizas no has entendido en profundidad el articulo, A.Reyes, el articulo no menciona los presos politicos que pueda haber en corea del norte, sino que a modo de metafora equipara a todos sus ciudadanos con presos y define el pais como una inmensa carcel

Opino como el autor, pues apenas el 1% de la poblacion en ese pais, todos miembros de las elites de poder llevan una vida digna en ese pais

El articulo se refiere a que toda la población se encuentra virtualmente presa en ese país.

Lo de Corea del Norte es un caso realmente extremo, enfermizo. Y lo peor es que, así como hay dictaduras cuyo fin parece unido al de su líder, como Cuba, Pyonpyang ya prepara sucesor y no da síntomas de cambio. Ahora bien, que tenga 24 millones de presos es imposible porque, además de insostenible, esa es la población total del país ;-) De hecho en el enlace se habla de 200.000, que ya de por sí es una burrada.

Saludos.

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Sobre el autor

Nací en otro siglo, en Venezuela, mitad español, mitad inglés. Siempre me gustaron las noticias internacionales. Con El País he viajado a guerras en medio mundo. He aprendido mucho, sobre todo a escuchar.

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