Ramón Lobo

(Casi) todo va mal en Haiti

Por: | 12 de enero de 2011

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ANDRÉS MARTÍNEZ CASARES (EFE).

Un año después del terremoto de Haití se han recogido el 5% de los escombros. Un trabajadora humanitaria aseguró hace un mes, a su regreso de Puerto Príncipe: "Es como si el seísmo hubiese ocurrido ayer". Cerca de un millón de personas sigue viviendo en tiendas y lonas en parques, campos de golf y plazas. Muchos las plantaron entre las ruinas de lo que fueron sus casas porque tienen miedo a perder la propiedad de la tierra. Si los escombros siguen donde los dejó el temblor es imposible reconstruir. Ha pasado un año y casi nada ha cambiado. Tres millones de personas, algo menos de un tercio de la población necesita ayuda humanitaria para vivir. Solo se han levantado el 15% de las viviendas provisionales necesarias. El número de muertos por el brote de cólera se eleva a 2.600. La situación es catastrófica. Hoy es un aniversario; mañana, otro olvido.

Hace un mes escribí Haití son cámaras. En aquella entrada recogía otros datos demoledores: el Banco Interamericano de Desarrollo ha evaluado los daños del terremoto en una amplia horquilla, de 5.300 millones a 9.800 millones de euros. En la cumbre de donantes de Nueva York de marzo se aprobaron 3.950 millones de euros a entregar en 18 meses. Han llegado poco más de mil.

 

Oxfam, una de las principales ONG en agua y saneamientos, sostiene que el retraso en los planes de construcción (hablar de reconstrucción en un país como de Haití es una exageración) se debe a "una desastrosa combinación entre la indecisión del Gobierno local, la descoordinación de los donantes, más ocupados en llevar adelante sus programas parciales de acción humanitaria que en promover un plan global articulado, y la falta de operatividad de la Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití", que preside Bill Clinton.

A los dirigentes políticos les encanta la realidad con sordina. Y si es televisada, mejor; da votos. Con el aniversario se escucha el mantra del "todo va bien", "hacemos lo que podemos", "los plazos se están cumpliendo"...Inundan las tertulias con sus planillos y sus power point mentales como si la pobreza extrema pudiera explicarse en un gráfico. Hay misérrimos que no caben en una estadística.

Haití es un desastre. Un fracaso.

La realidad que los líderes desean maquillar con sus discursos milongueros puede verse en este gráfico internactivo del diario New York Times. Ofrece tres ventanas en varias zonas de la capital antes del terremoto, inmediatamente después y ahora. La tercera ventana demuestra que la situación es peor hoy que hace 10 u 11 meses.

No será necesario esperar a una futura filtración vía Wikileaks; esta vez la falsedad del optimismo oficial es tan mayúscula que se ve desde los satélites.

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Pese a ser un país golpeado por la pésima suerte, una mala historia como la narrada por Alejo Carpentier en El reino de este mundo y olvidado de los dioses, los haitianos son muy religiosos. Cristianos en la forma, sincretistas en el fondo y vuduistas en el alma. Este domingo hubo recogimiento y plegarias. Los rezos se pronunciaron en creole en medio de los escombros, sin techos ni obstáculos, directamente de los labios del pecador a los oídos del Todopoderoso. La religiosidad en Haití, como la que se vive en África, resulta emocionante. Es real. Lo único que tienen: esperanza después de la muerte.

 

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GORKA LEJARCEGI.

Haití arrastra fama de país violento, pero está habitado por gentes amables con una paciencia bíblica. La mayor violencia cotidiana no son los saqueos ni las pandillas ni las violaciones; es la pobreza en la que vive en 80% de sus habitantes. La miseria es la agresión mayor. De ella nacen todas las demás.

Por Haití pasa droga de camino a EEUU, el gran mercado. Es una fuente constante de corrupción en una país sin estructura. Las elecciones presidenciales eran la solución para lograr un Gobierno responsable con el que tratar la construcción del país. No funcionaron, se han atrancado en una manipulación de votos con el objetivo de impedir el paso a la estrella pop Michel Martelly. La Organización de Estados Americanos recomendó ayer dejar fuera de la segunda vuelta al oficialista Jude Celestin y meter a Martelly, quien obtuvo más votos, y evitar un estallido social.

