Ramón Lobo

El arte de negociar con el mal

Por: | 14 de diciembre de 2010

Actualizado a las 23.55 / Ser Richard Holbrooke debió ser un trabajo difícil. Sentarse a negociar delante de él, una tortura. La sufrieron algunos de los personajes más siniestros de la reciente historia de los Balcanes, como los difuntos Slobodan Milosevic (Serbia) y Franjo Tudjman (Croacia), impulsores de la guerra, el odio, la limpieza étnica y sorprendentes arquitectos de la paz arrancada en los Acuerdos de Dayton, de los que mañana se cumplen 15 años. Así es la política internacional, un lugar de escasa memoria en la que los intereses siempre están por encima de los valores.

 

Su último trabajo, el de enviado especial a Afganistán y Pakistán, superaba en dificultad y peligros al de Bosnia-Herzegovina, un conflicto local después de todo y sin armas nucleares. A un lado del escenario, un tipo sonriente, bien vestido con su capa chic, un excelente inglés y pocas ideas en la cabeza que cree gobernar en Kabul; al otro, un presidente civil sin mucho mando y unos militares de colmillo retorcido que saludan con una mano y con la otra ayudan a los talibanes. Entre ambos, una pléyade de insurgencias, señores de la guerra, narcotraficantes y asesinos que ni siquiera dan la cara. A diferencia de Bosnia, los verdaderos actores del conflcito Af-Pak no salen en televisión.

 

Hobrooke navegó bien en ese mundo de hijos de... Le apodaban el Buldozer, la apisonadora. Admirado por muchos y odiado por más, el hombre que trabajó con los cuatro presidentes demócratas (John Kennedy, Jimmy Carter, Bill Clinton y Barack Obama) tenía una personalidad abrasiva, apabullante. A menudo le bastaba la mirada, esos ojos azules-hielo, y la voz, dura, seria, sin rugosidades, para situar el orden del día: yo mando, tú, escuchas.

Cuando no funcionaba la mera presencia, la intimidación de ser el procónsul de la nueva Roma en visita a las provincias imperiales, no dudaba en elevar la voz, en gritar y amenazar a su contrario. Obseso por la información, exigía a los colaboradores conocer hasta el más mínimo detalle de su adversario. Todo era material para la guerra dialéctica y la negociación. Son célebres sus broncas con Hamid Karzai tras el desastre de las elecciones presidenciales de agosto de 2009 en las que fraude masivo y visible (ese fue el problema, la visibilidad) resultó un golpe mortal a la política que EEUU trataba de edificar. Sin líderes creíbles, o al menos que lo parezcan, es imposible la victoria militar.

Holbrooke era un diplomático muy poco diplomático. Con el cargo de enviado especial debajo del brazo entró en Afganistán como un elefante en una cacharrería. No se ganó las simpatías de Karzai; tampoco las del general Stankey McChristal, otro tipo duro, directo, de fuerte personalidad y ego crecido, y con el embajador Karl W. Eikenberry, a quien debió ningunear y que después llamó a Hillary Clinton para quejarse del trato recibido. McChrystal definió a Holbrooke en sus conversaciones con la revista Rolling Stone, las que le costaron el cargo, como un peligroso animal herido que teme ser destituido.

Sentarse a negociar con hijos de p... debe ser una experiencia que deja huellas. Para sentarse a negociar con hijos de p... hay que ser un poco como ellos: implacable. Slobodan Milosevic fue uno de los mayores de los últimos años. Inteligente, manipulador, gélido y sin mas sentimientos que el amor devoto hacia su mujer Mirjana Markovic. Holbrooke no logró detener la guerra durante más de tres años en los que se movió por los Balcanes. Aunque nunca fue un actor más de los muchos que llegaban a Belgrado, se reunían con Milosevic y después bladían como éxito promesas que solo servían para un buen titular y que nunca llegaban a cumplirse. No buscaba los titulares ni los focos, los suyo era la partida de poker, el duelo directo, el cara a cara con las manos firmes encima de la mesa.

En el verano de 1995 cuando la OTAN, es decir EEUU, se cansó de mirar la carnicería y empezó a bombardear posiciones serbias en Bosnia, los serbobosnios capturaron a varios observadores militares de la ONU y los maniataron a puentes e instalaciones estratégicas. Holbrooke que estaba en Budapest por razones personales recomendó a Washington decir a Milosevic: tienes 48 horas para soltarlos o bombardearemos Pale, el cuartel general de Radovan Karadzic. En Washigton quedaron desconcertados con la propuesta. Holbrooke, para disipar dudas, añadió: "Hablo completamente en serio y ahora nos dejo que me voy a casar".

