Ramón Lobo

Sobre el autor

Nací en otro siglo, en Venezuela, mitad español, mitad inglés. Siempre me gustaron las noticias internacionales. Con El País he viajado a guerras en medio mundo. He aprendido mucho, sobre todo a escuchar.

Eskup

Músicas del mundo: Afganistán

Por: | 21 de noviembre de 2010

 

Cuando mi conductor en Kabul ponía música afgana a todo volúmen, le decía: "No me extraña que los talibanes la prohibieran, es malísima". El respondía con más canciones. Fue una batalla. Siempre ganó él. Los restaurantes de comida popular están repletos de hombres (nunca mujeres; tampoco en la supuestamente liberada capital) que comen con la mano derecha y observan con ojos vidriosos la televisión. Siempre está sintonizado un canal de música en el que cantan y bailan mujeres taykas, indias, kiguizias, uzbecas... Todas son muy bellas, como las que salen en este vídeo. La mujer afgana es hermosa. Muchos de los hombres, también. En zonas de tránsito, de cruce de razas, de mezcla, surge lo mejor. El mejor físico necesita libertad y tolerancia para crecer intelectualemente. La educación y la cultura son herramientas. La democracia, una consecuencia de desarrollo. Occidente, la OTAN y EEUU, construyen la casa por el tejado, sin cimientos, solo para poder decir que ya hay casa.  Al final queda lo peor: la guerra, las mujeres esclavizadas... y la música.

La foto, príncipes y santos

Por: | 20 de noviembre de 2010

Vatican
Cardenales en estado de reflexión. / ALBERTO PIZZOLI (AFP).

En la foto se ven seis cardenales de espaldas, pero se intuyen más. La imagen transmite multitud, puertas cerradas, olor ¿a incienso?, seriedad extrema. En primer plano, dos parecen intercambiar confidencias, el de la izquierda porta una cadena al cuello, tal vez de un crucifijo. Todos tienen la cabeza erguida. Escuchan. Del solideo rojo se desprende el aura del poder, que no de la santidad. A los santos hay que mirarles a los ojos. Los ojos de los mejores sonríen, transmiten paz. La santidad no se imposta, no se entrena, es una segunda sombra que acompaña. Los más santos casi nunca llegan a cardenal. Entre el poder y la gente, escogieron la gente.

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Los amigos de la OTAN quieren matar a esta mujer

Por: | 19 de noviembre de 2010

Occidente tiende a escuchar las voces equivocadas. Gusta más quien da la razón que quien trae malas noticias. En la Loya Jirga (Gran Asamblea) del 17 de diciembre de 2003, Malalai Joya, una mujer de 23 años de la provincia de Farah, indicó el camino a seguir en Afganistán: detener y juzgar a los criminales de guerra. Lo dijo delante de los mismos criminales disfrazados de luchadores por la libertad. Esos señores de la guerra, responsables de la destrucción del país y de graves crímenes y violaciones de los derechos humanos, nunca fueron perseguidos. Son intocables. Muchos siguen en el poder o en sus aledaños. Son aliados de EEUU y la OTAN en la lucha contra los talibanes.

Cuando Dick Cheney, vicepresidente de EEUU en 2005, visitó el Parlamento afgano, el embajador de su país le dijo: "Se trata de un Parlamento especial, lleno de narcotraficantes, ladrones y asesinos". Cheney respondió, según una fuente occidental, con un sarcasmo: "Entonces es igual que el nuestro".

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Nueva estrategia en Afganistán. Pero ¿había estrategia?

Por: | 18 de noviembre de 2010

Lotienesqueparar.org

Actualizado a las 19.30 / Arranca una nueva cumbre de la OTAN, esta vez en Lisboa: boato, seguridad, ruedas de prensa, excusas en varios idiomas. Es posible que no se diferencie demasiado de las anteriores citas. De puertas hacia fuera, sonrisas, la foto de familia y las tradicionales frases hechas de compromiso con el pueblo afgano; de puertas hacia dentro, discusiones, reproches, falta de compromiso y desunión. Todos se saben metidos en una ratonera, en una guerra imposible de ganar. Una situación Catch 22, es decir, cualquier salida conduce a otro laberinto. La nueva estrategia (¿acaso había una?) consiste en buscar el modo de escapar con dignidad antes de 2014.

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Sala de prensa, por si se produce una noticia. / VIRGINIA MAYO (AP).

Segundo problema: es una guerra que no se puede perder. Por imagen internacional. Por prestigio. Por los afganos que confiaron en la palabra de Occidente. Ramazán Bashardost, tercero en las elecciones presidenciales de 2009 y único con un discurso nacional, me dijo: "Mientras que sobrevuele Afgansitán un B-52 los talibanes no pueden vencer".

