Ramón Lobo

Y de repente todos son demócratas en Túnez

Por: | 17 de enero de 2011

Tunez2

CHRISTOPHE ENA (ASSOCIATED PRESS).

Ha comenzado el segundo asalto en Túnez. ¿O es parte del primero? La situación sigue inestable; quedan focos de resistencia. Las dictaduras son algo más que un autócrata, son la suma de una banda criminal, de obedientes que pelotean y roban y del miedo inmenso en la calle. Un dictador sin maquinaria resulta vulnerable; le podría matar cualquiera en su entorno. Un sistema dictatorial en el que muchos saquean y se manchan las manos de sangre es complicado de vencer: cambian los nombres, nunca la represión. Las dictaduras no juegan, no dialogan, no negocian, solo matan, hacen desaparecer a los disidentes. El primer muerto puede llegar a ser un símbolo de una futura revolución, pero muerto se queda. En Túnez se llama Mohamed Buaziz. Con él saltó la tapa de la olla a presión de la rabia y el descontento.

Para seguir en directo los acontecimientos:

En Túnez (#tunisia en Twitter) cayó el dictador Ben Alí y su familia, pero aún no ha caído la dictadura al completo. La guardia presidencial y los represores más conocidos luchan ahora por su vida. Unos encontratarán acomodo en el futuro régimen, serán los demócratas de toda la vida; otros, no saben ni quieren acomodarse. El Ejército ha sido clave en la precipitada salida de Ben Alí; ahora es el encargado de poner orden. Entre sus primeros detenidos están algunos de los policías corruptos que saquean para sembrar el caos. Hay denuncias de que las milicias de Ben Alí entran en los hoteles y registran habitaciones. El objetivo es robar y, sobre todo, desestabilizar.

 

Los ciudadanos se han organizado en los barrios y en las aldeas para hacer frente a la violencia de las milicias. La capital tunecina ha amanecido con ansias de normalidad. "He ido a trabajar para no dar la razón a esos cabrones. Los bancos están abiertos y los ministerios, también. Aunque en los ministerios hay más gente fuera que dentro", asegura una fuente que vive en la capital y que nos informó en anteriores post. "Anoche pasamos miedo. Los jóvenes levantaron barricadas en un extremo de la calle y en el otro y a pesar de eso, las milicias entraron en una casa. Los gritos de la gente alertó a todos y pudimos echarles. Son gente de Ben Alí que se fomenta y se aprovecha del caos", añade.

Las manifestaciones de hoy tienen un lema: nadie del antiguo régimen en el nuevo Gobierno. Otros sostienen que no es importante. Nuestra fuente asegura que los ministros de Exteriores e Industria son íntegros y que se trata de un Gobierno de transición que solo estará 60 días hasta las elecciones. "El mismo primer ministro es del régimen. Ahora dice que no sabía que los abusos y el robo estaba tan extendido. ¿Quién puede creer eso?", añade.

Hay tres comisiones en marcha: la que deberá convocar las elecciones; la que investiga las matanzas de los últimos días y la que estudia la corrupción. De todos los partidos políticos no estarán el Partido Comunista ni los islamistas.

 

Está a punto de regresar a Túnez el líder islamista en el exilio Rachid Ghannouchi. Son muchos en Occidente que temen que la democracia termine por llevar al poder a los islamistas religiosos, como sucedió en Argelia en los noventa. "No son muchos y deben poder concurrir a las elecciones, para que se conozca su verdadera fuerza y para que nadie se quede fuera del sistema", apunta la fuente en Túnez de este blog. Ya se han escuchado en las calles alguna proclama religiosa y llamamientos a un Gobierno islámico. Acusan a Occidente de haber alimentado un régimen brutal durante 23 años. Ese es el riesgo, que los tunecinos hagan la ecuación: Occidente = a dictadura; democracia = silencio de Occidente. 

 

¿Y los turistas que han acaparado la atención y los esfuerzos de su Gobierno? Pagaron unas vacaciones en un lugar paradisíaco y la suerte les regaló ser testigos de una revolución y del posible nacimiento de la primera democracia en el mundo árabe. Deberían cobrarles un plus por Historia en directo y jamás repatriarse.

Hay 14 Comentarios

Bueno el artículo y también el comentario-artículo de JAM. Me parece que este blog genera una dinámica muy buena y distinta de la clásica de un periódico, aunque curiosamente sea de un periódico "main stream" (o sea, ligado por sus intereses económicos). ¡Que dure (el blog, no los intereses)!