Hay 17 Comentarios

Otro punto de vista sobre la carrera del controvertido, y a mi entender, poco recomendable Hoolbrooke:

El “gigante” que se nos fue
Rafael Poch-de-Feliu | 04/01/2011
Lo que no le han explicado sobre Richard Holbrooke

Es desagradable hablar mal de alguien recién fallecido cuyo cadáver, por así decirlo, todavía está caliente. Pero aun desagrada más la falsificación y la repetición inercial de la propaganda más grosera. Así que, metido en este conflicto de desagrados, es la lealtad al informe lo que debe prevalecer.


Puede que fuera un gigante por estatura, pero el recientemente fallecido Richard Holbrooke no pasaba de pobre diablo en lo moral. Sin embargo, en los medios de comunicación se le pinta como otra cosa. El vicesecretario de estado con Clinton, Strobe Talbott, ha dicho que Holbrooke, “encarnó lo mejor que un americano puede hacer para mejorar un mundo peligroso”. En el New York Times, Roger Cohen dice que fue un “firme creyente en la capacidad de Estados Unidos por hacer el bien” y los comentarios españoles son del mismo tenor y se refieren al “gigante” que “negoció con el mal” (Milosevic).

Experto en Vietnam, banquero de inversión, embajador, negociador/instigador de guerra balcánica, vicesecretario de Estado y representante especial para la guerra de Afganistán y Pakistán, Holbrooke fue un personaje a caballo entre el latrocinio de Wall Street y el agresivo intervencionismo mundial del Pentágono y el Departamento de Estado, con sólidos ligámenes biográficos hacia el aparato mediático encargado de embellecer a ambos.

Vietnam, Timor y Lehman Brothers

Su carrera comenzó en Vietnam, a los 24 años de edad. Fue uno de aquellos “Best and Brightest” que pusieron su talento al servicio de la infamia de Indochina. Sirvió en el delta del Mekong como responsable de “asuntos civiles” en una provincia de 600.000 habitantes. Su cometido se llamaba “programa de pacificación” en el marco del llamado “Programa Phoenix”, que consistió en el vaciado de población de las zonas rurales con reagrupamientos en “poblados estratégicos” y eliminación de cuadros de la guerrilla. Entre 1968 y 1972, ese programa (cuyo padre espiritual fue otro “gigante”, Samuel Huntington, autor del actual “conflicto de civilizaciones) asesinó a más de 25.000 supuestos cuadros del Vietcong y torturó a decenas de miles.

“El Programa Phoenix es descrito a veces como una campaña de asesinatos, y se menciona frecuentemente como ejemplo de atrocidad humanitaria cometida por la CIA y organizaciones a ella vinculadas”, se lee piadosamente en Wikipedia.

Tras la derrota en Vietnam, Holbrooke fue Vicesecretario de Estado para Asia, de 1977 a 1981. En un libro de 1986, Elizabeth Becker explicó el papel que desempeñó en la defensa del régimen genocida de Pol Pot, después de que los vietnamitas invadieran Camboya para poner orden, en 1978. Era la época en la que Estados Unidos presentaba a Vietnam como agresor, con un coro de gente como Bernard Henri Levy y otros publicistas que iniciaban entonces su hoy continuada defensa humanitaria del imperio, denunciando desde París el ·”imperialismo vietnamita” contra Pol Pot. En 1977 se le encargó lidiar con Suharto en Indonesia. El dictador estaba masacrando a decenas de miles de personas en Timor Oriental y comenzaba a hablarse de derechos humanos. Holbrooke, básicamente, maquilló y recompensó aquella carnicería avalando nuevas ventas de armas.

De 1981 a 1993 trabajó en Wall Street como “banquero de inversión”. Fue vicepresidente de Credit Suisse First Boston, director ejecutivo de Lehman Brothers y vicepresidente de la empresa de inversiones Perseus LLC. También tuvo vínculos importantes con medios de comunicación, como editor de Newsweek y como marido, en terceras nupcias, de Kati Marton, una periodista que había estado casada con otro “banquero de inversión” y con un conocido presentador de la televisión ABC.