Pero las guerras no se ganan con bombas más o menos inteligentes sino con inteligencia humana. Occidente ha perdido nueve años. Ha perdido prestigio. Se alió con los muyahidines que destruyeron el país para derrotar a los talibanes. Hoy la OTAN es una facción más, no la solución. La aventura de George Bush en Irak es, en parte, la culpable: distrajo esfuerzos y recursos. Ya es tarde para rectificar. 

El tercer problema es que nadie sabe hacia dónde ir. Los marines tienen una gran frase: "Nunca sopla el viento a favor de los que no saben adónde van". Yogi Berra, ex jugador y ex entrenador y alma eterna de los Yankees de Nueva York, tiene otra mejor: "Si no sabemos hacia dónde vamos es posible que no lleguemos a ninguna parte".

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Vuelve Morenatti, el verdadero riesgo es dejar de fotografiar

Por: | 17 de noviembre de 2010

 

Emilio Morenatti ha vuelto a su terreno, donde se sufre, donde son necesarios los ojos que saben ver. Se trata de una gran noticia. No sobra el talento en este oficio cercado por la crisis y la impaciencia. Y ha vuelto a Haití, donde murió Ricardo Ortega, y donde reina un silencio espeso y pesado que no cede ante las enfermedades ni ante los terremotos ni ante la presencia masiva en enero de medios de comunicación internacionales. Más periodistas no significa más y mejor información.

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Una mujer con síntomas de cólera en el hospital de campaña de MSF. / EMILIO MORENATTI (AP).

Morenatti tuvo un accidente en agosto de 2009 en Kandahar, al sur de Afganistán. El blindado de la 5ª Brigada Striker del Ejército de EEUU en el que viajaba pisó una mina anticarro. Dos soldados, el camarógrafo indonesio Andi Jatmiko y él mismo sufrieron graves heridas.

Morenatti perdió el pie izquierdo. Han sido 15 meses de lucha y coraje, de rehabilitación, primero en un hospital especializado en Baltimore; después en el hospital militar Walter Reed de Washington, donde el fotoperiodista quería estar, cerca de soldados que habían corrido su misma suerte, u otra peor. Hermanos de sangre. Siempre se dice entre los periodistas que van a guerras que el dolor hermana, une eternamente.

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Un niño en el hospital de campaña de MSF. / EMILIO MORENATTI (AP).

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Haití, cólera, ira y olvido

Por: | 16 de noviembre de 2010

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Cascos azules brasileños patrullando el campamento de la protesta. / EMILIO MORENATTI (AP)

Actualizado 18 de noviembre a las 18.00 / La cólera, como sinónimo de ira, se ha cobrado sus tres primeros muertos en Haití, un país paupérrimo en el que se muere de exceso de paciencia y miseria extrema: entre 200.000 y 300.000 en el terremoto de enero, más 1.000 de la enfermedad del cólera que algún avispado extranjero dio prematuramente por controlada...

El rumor a finales de octubre de que la enfermedad la habían traído los casos azules nepalíes bastó para provocar protestas callejeras. La de hoy derivó en revuelta: piedras, neumáticos quemados, gases lacrimógenos, carreras y disparos de arma de fuego. Los incidentes más graves ocurrieron en el barrio Morin, en Cabo Haitiniano, al norte, donde los cascos azules dispararon sobre un hombre que antes les había disparado, según la versión de la ONU. También hubo incidentes en Hinche, en el centro, y, en menor medida, en Puerto Príncipe.

El malestar viene de lejos, las razones de mucho más atrás. Pese a la insalubridad reinante, Haití no había sufrido brotes de cólera en los últimos 100 años. Debe ser que el dictador François Duvalier, Papa Doc, amo y señor de la vida y la muerte de los haitianos, no admitía competencia.

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Sarah Palin se desnuda en televisión

Por: | 15 de noviembre de 2010

 

Actualizado el 16 de noviembre a las 09.00 / Sarah Palin es una adelantada a su época. Algún día las campañas políticas tendrán lugar, tal vez, dentro de un reality show. Como Operación Triunfo: actuación, voto y salida de la casa. La ex gobernadora de Alaska (estuvo solo dos años en el cargo) y ex candidata a la vicepresidencia de EEUU de la mano de John McCain (a quien terminó de hundir) estrenó el domingo su programa: Sarah Palin's Alaska. Son ocho capítulos. Su caché, de estrella: un millón de dólares por cada uno. El primer episodio fue el más visto en la historia del canal que lo emitió. Lo siguieron 4.96 millones de telespectadores y lo que es más importante, 1.8 millones de ellos tienen una excelente edad para votar: entre 25 y 54 años.

El productor Mark Burnett mezcla la belleza de Alaska con la vida familiar del icono del Tea Party y de la ultraderecha norteamericana. El objetivo es reforzar su imagen: madre ejemplar, esposa abnegada, amante de la naturaleza y de los retos, incluida la escalada, siempre lejos del político profesional. El indisimulado objetivo de Palin es ser candidata a la presidencia de EEUU en 2012. Tendrá que pelear duro con los republicanos de toda la vida y superar la mala imagen (41%) que tiene entre los estadounidenses. El 71% no quiere que se postule para presidente. Sus errores no ayudan.