LA REVOLUCION DEL JAZMIN
Es curioso que los medios de comunicación españoles sigan describiendo los eventos de Túnez, heroica revolución democrática de un pueblo oprimido, como una “revuelta popular” causada por los altos precios, que suena a algo así como a macarrada juvenil.
No señores, que no les engañen. ¿Por qué ha ocurrido lo impensable en Túnez? Estamos asistiendo a un acontecimiento histórico, la primera revolución popular que ha destituido a un déspota árabe en el periodo posterior a la II Guerra Mundial. La olla tunecina llevaba muchos años a punto de estallar. El despotismo neoliberal de la familia Trabelsi apoyada por sus amiguetes franceses estaba llegando a límites insoportables en un régimen policial en el que cualquier persona podía ser arrestada por las fuerzas del orden y violada o torturada en total impunidad. Los tunecinos han salido a la calle en masa porque estaban hasta el gorro del régimen policial y de la falta de libertad, del miedo. No ha sido por hambre, la subida de precios ha sido simplemente la gota que ha colmado el vaso, la punta del iceberg. El acuerdo entre los regímenes déspotas árabes y la población está muy claro desde las independencias: pan y paz social a cambio de dictadura (los sillones de los gobernantes árabes carecen de tefal y se pegan y se pegan). Las políticas neoliberales orquestadas por el FMI habían llevado a la retirada de subvenciones básicas y a un aumento de precios. La propia existencia de un régimen acaparador impedía el verdadero despegue económico y su correcta redistribución de los recursos. La corrupción de los Trabelsi y todos sus amiguetes robaba posibilidades a cientos de miles de jóvenes. Lo que ocurría todos los días en las calles de Túnez llevó a que un simple vendedor callejero se inmolase, pistoletazo de salida de la “rebelión”. Un país en el que hasta hace 20 días, nadie osaba nombrar a la familia Trabelsi, dueña de la economía y de la vida de los tunecinos, ha salido a la calle hasta que han huido con el rabo entre las piernas. Hace un par de meses la mujer del presidente, la peluquera Leila Trabelsi robó 2,5 M de $ a Soha Arafat, mujer del líder palestino, le quitó el pasaporte y expulsó del país, en un oscuro negoció a través del cual hundió la academia elitista Louis Pasteur y creó la suya. El sobrino de Leila, Emad Trabelsi, fue acusado de robar un yate de lujo en Francia que milagrosamente apareció repintado junto al palacio de Cartago, fue extraditado por Francia e inmediatamente puesto en libertad. Un pringao pagó con la cárcel, el teatro hay que mantenerlo, tanto en Túnez como en Marsella. Esto son tres meses, y lo han hecho durante 23 años. La gente salió a la calle. El régimen tiró a matar. La cagó, midió mal el orgullo magrebí. Las manifestaciones se hicieron masivas. Esta ha sido una revolución popular y callejera liderada por la población misma, sin islamistas ni grandes partidos complacientes con el poder. Empezaron los más desheredados, pero siguió en masa toda la población, consciente de su papel histórico y lo que estaba en juego. El Presidente huyó matando. Una revolución del siglo XXI, seguida en directo a través de facebook, youtube y AlJazeera por millones de personas, donde se pueden ver videos de la policía disparando a la multitud y de los muertos agolpándose en los hospitales. Los manifestantes corean cantos de la independencia y consignas muy claras: “ A pan y agua, pero Ben Ali no”. Una revolución de héroes, desde los médicos que salieron en masa a denunciar que los muertos eran mucho más que 23, a los abogados, a los universitarios que formaron con sus cuerpos la frase “Túnez libre”, al piloto que abandonó el avión comercial con destino a Lyon en el que se acomodaron en el último momento (minutos después de escapar el Presidente), miembros de la familia de la peluquera. Finalmente salieron a tiros del aeropuerto, en el estilo mafioso con el que han gobernado el país durante 23 años.
Los que conocemos bien Túnez sabíamos bien que esto podía pasar en cualquier momento, pero era inimaginable que la gente perdiese el miedo en un país en el que, con una población como París, tiene tantos policías como toda Francia (175.000) y alrededor de un millón de colaboradores de paisano. Esta fue la clave, la gente perdió el miedo al régimen. Esta vez los malos no eran ni los americanos ni los israelíes ni los islamistas. A los pocos minutos del último discurso del presidente, en el que prometió que no se dispararían más balas, murieron 4 personas por disparos de los temibles cuerpos policiales del Ben Ali (la última noche de revuelta en Túnez, antes de la huida, en la capital hubo 8 muertos por bala y 50 heridos). Con muertos en la calle, según avanzaba la revuelta la multitud lo vio claro: o seguimos hasta el final o la semana que viene estamos todos detenidos (una botella de cristal violentamente introducida por el ano o la violación estaban entre las torturas preferidas de los cuerpos de seguridad según Amnistía Internacional). La última aparición del presidente, un día antes de huir, rayó en lo surrealista, y por primera vez, en su desesperación habló como lo hacía Habib Burguiba, en dialecto tunecino, en la lengua de la calle: un Ben Ali nervioso, inseguro y balbuceante intentaba justificarse a sí mismo diciendo que “yo no sabía nada, me tenían engañado”, “yo no he ordenado los disparos, no soy el sol que lo controla todo, ya no habrá más”, u “os he comprendido”, anunciando algo tan rocambolesco como crear 300.000 puestos de trabajo o crear una “comisión independiente, de verdad independiente” (gran afición tienen los déspotas árabes a crear comisiones y subcomisiones) que investigase la corrupción. Un sinsentido, el corrupto investigando la corrupción. El policía poniéndose multas. El viernes 14, un día después del discurso, siguió otro anuncio en televisión anunciando el estado de emergencia en todo el país, por el cual se dispararía sobre cualquier grupo de más de 3 personas, igual que sobre cualquier persona que corriese o no se identificase. Todo Túnez salió a la calle, clases medias, profesionales liberales, chavales y chavalas, mayores. Los muertos no iban a ser en vano. Las consignas de Ben Ali abajo y Trabelsi ladrona se multiplicaron. El dictador tuvo que hacer las maletas rápido. Según las masas se concentraban en el punto clave de la represión, el temido Ministerio del Interior en la avenida Habib Burguiba, Ben Ali vio claro que o abandonaba el país o podía acabar como Ceaucescu. Ben Ali amaneció el viernes políticamente muerto y seguramente la salida fue coordinada con Paris, Washington y Libia. El ejército jugó un papel clave al ponerse del lado de la población, desobedeciendo la orden de tirar sobre el pueblo, lo que llevó a la destitución del jefe de Estado Mayor. La huida del sátrapa hizo sonreír a millones de tunecinos, árabes y amantes de las libertades y la democracia. Su avión estuvo horas en el aire pidiendo poder aterrizar en Malta, Francia y varios países del Golfo hasta que fue acogido por los “guardianes de los lugares sagrados” en Arabia Saudí. Ben Ali era un verdadero “marrón” para los déspotas árabes y sus amiguetes europeos. Con la corrupción expuesta, habiendo dado orden de disparar contra el pueblo, más de 70 muertos y detestado por su pueblo, se había convertido en un problema y una fuente de inestabilidad en cualquier país. Si hubiese aterrizado en Francia, Francia arde, en los países vecinos, lo mismo.
¿A partir de ahora qué?
La esperanza de la población es inmensa, los problemas son muchos. Puesto en contexto, Túnez saldría de 100 años de protectorado y 50 de dictadura, el camino va a ser largo. Una dictadura anula todo y vacia las instituciones. Ha sido una revolución sin líder claro, no existe un Mandela, y los grandes opositores al régimen se encuentran fuera del país. Ha caído el déspota, pero su régimen persiste y su partido, el RCD (Rassemblement Constitutionelle Democratique) intenta sobrevivir. Por una parte tenemos a la población tunecina, hoy héroe en todo el mundo árabe y no árabe, que ha sido apoyada por su ejército. Por otra parte tenemos a las milicias de Ben Ali, mayoritariamente sus cuerpos de seguridad (policía, servicios de inteligencia etc) a demás de todo el aparato de partido: Los matones que atemorizaban a la gente hasta ayer. El problema de Túnez hoy es el de todas las revoluciones: qué hacer con la vieja guardia. Si pierden todo mueren mordiendo y eso es lo que está pasando. Así, estos últimos cuatro días están siendo los de la caza de las milicias. Circulan numerosos videos por youtube en los que se muestran grupos de tunecinos armados con palos que detienen a algunos de los que sembraban el terror hasta ayer y, en vez de machacarlos a palos o a machetazos al estilo Lords Resistance Army ugandés, llaman al ejército y le saludan con vítores cuando se llevan a a los bichos malos. Las milicias de Ben Ali que lo han perdido todo solo tienen una salida lógica: montar ruido, que haya jaleo, mostrar que la estabilidad solo la podía proveer Ben Ali, e intentar así asegurar una parte del pastel a través del mantenimiento del RCD. A eso se han dedicado durante ya 4 días, a robar, disparar a ciudadanos desde ambulancias, desde el palacio presidencial, en el centro de la capital y sus barrios, a saquear comercios, a quemar edificios. Mientras las milicias de Ben Ali intentan sembrar el caos,los tunecinos se alían con los militares para poner orden. El problema es que son muchos y están preparados y armados, por lo que son capaces de desestabilizar: hay 5 veces más fuerzas policiales que soldados en el Ejército. La clave está en si el Ejército será capaz de contener la rabia de las “milicias de Ben Ali”. Durante el día de hoy, cuatro días después de la huida del presidente, hay verdaderas batallas entre el Ejército y las milicias de Ben Ali, que se quitan la máscara y demuestran lo que siempre fueron: mafiosos que se defienden a tiros. El antiguo régimen sueña con crear suficiente caos como para que haya voces que clamen por la vuelta del tirano, que está lejos de estar políticamente muerto.
Por otra parte, los dirigentes del RCD, implicados en la corrupción de Ben Ali tanto como él, hoy dirigen la transición y piden que el RCD siga existiendo (uno de cada 4 tunecinos adultos sería miembro del partido, la mayoría de estos a su pesar). Los tunecinos han ganado la primera batalla, pero la decisiva es disolver el partido en el poder RCD y todo el aparato del régimen. Son las semanas de purga de un cáncer que lo inunda todo, los capos del antiguo régimen: servicios de inteligencia, ministerio del Interior, altos cargos del partido, policías, jueces, banqueros, empresarios.
La mayoría de los tunecinos está convencido de que el RCD, partido de Ben Ali, debe ser disuelto. Pero la realidad es que hoy, tras gobernar 16 horas el primer ministro (aludiendo a la “temporalidad” de la huída de Ben Ali) le ha cedido la presidencia (como exige la constitución) al Presidente del Parlamento (apodado Fufu por los tunecinos), también parte del régimen, en nombre de un artículo de una constitución que no fue votada por el pueblo. Los peces gordos del antiguo régimen, alguno de ellos acusado de crímenes por tribunales internacionales, conducirían la “transición”…y formarían un gobierno de unidad nacional con partidos que se acomodaron al régimen. Los tunecinos piden que se celebren elecciones en un periodo de 6 o 7 meses, con tiempo para organizarse, y no los 60 días que permite la actual constitución.
¿Puede Túnez ser demócrata?
A pesar de los destrozos de la época de Ben Ali y la sociedad policial que creó, debido a su tradición laica y a la dirección marcada por el anterior dictador, Habib Burguiba, Túnez es el país del mundo árabe en el que mejor se dan los ingredientes de una democracia laica. No olvidemos que el principal grito de esta revolución ha sido “Libertad” y “Túnez libre” y que el país tiene una gran tradición de movimientos de la sociedad civil: la liga tunecina de derechos humanos (LTD) es la más antigua del continente y el sindicato UGTT, aun diezmado por Ben Ali, fue el más importante del mundo árabe y ha jugado un papel importante en las protestas. Una población bien educada, una gran clase media, y un estatus de la mujer inmensamente más avanzado que cualquier otro país de la región, sumado a una aceptación de las tesis islamistas bastante minoritaria. Existen numerosas organizaciones y partidos políticos que han luchado encarecidamente contra el régimen de Ben Ali, gente como Moncef Marzouki (ayer regresó a Túnez desde el exilio), Sihem Bensedrine, Radhia Nasraoui, Tarek Mekki o Mohamed Charfi. Pero no nos engañemos, toda dictadura lleva consigo la aniquilación de la oposición y hay un gran vacío de poder. Los dos grandes partidos políticos permitidos en Túnez, durante las elecciones (una de las mayores farsas del régimen en un país donde apenas votaban el 20% de la población, porcentaje que coincide con el de miembros del partido RCD) pedían directamente al voto a Ben Ali. Son vistos por la población como colaboradores complacientes del gobierno. Lo característico de esta revolución es que no ha sido liderada por ningún partido, ha sido la gente, los chavales, hastiados de la falta de opciones. Mohamed Bouaziz, tenía un título universitario y estaba vendiendo verduras hasta que la policía le tiró el carrito, y representa a los millones de árabes que hoy salen de las facultades sin ninguna posibilidad más que emigrar. La clave de futuro es un Túnez plural y democrático y esto significa que debe entrar en el juego político en igualdad de condiciones el partido islamista, prohibido en Túnez y cuyo líder, Rachid Ganuchi, está exiliado en Londres desde hace 20 años y ya ha anunciado que vuelve. La de los islamistas en Túnez es una situación similar a la de la integración de los comunistas en el juego político en España durante la transición. Túnez es un caso único en el mundo árabe ya que es el único país donde democracia y libertad no significa islamismo. Los tunecinos se merecen intentarlo sin intromisiones extranjeras, como claman hoy los intelectuales tunecinos. Por una parte, lagran voluntad mayoritaria de entrar en el juego democrático y disfrutar de libertades se choca con una cultura política, un aparato de partido y unas fuerzas policiales propias de Corea del Norte.
Así, el principal freno a que progrese el experimento demócrata tunecino reside en las posibilidades de reforma del aparato de partido y las milicias de Ben Ali, y en el apoyo que los regímenes árabes o incluso Francia pudiese prestar a los secuaces del tirano si persiste su rebelión (ésta es la rebelión, no la otra). A todos los regímenes árabes les gustaría mostrarle a su pueblo que el experimento tunecino fracasa y surge la inestabilidad en el país y en muchas capitales europeas se verían medias sonrisas.
¿Cuál ha sido la reacción del mundo árabe?
Para todos los árabes, hoy los tunecinos son héroes porque todos los árabes se ven reflejados en el caso tunecino. Han demostrado que otro mundo es posible, que el dictador huye disparando por la puerta de atrás si el pueblo se arma de valor, que es cuestión de horas, que solo hay que salir a la calle. Ya ha habido numerosas manifestaciones de apoyo en casi todas las capitales árabes, donde se dan exactamente los mismos ingredientes para una revuelta popular. Estos días se han inmolado chavales en Argelia, Egipto y Mauritania. En estos países ocurrirá lo de Túnez o no, pero la lección de la movilización popular está aprendida, la victoria moral está ahí.
a los dirigentes árabes, la noticia les ha causado terribles diarreas. Gaddafi ya ha salido en la televisión balbuceando que los tunecinos deberían haber esperado a 2014 para librarse de Ben Ali, que era un gran presidente y que para él sigue siendo la autoridad….Los demás países han respondido con el silencio. Están acojonados, saben que esto puede ser el primer paso de una revolución panárabe que les haga caer a todos o al menos saque a relucir la suciedad. El primer ministro argelino ya ha dicho que el caso argelino poco tiene que ver con lo de Túnez y que van a hacer una investigación de porqué los ricos son tan ricos……También han tomado otras decisiones inmediatas: bajar los precios de artículos básicos, extender ayudas gubernamentales (Argelia ha anunciado un subsidio a los universitarios en paro, Siria una ayuda para calefacción para las capas pobres), seguramente avisar a sus sobrinos ricos de que aparquen los Hummer y los Ferrari durante un tiempo y por supuesto preparar su plan B, y C y D (aterrizo en Dubai, Emiratos o Arabia Saudí. Son esos momentos en los que el dictador le pregunta al piloto por la autonomía del avión presidencial. En Libia también se apresuraron a prohibir el youtube, lección aprendida de Ben Ali (estuvo prohibido durante años, hasta el día de la huida del dictador).
Yusuf el Qardawui, influyente miembro de los Hermanos Musulmanes egipcios y ardiente muftí de moda estrella de AlJazeera se apresuró a llamar a lo que queda del régimen tunecino a deponer las armas, a decir que el primer ministro de Túnez tenía varios asesinatos a sus espaldas y que apoyaba la libre elección del pueblo tunecino, para más nerviosismo de los regímenes árabes, que ven como los islamistas exigen también su participación en el juego político.
¿y la reacción de los europeos?
La revolución de jazmín tunecina ha destapado la caja de los horrores en la que se había convertido Túnez, en total connivencia con Europa pero principalmente con Francia. Se presenta ahora como una sorpresa lo que era una verdad a los 4 vientos, lo que llevaban denunciando durante dos décadas asociaciones como Amnisía InternacionaI, Reporter Sans Frontieres, Transparency International y numerosos grupos defensores de la libertad en Túnez; que bajo la supuesta “estabilidad” de Túnez se escondía un oscuro sistema corrupto y torturador. Nunca se hubiese mantenido el dictador en el poder tanto tiempo sin el decisivo apoyo de Francia y la UE, que veían en Túnez el alumno aventajado del proceso de Barcelona, del FMI, del foro de Davos, el aniquilador de islamistas, el amiguete de los inversores, el país de los buenos datos macroeconómicos (otro alumno aventajado del FMI, un caso similar al de Argentina e Irlanda). Se ha destapado la verdad de la Mafia tunecina que se retroalimenta en las dos orillas. La familia Trabelsi, aparte de las actividades puramente mafiosas, controlaba todos los sectores de la economía, en connivencia absoluta con grandes personalidades y empresarios franceses. 12.500 empresas francesas en Francia. Carrefour, Geant, Champion, todas colaboraron en la corrupción del régimen Ben Ali-Trabelsi y entregaban su mordida al régimen amigo. Túnez amigo de las grandes mariconas (todo mi respeto a la opción sexual de la gente): El Ministro de Cultura francés (Frederic Miterrand) y Bertrand Delanoe, alcalde de París, ambos con lujosas mansiones en Túnez y jugosas fiestas con jóvenes mancebos, empresarios invitados al más puro lujo, el regalo de una mansión por parte de Ben Ali al Embajador francés en Túnez……Europa simplemente se escudaba en la buena marcha de los datos macroeconómicos y el resto prefería no verlo y si podía lo tapaba. Ben Ali, al ser el gran aliado enemigo del “islamismo” post 11-S, tenía carta blanca para aniquilar cualquier forma de oposición. Un títere que lleva a cabo politicas neoliberales que permite a las empresas francesas hacer negocios. Un chollo. Un dictador controlable que siempre te debe favores es inmensamente más fácil para hacer negocios que…cualquier otro sistema. El chollo ha explotado, y la mierda llega lejos. La respuesta francesa y española: apoyo al régimen hasta el último momento. Pocas horas antes de que saliese Ben Ali por la puerta de atrás del palacio con su sequito la ministra de Exteriores francesa ofrecía “ayuda técnica antidisturbios” al gobierno de Ben Ali. Unas horas antes hacían un llamamiento a “todas las partes” a reducir la violencia. Con 66 muertos de bala en la calle. El gabinete de Sarkozy, salpicado de la mierda de Ben Ali hasta los tobillos y 4 M de magrebíes en Francia, se apresuró entonces a emitir un comunicado en el que apoyaban “la elección del pueblo tunecino”. También, que las personas de la familia Trabelsi que estaban alojadas en el Disneyland Paris (de Disneyland Túnez a Disneyland Paris solo hay 2 horas) “no tenían intención de quedarse en el país” y que se investigarían los haberes de su antiguo amiguete en Francia (Ben Ali cuenta con hoteles y todo tipo de inversiones en suelo francés). Hipocresía total, chaquetismo diplomático, al gobierno francés le ha importado un pito el grito de libertad de una población francófona educada en valores republicanos y cuyo modelo no es otro que Francia. Sarkozy sabe que esta crisis le puede salir muy cara. Los tunecinos lo han celebrado en toda Francia y la prensa francesa ha silenciado las acusaciones de hipocresía y connivencia con el régimen. De hecho hasta hace 4 días jamás los tunecinos hubiesen clamado contra Ben Ali en Francia, las embajadas tunecinas en el exterior funcionaban como centros de espionaje de sus poblaciones y si un tunecino no apoyaba al régimen igual le costaba unos cuantos meses renovar el pasaporte, imposibilitando viajar a cientos de personas con la complacencia de Nicolas y Carla. Que lo que ha pasado no le viene bien al gobierno francés lo vemos claro en los titulares de la prensa francesa: Le Monde: le choc aprés Ben Ali (el shock tras Ben Ali), una visión muy parcial de lo que está pasando y que en general resaltan el caos creado por la ausencia del dictador.
España, en su estilo internacional de Superlópez en el exterior, calladita y detrás de los gabachos para no hacer mucho ruido. La prensa oficial, nada de la revuelta hasta el último momento. La independiente….se me ha olvidado que ya no existe, que ahora eso es youtube. El gobierno español pretende que España no se implica, sería imparcial, Túnez es un pequeño país en el que no tenemos muchos intereses. La realidad es que España, lo mismo que Francia y el resto de la UE ha contribuido abiertamente al régimen de Ben Ali y al aplastamiento de la oposición. Hace un par de semanas el consulado español en Túnez negó el visado a varios miembros de la oposición que venían a celebrar una reunión en Madrid. Eso ni siquiera es mirar para otro lado, es poner la zancadilla al desarrollo de las libertades. Por otro lado, la Casa Árabe sigue organizando conferencias sobre “las mil y una noches” y “de Oriente a Occidente”, en vez de contribuir a la democratización del mundo árabe prestando un foro, si quiera ocasional, para la numerosa oposición demócrata que existe a lo ancho y largo del mundo árabe. Pero claro, la Casa Árabe es una institución oficial y para eso está.
Para la UE esto implica la cagada total de su política mediterránea (liderada por Francia y España), supuestamente “democratizadora” y en un momento en el que estaba a punto de otorgar a Túnez el estatuto de socio privilegiado desoyendo los llamamientos para aplicar la clausula democrática.
Para los EEUU, Ben Ali era la punta de lanza magrebí de su lucha contra el terrorismo. Tardaron en reaccionar aunque Obama llegaría más lejos que los cautelosos europeos, aplaudiendo “el coraje y la valentía del pueblo tunecino”. Valentía en hechar a su corrupto aliado curiosamete.
Esta crisis ha demostrado que el pueblo le ha dado vueltas a los mil y un intentos occidentales de “democratizar el mundo árabe”. Un caso en el que el sueño que tenían los yanquis en Irak, crear una democracia que sirviese de modelo a los vecino y crease un efecto dominó, se va a cumplir pero por designio de la propia población y siguiendo sus propias prioridades.
Es triste afirmar que somos los europeos el principal obstáculo para la democratización del mundo árabe a pesar de la retórica y de lo que piensa el ciudadano de a pie. Los tunecinos no solo han vencido a Ben Ali, han vencido a Ben Ali a pesar del apoyo francés, italiano y español, que tiene más merito. La política europea de apoyar a regímenes despóticos a cambio de apertura económica (lo que significa inversiones y pasta) y lucha contra el islamismo ha creado monstruos. Estos monstruos, al contrario de lo que nos dicen, son los principales focos de un resentimiento que se expresa a través del islamismo radical en un contexto en el que no existen libertades ni partidos políticas. No es casualidad que el que dirigió los ataques del 11 M era un tunecino, archiquemado de la policía de Ben Ali. Los regímenes déspotas árabes han apagado toda fuerza de oposición con nuestra connivencia, aprovechando para eliminar de paso los movimientos demócratas laicos que sacan los trapos sucios a relucir y podrían suponer una alternativa al régimen. Para una dictadura, toda oposición es peligrosa. En consecuencia, tras 40 años de inmovilismo político, hoy, libertad y democracia en Marruecos, Argelia o Egipto implica el ascenso del islamismo al poder. Cuanto más tarde en llegar, más radicales y antioccidentales serán estos. La única solución está en la apertura política y en integrar a los islamistas en el juego democrático, con la esperanza de moderarlos, al igual que se integra hoy a la izquierda abertzale en España. La población europea se equivoca creyendo que la mayoría de la población palestina, argelina, marroquí o egipcias es islamista. Pero si no hay más partidos, los déspotas conducen Ferraris mientras el pueblo apenas sobrevive, no hay otra opción que intentar otro modelo. En consecuencia, el apoyo a los déspotas a cambio de petróleo barato, represión a los islamistas e inversiones lleva irreversiblemente al islamismo al poder. Ya no hay vuelta atrás.
Por otra parte, no creo que la mayor parte de demócratas que ha apoyado tanto a Zapatero como a Sarkozy esté de acuerdo con la política de amiguismo y connivencia con la corrupción que se ha llevado en estos países. En nuestro sistema democrático, esto se castigaría en las urnas y tal vez por esto, sus órganos oficiales han silenciado durante largo tiempo lo que ocurre en la ribera sur del mediterráneo.
Los tunecinos han destapado el increíble reino de la corrupción y el amiguismo con compañías mayoritariamente francesas. ¿Están de acuerdo los franceses en que se reprima a 10 M de tunecinos a cambio de que Carrefour, Geant y Champion ganen un poco más? ¿están de acuerdo los españoles en que se hagan negocios y se hable de tú a tú con Teodoro Obiabng, uno de los dictadores cuya población está más aterrorizada?. No nos engañemos entonces por qué lo primero que ardieron en Túnez fueron los Carrefours, los Geants y los Champions……... No es casualidad que el mundo árabe sea la región del mundo con menos libertad.
UNA REVOLUCION POR INTERNET y ALJAZEERA
Una de las características de la revolución de Jazmin es que está siendo una revolución del siglo XXI. A nivel audiovisual la noticia no ha estado en la BBC, sino en Al Jazeera y Al Arabia, las cadenas en las que hoy se discute sobre democracia en el mundo árabe (los corresponsales de Al Jazeera no han podido entrar en Túnez durante años, siendo una de las fuentes de tensión entre Túnez y Qatar). A pesar de la férrea censura en internet (hasta el viernes 14 de enero de 2010), a través de facebook, youtube, etc circulan al minuto los videos de las masacres y de los hospitales, los anuncios de que había una ambulancia pegando tiros en la Marsa, de que había milicias del partido de Ben Ali en tal barrio, improvisados reportajes de personas que quieren contar al mundo lo que pasa…..todo está filmado y abierto al público. Como quedó abierta al público la mansión que tenía Ben Ali en Hamamet. Uno de los videos más curiosos que circulan por internet muestra a tunecinos de la calle entrando ordenadamente, como si se tratase de un museo, con mera curiosidad, en la hace tres días mansión del dictador. Todo lo contrario de la guerra de Irak, donde los periodistas estaban prohibidos, el gobierno estadounidense presentaba su versión oficial (sin sangre) y hasta que alguien no los ha filtrado a Wikileaks no hemos podido ver lo se filmó. La gente se ha movilizado en Túnez utilizando las nuevas tecnologías: videos grabados con un móvil, editados en un ordenador y enviados a youtube. Grupos internacionales de hackers bloquearon las páginas del gobierno en solidaridad con el movimiento popular y en respuesta a uno de los países más represores del internet (cuyas redes pertenecían a la familia de la mujer por cierto). Al mismo tiempo hemos asistido al triste espectáculo de la prensa escrita, que en el caso de El País o El Mundo no han informado de lo que estaba ocurriendo hasta que han sido hechos consumados. ¿Casualidad?, ¿nos enteramos ahora de lo maligno que era el régimen de Ben Ali?. Esta actitud hipócrita de los gobiernos europeos, aplaudiendo revoluciones en el Tíbet, Georgia o Sudán pero tapándolas en el Magreb es un clásico del doble rasero de la acción exterior occidental- los tunecinos adoran los valores franceses, pero saben que el gobierno francés y las empresas han defendido al tirano. Basta ya de que los valores demócratas lleguen solo hasta a nuestras fronteras. Estamos ayudando a que repriman a los que comparten nuestros valores, que valores son y deben ser universales. Si lo que ha ocurrido en Túnez (más de 70 muertos por disparos de la policía) hubiese ocurrido en China, Sudán, Corea del Norte o cualquier otro país considerado “malo”, las imágenes que circulaban en youtube hubiesen estado en todos los telediarios. La ministra de Exteriores francesa decía hace dos días que Francia no “da lecciones de democracia en Túnez”- resulta que sí las dan en Chad. Sudán, Argelia, Costa de Marfil..y un largo etcétera. Así que dejemos de llamarlo revuelta y apoyemos a los demócratas tunecinos que hoy son héroes, porque han derrotado al tirano asesino y además han destapado que cobraba de Carrefour.
Autor: JAM