Pacificador de Bosnia y Kosovo

En los Balcanes nuestro hombre forzó la partición de Bosnia de 1995. La “paz de Dayton”, cuyos laureles lleva Holbrooke, fue, fundamentalmente, un mérito de Slobodan Milosevic, como el propio Holbrooke reconoce en sus memorias de 1998 (To End a War). Diana Johnstone considera que aquel acuerdo no era muy diferente del que la Unión Europea había alcanzado en marzo de 1992 con las tres nacionalidades de Bosnia y que podría haber significado el fin de aquella horrenda guerra si no hubiera sido saboteado por el líder bosnio musulmán, Izetbegovic, que tenía el apoyo del entonces embajador de Estados Unidos, Warren Zimmermann. Johnstone dice que, “lejos de ser el gran pacificador de los balcanes, Estados Unidos animó primero a los musulmanes a luchar por una Bosnia centralizada y luego, tras casi cuatro años de carnicerías, apadrinó una Bosnia federal y debilitada”. El papel de la diplomacia de Holbrooke, dice esta autora, “consistía en demostrar que la diplomacia auspiciada por los europeos estaba condenada al fracaso. Su victoria fue una derrota de la diplomacia. El espectáculo de los bombardeos plus Dayton se diseñó para mostrar que sólo las amenazas o la utilización de la fuerza militar de Estados Unidos podían poner fin a un conflicto”. Tal lección contribuía a resolver una jugada esencial en la Europa de los noventa: afirmar la necesidad de una OTAN en Europa. Sin guerras, frías ni calientes en su suelo, el viejo continente podía liberarse de la tutela del Pentágono e incrementar su independencia.

Con Holbrooke de pacificador, EE.UU apoyó la ofensiva croata en la Kraina de 1995, la mayor “limpieza étnica” (de serbios) de todo el conflicto. A continuación, al no conseguir su objetivo de ser Secretario de Estado en la segunda administración de Clinton, en 1997 regresó a Wall Street, hasta que el Presidente le llamó de nuevo como enviado espacial para preparar la campaña de bombardeo de Serbia. Con el apoyo de los servicios secretos americanos y británicos a la guerrilla de la UCK, en la época en la que los dirigentes de aquella organización ya eran activos en el trafico de drogas y órganos humanos, como se ha conocido ahora, Holbroook transformó en “luchadores por la libertad” a quienes hasta 1998 Washington calificaba de “terroristas”.

Holbrooke fue uno de los padrinos de la mascarada de Rambouillet, el diktat contra Serbia que sirvió de excusa para la declaración de guerra, una guerra “humanitaria” concluida con la creación de un estado títere albanés-kosovar y la expulsión de decenas de miles de no albaneses con la sanción de la OTAN. El propio Holbrooke declaró confidencialmente a la prensa en Rambouillet: “hemos puesto la barrera expresamente demasiado alta para que los serbios no puedan aceptarla, necesitan unas bombas y eso es lo que van a recibir”. Terminada aquella faena, fue nombrado embajador ante la ONU, donde renovó las sanciones contra Irak, que en los doce años que van de la primera guerra (1991) a la segunda (2003) causaron la muerte de medio millón de niños iraquíes, según UNICEF.

De “AfPak”, al cielo

Con la victoria de George W. Bush, Holbrooke regresó a Wall Street, su eterna retaguardia. Fue miembro del consejo directivo de la aseguradora American International Group (AIG) en una época en la que la empresa mantuvo una importante actividad especuladora. Holbrooke abandonó AIG en junio de 2008, un mes después de que se conocieran los fraudes de esa compañía que quebraría en septiembre. Apostó por Hillary Clinton con la idea de realizar finalmente su sueño de ser Secretario de Estado y perdió de nuevo. Obama le nombró representante especial para el último desastre bélico del Pentágono con su nuevo concepto “AfPak”, que ha escalado la guerra extendiéndola a territorio paquistaní. Si hubiera vivido algunos años más, aun le habríamos visto al frente de alguna otra misión ejecutora relacionada con Irán, el siguiente escenario…

Fue un defensor de los intereses especuladores e imperiales de su país, es decir una mezcla de ladrón y malhechor del derecho internacional, lo que, en este mundo, le convierte en un gigante merecedor de la general apología.

Por cierto, que raro que justo después del fallecimiento de Holbrooke salten a la luz publica las evidencias de que el primer ministro del autoproclamado estado de Kosovo, Hashim Taci. está involucrado hasta las cachas, en asesinatos, y trafico de armas, drogas y órganos humanos, entre otras actividades delictivas.

http://www.guardian.co.uk/world/2010/dec/14/kosovo-prime-minister-llike-mafia-boss

Algún mal pensado podría pensar que se ha estado escondiendo este feo asunto durante más de una década (Taci -el presunto mafioso y traficante de órganos- ha sido considerado el ojito derecho de ciertos diplomáticos y gobernantes occidentales muy antiserbios) para que no salpicara demasiado a determinadas personalidades.


Qué entrada más infame. Lo que tiene la ignorancia y no pensar y documentarse antes de escribir. Parece la biografia que podría aparecer en una mala encicopledia para adolescentes financiada por el consejo municipal. Vaya panfleto tan simple como maniqueo.