Shushannah Walshe, que la conoce bien, escribió en The Daily Beast: "[El nuevo reality show] es posiblemente la campaña electoral más cara y prematura de la historia".

 

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Músicas del mundo: Birmania

Por: | 14 de noviembre de 2010

 

Hay muchas canciones de libertad que podríamos regalar a Aung San Suu Kyi, me gusta Redemption Song, de Bob Marley, en esta versión de Johnny Cash y Joe Strummer. Habla de esclavitud. No son solo las cadenas visibles las que hay denunciar, cortar, tirar. Hay otras muchas, las de la autoridad impune, las del miedo, las de la ambición.

 

Aung San Suu Kyi, la paciencia como arma política

Por: | 13 de noviembre de 2010

 

Actualizado el 13 de octubre a las 17.00 / La batalla política y humana de la birmana Aung San Suu Kyi no termina en su liberación sino que empieza en la defensa de su derecho a expresarse, moverse y reunirse con sus seguidores, a hablar con la prensa, sea extranjera o no. Suu Kyi es como Nelson Mandela, un símbolo mundial de la resistencia contra la barbarie de una dictadura, de la honestidad frente a la corrupción de los traidores que empuñan las armas contra su pueblo, de la paciencia como forma de estar en el mundo y de modificarlo.

Afortunadamente no es la única.

 

Hoy expiró el último arresto domiciliario y los generales han renunciado a inventarse otro. El abogado de la premio Nobel de la Paz en 1991, Nyan Win, informó el viernes de que ella no aceptará cualquier medida que no sea su liberación incondicional. Mi compañera Georgina Higueras, experta en Asia, asegura que la condicionalidad o no de su liberación se podrá comprobar en las próximas horas y días, si los generales permiten a Suu Kyi realizar una vida de persona libre.

Los antecedentes no invitan al optimismo. La mujer-símbolo, hija del general Aung San, héroe de la lucha por la independencia asesinado en 1947, ha pasado 15 de los últimos 21 años de su vida detenida o bajo arresto domiciliario.

Los militares acaban de organizar una mascarada de elecciones. Sus partidos-pantalla se han hecho con más de dos tercios de ambas cámaras. La proscrita Liga Nacional por la Democracia de Suu Kyi ganó las elecciones de 1990, las últimas libres, y cuyo resultado fue anulado por los generales. Desde ese año, la dictadura no hace concesiones. En 2007, la revuelta de los monjes fue reprimida brutalmente.

"La ausencia del miedo puede ser un regalo, pero quizá el regalo más precioso sea el coraje adquirido a través de la persistencia, un coraje que procede de cultivar el hábito de impedir que el miedo dicte nuestras acciones, un coraje que puede ser descrito como gracia bajo la presión, una gracia que es renovada constantemente en el rostro de crueldad".

(7 de octubre de 1990)

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La foto, san Arafat

Por: | 13 de noviembre de 2010

Arafat
Palestinos de Rafah, en Gaza, recuerdan a Arafat. / IBRAHIM ABU MUSTAFA (REUTERS).

Seis años sin Yasir Arafat, el hombre que puso la causa palestina en el mapa. Supo transitar de los instrumentos de la lucha, poco defendibles, a unos acuerdos de paz. Firmó Oslo junto a otro guerrero, Isaac Rabin, un hombre honesto, duro pero con visión. Su país, Israel, casi nunca ha actuado, y menos ahora, dentro de la ley para defenderse y atacar. Ambos, palestinos e israelíes, enarbolan fines mayúsculos con los que justifican los medios. De los fines sagrados llega la impunidad y de ella la barbarie, la deshumanización del otro y la del que deshumaniza.

Dos causas, demasiados muertos, pocas esperanzas con tanto líder sin poder (Mahmud Abbas), timoratos y cortoplacistas (Netanyahu).

Arafat fue un caudillo para los palestinos, sin él, estarían como los saharauis. Pero fue un pésimo administrador del espacio creado en Oslo. No supo construir la Autoridad Nacional Palestina y permitió la corrupción, participando en ella como beneficiario. Su fracaso político dio alas a Hamás y excusas a Israel.

Seis años después de su muerte un 11 de noviembre muchos palestinos recuerdan al primer Arafat, investido de héroe, y olvidaron al segundo. Sin apenas tierra deben defender sus símbolos, lo único que les queda. La foto está tomada en Rafah, al sur de la franja de Gaza, el campo de concentración más grande del mundo con 1,3 millones de palestinos encerrados. De los seis que aparecen en el encuadre cinco tienen las manos extendidas en señal de rezo. La imagen de Arafat está rodeada de velas, como un santo. Dioses y demonios barajados en una tierra en la que no cabe más odio. Quizá sea una buena razón para recuperar la cordura. Si los Dioses múltiples no ayudan, que lo intenten los hombres. Es su responsabilidad.

El País

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