LA REVOLUCION DEL JAZMIN
Es curioso que los medios de comunicación españoles sigan describiendo los eventos de Túnez, heroica revolución democrática de un pueblo oprimido, como una “revuelta popular” causada por los altos precios, que suena a algo así como a macarrada juvenil.
No señores, que no les engañen. ¿Por qué ha ocurrido lo impensable en Túnez? Estamos asistiendo a un acontecimiento histórico, la primera revolución popular que ha destituido a un déspota árabe en el periodo posterior a la II Guerra Mundial. La olla tunecina llevaba muchos años a punto de estallar. El despotismo neoliberal de la familia Trabelsi apoyada por sus amiguetes franceses estaba llegando a límites insoportables en un régimen policial en el que cualquier persona podía ser arrestada por las fuerzas del orden y violada o torturada en total impunidad. Los tunecinos han salido a la calle en masa porque estaban hasta el gorro del régimen policial y de la falta de libertad, del miedo. No ha sido por hambre, la subida de precios ha sido simplemente la gota que ha colmado el vaso, la punta del iceberg. El acuerdo entre los regímenes déspotas árabes y la población está muy claro desde las independencias: pan y paz social a cambio de dictadura (los sillones de los gobernantes árabes carecen de tefal y se pegan y se pegan). Las políticas neoliberales orquestadas por el FMI habían llevado a la retirada de subvenciones básicas y a un aumento de precios. La propia existencia de un régimen acaparador impedía el verdadero despegue económico y su correcta redistribución de los recursos. La corrupción de los Trabelsi y todos sus amiguetes robaba posibilidades a cientos de miles de jóvenes. Lo que ocurría todos los días en las calles de Túnez llevó a que un simple vendedor callejero se inmolase, pistoletazo de salida de la “rebelión”. Un país en el que hasta hace 20 días, nadie osaba nombrar a la familia Trabelsi, dueña de la economía y de la vida de los tunecinos, ha salido a la calle hasta que han huido con el rabo entre las piernas. Hace un par de meses la mujer del presidente, la peluquera Leila Trabelsi robó 2,5 M de $ a Soha Arafat, mujer del líder palestino, le quitó el pasaporte y expulsó del país, en un oscuro negoció a través del cual hundió la academia elitista Louis Pasteur y creó la suya. El sobrino de Leila, Emad Trabelsi, fue acusado de robar un yate de lujo en Francia que milagrosamente apareció repintado junto al palacio de Cartago, fue extraditado por Francia e inmediatamente puesto en libertad. Un pringao pagó con la cárcel, el teatro hay que mantenerlo, tanto en Túnez como en Marsella. Esto son tres meses, y lo han hecho durante 23 años. La gente salió a la calle. El régimen tiró a matar. La cagó, midió mal el orgullo magrebí. Las manifestaciones se hicieron masivas. Esta ha sido una revolución popular y callejera liderada por la población misma, sin islamistas ni grandes partidos complacientes con el poder. Empezaron los más desheredados, pero siguió en masa toda la población, consciente de su papel histórico y lo que estaba en juego. El Presidente huyó matando. Una revolución del siglo XXI, seguida en directo a través de facebook, youtube y AlJazeera por millones de personas, donde se pueden ver videos de la policía disparando a la multitud y de los muertos agolpándose en los hospitales. Los manifestantes corean cantos de la independencia y consignas muy claras: “ A pan y agua, pero Ben Ali no”. Una revolución de héroes, desde los médicos que salieron en masa a denunciar que los muertos eran mucho más que 23, a los abogados, a los universitarios que formaron con sus cuerpos la frase “Túnez libre”, al piloto que abandonó el avión comercial con destino a Lyon en el que se acomodaron en el último momento (minutos después de escapar el Presidente), miembros de la familia de la peluquera. Finalmente salieron a tiros del aeropuerto, en el estilo mafioso con el que han gobernado el país durante 23 años.
Los que conocemos bien Túnez sabíamos bien que esto podía pasar en cualquier momento, pero era inimaginable que la gente perdiese el miedo en un país en el que, con una población como París, tiene tantos policías como toda Francia (175.000) y alrededor de un millón de colaboradores de paisano. Esta fue la clave, la gente perdió el miedo al régimen. Esta vez los malos no eran ni los americanos ni los israelíes ni los islamistas. A los pocos minutos del último discurso del presidente, en el que prometió que no se dispararían más balas, murieron 4 personas por disparos de los temibles cuerpos policiales del Ben Ali (la última noche de revuelta en Túnez, antes de la huida, en la capital hubo 8 muertos por bala y 50 heridos). Con muertos en la calle, según avanzaba la revuelta la multitud lo vio claro: o seguimos hasta el final o la semana que viene estamos todos detenidos (una botella de cristal violentamente introducida por el ano o la violación estaban entre las torturas preferidas de los cuerpos de seguridad según Amnistía Internacional). La última aparición del presidente, un día antes de huir, rayó en lo surrealista, y por primera vez, en su desesperación habló como lo hacía Habib Burguiba, en dialecto tunecino, en la lengua de la calle: un Ben Ali nervioso, inseguro y balbuceante intentaba justificarse a sí mismo diciendo que “yo no sabía nada, me tenían engañado”, “yo no he ordenado los disparos, no soy el sol que lo controla todo, ya no habrá más”, u “os he comprendido”, anunciando algo tan rocambolesco como crear 300.000 puestos de trabajo o crear una “comisión independiente, de verdad independiente” (gran afición tienen los déspotas árabes a crear comisiones y subcomisiones) que investigase la corrupción. Un sinsentido, el corrupto investigando la corrupción. El policía poniéndose multas. El viernes 14, un día después del discurso, siguió otro anuncio en televisión anunciando el estado de emergencia en todo el país, por el cual se dispararía sobre cualquier grupo de más de 3 personas, igual que sobre cualquier persona que corriese o no se identificase. Todo Túnez salió a la calle, clases medias, profesionales liberales, chavales y chavalas, mayores. Los muertos no iban a ser en vano. Las consignas de Ben Ali abajo y Trabelsi ladrona se multiplicaron. El dictador tuvo que hacer las maletas rápido. Según las masas se concentraban en el punto clave de la represión, el temido Ministerio del Interior en la avenida Habib Burguiba, Ben Ali vio claro que o abandonaba el país o podía acabar como Ceaucescu. Ben Ali amaneció el viernes políticamente muerto y seguramente la salida fue coordinada con Paris, Washington y Libia. El ejército jugó un papel clave al ponerse del lado de la población, desobedeciendo la orden de tirar sobre el pueblo, lo que llevó a la destitución del jefe de Estado Mayor. La huida del sátrapa hizo sonreír a millones de tunecinos, árabes y amantes de las libertades y la democracia. Su avión estuvo horas en el aire pidiendo poder aterrizar en Malta, Francia y varios países del Golfo hasta que fue acogido por los “guardianes de los lugares sagrados” en Arabia Saudí. Ben Ali era un verdadero “marrón” para los déspotas árabes y sus amiguetes europeos. Con la corrupción expuesta, habiendo dado orden de disparar contra el pueblo, más de 70 muertos y detestado por su pueblo, se había convertido en un problema y una fuente de inestabilidad en cualquier país. Si hubiese aterrizado en Francia, Francia arde, en los países vecinos, lo mismo.
¿A partir de ahora qué?
La esperanza de la población es inmensa, los problemas son muchos. Puesto en contexto, Túnez saldría de 100 años de protectorado y 50 de dictadura, el camino va a ser largo. Una dictadura anula todo y vacia las instituciones. Ha sido una revolución sin líder claro, no existe un Mandela, y los grandes opositores al régimen se encuentran fuera del país. Ha caído el déspota, pero su régimen persiste y su partido, el RCD (Rassemblement Constitutionelle Democratique) intenta sobrevivir. Por una parte tenemos a la población tunecina, hoy héroe en todo el mundo árabe y no árabe, que ha sido apoyada por su ejército. Por otra parte tenemos a las milicias de Ben Ali, mayoritariamente sus cuerpos de seguridad (policía, servicios de inteligencia etc) a demás de todo el aparato de partido: Los matones que atemorizaban a la gente hasta ayer. El problema de Túnez hoy es el de todas las revoluciones: qué hacer con la vieja guardia. Si pierden todo mueren mordiendo y eso es lo que está pasando. Así, estos últimos cuatro días están siendo los de la caza de las milicias. Circulan numerosos videos por youtube en los que se muestran grupos de tunecinos armados con palos que detienen a algunos de los que sembraban el terror hasta ayer y, en vez de machacarlos a palos o a machetazos al estilo Lords Resistance Army ugandés, llaman al ejército y le saludan con vítores cuando se llevan a a los bichos malos. Las milicias de Ben Ali que lo han perdido todo solo tienen una salida lógica: montar ruido, que haya jaleo, mostrar que la estabilidad solo la podía proveer Ben Ali, e intentar así asegurar una parte del pastel a través del mantenimiento del RCD. A eso se han dedicado durante ya 4 días, a robar, disparar a ciudadanos desde ambulancias, desde el palacio presidencial, en el centro de la capital y sus barrios, a saquear comercios, a quemar edificios. Mientras las milicias de Ben Ali intentan sembrar el caos,los tunecinos se alían con los militares para poner orden. El problema es que son muchos y están preparados y armados, por lo que son capaces de desestabilizar: hay 5 veces más fuerzas policiales que soldados en el Ejército. La clave está en si el Ejército será capaz de contener la rabia de las “milicias de Ben Ali”. Durante el día de hoy, cuatro días después de la huida del presidente, hay verdaderas batallas entre el Ejército y las milicias de Ben Ali, que se quitan la máscara y demuestran lo que siempre fueron: mafiosos que se defienden a tiros. El antiguo régimen sueña con crear suficiente caos como para que haya voces que clamen por la vuelta del tirano, que está lejos de estar políticamente muerto.
Por otra parte, los dirigentes del RCD, implicados en la corrupción de Ben Ali tanto como él, hoy dirigen la transición y piden que el RCD siga existiendo (uno de cada 4 tunecinos adultos sería miembro del partido, la mayoría de estos a su pesar). Los tunecinos han ganado la primera batalla, pero la decisiva es disolver el partido en el poder RCD y todo el aparato del régimen. Son las semanas de purga de un cáncer que lo inunda todo, los capos del antiguo régimen: servicios de inteligencia, ministerio del Interior, altos cargos del partido, policías, jueces, banqueros, empresarios.
La mayoría de los tunecinos está convencido de que el RCD, partido de Ben Ali, debe ser disuelto. Pero la realidad es que hoy, tras gobernar 16 horas el primer ministro (aludiendo a la “temporalidad” de la huída de Ben Ali) le ha cedido la presidencia (como exige la constitución) al Presidente del Parlamento (apodado Fufu por los tunecinos), también parte del régimen, en nombre de un artículo de una constitución que no fue votada por el pueblo. Los peces gordos del antiguo régimen, alguno de ellos acusado de crímenes por tribunales internacionales, conducirían la “transición”…y formarían un gobierno de unidad nacional con partidos que se acomodaron al régimen. Los tunecinos piden que se celebren elecciones en un periodo de 6 o 7 meses, con tiempo para organizarse, y no los 60 días que permite la actual constitución.
¿Puede Túnez ser demócrata?
A pesar de los destrozos de la época de Ben Ali y la sociedad policial que creó, debido a su tradición laica y a la dirección marcada por el anterior dictador, Habib Burguiba, Túnez es el país del mundo árabe en el que mejor se dan los ingredientes de una democracia laica. No olvidemos que el principal grito de esta revolución ha sido “Libertad” y “Túnez libre” y que el país tiene una gran tradición de movimientos de la sociedad civil: la liga tunecina de derechos humanos (LTD) es la más antigua del continente y el sindicato UGTT, aun diezmado por Ben Ali, fue el más importante del mundo árabe y ha jugado un papel importante en las protestas. Una población bien educada, una gran clase media, y un estatus de la mujer inmensamente más avanzado que cualquier otro país de la región, sumado a una aceptación de las tesis islamistas bastante minoritaria. Existen numerosas organizaciones y partidos políticos que han luchado encarecidamente contra el régimen de Ben Ali, gente como Moncef Marzouki (ayer regresó a Túnez desde el exilio), Sihem Bensedrine, Radhia Nasraoui, Tarek Mekki o Mohamed Charfi. Pero no nos engañemos, toda dictadura lleva consigo la aniquilación de la oposición y hay un gran vacío de poder. Los dos grandes partidos políticos permitidos en Túnez, durante las elecciones (una de las mayores farsas del régimen en un país donde apenas votaban el 20% de la población, porcentaje que coincide con el de miembros del partido RCD) pedían directamente al voto a Ben Ali. Son vistos por la población como colaboradores complacientes del gobierno. Lo característico de esta revolución es que no ha sido liderada por ningún partido, ha sido la gente, los chavales, hastiados de la falta de opciones. Mohamed Bouaziz, tenía un título universitario y estaba vendiendo verduras hasta que la policía le tiró el carrito, y representa a los millones de árabes que hoy salen de las facultades sin ninguna posibilidad más que emigrar. La clave de futuro es un Túnez plural y democrático y esto significa que debe entrar en el juego político en igualdad de condiciones el partido islamista, prohibido en Túnez y cuyo líder, Rachid Ganuchi, está exiliado en Londres desde hace 20 años y ya ha anunciado que vuelve. La de los islamistas en Túnez es una situación similar a la de la integración de los comunistas en el juego político en España durante la transición. Túnez es un caso único en el mundo árabe ya que es el único país donde democracia y libertad no significa islamismo. Los tunecinos se merecen intentarlo sin intromisiones extranjeras, como claman hoy los intelectuales tunecinos. Por una parte, lagran voluntad mayoritaria de entrar en el juego democrático y disfrutar de libertades se choca con una cultura política, un aparato de partido y unas fuerzas policiales propias de Corea del Norte.
Así, el principal freno a que progrese el experimento demócrata tunecino reside en las posibilidades de reforma del aparato de partido y las milicias de Ben Ali, y en el apoyo que los regímenes árabes o incluso Francia pudiese prestar a los secuaces del tirano si persiste su rebelión (ésta es la rebelión, no la otra). A todos los regímenes árabes les gustaría mostrarle a su pueblo que el experimento tunecino fracasa y surge la inestabilidad en el país y en muchas capitales europeas se verían medias sonrisas.
¿Cuál ha sido la reacción del mundo árabe?
Para todos los árabes, hoy los tunecinos son héroes porque todos los árabes se ven reflejados en el caso tunecino. Han demostrado que otro mundo es posible, que el dictador huye disparando por la puerta de atrás si el pueblo se arma de valor, que es cuestión de horas, que solo hay que salir a la calle. Ya ha habido numerosas manifestaciones de apoyo en casi todas las capitales árabes, donde se dan exactamente los mismos ingredientes para una revuelta popular. Estos días se han inmolado chavales en Argelia, Egipto y Mauritania. En estos países ocurrirá lo de Túnez o no, pero la lección de la movilización popular está aprendida, la victoria moral está ahí.
a los dirigentes árabes, la noticia les ha causado terribles diarreas. Gaddafi ya ha salido en la televisión balbuceando que los tunecinos deberían haber esperado a 2014 para librarse de Ben Ali, que era un gran presidente y que para él sigue siendo la autoridad….Los demás países han respondido con el silencio. Están acojonados, saben que esto puede ser el primer paso de una revolución panárabe que les haga caer a todos o al menos saque a relucir la suciedad. El primer ministro argelino ya ha dicho que el caso argelino poco tiene que ver con lo de Túnez y que van a hacer una investigación de porqué los ricos son tan ricos……También han tomado otras decisiones inmediatas: bajar los precios de artículos básicos, extender ayudas gubernamentales (Argelia ha anunciado un subsidio a los universitarios en paro, Siria una ayuda para calefacción para las capas pobres), seguramente avisar a sus sobrinos ricos de que aparquen los Hummer y los Ferrari durante un tiempo y por supuesto preparar su plan B, y C y D (aterrizo en Dubai, Emiratos o Arabia Saudí. Son esos momentos en los que el dictador le pregunta al piloto por la autonomía del avión presidencial. En Libia también se apresuraron a prohibir el youtube, lección aprendida de Ben Ali (estuvo prohibido durante años, hasta el día de la huida del dictador).
Yusuf el Qardawui, influyente miembro de los Hermanos Musulmanes egipcios y ardiente muftí de moda estrella de AlJazeera se apresuró a llamar a lo que queda del régimen tunecino a deponer las armas, a decir que el primer ministro de Túnez tenía varios asesinatos a sus espaldas y que apoyaba la libre elección del pueblo tunecino, para más nerviosismo de los regímenes árabes, que ven como los islamistas exigen también su participación en el juego político.
¿y la reacción de los europeos?
La revolución de jazmín tunecina ha destapado la caja de los horrores en la que se había convertido Túnez, en total connivencia con Europa pero principalmente con Francia. Se presenta ahora como una sorpresa lo que era una verdad a los 4 vientos, lo que llevaban denunciando durante dos décadas asociaciones como Amnisía InternacionaI, Reporter Sans Frontieres, Transparency International y numerosos grupos defensores de la libertad en Túnez; que bajo la supuesta “estabilidad” de Túnez se escondía un oscuro sistema corrupto y torturador. Nunca se hubiese mantenido el dictador en el poder tanto tiempo sin el decisivo apoyo de Francia y la UE, que veían en Túnez el alumno aventajado del proceso de Barcelona, del FMI, del foro de Davos, el aniquilador de islamistas, el amiguete de los inversores, el país de los buenos datos macroeconómicos (otro alumno aventajado del FMI, un caso similar al de Argentina e Irlanda). Se ha destapado la verdad de la Mafia tunecina que se retroalimenta en las dos orillas. La familia Trabelsi, aparte de las actividades puramente mafiosas, controlaba todos los sectores de la economía, en connivencia absoluta con grandes personalidades y empresarios franceses. 12.500 empresas francesas en Francia. Carrefour, Geant, Champion, todas colaboraron en la corrupción del régimen Ben Ali-Trabelsi y entregaban su mordida al régimen amigo. Túnez amigo de las grandes mariconas (todo mi respeto a la opción sexual de la gente): El Ministro de Cultura francés (Frederic Miterrand) y Bertrand Delanoe, alcalde de París, ambos con lujosas mansiones en Túnez y jugosas fiestas con jóvenes mancebos, empresarios invitados al más puro lujo, el regalo de una mansión por parte de Ben Ali al Embajador francés en Túnez……Europa simplemente se escudaba en la buena marcha de los datos macroeconómicos y el resto prefería no verlo y si podía lo tapaba. Ben Ali, al ser el gran aliado enemigo del “islamismo” post 11-S, tenía carta blanca para aniquilar cualquier forma de oposición. Un títere que lleva a cabo politicas neoliberales que permite a las empresas francesas hacer negocios. Un chollo. Un dictador controlable que siempre te debe favores es inmensamente más fácil para hacer negocios que…cualquier otro sistema. El chollo ha explotado, y la mierda llega lejos. La respuesta francesa y española: apoyo al régimen hasta el último momento. Pocas horas antes de que saliese Ben Ali por la puerta de atrás del palacio con su sequito la ministra de Exteriores francesa ofrecía “ayuda técnica antidisturbios” al gobierno de Ben Ali. Unas horas antes hacían un llamamiento a “todas las partes” a reducir la violencia. Con 66 muertos de bala en la calle. El gabinete de Sarkozy, salpicado de la mierda de Ben Ali hasta los tobillos y 4 M de magrebíes en Francia, se apresuró entonces a emitir un comunicado en el que apoyaban “la elección del pueblo tunecino”. También, que las personas de la familia Trabelsi que estaban alojadas en el Disneyland Paris (de Disneyland Túnez a Disneyland Paris solo hay 2 horas) “no tenían intención de quedarse en el país” y que se investigarían los haberes de su antiguo amiguete en Francia (Ben Ali cuenta con hoteles y todo tipo de inversiones en suelo francés). Hipocresía total, chaquetismo diplomático, al gobierno francés le ha importado un pito el grito de libertad de una población francófona educada en valores republicanos y cuyo modelo no es otro que Francia. Sarkozy sabe que esta crisis le puede salir muy cara. Los tunecinos lo han celebrado en toda Francia y la prensa francesa ha silenciado las acusaciones de hipocresía y connivencia con el régimen. De hecho hasta hace 4 días jamás los tunecinos hubiesen clamado contra Ben Ali en Francia, las embajadas tunecinas en el exterior funcionaban como centros de espionaje de sus poblaciones y si un tunecino no apoyaba al régimen igual le costaba unos cuantos meses renovar el pasaporte, imposibilitando viajar a cientos de personas con la complacencia de Nicolas y Carla. Que lo que ha pasado no le viene bien al gobierno francés lo vemos claro en los titulares de la prensa francesa: Le Monde: le choc aprés Ben Ali (el shock tras Ben Ali), una visión muy parcial de lo que está pasando y que en general resaltan el caos creado por la ausencia del dictador.
España, en su estilo internacional de Superlópez en el exterior, calladita y detrás de los gabachos para no hacer mucho ruido. La prensa oficial, nada de la revuelta hasta el último momento. La independiente….se me ha olvidado que ya no existe, que ahora eso es youtube. El gobierno español pretende que España no se implica, sería imparcial, Túnez es un pequeño país en el que no tenemos muchos intereses. La realidad es que España, lo mismo que Francia y el resto de la UE ha contribuido abiertamente al régimen de Ben Ali y al aplastamiento de la oposición. Hace un par de semanas el consulado español en Túnez negó el visado a varios miembros de la oposición que venían a celebrar una reunión en Madrid. Eso ni siquiera es mirar para otro lado, es poner la zancadilla al desarrollo de las libertades. Por otro lado, la Casa Árabe sigue organizando conferencias sobre “las mil y una noches” y “de Oriente a Occidente”, en vez de contribuir a la democratización del mundo árabe prestando un foro, si quiera ocasional, para la numerosa oposición demócrata que existe a lo ancho y largo del mundo árabe. Pero claro, la Casa Árabe es una institución oficial y para eso está.
Para la UE esto implica la cagada total de su política mediterránea (liderada por Francia y España), supuestamente “democratizadora” y en un momento en el que estaba a punto de otorgar a Túnez el estatuto de socio privilegiado desoyendo los llamamientos para aplicar la clausula democrática.
Para los EEUU, Ben Ali era la punta de lanza magrebí de su lucha contra el terrorismo. Tardaron en reaccionar aunque Obama llegaría más lejos que los cautelosos europeos, aplaudiendo “el coraje y la valentía del pueblo tunecino”. Valentía en hechar a su corrupto aliado curiosamete.
Esta crisis ha demostrado que el pueblo le ha dado vueltas a los mil y un intentos occidentales de “democratizar el mundo árabe”. Un caso en el que el sueño que tenían los yanquis en Irak, crear una democracia que sirviese de modelo a los vecino y crease un efecto dominó, se va a cumplir pero por designio de la propia población y siguiendo sus propias prioridades.
Es triste afirmar que somos los europeos el principal obstáculo para la democratización del mundo árabe a pesar de la retórica y de lo que piensa el ciudadano de a pie. Los tunecinos no solo han vencido a Ben Ali, han vencido a Ben Ali a pesar del apoyo francés, italiano y español, que tiene más merito. La política europea de apoyar a regímenes despóticos a cambio de apertura económica (lo que significa inversiones y pasta) y lucha contra el islamismo ha creado monstruos. Estos monstruos, al contrario de lo que nos dicen, son los principales focos de un resentimiento que se expresa a través del islamismo radical en un contexto en el que no existen libertades ni partidos políticas. No es casualidad que el que dirigió los ataques del 11 M era un tunecino, archiquemado de la policía de Ben Ali. Los regímenes déspotas árabes han apagado toda fuerza de oposición con nuestra connivencia, aprovechando para eliminar de paso los movimientos demócratas laicos que sacan los trapos sucios a relucir y podrían suponer una alternativa al régimen. Para una dictadura, toda oposición es peligrosa. En consecuencia, tras 40 años de inmovilismo político, hoy, libertad y democracia en Marruecos, Argelia o Egipto implica el ascenso del islamismo al poder. Cuanto más tarde en llegar, más radicales y antioccidentales serán estos. La única solución está en la apertura política y en integrar a los islamistas en el juego democrático, con la esperanza de moderarlos, al igual que se integra hoy a la izquierda abertzale en España. La población europea se equivoca creyendo que la mayoría de la población palestina, argelina, marroquí o egipcias es islamista. Pero si no hay más partidos, los déspotas conducen Ferraris mientras el pueblo apenas sobrevive, no hay otra opción que intentar otro modelo. En consecuencia, el apoyo a los déspotas a cambio de petróleo barato, represión a los islamistas e inversiones lleva irreversiblemente al islamismo al poder. Ya no hay vuelta atrás.
Por otra parte, no creo que la mayor parte de demócratas que ha apoyado tanto a Zapatero como a Sarkozy esté de acuerdo con la política de amiguismo y connivencia con la corrupción que se ha llevado en estos países. En nuestro sistema democrático, esto se castigaría en las urnas y tal vez por esto, sus órganos oficiales han silenciado durante largo tiempo lo que ocurre en la ribera sur del mediterráneo.
Los tunecinos han destapado el increíble reino de la corrupción y el amiguismo con compañías mayoritariamente francesas. ¿Están de acuerdo los franceses en que se reprima a 10 M de tunecinos a cambio de que Carrefour, Geant y Champion ganen un poco más? ¿están de acuerdo los españoles en que se hagan negocios y se hable de tú a tú con Teodoro Obiabng, uno de los dictadores cuya población está más aterrorizada?. No nos engañemos entonces por qué lo primero que ardieron en Túnez fueron los Carrefours, los Geants y los Champions……... No es casualidad que el mundo árabe sea la región del mundo con menos libertad.
UNA REVOLUCION POR INTERNET y ALJAZEERA
Una de las características de la revolución de Jazmin es que está siendo una revolución del siglo XXI. A nivel audiovisual la noticia no ha estado en la BBC, sino en Al Jazeera y Al Arabia, las cadenas en las que hoy se discute sobre democracia en el mundo árabe (los corresponsales de Al Jazeera no han podido entrar en Túnez durante años, siendo una de las fuentes de tensión entre Túnez y Qatar). A pesar de la férrea censura en internet (hasta el viernes 14 de enero de 2010), a través de facebook, youtube, etc circulan al minuto los videos de las masacres y de los hospitales, los anuncios de que había una ambulancia pegando tiros en la Marsa, de que había milicias del partido de Ben Ali en tal barrio, improvisados reportajes de personas que quieren contar al mundo lo que pasa…..todo está filmado y abierto al público. Como quedó abierta al público la mansión que tenía Ben Ali en Hamamet. Uno de los videos más curiosos que circulan por internet muestra a tunecinos de la calle entrando ordenadamente, como si se tratase de un museo, con mera curiosidad, en la hace tres días mansión del dictador. Todo lo contrario de la guerra de Irak, donde los periodistas estaban prohibidos, el gobierno estadounidense presentaba su versión oficial (sin sangre) y hasta que alguien no los ha filtrado a Wikileaks no hemos podido ver lo se filmó. La gente se ha movilizado en Túnez utilizando las nuevas tecnologías: videos grabados con un móvil, editados en un ordenador y enviados a youtube. Grupos internacionales de hackers bloquearon las páginas del gobierno en solidaridad con el movimiento popular y en respuesta a uno de los países más represores del internet (cuyas redes pertenecían a la familia de la mujer por cierto). Al mismo tiempo hemos asistido al triste espectáculo de la prensa escrita, que en el caso de El País o El Mundo no han informado de lo que estaba ocurriendo hasta que han sido hechos consumados. ¿Casualidad?, ¿nos enteramos ahora de lo maligno que era el régimen de Ben Ali?. Esta actitud hipócrita de los gobiernos europeos, aplaudiendo revoluciones en el Tíbet, Georgia o Sudán pero tapándolas en el Magreb es un clásico del doble rasero de la acción exterior occidental- los tunecinos adoran los valores franceses, pero saben que el gobierno francés y las empresas han defendido al tirano. Basta ya de que los valores demócratas lleguen solo hasta a nuestras fronteras. Estamos ayudando a que repriman a los que comparten nuestros valores, que valores son y deben ser universales. Si lo que ha ocurrido en Túnez (más de 70 muertos por disparos de la policía) hubiese ocurrido en China, Sudán, Corea del Norte o cualquier otro país considerado “malo”, las imágenes que circulaban en youtube hubiesen estado en todos los telediarios. La ministra de Exteriores francesa decía hace dos días que Francia no “da lecciones de democracia en Túnez”- resulta que sí las dan en Chad. Sudán, Argelia, Costa de Marfil..y un largo etcétera. Así que dejemos de llamarlo revuelta y apoyemos a los demócratas tunecinos que hoy son héroes, porque han derrotado al tirano asesino y además han destapado que cobraba de Carrefour.
Autor: JAM