La paciencia del que nada tiene no se nutre de resignación ni de razones fundadas. Cuando alguien siente mucha hambre y no encuentra restos que llevarse a la boca se come su paciencia y la del vecino. Así nacen las revoluciones, con gente engordada de impaciencia. Así se cambian los regímenes inamovibles. Como el de Túnez. Todo lo injusto y perverso se mueve, cae. Menos en Haití, el país invisible.

Hay 12 Comentarios

Sé que para tí será terrible escribir una frase así, "haití es un fracaso". Es mucho más, como tú lo sabes, pero es hoy, un desastre. Y una vergüenza, no ser capaces de coordinarse para mejorar mínimamente la terrible situación en que sobreviven los haitianos, un año despés del terremoto.

Sé que para tí será terrible escribir una frase así, "haití es un fracaso". Es mucho más, como tú lo sabes, pero es hoy, un desastre. Y una vergüenza, no ser capaces de coordinarse para mejorar mínimamente la terrible situación en que sobreviven los haitianos, un año despés del terremoto.

Casi todo va Mal o MUY MAL en Haití porque no hay voluntad política para que eso cambie. Ese pobre país no tiene riquezas naturales, un pueblo con altos niveles de analfabetismo y gobiernos corruptos. Sólo República Dominicana soporte -en muchos casos- el peso de tener un vecino de esas caracteristicas. Amnistía Internacional acusa a RD de ser poco solidario cuando se intenta controlar la frontera que tienen en común y es que RD es un país con pocos recursos y si embargo ha recibido a millares de haitiano en su territorio, muy a pesar de la la mayoría de la población que desprecia a los haitianos por muchas razones que no siempre son comprensibles pero que están ahí y son una realidad.

Gracias, Pepe Pinza, corregido.

Es Jude Celestin, no Celestine, y no es "la" oficialista, sino "el" oficialista.

Haiti aparte de rezar, debería empezar a reconstruir su pais. Desde los primeros días del terremoto, con el corazon encogido por la devastación, tambien enpece a sentir un cierto cabreo ante la pasividad de la población de Puerto Principe. Las imagenes recibidas desde los primeros momentos se pudo comprobar que los equipos de rescate de afanaban en buscar personas vivas. ¿Que hacia la poblacion?. Mirar como trabajaban
A pasado un año y todo sigue igual. Es necesaria la ayuda economica para reconstruir el pais. Pero tambien es necesario que la problacion de una vez por todas, al menos, retiren los escombros.
Es un pais que tiene independencia desde mucho antes que el resto de la zona, pero visto su trayectoria, da la sensación de que aun intentan vivir como esclavos. Hacen muy poco por ellos mismos.

Lo siento Ramón pero creo que Haití no es tu tema y no dices más que lugares comunes y vaguedades. Quien mucho abarca...

No tenemos oportunidad de ayudarles desde aquí, pero instemos a la gente a unirnos en oración por ellos, Dios es Todopoderoso y puede cambiar las cosas, Bendiciones

Qué razón el comentario acerca de Monsanto.

Me recuerda a Ghana, a quienes los EEUU vendieron arroz barato, cuando ellos eran buenos productores de arroz, y arrasaron con la buena y cara producción local. Miseria.
Ahora Ghana recibe los barcos de residuos electrónicos imposibles de aprovechar de medio occidente, etiquetado como "segunda mano" o peor aún, "ayuda al desarrollo", que convierten al país en el mayor vertedero de ordenadores, impresoras y demás del mundo.

Asco de sociedad. Menos mal que la esperanza de un cambio es real. El cambio vendrá, gracias a Dios.

Por si fuera poco, Monsanto ha aterrizado ya en Haití. Los campesinos que acepten sus semillas verán cómo el año próximo deberán comprar más, ya que las semillas transgénicas no se reproducen como las naturales, además de pesticidas para sus ya pobres tierras. Tienes razón en lo que decías en otro post: el desastre somos nosotros.

Triste realidad e incierto futuro. Una vez que la atención mediática desapareció, quedaron en el olvido porque aunque nos duela, la realidad es que no importan a nadie.

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Sobre el autor

Nací en otro siglo, en Venezuela, mitad español, mitad inglés. Siempre me gustaron las noticias internacionales. Con El País he viajado a guerras en medio mundo. He aprendido mucho, sobre todo a escuchar.

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