Ramón Lobo

Los tres reyes magos

Por: | 05 de enero de 2011

Los Reyes Magos existen en cada persona que siente la ilusión de regalar y en cada niño que anhela recibir. Existen en los millones de hogares con las luces encendidas en la noche del 5 de enero, en los paquetes que se envuelven solos y en el madrugón -imperdonable- del día siguiente. Aquí, en España, son los Reyes; en otros lugares Papá Noël, Santa Claus o San Nicolás. O nadie, como sucede con millones de niños del Tercer Mundo.

A nuestros alcaldes, concejales y otras presuntas celebridades les gusta cabalgar para disfrazarse de Melchores, Gaspares y Baltasares. Es como si ser niño accidental, Peter Pan por un día, pudiese compensar 364 días de impostura, de exhibirse por la vida con la barbilla alta, como si darse importancia fuese sinónimo de madurez y éxito.

He conocido a muchos reyes magos en estos casi 20 años de viajes a zonas de conflicto, gente que con su presencia y trabajo modifican el entorno en el que se mueven, dan esperanza y mejoran la existencia de aquellos a quienes les tocó miseria, guerra y hambre en la ruleta de la malavida. Estos son mis tres magos favoritos de 2011, pero podrían ser muchos más:

Alberto Cairo. Afganistán es uno de los países más minados del mundo. Cuando son guerrillas las que plantan este tipo de artefactos no existen mapas ni rastros de donde se halla cada explosivo. Las minas antipersona matan sobre todo a civiles. Ellos son las víctimas principales de esta industria de la muerte ahora prohibida, al menos en teoría. Los que no mueren quedan amputados de pies, piernas o manos en países donde la atención médica es insuficiente o nula, en los que ser minusválido es peor que estar muerto. El centro de amputados del Comité Internacional de la Cruz Roja en Kabul es un ejemplo de que otro mundo es posible, basta otra actitud, otra visión. Su director, Alberto Cairo, es mi primer rey mago. Si el comité del Nobel de la paz fuese inteligente no regalaría galardones a jefes de Estado sin currículo. Tipos como Cairo y los dos que le siguen en este post son mejores candidatos.

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Cairo nació en Cheva (norte de Italia) hace 55 años. Es alto, 185 centímetros, y extremadamente delgado. Estudió para abogado pero la vida lo arrastró hasta Kabul como fisioterapeuta. "Cuando llegué me pareció una ciudad espantosa. Dije: 'Aquí no podría vivir'. Llevo 19 años y no tengo intención de marcharme. Éste es mi sitio y ésta gente es mi familia". Se levanta a las 4.30 de la madrugada y trabaja hasta las seis de la tarde, a veces más. Apenas ve la televisión y no acude a las fiestas de los expatriados. Lee mucho; ahora está poseído por 2666 de Roberto Bolaño, y no echa de menos la vida que quedó atrás, ni a su Italia del alma. "Cuando dices que eres italiano, la gente responde: 'Berlusconi'. Es terrible. Creo que todos los italianos tenemos un Berlusconi dentro. Es la única explicación de que le voten tantos".

(Extracto de lo escrito sobre él en Los cuadernos de Kabul).

Chema Caballero. Sierra Leona es sinónimo de diamantes de sangre, brazos y manos amputadas y niños soldado. El misionero javeriano Chema Caballero dirigió durante años el centro de recuperación de esos niños en Lakka, cerca de Freetown. Una de las organizaciones humanitarias de Naciones Unidas que financiaba el programa de recuperación tenía un tope presupuestario: ocho semanas por niño. Pero ese tiempo era el que necesitaban los niños para empezar a hablar, para contar su historia. Verbalizar las atrocidades vividas y cometidas era el primer paso de un larguísimo proceso para dejar atrás ese pasado de guerra y sangre. Del centro de Lakka surgen historias de éxito, de niños que han logrado llegar a la universidad o al menos normalizar su vida. Ellos son un símbolo de un país que quiere despertar de la pesadilla.

Chemacaballero_1 Foto: JOSEP GARCÍA (ONG Dyes).