LA REVOLUCION DEL JAZMIN
Es curioso que los medios de comunicación españoles sigan describiendo los eventos de Túnez, heroica revolución democrática de un pueblo oprimido, como una “revuelta popular” causada por los altos precios, que suena a algo así como a macarrada juvenil.
No señores, que no les engañen. ¿Por qué ha ocurrido lo impensable en Túnez? Estamos asistiendo a un acontecimiento histórico, la primera revolución popular que ha destituido a un déspota árabe en el periodo posterior a la II Guerra Mundial. La olla tunecina llevaba muchos años a punto de estallar. El despotismo neoliberal de la familia Trabelsi apoyada por sus amiguetes franceses estaba llegando a límites insoportables en un régimen policial en el que cualquier persona podía ser arrestada por las fuerzas del orden y violada o torturada en total impunidad. Los tunecinos han salido a la calle en masa porque estaban hasta el gorro del régimen policial y de la falta de libertad, del miedo. No ha sido por hambre, la subida de precios ha sido simplemente la gota que ha colmado el vaso, la punta del iceberg. El acuerdo entre los regímenes déspotas árabes y la población está muy claro desde las independencias: pan y paz social a cambio de dictadura (los sillones de los gobernantes árabes carecen de tefal y se pegan y se pegan). Las políticas neoliberales orquestadas por el FMI habían llevado a la retirada de subvenciones básicas y a un aumento de precios. La propia existencia de un régimen acaparador impedía el verdadero despegue económico y su correcta redistribución de los recursos. La corrupción de los Trabelsi y todos sus amiguetes robaba posibilidades a cientos de miles de jóvenes. Lo que ocurría todos los días en las calles de Túnez llevó a que un simple vendedor callejero se inmolase, pistoletazo de salida de la “rebelión”. Un país en el que hasta hace 20 días, nadie osaba nombrar a la familia Trabelsi, dueña de la economía y de la vida de los tunecinos, ha salido a la calle hasta que han huido con el rabo entre las piernas. Hace un par de meses la mujer del presidente, la peluquera Leila Trabelsi robó 2,5 M de $ a Soha Arafat, mujer del líder palestino, le quitó el pasaporte y expulsó del país, en un oscuro negoció a través del cual hundió la academia elitista Louis Pasteur y creó la suya. El sobrino de Leila, Emad Trabelsi, fue acusado de robar un yate de lujo en Francia que milagrosamente apareció repintado junto al palacio de Cartago, fue extraditado por Francia e inmediatamente puesto en libertad. Un pringao pagó con la cárcel, el teatro hay que mantenerlo, tanto en Túnez como en Marsella. Esto son tres meses, y lo han hecho durante 23 años. La gente salió a la calle. El régimen tiró a matar. La cagó, midió mal el orgullo magrebí. Las manifestaciones se hicieron masivas. Esta ha sido una revolución popular y callejera liderada por la población misma, sin islamistas ni grandes partidos complacientes con el poder. Empezaron los más desheredados, pero siguió en masa toda la población, consciente de su papel histórico y lo que estaba en juego. El Presidente huyó matando. Una revolución del siglo XXI, seguida en directo a través de facebook, youtube y AlJazeera por millones de personas, donde se pueden ver videos de la policía disparando a la multitud y de los muertos agolpándose en los hospitales. Los manifestantes corean cantos de la independencia y consignas muy claras: “ A pan y agua, pero Ben Ali no”. Una revolución de héroes, desde los médicos que salieron en masa a denunciar que los muertos eran mucho más que 23, a los abogados, a los universitarios que formaron con sus cuerpos la frase “Túnez libre”, al piloto que abandonó el avión comercial con destino a Lyon en el que se acomodaron en el último momento (minutos después de escapar el Presidente), miembros de la familia de la peluquera. Finalmente salieron a tiros del aeropuerto, en el estilo mafioso con el que han gobernado el país durante 23 años.
Los que conocemos bien Túnez sabíamos bien que esto podía pasar en cualquier momento, pero era inimaginable que la gente perdiese el miedo en un país en el que, con una población como París, tiene tantos policías como toda Francia (175.000) y alrededor de un millón de colaboradores de paisano. Esta fue la clave, la gente perdió el miedo al régimen. Esta vez los malos no eran ni los americanos ni los israelíes ni los islamistas. A los pocos minutos del último discurso del presidente, en el que prometió que no se dispararían más balas, murieron 4 personas por disparos de los temibles cuerpos policiales del Ben Ali (la última noche de revuelta en Túnez, antes de la huida, en la capital hubo 8 muertos por bala y 50 heridos). Con muertos en la calle, según avanzaba la revuelta la multitud lo vio claro: o seguimos hasta el final o la semana que viene estamos todos detenidos (una botella de cristal violentamente introducida por el ano o la violación estaban entre las torturas preferidas de los cuerpos de seguridad según Amnistía Internacional). La última aparición del presidente, un día antes de huir, rayó en lo surrealista, y por primera vez, en su desesperación habló como lo hacía Habib Burguiba, en dialecto tunecino, en la lengua de la calle: un Ben Ali nervioso, inseguro y balbuceante intentaba justificarse a sí mismo diciendo que “yo no sabía nada, me tenían engañado”, “yo no he ordenado los disparos, no soy el sol que lo controla todo, ya no habrá más”, u “os he comprendido”, anunciando algo tan rocambolesco como crear 300.000 puestos de trabajo o crear una “comisión independiente, de verdad independiente” (gran afición tienen los déspotas árabes a crear comisiones y subcomisiones) que investigase la corrupción. Un sinsentido, el corrupto investigando la corrupción. El policía poniéndose multas. El viernes 14, un día después del discurso, siguió otro anuncio en televisión anunciando el estado de emergencia en todo el país, por el cual se dispararía sobre cualquier grupo de más de 3 personas, igual que sobre cualquier persona que corriese o no se identificase. Todo Túnez salió a la calle, clases medias, profesionales liberales, chavales y chavalas, mayores. Los muertos no iban a ser en vano. Las consignas de Ben Ali abajo y Trabelsi ladrona se multiplicaron. El dictador tuvo que hacer las maletas rápido. Según las masas se concentraban en el punto clave de la represión, el temido Ministerio del Interior en la avenida Habib Burguiba, Ben Ali vio claro que o abandonaba el país o podía acabar como Ceaucescu. Ben Ali amaneció el viernes políticamente muerto y seguramente la salida fue coordinada con Paris, Washington y Libia. El ejército jugó un papel clave al ponerse del lado de la población, desobedeciendo la orden de tirar sobre el pueblo, lo que llevó a la destitución del jefe de Estado Mayor. La huida del sátrapa hizo sonreír a millones de tunecinos, árabes y amantes de las libertades y la democracia. Su avión estuvo horas en el aire pidiendo poder aterrizar en Malta, Francia y varios países del Golfo hasta que fue acogido por los “guardianes de los lugares sagrados” en Arabia Saudí. Ben Ali era un verdadero “marrón” para los déspotas árabes y sus amiguetes europeos. Con la corrupción expuesta, habiendo dado orden de disparar contra el pueblo, más de 70 muertos y detestado por su pueblo, se había convertido en un problema y una fuente de inestabilidad en cualquier país. Si hubiese aterrizado en Francia, Francia arde, en los países vecinos, lo mismo.
¿A partir de ahora qué?
La esperanza de la población es inmensa, los problemas son muchos. Puesto en contexto, Túnez saldría de 100 años de protectorado y 50 de dictadura, el camino va a ser largo. Una dictadura anula todo y vacia las instituciones. Ha sido una revolución sin líder claro, no existe un Mandela, y los grandes opositores al régimen se encuentran fuera del país. Ha caído el déspota, pero su régimen persiste y su partido, el RCD (Rassemblement Constitutionelle Democratique) intenta sobrevivir. Por una parte tenemos a la población tunecina, hoy héroe en todo el mundo árabe y no árabe, que ha sido apoyada por su ejército. Por otra parte tenemos a las milicias de Ben Ali, mayoritariamente sus cuerpos de seguridad (policía, servicios de inteligencia etc) a demás de todo el aparato de partido: Los matones que atemorizaban a la gente hasta ayer. El problema de Túnez hoy es el de todas las revoluciones: qué hacer con la vieja guardia. Si pierden todo mueren mordiendo y eso es lo que está pasando. Así, estos últimos cuatro días están siendo los de la caza de las milicias. Circulan numerosos videos por youtube en los que se muestran grupos de tunecinos armados con palos que detienen a algunos de los que sembraban el terror hasta ayer y, en vez de machacarlos a palos o a machetazos al estilo Lords Resistance Army ugandés, llaman al ejército y le saludan con vítores cuando se llevan a a los bichos malos. Las milicias de Ben Ali que lo han perdido todo solo tienen una salida lógica: montar ruido, que haya jaleo, mostrar que la estabilidad solo la podía proveer Ben Ali, e intentar así asegurar una parte del pastel a través del mantenimiento del RCD. A eso se han dedicado durante ya 4 días, a robar, disparar a ciudadanos desde ambulancias, desde el palacio presidencial, en el centro de la capital y sus barrios, a saquear comercios, a quemar edificios. Mientras las milicias de Ben Ali intentan sembrar el caos,los tunecinos se alían con los militares para poner orden. El problema es que son muchos y están preparados y armados, por lo que son capaces de desestabilizar: hay 5 veces más fuerzas policiales que soldados en el Ejército. La clave está en si el Ejército será capaz de contener la rabia de las “milicias de Ben Ali”. Durante el día de hoy, cuatro días después de la huida del presidente, hay verdaderas batallas entre el Ejército y las milicias de Ben Ali, que se quitan la máscara y demuestran lo que siempre fueron: mafiosos que se defienden a tiros. El antiguo régimen sueña con crear suficiente caos como para que haya voces que clamen por la vuelta del tirano, que está lejos de estar políticamente muerto.
Por otra parte, los dirigentes del RCD, implicados en la corrupción de Ben Ali tanto como él, hoy dirigen la transición y piden que el RCD siga existiendo (uno de cada 4 tunecinos adultos sería miembro del partido, la mayoría de estos a su pesar). Los tunecinos han ganado la primera batalla, pero la decisiva es disolver el partido en el poder RCD y todo el aparato del régimen. Son las semanas de purga de un cáncer que lo inunda todo, los capos del antiguo régimen: servicios de inteligencia, ministerio del Interior, altos cargos del partido, policías, jueces, banqueros, empresarios.
La mayoría de los tunecinos está convencido de que el RCD, partido de Ben Ali, debe ser disuelto. Pero la realidad es que hoy, tras gobernar 16 horas el primer ministro (aludiendo a la “temporalidad” de la huída de Ben Ali) le ha cedido la presidencia (como exige la constitución) al Presidente del Parlamento (apodado Fufu por los tunecinos), también parte del régimen, en nombre de un artículo de una constitución que no fue votada por el pueblo. Los peces gordos del antiguo régimen, alguno de ellos acusado de crímenes por tribunales internacionales, conducirían la “transición”…y formarían un gobierno de unidad nacional con partidos que se acomodaron al régimen. Los tunecinos piden que se celebren elecciones en un periodo de 6 o 7 meses, con tiempo para organizarse, y no los 60 días que permite la actual constitución.
¿Puede Túnez ser demócrata?
A pesar de los destrozos de la época de Ben Ali y la sociedad policial que creó, debido a su tradición laica y a la dirección marcada por el anterior dictador, Habib Burguiba, Túnez es el país del mundo árabe en el que mejor se dan los ingredientes de una democracia laica. No olvidemos que el principal grito de esta revolución ha sido “Libertad” y “Túnez libre” y que el país tiene una gran tradición de movimientos de la sociedad civil: la liga tunecina de derechos humanos (LTD) es la más antigua del continente y el sindicato UGTT, aun diezmado por Ben Ali, fue el más importante del mundo árabe y ha jugado un papel importante en las protestas. Una población bien educada, una gran clase media, y un estatus de la mujer inmensamente más avanzado que cualquier otro país de la región, sumado a una aceptación de las tesis islamistas bastante minoritaria. Existen numerosas organizaciones y partidos políticos que han luchado encarecidamente contra el régimen de Ben Ali, gente como Moncef Marzouki (ayer regresó a Túnez desde el exilio), Sihem Bensedrine, Radhia Nasraoui, Tarek Mekki o Mohamed Charfi. Pero no nos engañemos, toda dictadura lleva consigo la aniquilación de la oposición y hay un gran vacío de poder. Los dos grandes partidos políticos permitidos en Túnez, durante las elecciones (una de las mayores farsas del régimen en un país donde apenas votaban el 20% de la población, porcentaje que coincide con el de miembros del partido RCD) pedían directamente al voto a Ben Ali. Son vistos por la población como colaboradores complacientes del gobierno. Lo característico de esta revolución es que no ha sido liderada por ningún partido, ha sido la gente, los chavales, hastiados de la falta de opciones. Mohamed Bouaziz, tenía un título universitario y estaba vendiendo verduras hasta que la policía le tiró el carrito, y representa a los millones de árabes que hoy salen de las facultades sin ninguna posibilidad más que emigrar. La clave de futuro es un Túnez plural y democrático y esto significa que debe entrar en el juego político en igualdad de condiciones el partido islamista, prohibido en Túnez y cuyo líder, Rachid Ganuchi, está exiliado en Londres desde hace 20 años y ya ha anunciado que vuelve. La de los islamistas en Túnez es una situación similar a la de la integración de los comunistas en el juego político en España durante la transición. Túnez es un caso único en el mundo árabe ya que es el único país donde democracia y libertad no significa islamismo. Los tunecinos se merecen intentarlo sin intromisiones extranjeras, como claman hoy los intelectuales tunecinos. Por una parte, lagran voluntad mayoritaria de entrar en el juego democrático y disfrutar de libertades se choca con una cultura política, un aparato de partido y unas fuerzas policiales propias de Corea del Norte.
Así, el principal freno a que progrese el experimento demócrata tunecino reside en las posibilidades de reforma del aparato de partido y las milicias de Ben Ali, y en el apoyo que los regímenes árabes o incluso Francia pudiese prestar a los secuaces del tirano si persiste su rebelión (ésta es la rebelión, no la otra). A todos los regímenes árabes les gustaría mostrarle a su pueblo que el experimento tunecino fracasa y surge la inestabilidad en el país y en muchas capitales europeas se verían medias sonrisas.
¿Cuál ha sido la reacción del mundo árabe?