¡¡¡Albricias!!!!
¡Ha muerto un canalla, un ganster, un enviado de otro ganster, Bill Clinton; Richard Holbrooke;
¡¡Richard Holbrooke !!!!:
Esto lo podía haber expresado este ” depredador” a otro del Departamento de Estado en 1999, con 50 años de retraso;
“a menudo me pareció, durante la guerra, que el nuevo orden de HITLER no tenía nada de malo salvo que era de HITLER”——–
Dijo -”Cuatro años después de la derrota nazi, en Octubre de 1949, George Keenan. confesaría a Dean Acheson que aunque podía entender la aprensión ante la creciente importancia de Alemania en los asuntos de Europa Occidental,
—-George Keenan, fue un alto diplomático USA y delegado especial para el Plan Marshall en Europa del presidente Harry Truman, además de asesor presidencial, en los años 40 y 50,
—–Dean Acheson, fue el secretario de estado de los Estados Unidos desde 1949 hasta 1953.O sea el Ministro de exteriores

Por antonomasia el mal no puede negociar con el mal, por la simple razón de que el diablo no negocia. Eso de hijos de p.. parece propio de un libreto made in Hollywood para enlatado tipo soy el pringao más sexy del mundo.

sí, antonio, sí, aquí los únicos que quisieron la paz fueron los americanos, como en la película "Cortina de humo" de Hoffman y De Niro

para todos lso antiyanquis, si hubiese un wikileaks de los balcanes a los que habria que juzgar por colaboracion con los crimenes de guerra seria a varios gobiernos europeos y al vaticano, manda h...cuanto bobo antiyanqui, que bonico es ser fariseo cuando se es europeo

la verdad que no sabia que se alabasen a personajes tan ,, democraticos,, como Holbrooke. Sr.Lobo. su periodismo es que maravillosa es la OTAN Y LOS USA. no sabia que llegase a tener tan mal gusto

A mi me parece que este señor se limitaba a defender los intereses norteamericanos allí donde le enviaban sus superiores para que lo hiciera. En los Balcanes siguió las directrices del departamento de Estado arrinconando a los serbios. Si se se les hubiera permitido una salida digna se habrían ahorrado muchas muertes de todos los bandos, pero no parece que esto último fuera una prioridad de la diplomacia estadounidense. Entiendo que en Norteamérica lamenten la perdida de un leal servidor de su estado. Con respecto al resto del mundo tengo serias dudas de que Hoolbroke contrayera especiales méritos.

Señor Lobo, estoy seguro de que su otro gran idolo de la diplomacia es Henry Kissinger, otro "gran impulsor" de la concordia mundial, por la que ganó un "merecidísimo" premio Nobel de la paz.... (USA-USA-USA-USA!!!!)

Señor Lobo, estoy seguro de que su otro gran idolo de la diplomacia es Henry Kissinguer, otro "gran impulsor" de la concordia mundial, por la que ganó un "merecidísimo" premio Nobel de la paz.... (USA-USA-USA-USA!!!!)

Que el Department os State señale a "los malos", se entiende (y con los wikileaks, todavía mejor) pues con ello plantan un escenario claro para la acción que casa con sus intereses, pero, ¿qué le motiva a usted "Sr. Lobo" a usar esa terminología boba? ¿sensacionalismo? ¿o será quizás un adelanto de una novela al estilo de Tom Clancy?

Holbrooke es un ejemplo siniestro de la Diplomacia de la Tenaza y su intervención en la ex-Yugoslavia merece todo menos aplauso y homenaje.

Este señor no negocio nada sino que exigio por las buenas o por las malas.
Solo estaba el interes amaricano por encima de todo.
Ha sido un buen negociador para los americano pregunten a los erbios a ver que dicen.

Tuvo suerte de que no existiera wikileaks: hubiera publicado las negociaciones secretas antes de que llegaran a puerto. ¿Qué piensa de las filtraciones, Sr. Lobo? ¿Y el secreto diplomático? Simplemente, me gustaría conocer la opinión de un buen conocedor de la diplomacia.

Juntase, con su precoce muerte, a los bravos por la paz, como el Sergio Bandeira de Mello. El mundo fica más triste.

Se perdio un gran diplomatico para unos tiempos siniestros. Estos no son tiempos para tonterias ni para estar con prejuicios e ideologias decadentes. Si USA y la Otan no bombardean a Serbia todavia estariamos con ese conflicto. Asi, que no es cuestion ni de buenos ni de malos sino de tomar accion cuando sea necesario.

Así que la OTAN es el bien y el resto del mundo es el mal.

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Sobre el autor

Nací en otro siglo, en Venezuela, mitad español, mitad inglés. Siempre me gustaron las noticias internacionales. Con El País he viajado a guerras en medio mundo. He aprendido mucho, sobre todo a escuchar.

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