"Construimos una barca y con ella salimos a pescar", dice Caballero. La botadura de la embarcación, que da trabajo a una familia local de pescadores, fue un acontecimiento: los niños la portaron en volandas hasta regalársela al mar. En su interior, el padre Berton, con un cazo de agua bendita entre las manos, se afanaba por mantener el equilibrio. Una vez en el océano, la barca se deslizó entre las olas con Berton a bordo. Parecía un plano de Federico Fellini.

(Extracto del reportaje Los niños malditos de Sierra Leona publicado en El País el 04-06-2000)

José Carlos Rodríguez Soto. Trabajó durante más de 12 años como misionero comboniano en el norte de Uganda, donde se desarrolla una guerra de baja intensidad desde hace más dos décadas. En el despacho del padre Carlos, como le llamaba todo el mundo, había una fotografía del arzobispo Óscar Arnulfo Romero, asesinado por la extrema derecha salvadoreña y cuya ejemplaridad ha pasado desapercibida para el Vaticano más interesado en otros santos, como Escribá de Balaguer. Soto fue un elemento clave en varias rondas de negociaciones con la guerrilla del Ejército de Liberación del Señor, una de las más sanguinarias de África. Me impresionó su trabajo con los niños de la noche, miles de jóvenes que al caer el día viajan desde sus aldeas al centro de las ciudades del norte, Gulu, Liria y Kitgum para evitar ser secuestrados.

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Foto: Revista Fast.

En zonas de conflicto pocos saben definir la ausencia de guerra. Hace un par de años, en una reunión, Carlos preguntó a bocabarra: "¿Alguien sabe qué es la paz?". Tras un largo silencio, un anciano de la tribu acholi se incorporó lentamente y dijo: "La paz es cuando un hombre sólo tiene miedo a las serpientes".

(Extracto del reportaje Un periodista en la misión de Uganda publicado en El Pais el 11-08-2006).

Esta canción no es de Navidad ni de Año Nuevo ni de Reyes, pero es de esperanza y está preñada de fuerza y emoción.

Feliz 2011 y feliz Día de Reyes.

 

Hay 11 Comentarios

Hay muchisimas reinas magas. Por ejemplo, el 90% de las voluntarias de Cooperatour son mujeres.

Muy interesante el artículo y gracias por escribir y contar historias como estas. Pero me surge una pregunta, ¿acaso no existen Reinas Magas también, cuya historia merezca la pena ser contada?

Muchas gracias, Ramón. Ahora que vivo en Madrid siento un montón de nostalgia por el Norte de Uganda, y eso que aún viajo allí de vez en cuando. La gente que vive allí sí que fueron mis Reyes Magos.
Te recuerdo que tenemos una comida pendiente.
Un gran abrazo.

Gracias por este artículo.

Gracias Ramón por recordarnos estas bellas historias! Tener conciencia de que existen en el mundo este tipo de personas te hace tener confianza aún en la humanidad, pero claro está en la porción de esa humanidad que está alejada de la corrupción que da el poder.
Desconozco si estos 3R. M. han recibido algún galardón del mundo occidental, pero seguramente, el mejor premio que se llevarán de esta vida es el agradecimiento que diariamente le profesarán sus respectivos salvados.
Sigue así Ramón, por favor, tu blog es una iniciativa a la lectura diaria maravillosa

Enhorabuena a los tres Reyes Magos, por querer hacer un mundo mejor y a ti Ramón por contarlo.

Alberto Cairo. Una escena cualquiera.
http://www.youtube.com/watch?v=vgCAN_0YYto

Me ha encantado TODO el reportaje.
Mañana lo saborearé
¡Feliz 2011!

Mi agradecimiento a quien escribio esto por mostrarnos a los verdaderos reyes magos y tambien a ALBERTO CAIRO asi con mayusculas por que son esos seres que me enseñan a que no todo es malo ni egoista todavia hay almas buenas que se dan como el a los demas. Un abrazo y que DIOS lo siga cuidando ybendiciendo .Chao

Simplemente genial.
"La paz es cuando un hombre sólo tiene miedo a las serpientes"

Gracias.

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Sobre el autor

Nací en otro siglo, en Venezuela, mitad español, mitad inglés. Siempre me gustaron las noticias internacionales. Con El País he viajado a guerras en medio mundo. He aprendido mucho, sobre todo a escuchar.

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