Para todos los árabes, hoy los tunecinos son héroes porque todos los árabes se ven reflejados en el caso tunecino. Han demostrado que otro mundo es posible, que el dictador huye disparando por la puerta de atrás si el pueblo se arma de valor, que es cuestión de horas, que solo hay que salir a la calle. Ya ha habido numerosas manifestaciones de apoyo en casi todas las capitales árabes, donde se dan exactamente los mismos ingredientes para una revuelta popular. Estos días se han inmolado chavales en Argelia, Egipto y Mauritania. En estos países ocurrirá lo de Túnez o no, pero la lección de la movilización popular está aprendida, la victoria moral está ahí.
a los dirigentes árabes, la noticia les ha causado terribles diarreas. Gaddafi ya ha salido en la televisión balbuceando que los tunecinos deberían haber esperado a 2014 para librarse de Ben Ali, que era un gran presidente y que para él sigue siendo la autoridad….Los demás países han respondido con el silencio. Están acojonados, saben que esto puede ser el primer paso de una revolución panárabe que les haga caer a todos o al menos saque a relucir la suciedad. El primer ministro argelino ya ha dicho que el caso argelino poco tiene que ver con lo de Túnez y que van a hacer una investigación de porqué los ricos son tan ricos……También han tomado otras decisiones inmediatas: bajar los precios de artículos básicos, extender ayudas gubernamentales (Argelia ha anunciado un subsidio a los universitarios en paro, Siria una ayuda para calefacción para las capas pobres), seguramente avisar a sus sobrinos ricos de que aparquen los Hummer y los Ferrari durante un tiempo y por supuesto preparar su plan B, y C y D (aterrizo en Dubai, Emiratos o Arabia Saudí. Son esos momentos en los que el dictador le pregunta al piloto por la autonomía del avión presidencial. En Libia también se apresuraron a prohibir el youtube, lección aprendida de Ben Ali (estuvo prohibido durante años, hasta el día de la huida del dictador).
Yusuf el Qardawui, influyente miembro de los Hermanos Musulmanes egipcios y ardiente muftí de moda estrella de AlJazeera se apresuró a llamar a lo que queda del régimen tunecino a deponer las armas, a decir que el primer ministro de Túnez tenía varios asesinatos a sus espaldas y que apoyaba la libre elección del pueblo tunecino, para más nerviosismo de los regímenes árabes, que ven como los islamistas exigen también su participación en el juego político.
¿y la reacción de los europeos?
La revolución de jazmín tunecina ha destapado la caja de los horrores en la que se había convertido Túnez, en total connivencia con Europa pero principalmente con Francia. Se presenta ahora como una sorpresa lo que era una verdad a los 4 vientos, lo que llevaban denunciando durante dos décadas asociaciones como Amnisía InternacionaI, Reporter Sans Frontieres, Transparency International y numerosos grupos defensores de la libertad en Túnez; que bajo la supuesta “estabilidad” de Túnez se escondía un oscuro sistema corrupto y torturador. Nunca se hubiese mantenido el dictador en el poder tanto tiempo sin el decisivo apoyo de Francia y la UE, que veían en Túnez el alumno aventajado del proceso de Barcelona, del FMI, del foro de Davos, el aniquilador de islamistas, el amiguete de los inversores, el país de los buenos datos macroeconómicos (otro alumno aventajado del FMI, un caso similar al de Argentina e Irlanda). Se ha destapado la verdad de la Mafia tunecina que se retroalimenta en las dos orillas. La familia Trabelsi, aparte de las actividades puramente mafiosas, controlaba todos los sectores de la economía, en connivencia absoluta con grandes personalidades y empresarios franceses. 12.500 empresas francesas en Francia. Carrefour, Geant, Champion, todas colaboraron en la corrupción del régimen Ben Ali-Trabelsi y entregaban su mordida al régimen amigo. Túnez amigo de las grandes mariconas (todo mi respeto a la opción sexual de la gente): El Ministro de Cultura francés (Frederic Miterrand) y Bertrand Delanoe, alcalde de París, ambos con lujosas mansiones en Túnez y jugosas fiestas con jóvenes mancebos, empresarios invitados al más puro lujo, el regalo de una mansión por parte de Ben Ali al Embajador francés en Túnez……Europa simplemente se escudaba en la buena marcha de los datos macroeconómicos y el resto prefería no verlo y si podía lo tapaba. Ben Ali, al ser el gran aliado enemigo del “islamismo” post 11-S, tenía carta blanca para aniquilar cualquier forma de oposición. Un títere que lleva a cabo politicas neoliberales que permite a las empresas francesas hacer negocios. Un chollo. Un dictador controlable que siempre te debe favores es inmensamente más fácil para hacer negocios que…cualquier otro sistema. El chollo ha explotado, y la mierda llega lejos. La respuesta francesa y española: apoyo al régimen hasta el último momento. Pocas horas antes de que saliese Ben Ali por la puerta de atrás del palacio con su sequito la ministra de Exteriores francesa ofrecía “ayuda técnica antidisturbios” al gobierno de Ben Ali. Unas horas antes hacían un llamamiento a “todas las partes” a reducir la violencia. Con 66 muertos de bala en la calle. El gabinete de Sarkozy, salpicado de la mierda de Ben Ali hasta los tobillos y 4 M de magrebíes en Francia, se apresuró entonces a emitir un comunicado en el que apoyaban “la elección del pueblo tunecino”. También, que las personas de la familia Trabelsi que estaban alojadas en el Disneyland Paris (de Disneyland Túnez a Disneyland Paris solo hay 2 horas) “no tenían intención de quedarse en el país” y que se investigarían los haberes de su antiguo amiguete en Francia (Ben Ali cuenta con hoteles y todo tipo de inversiones en suelo francés). Hipocresía total, chaquetismo diplomático, al gobierno francés le ha importado un pito el grito de libertad de una población francófona educada en valores republicanos y cuyo modelo no es otro que Francia. Sarkozy sabe que esta crisis le puede salir muy cara. Los tunecinos lo han celebrado en toda Francia y la prensa francesa ha silenciado las acusaciones de hipocresía y connivencia con el régimen. De hecho hasta hace 4 días jamás los tunecinos hubiesen clamado contra Ben Ali en Francia, las embajadas tunecinas en el exterior funcionaban como centros de espionaje de sus poblaciones y si un tunecino no apoyaba al régimen igual le costaba unos cuantos meses renovar el pasaporte, imposibilitando viajar a cientos de personas con la complacencia de Nicolas y Carla. Que lo que ha pasado no le viene bien al gobierno francés lo vemos claro en los titulares de la prensa francesa: Le Monde: le choc aprés Ben Ali (el shock tras Ben Ali), una visión muy parcial de lo que está pasando y que en general resaltan el caos creado por la ausencia del dictador.
España, en su estilo internacional de Superlópez en el exterior, calladita y detrás de los gabachos para no hacer mucho ruido. La prensa oficial, nada de la revuelta hasta el último momento. La independiente….se me ha olvidado que ya no existe, que ahora eso es youtube. El gobierno español pretende que España no se implica, sería imparcial, Túnez es un pequeño país en el que no tenemos muchos intereses. La realidad es que España, lo mismo que Francia y el resto de la UE ha contribuido abiertamente al régimen de Ben Ali y al aplastamiento de la oposición. Hace un par de semanas el consulado español en Túnez negó el visado a varios miembros de la oposición que venían a celebrar una reunión en Madrid. Eso ni siquiera es mirar para otro lado, es poner la zancadilla al desarrollo de las libertades. Por otro lado, la Casa Árabe sigue organizando conferencias sobre “las mil y una noches” y “de Oriente a Occidente”, en vez de contribuir a la democratización del mundo árabe prestando un foro, si quiera ocasional, para la numerosa oposición demócrata que existe a lo ancho y largo del mundo árabe. Pero claro, la Casa Árabe es una institución oficial y para eso está.
Para la UE esto implica la cagada total de su política mediterránea (liderada por Francia y España), supuestamente “democratizadora” y en un momento en el que estaba a punto de otorgar a Túnez el estatuto de socio privilegiado desoyendo los llamamientos para aplicar la clausula democrática.
Para los EEUU, Ben Ali era la punta de lanza magrebí de su lucha contra el terrorismo. Tardaron en reaccionar aunque Obama llegaría más lejos que los cautelosos europeos, aplaudiendo “el coraje y la valentía del pueblo tunecino”. Valentía en hechar a su corrupto aliado curiosamete.
Esta crisis ha demostrado que el pueblo le ha dado vueltas a los mil y un intentos occidentales de “democratizar el mundo árabe”. Un caso en el que el sueño que tenían los yanquis en Irak, crear una democracia que sirviese de modelo a los vecino y crease un efecto dominó, se va a cumplir pero por designio de la propia población y siguiendo sus propias prioridades.
Es triste afirmar que somos los europeos el principal obstáculo para la democratización del mundo árabe a pesar de la retórica y de lo que piensa el ciudadano de a pie. Los tunecinos no solo han vencido a Ben Ali, han vencido a Ben Ali a pesar del apoyo francés, italiano y español, que tiene más merito. La política europea de apoyar a regímenes despóticos a cambio de apertura económica (lo que significa inversiones y pasta) y lucha contra el islamismo ha creado monstruos. Estos monstruos, al contrario de lo que nos dicen, son los principales focos de un resentimiento que se expresa a través del islamismo radical en un contexto en el que no existen libertades ni partidos políticas. No es casualidad que el que dirigió los ataques del 11 M era un tunecino, archiquemado de la policía de Ben Ali. Los regímenes déspotas árabes han apagado toda fuerza de oposición con nuestra connivencia, aprovechando para eliminar de paso los movimientos demócratas laicos que sacan los trapos sucios a relucir y podrían suponer una alternativa al régimen. Para una dictadura, toda oposición es peligrosa. En consecuencia, tras 40 años de inmovilismo político, hoy, libertad y democracia en Marruecos, Argelia o Egipto implica el ascenso del islamismo al poder. Cuanto más tarde en llegar, más radicales y antioccidentales serán estos. La única solución está en la apertura política y en integrar a los islamistas en el juego democrático, con la esperanza de moderarlos, al igual que se integra hoy a la izquierda abertzale en España. La población europea se equivoca creyendo que la mayoría de la población palestina, argelina, marroquí o egipcias es islamista. Pero si no hay más partidos, los déspotas conducen Ferraris mientras el pueblo apenas sobrevive, no hay otra opción que intentar otro modelo. En consecuencia, el apoyo a los déspotas a cambio de petróleo barato, represión a los islamistas e inversiones lleva irreversiblemente al islamismo al poder. Ya no hay vuelta atrás.
Por otra parte, no creo que la mayor parte de demócratas que ha apoyado tanto a Zapatero como a Sarkozy esté de acuerdo con la política de amiguismo y connivencia con la corrupción que se ha llevado en estos países. En nuestro sistema democrático, esto se castigaría en las urnas y tal vez por esto, sus órganos oficiales han silenciado durante largo tiempo lo que ocurre en la ribera sur del mediterráneo.
Los tunecinos han destapado el increíble reino de la corrupción y el amiguismo con compañías mayoritariamente francesas. ¿Están de acuerdo los franceses en que se reprima a 10 M de tunecinos a cambio de que Carrefour, Geant y Champion ganen un poco más? ¿están de acuerdo los españoles en que se hagan negocios y se hable de tú a tú con Teodoro Obiabng, uno de los dictadores cuya población está más aterrorizada?. No nos engañemos entonces por qué lo primero que ardieron en Túnez fueron los Carrefours, los Geants y los Champions……... No es casualidad que el mundo árabe sea la región del mundo con menos libertad.
UNA REVOLUCION POR INTERNET y ALJAZEERA
Una de las características de la revolución de Jazmin es que está siendo una revolución del siglo XXI. A nivel audiovisual la noticia no ha estado en la BBC, sino en Al Jazeera y Al Arabia, las cadenas en las que hoy se discute sobre democracia en el mundo árabe (los corresponsales de Al Jazeera no han podido entrar en Túnez durante años, siendo una de las fuentes de tensión entre Túnez y Qatar). A pesar de la férrea censura en internet (hasta el viernes 14 de enero de 2010), a través de facebook, youtube, etc circulan al minuto los videos de las masacres y de los hospitales, los anuncios de que había una ambulancia pegando tiros en la Marsa, de que había milicias del partido de Ben Ali en tal barrio, improvisados reportajes de personas que quieren contar al mundo lo que pasa…..todo está filmado y abierto al público. Como quedó abierta al público la mansión que tenía Ben Ali en Hamamet. Uno de los videos más curiosos que circulan por internet muestra a tunecinos de la calle entrando ordenadamente, como si se tratase de un museo, con mera curiosidad, en la hace tres días mansión del dictador. Todo lo contrario de la guerra de Irak, donde los periodistas estaban prohibidos, el gobierno estadounidense presentaba su versión oficial (sin sangre) y hasta que alguien no los ha filtrado a Wikileaks no hemos podido ver lo se filmó. La gente se ha movilizado en Túnez utilizando las nuevas tecnologías: videos grabados con un móvil, editados en un ordenador y enviados a youtube. Grupos internacionales de hackers bloquearon las páginas del gobierno en solidaridad con el movimiento popular y en respuesta a uno de los países más represores del internet (cuyas redes pertenecían a la familia de la mujer por cierto). Al mismo tiempo hemos asistido al triste espectáculo de la prensa escrita, que en el caso de El País o El Mundo no han informado de lo que estaba ocurriendo hasta que han sido hechos consumados. ¿Casualidad?, ¿nos enteramos ahora de lo maligno que era el régimen de Ben Ali?. Esta actitud hipócrita de los gobiernos europeos, aplaudiendo revoluciones en el Tíbet, Georgia o Sudán pero tapándolas en el Magreb es un clásico del doble rasero de la acción exterior occidental- los tunecinos adoran los valores franceses, pero saben que el gobierno francés y las empresas han defendido al tirano. Basta ya de que los valores demócratas lleguen solo hasta a nuestras fronteras. Estamos ayudando a que repriman a los que comparten nuestros valores, que valores son y deben ser universales. Si lo que ha ocurrido en Túnez (más de 70 muertos por disparos de la policía) hubiese ocurrido en China, Sudán, Corea del Norte o cualquier otro país considerado “malo”, las imágenes que circulaban en youtube hubiesen estado en todos los telediarios. La ministra de Exteriores francesa decía hace dos días que Francia no “da lecciones de democracia en Túnez”- resulta que sí las dan en Chad. Sudán, Argelia, Costa de Marfil..y un largo etcétera. Así que dejemos de llamarlo revuelta y apoyemos a los demócratas tunecinos que hoy son héroes, porque han derrotado al tirano asesino y además han destapado que cobraba de Carrefour.
Autor: JAM


LA REVOLUCION DEL JAZMIN
Es curioso que los medios de comunicación españoles sigan describiendo los eventos de Túnez, heroica revolución democrática de un pueblo oprimido, como una “revuelta popular” causada por los altos precios, que suena a algo así como a macarrada juvenil.
No señores, que no les engañen. ¿Por qué ha ocurrido lo impensable en Túnez? Estamos asistiendo a un acontecimiento histórico, la primera revolución popular que ha destituido a un déspota árabe en el periodo posterior a la II Guerra Mundial. La olla tunecina llevaba muchos años a punto de estallar. El despotismo neoliberal de la familia Trabelsi apoyada por sus amiguetes franceses estaba llegando a límites insoportables en un régimen policial en el que cualquier persona podía ser arrestada por las fuerzas del orden y violada o torturada en total impunidad. Los tunecinos han salido a la calle en masa porque estaban hasta el gorro del régimen policial y de la falta de libertad, del miedo. No ha sido por hambre, la subida de precios ha sido simplemente la gota que ha colmado el vaso, la punta del iceberg. El acuerdo entre los regímenes déspotas árabes y la población está muy claro desde las independencias: pan y paz social a cambio de dictadura (los sillones de los gobernantes árabes carecen de tefal y se pegan y se pegan). Las políticas neoliberales orquestadas por el FMI habían llevado a la retirada de subvenciones básicas y a un aumento de precios. La propia existencia de un régimen acaparador impedía el verdadero despegue económico y su correcta redistribución de los recursos. La corrupción de los Trabelsi y todos sus amiguetes robaba posibilidades a cientos de miles de jóvenes. Lo que ocurría todos los días en las calles de Túnez llevó a que un simple vendedor callejero se inmolase, pistoletazo de salida de la “rebelión”. Un país en el que hasta hace 20 días, nadie osaba nombrar a la familia Trabelsi, dueña de la economía y de la vida de los tunecinos, ha salido a la calle hasta que han huido con el rabo entre las piernas. Hace un par de meses la mujer del presidente, la peluquera Leila Trabelsi robó 2,5 M de $ a Soha Arafat, mujer del líder palestino, le quitó el pasaporte y expulsó del país, en un oscuro negoció a través del cual hundió la academia elitista Louis Pasteur y creó la suya. El sobrino de Leila, Emad Trabelsi, fue acusado de robar un yate de lujo en Francia que milagrosamente apareció repintado junto al palacio de Cartago, fue extraditado por Francia e inmediatamente puesto en libertad. Un pringao pagó con la cárcel, el teatro hay que mantenerlo, tanto en Túnez como en Marsella. Esto son tres meses, y lo han hecho durante 23 años. La gente salió a la calle. El régimen tiró a matar. La cagó, midió mal el orgullo magrebí. Las manifestaciones se hicieron masivas. Esta ha sido una revolución popular y callejera liderada por la población misma, sin islamistas ni grandes partidos complacientes con el poder. Empezaron los más desheredados, pero siguió en masa toda la población, consciente de su papel histórico y lo que estaba en juego. El Presidente huyó matando. Una revolución del siglo XXI, seguida en directo a través de facebook, youtube y AlJazeera por millones de personas, donde se pueden ver videos de la policía disparando a la multitud y de los muertos agolpándose en los hospitales. Los manifestantes corean cantos de la independencia y consignas muy claras: “ A pan y agua, pero Ben Ali no”. Una revolución de héroes, desde los médicos que salieron en masa a denunciar que los muertos eran mucho más que 23, a los abogados, a los universitarios que formaron con sus cuerpos la frase “Túnez libre”, al piloto que abandonó el avión comercial con destino a Lyon en el que se acomodaron en el último momento (minutos después de escapar el Presidente), miembros de la familia de la peluquera. Finalmente salieron a tiros del aeropuerto, en el estilo mafioso con el que han gobernado el país durante 23 años.
Los que conocemos bien Túnez sabíamos bien que esto podía pasar en cualquier momento, pero era inimaginable que la gente perdiese el miedo en un país en el que, con una población como París, tiene tantos policías como toda Francia (175.000) y alrededor de un millón de colaboradores de paisano. Esta fue la clave, la gente perdió el miedo al régimen. Esta vez los malos no eran ni los americanos ni los israelíes ni los islamistas. A los pocos minutos del último discurso del presidente, en el que prometió que no se dispararían más balas, murieron 4 personas por disparos de los temibles cuerpos policiales del Ben Ali (la última noche de revuelta en Túnez, antes de la huida, en la capital hubo 8 muertos por bala y 50 heridos). Con muertos en la calle, según avanzaba la revuelta la multitud lo vio claro: o seguimos hasta el final o la semana que viene estamos todos detenidos (una botella de cristal violentamente introducida por el ano o la violación estaban entre las torturas preferidas de los cuerpos de seguridad según Amnistía Internacional). La última aparición del presidente, un día antes de huir, rayó en lo surrealista, y por primera vez, en su desesperación habló como lo hacía Habib Burguiba, en dialecto tunecino, en la lengua de la calle: un Ben Ali nervioso, inseguro y balbuceante intentaba justificarse a sí mismo diciendo que “yo no sabía nada, me tenían engañado”, “yo no he ordenado los disparos, no soy el sol que lo controla todo, ya no habrá más”, u “os he comprendido”, anunciando algo tan rocambolesco como crear 300.000 puestos de trabajo o crear una “comisión independiente, de verdad independiente” (gran afición tienen los déspotas árabes a crear comisiones y subcomisiones) que investigase la corrupción. Un sinsentido, el corrupto investigando la corrupción. El policía poniéndose multas. El viernes 14, un día después del discurso, siguió otro anuncio en televisión anunciando el estado de emergencia en todo el país, por el cual se dispararía sobre cualquier grupo de más de 3 personas, igual que sobre cualquier persona que corriese o no se identificase. Todo Túnez salió a la calle, clases medias, profesionales liberales, chavales y chavalas, mayores. Los muertos no iban a ser en vano. Las consignas de Ben Ali abajo y Trabelsi ladrona se multiplicaron. El dictador tuvo que hacer las maletas rápido. Según las masas se concentraban en el punto clave de la represión, el temido Ministerio del Interior en la avenida Habib Burguiba, Ben Ali vio claro que o abandonaba el país o podía acabar como Ceaucescu. Ben Ali amaneció el viernes políticamente muerto y seguramente la salida fue coordinada con Paris, Washington y Libia. El ejército jugó un papel clave al ponerse del lado de la población, desobedeciendo la orden de tirar sobre el pueblo, lo que llevó a la destitución del jefe de Estado Mayor. La huida del sátrapa hizo sonreír a millones de tunecinos, árabes y amantes de las libertades y la democracia. Su avión estuvo horas en el aire pidiendo poder aterrizar en Malta, Francia y varios países del Golfo hasta que fue acogido por los “guardianes de los lugares sagrados” en Arabia Saudí. Ben Ali era un verdadero “marrón” para los déspotas árabes y sus amiguetes europeos. Con la corrupción expuesta, habiendo dado orden de disparar contra el pueblo, más de 70 muertos y detestado por su pueblo, se había convertido en un problema y una fuente de inestabilidad en cualquier país. Si hubiese aterrizado en Francia, Francia arde, en los países vecinos, lo mismo.
¿A partir de ahora qué?
La esperanza de la población es inmensa, los problemas son muchos. Puesto en contexto, Túnez saldría de 100 años de protectorado y 50 de dictadura, el camino va a ser largo. Una dictadura anula todo y vacia las instituciones. Ha sido una revolución sin líder claro, no existe un Mandela, y los grandes opositores al régimen se encuentran fuera del país. Ha caído el déspota, pero su régimen persiste y su partido, el RCD (Rassemblement Constitutionelle Democratique) intenta sobrevivir. Por una parte tenemos a la población tunecina, hoy héroe en todo el mundo árabe y no árabe, que ha sido apoyada por su ejército. Por otra parte tenemos a las milicias de Ben Ali, mayoritariamente sus cuerpos de seguridad (policía, servicios de inteligencia etc) a demás de todo el aparato de partido: Los matones que atemorizaban a la gente hasta ayer. El problema de Túnez hoy es el de todas las revoluciones: qué hacer con la vieja guardia. Si pierden todo mueren mordiendo y eso es lo que está pasando. Así, estos últimos cuatro días están siendo los de la caza de las milicias. Circulan numerosos videos por youtube en los que se muestran grupos de tunecinos armados con palos que detienen a algunos de los que sembraban el terror hasta ayer y, en vez de machacarlos a palos o a machetazos al estilo Lords Resistance Army ugandés, llaman al ejército y le saludan con vítores cuando se llevan a a los bichos malos. Las milicias de Ben Ali que lo han perdido todo solo tienen una salida lógica: montar ruido, que haya jaleo, mostrar que la estabilidad solo la podía proveer Ben Ali, e intentar así asegurar una parte del pastel a través del mantenimiento del RCD. A eso se han dedicado durante ya 4 días, a robar, disparar a ciudadanos desde ambulancias, desde el palacio presidencial, en el centro de la capital y sus barrios, a saquear comercios, a quemar edificios. Mientras las milicias de Ben Ali intentan sembrar el caos,los tunecinos se alían con los militares para poner orden. El problema es que son muchos y están preparados y armados, por lo que son capaces de desestabilizar: hay 5 veces más fuerzas policiales que soldados en el Ejército. La clave está en si el Ejército será capaz de contener la rabia de las “milicias de Ben Ali”. Durante el día de hoy, cuatro días después de la huida del presidente, hay verdaderas batallas entre el Ejército y las milicias de Ben Ali, que se quitan la máscara y demuestran lo que siempre fueron: mafiosos que se defienden a tiros. El antiguo régimen sueña con crear suficiente caos como para que haya voces que clamen por la vuelta del tirano, que está lejos de estar políticamente muerto.
Por otra parte, los dirigentes del RCD, implicados en la corrupción de Ben Ali tanto como él, hoy dirigen la transición y piden que el RCD siga existiendo (uno de cada 4 tunecinos adultos sería miembro del partido, la mayoría de estos a su pesar). Los tunecinos han ganado la primera batalla, pero la decisiva es disolver el partido en el poder RCD y todo el aparato del régimen. Son las semanas de purga de un cáncer que lo inunda todo, los capos del antiguo régimen: servicios de inteligencia, ministerio del Interior, altos cargos del partido, policías, jueces, banqueros, empresarios.
La mayoría de los tunecinos está convencido de que el RCD, partido de Ben Ali, debe ser disuelto. Pero la realidad es que hoy, tras gobernar 16 horas el primer ministro (aludiendo a la “temporalidad” de la huída de Ben Ali) le ha cedido la presidencia (como exige la constitución) al Presidente del Parlamento (apodado Fufu por los tunecinos), también parte del régimen, en nombre de un artículo de una constitución que no fue votada por el pueblo. Los peces gordos del antiguo régimen, alguno de ellos acusado de crímenes por tribunales internacionales, conducirían la “transición”…y formarían un gobierno de unidad nacional con partidos que se acomodaron al régimen. Los tunecinos piden que se celebren elecciones en un periodo de 6 o 7 meses, con tiempo para organizarse, y no los 60 días que permite la actual constitución.
¿Puede Túnez ser demócrata?
A pesar de los destrozos de la época de Ben Ali y la sociedad policial que creó, debido a su tradición laica y a la dirección marcada por el anterior dictador, Habib Burguiba, Túnez es el país del mundo árabe en el que mejor se dan los ingredientes de una democracia laica. No olvidemos que el principal grito de esta revolución ha sido “Libertad” y “Túnez libre” y que el país tiene una gran tradición de movimientos de la sociedad civil: la liga tunecina de derechos humanos (LTD) es la más antigua del continente y el sindicato UGTT, aun diezmado por Ben Ali, fue el más importante del mundo árabe y ha jugado un papel importante en las protestas. Una población bien educada, una gran clase media, y un estatus de la mujer inmensamente más avanzado que cualquier otro país de la región, sumado a una aceptación de las tesis islamistas bastante minoritaria. Existen numerosas organizaciones y partidos políticos que han luchado encarecidamente contra el régimen de Ben Ali, gente como Moncef Marzouki (ayer regresó a Túnez desde el exilio), Sihem Bensedrine, Radhia Nasraoui, Tarek Mekki o Mohamed Charfi. Pero no nos engañemos, toda dictadura lleva consigo la aniquilación de la oposición y hay un gran vacío de poder. Los dos grandes partidos políticos permitidos en Túnez, durante las elecciones (una de las mayores farsas del régimen en un país donde apenas votaban el 20% de la población, porcentaje que coincide con el de miembros del partido RCD) pedían directamente al voto a Ben Ali. Son vistos por la población como colaboradores complacientes del gobierno. Lo característico de esta revolución es que no ha sido liderada por ningún partido, ha sido la gente, los chavales, hastiados de la falta de opciones. Mohamed Bouaziz, tenía un título universitario y estaba vendiendo verduras hasta que la policía le tiró el carrito, y representa a los millones de árabes que hoy salen de las facultades sin ninguna posibilidad más que emigrar. La clave de futuro es un Túnez plural y democrático y esto significa que debe entrar en el juego político en igualdad de condiciones el partido islamista, prohibido en Túnez y cuyo líder, Rachid Ganuchi, está exiliado en Londres desde hace 20 años y ya ha anunciado que vuelve. La de los islamistas en Túnez es una situación similar a la de la integración de los comunistas en el juego político en España durante la transición. Túnez es un caso único en el mundo árabe ya que es el único país donde democracia y libertad no significa islamismo. Los tunecinos se merecen intentarlo sin intromisiones extranjeras, como claman hoy los intelectuales tunecinos. Por una parte, lagran voluntad mayoritaria de entrar en el juego democrático y disfrutar de libertades se choca con una cultura política, un aparato de partido y unas fuerzas policiales propias de Corea del Norte.
Así, el principal freno a que progrese el experimento demócrata tunecino reside en las posibilidades de reforma del aparato de partido y las milicias de Ben Ali, y en el apoyo que los regímenes árabes o incluso Francia pudiese prestar a los secuaces del tirano si persiste su rebelión (ésta es la rebelión, no la otra). A todos los regímenes árabes les gustaría mostrarle a su pueblo que el experimento tunecino fracasa y surge la inestabilidad en el país y en muchas capitales europeas se verían medias sonrisas.
¿Cuál ha sido la reacción del mundo árabe?
Para todos los árabes, hoy los tunecinos son héroes porque todos los árabes se ven reflejados en el caso tunecino. Han demostrado que otro mundo es posible, que el dictador huye disparando por la puerta de atrás si el pueblo se arma de valor, que es cuestión de horas, que solo hay que salir a la calle. Ya ha habido numerosas manifestaciones de apoyo en casi todas las capitales árabes, donde se dan exactamente los mismos ingredientes para una revuelta popular. Estos días se han inmolado chavales en Argelia, Egipto y Mauritania. En estos países ocurrirá lo de Túnez o no, pero la lección de la movilización popular está aprendida, la victoria moral está ahí.
a los dirigentes árabes, la noticia les ha causado terribles diarreas. Gaddafi ya ha salido en la televisión balbuceando que los tunecinos deberían haber esperado a 2014 para librarse de Ben Ali, que era un gran presidente y que para él sigue siendo la autoridad….Los demás países han respondido con el silencio. Están acojonados, saben que esto puede ser el primer paso de una revolución panárabe que les haga caer a todos o al menos saque a relucir la suciedad. El primer ministro argelino ya ha dicho que el caso argelino poco tiene que ver con lo de Túnez y que van a hacer una investigación de porqué los ricos son tan ricos……También han tomado otras decisiones inmediatas: bajar los precios de artículos básicos, extender ayudas gubernamentales (Argelia ha anunciado un subsidio a los universitarios en paro, Siria una ayuda para calefacción para las capas pobres), seguramente avisar a sus sobrinos ricos de que aparquen los Hummer y los Ferrari durante un tiempo y por supuesto preparar su plan B, y C y D (aterrizo en Dubai, Emiratos o Arabia Saudí. Son esos momentos en los que el dictador le pregunta al piloto por la autonomía del avión presidencial. En Libia también se apresuraron a prohibir el youtube, lección aprendida de Ben Ali (estuvo prohibido durante años, hasta el día de la huida del dictador).
Yusuf el Qardawui, influyente miembro de los Hermanos Musulmanes egipcios y ardiente muftí de moda estrella de AlJazeera se apresuró a llamar a lo que queda del régimen tunecino a deponer las armas, a decir que el primer ministro de Túnez tenía varios asesinatos a sus espaldas y que apoyaba la libre elección del pueblo tunecino, para más nerviosismo de los regímenes árabes, que ven como los islamistas exigen también su participación en el juego político.
¿y la reacción de los europeos?
La revolución de jazmín tunecina ha destapado la caja de los horrores en la que se había convertido Túnez, en total connivencia con Europa pero principalmente con Francia. Se presenta ahora como una sorpresa lo que era una verdad a los 4 vientos, lo que llevaban denunciando durante dos décadas asociaciones como Amnisía InternacionaI, Reporter Sans Frontieres, Transparency International y numerosos grupos defensores de la libertad en Túnez; que bajo la supuesta “estabilidad” de Túnez se escondía un oscuro sistema corrupto y torturador. Nunca se hubiese mantenido el dictador en el poder tanto tiempo sin el decisivo apoyo de Francia y la UE, que veían en Túnez el alumno aventajado del proceso de Barcelona, del FMI, del foro de Davos, el aniquilador de islamistas, el amiguete de los inversores, el país de los buenos datos macroeconómicos (otro alumno aventajado del FMI, un caso similar al de Argentina e Irlanda). Se ha destapado la verdad de la Mafia tunecina que se retroalimenta en las dos orillas. La familia Trabelsi, aparte de las actividades puramente mafiosas, controlaba todos los sectores de la economía, en connivencia absoluta con grandes personalidades y empresarios franceses. 12.500 empresas francesas en Francia. Carrefour, Geant, Champion, todas colaboraron en la corrupción del régimen Ben Ali-Trabelsi y entregaban su mordida al régimen amigo. Túnez amigo de las grandes mariconas (todo mi respeto a la opción sexual de la gente): El Ministro de Cultura francés (Frederic Miterrand) y Bertrand Delanoe, alcalde de París, ambos con lujosas mansiones en Túnez y jugosas fiestas con jóvenes mancebos, empresarios invitados al más puro lujo, el regalo de una mansión por parte de Ben Ali al Embajador francés en Túnez……Europa simplemente se escudaba en la buena marcha de los datos macroeconómicos y el resto prefería no verlo y si podía lo tapaba. Ben Ali, al ser el gran aliado enemigo del “islamismo” post 11-S, tenía carta blanca para aniquilar cualquier forma de oposición. Un títere que lleva a cabo politicas neoliberales que permite a las empresas francesas hacer negocios. Un chollo. Un dictador controlable que siempre te debe favores es inmensamente más fácil para hacer negocios que…cualquier otro sistema. El chollo ha explotado, y la mierda llega lejos. La respuesta francesa y española: apoyo al régimen hasta el último momento. Pocas horas antes de que saliese Ben Ali por la puerta de atrás del palacio con su sequito la ministra de Exteriores francesa ofrecía “ayuda técnica antidisturbios” al gobierno de Ben Ali. Unas horas antes hacían un llamamiento a “todas las partes” a reducir la violencia. Con 66 muertos de bala en la calle. El gabinete de Sarkozy, salpicado de la mierda de Ben Ali hasta los tobillos y 4 M de magrebíes en Francia, se apresuró entonces a emitir un comunicado en el que apoyaban “la elección del pueblo tunecino”. También, que las personas de la familia Trabelsi que estaban alojadas en el Disneyland Paris (de Disneyland Túnez a Disneyland Paris solo hay 2 horas) “no tenían intención de quedarse en el país” y que se investigarían los haberes de su antiguo amiguete en Francia (Ben Ali cuenta con hoteles y todo tipo de inversiones en suelo francés). Hipocresía total, chaquetismo diplomático, al gobierno francés le ha importado un pito el grito de libertad de una población francófona educada en valores republicanos y cuyo modelo no es otro que Francia. Sarkozy sabe que esta crisis le puede salir muy cara. Los tunecinos lo han celebrado en toda Francia y la prensa francesa ha silenciado las acusaciones de hipocresía y connivencia con el régimen. De hecho hasta hace 4 días jamás los tunecinos hubiesen clamado contra Ben Ali en Francia, las embajadas tunecinas en el exterior funcionaban como centros de espionaje de sus poblaciones y si un tunecino no apoyaba al régimen igual le costaba unos cuantos meses renovar el pasaporte, imposibilitando viajar a cientos de personas con la complacencia de Nicolas y Carla. Que lo que ha pasado no le viene bien al gobierno francés lo vemos claro en los titulares de la prensa francesa: Le Monde: le choc aprés Ben Ali (el shock tras Ben Ali), una visión muy parcial de lo que está pasando y que en general resaltan el caos creado por la ausencia del dictador.
España, en su estilo internacional de Superlópez en el exterior, calladita y detrás de los gabachos para no hacer mucho ruido. La prensa oficial, nada de la revuelta hasta el último momento. La independiente….se me ha olvidado que ya no existe, que ahora eso es youtube. El gobierno español pretende que España no se implica, sería imparcial, Túnez es un pequeño país en el que no tenemos muchos intereses. La realidad es que España, lo mismo que Francia y el resto de la UE ha contribuido abiertamente al régimen de Ben Ali y al aplastamiento de la oposición. Hace un par de semanas el consulado español en Túnez negó el visado a varios miembros de la oposición que venían a celebrar una reunión en Madrid. Eso ni siquiera es mirar para otro lado, es poner la zancadilla al desarrollo de las libertades. Por otro lado, la Casa Árabe sigue organizando conferencias sobre “las mil y una noches” y “de Oriente a Occidente”, en vez de contribuir a la democratización del mundo árabe prestando un foro, si quiera ocasional, para la numerosa oposición demócrata que existe a lo ancho y largo del mundo árabe. Pero claro, la Casa Árabe es una institución oficial y para eso está.
Para la UE esto implica la cagada total de su política mediterránea (liderada por Francia y España), supuestamente “democratizadora” y en un momento en el que estaba a punto de otorgar a Túnez el estatuto de socio privilegiado desoyendo los llamamientos para aplicar la clausula democrática.
Para los EEUU, Ben Ali era la punta de lanza magrebí de su lucha contra el terrorismo. Tardaron en reaccionar aunque Obama llegaría más lejos que los cautelosos europeos, aplaudiendo “el coraje y la valentía del pueblo tunecino”. Valentía en hechar a su corrupto aliado curiosamete.
Esta crisis ha demostrado que el pueblo le ha dado vueltas a los mil y un intentos occidentales de “democratizar el mundo árabe”. Un caso en el que el sueño que tenían los yanquis en Irak, crear una democracia que sirviese de modelo a los vecino y crease un efecto dominó, se va a cumplir pero por designio de la propia población y siguiendo sus propias prioridades.
Es triste afirmar que somos los europeos el principal obstáculo para la democratización del mundo árabe a pesar de la retórica y de lo que piensa el ciudadano de a pie. Los tunecinos no solo han vencido a Ben Ali, han vencido a Ben Ali a pesar del apoyo francés, italiano y español, que tiene más merito. La política europea de apoyar a regímenes despóticos a cambio de apertura económica (lo que significa inversiones y pasta) y lucha contra el islamismo ha creado monstruos. Estos monstruos, al contrario de lo que nos dicen, son los principales focos de un resentimiento que se expresa a través del islamismo radical en un contexto en el que no existen libertades ni partidos políticas. No es casualidad que el que dirigió los ataques del 11 M era un tunecino, archiquemado de la policía de Ben Ali. Los regímenes déspotas árabes han apagado toda fuerza de oposición con nuestra connivencia, aprovechando para eliminar de paso los movimientos demócratas laicos que sacan los trapos sucios a relucir y podrían suponer una alternativa al régimen. Para una dictadura, toda oposición es peligrosa. En consecuencia, tras 40 años de inmovilismo político, hoy, libertad y democracia en Marruecos, Argelia o Egipto implica el ascenso del islamismo al poder. Cuanto más tarde en llegar, más radicales y antioccidentales serán estos. La única solución está en la apertura política y en integrar a los islamistas en el juego democrático, con la esperanza de moderarlos, al igual que se integra hoy a la izquierda abertzale en España. La población europea se equivoca creyendo que la mayoría de la población palestina, argelina, marroquí o egipcias es islamista. Pero si no hay más partidos, los déspotas conducen Ferraris mientras el pueblo apenas sobrevive, no hay otra opción que intentar otro modelo. En consecuencia, el apoyo a los déspotas a cambio de petróleo barato, represión a los islamistas e inversiones lleva irreversiblemente al islamismo al poder. Ya no hay vuelta atrás.
Por otra parte, no creo que la mayor parte de demócratas que ha apoyado tanto a Zapatero como a Sarkozy esté de acuerdo con la política de amiguismo y connivencia con la corrupción que se ha llevado en estos países. En nuestro sistema democrático, esto se castigaría en las urnas y tal vez por esto, sus órganos oficiales han silenciado durante largo tiempo lo que ocurre en la ribera sur del mediterráneo.
Los tunecinos han destapado el increíble reino de la corrupción y el amiguismo con compañías mayoritariamente francesas. ¿Están de acuerdo los franceses en que se reprima a 10 M de tunecinos a cambio de que Carrefour, Geant y Champion ganen un poco más? ¿están de acuerdo los españoles en que se hagan negocios y se hable de tú a tú con Teodoro Obiabng, uno de los dictadores cuya población está más aterrorizada?. No nos engañemos entonces por qué lo primero que ardieron en Túnez fueron los Carrefours, los Geants y los Champions……... No es casualidad que el mundo árabe sea la región del mundo con menos libertad.
UNA REVOLUCION POR INTERNET y ALJAZEERA
Una de las características de la revolución de Jazmin es que está siendo una revolución del siglo XXI. A nivel audiovisual la noticia no ha estado en la BBC, sino en Al Jazeera y Al Arabia, las cadenas en las que hoy se discute sobre democracia en el mundo árabe (los corresponsales de Al Jazeera no han podido entrar en Túnez durante años, siendo una de las fuentes de tensión entre Túnez y Qatar). A pesar de la férrea censura en internet (hasta el viernes 14 de enero de 2010), a través de facebook, youtube, etc circulan al minuto los videos de las masacres y de los hospitales, los anuncios de que había una ambulancia pegando tiros en la Marsa, de que había milicias del partido de Ben Ali en tal barrio, improvisados reportajes de personas que quieren contar al mundo lo que pasa…..todo está filmado y abierto al público. Como quedó abierta al público la mansión que tenía Ben Ali en Hamamet. Uno de los videos más curiosos que circulan por internet muestra a tunecinos de la calle entrando ordenadamente, como si se tratase de un museo, con mera curiosidad, en la hace tres días mansión del dictador. Todo lo contrario de la guerra de Irak, donde los periodistas estaban prohibidos, el gobierno estadounidense presentaba su versión oficial (sin sangre) y hasta que alguien no los ha filtrado a Wikileaks no hemos podido ver lo se filmó. La gente se ha movilizado en Túnez utilizando las nuevas tecnologías: videos grabados con un móvil, editados en un ordenador y enviados a youtube. Grupos internacionales de hackers bloquearon las páginas del gobierno en solidaridad con el movimiento popular y en respuesta a uno de los países más represores del internet (cuyas redes pertenecían a la familia de la mujer por cierto). Al mismo tiempo hemos asistido al triste espectáculo de la prensa escrita, que en el caso de El País o El Mundo no han informado de lo que estaba ocurriendo hasta que han sido hechos consumados. ¿Casualidad?, ¿nos enteramos ahora de lo maligno que era el régimen de Ben Ali?. Esta actitud hipócrita de los gobiernos europeos, aplaudiendo revoluciones en el Tíbet, Georgia o Sudán pero tapándolas en el Magreb es un clásico del doble rasero de la acción exterior occidental- los tunecinos adoran los valores franceses, pero saben que el gobierno francés y las empresas han defendido al tirano. Basta ya de que los valores demócratas lleguen solo hasta a nuestras fronteras. Estamos ayudando a que repriman a los que comparten nuestros valores, que valores son y deben ser universales. Si lo que ha ocurrido en Túnez (más de 70 muertos por disparos de la policía) hubiese ocurrido en China, Sudán, Corea del Norte o cualquier otro país considerado “malo”, las imágenes que circulaban en youtube hubiesen estado en todos los telediarios. La ministra de Exteriores francesa decía hace dos días que Francia no “da lecciones de democracia en Túnez”- resulta que sí las dan en Chad. Sudán, Argelia, Costa de Marfil..y un largo etcétera. Así que dejemos de llamarlo revuelta y apoyemos a los demócratas tunecinos que hoy son héroes, porque han derrotado al tirano asesino y además han destapado que cobraba de Carrefour.
Autor: JAM

Me ha encantado el artículo. Especialmente el inicio (la complicidad de la ciudadanía) y el último en relación al turismo. Claro que si.

Tengo 37 años. Puesto que nací en el 73, hasta donde me alcanza la memoria, por suerte no recuerdo al dictador enano en la tele. Mis recuerdos más difusos eran los de un joven presidente en la tele, y la cara de susto que vi en mis padres el 23-F. Me gustaría saber que rondaba por la cabeza de las monjas del colegio al día siguiente del fracaso del golpe.
Aunque disfrutaba viendo como los soviéticos derrotaban a los fanfarrones americanos en el deporte; ya con doce años empecé a comprender que al otro lado del muro, no había un paraíso comunista.
Desafortunadamente hoy en día muchos jóvenes, y ya no tanto de mi generación y posteriores, todavía no han despertado a la edad adulta, y siguen mirando con benevolencia a la dictadura que asoló este país durante cuarenta años.
¿Cómo se atreven tantos en España a mirar con desdén a Túnez, si allí el ejército no ha sido tan leal al dictador tanto tiempo como aquí?. ¿Quizás lo que pasa, es que en el fondo, no les gusta ver cómo otros pueblos recobran la libertad....... porque les hubiera gustado que nunca la recobráramos todos nosotros?

El Blog es tan caótico como debe de ser la atmósfera en Túnez.
En realidad el país sigue siendo como era... solo que ya no existe la percepción que de él había.
Los tunecinos siguen comiendo la misma comida, sus hijos tienen los mismos padres y el sol sale por donde siempre... lo poco que ha cambiado, es que el pillo mayor ha huido... pero no se preocupen, ahí vienen otros a suplantarlo.
Yo... "mejor me como un gusanito".

Precisamente porque son demócratas, al menos mas que el "presidente" Ben Alí, lo han largado fuera del país y han decidido que no quieren seguir la farsa. El primer ministro está haciendo equilibrio en el sillón aunque se lo hayan tirado a la piscina...

Lobo,tu entiendes de todo,enhorabuena,pero Ben Ali ,no es como Lula ,otro Mandela.Corrupto como Lula,demagogo.Por que no te callas.

Tambien aquí todos nos hicimos demócratas cuando murió el dictador.

También aquí nos hicimos todos demócratas cuando murió el dictador.

Lo siento pero porque tantos periodistas hablan del riesgo "islamista" ? Si quieren democracia, no hay que excluir a NADIE, NADIE! Si hay elecciones libres y ganan los islamistas habrá que respetar el derecho de los tunecinos a elegir sus representantes. No hay RIESGO solo hay DEMOCRACIA.

"Un plus por historia en directo"... eso ha estado bueno.
Lo que pasa es que la gente paga unas vacaciones en un "oasis" para desconectar o para fardar, no para que le den lecciones de historia, mire usté qué incomodidá.

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Sobre el autor

Nací en otro siglo, en Venezuela, mitad español, mitad inglés. Siempre me gustaron las noticias internacionales. Con El País he viajado a guerras en medio mundo. He aprendido mucho, sobre todo a escuchar.

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