Ramón Lobo

Sobre el autor

Nací en otro siglo, en Venezuela, mitad español, mitad inglés. Siempre me gustaron las noticias internacionales. Con El País he viajado a guerras en medio mundo. He aprendido mucho, sobre todo a escuchar.

Eskup

El hombre del tiburón al hombro

Por: | 18 de febrero de 2011

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OMAR FELISAL (REUTERS).

Actualizado 23 de febrero 01.56

Somalia solo se asoma a los titulares cuando los piratas secuestran un petrolero. O el yate The Quest (web actualizada hasta viernes) y matan a sus cuatro ocupantes estadounidenses que estaban dando la vuelta al mundo. Dar la vuelta al mundo ya era peligroso en la época de Julio Verne y Willy Fog. Y los tiempos han empeorado.

La jerarquía de las noticias no las marca tanto la magnitud del acontecimiento como quién lo padece. No es lo mismo un accidente de avión en EEUU o Europa Occidental con tres centenares de víctimas a que mueran de hambre y enfermedades relacionadas con el hambre 24.000 personas cada día. Lo que sucede en el Tercer Mundo, esa zona del planeta invisible y desprogramada en nuestros pensamientos y prioridades, es irrelevante. Carece de peso económico, que todo lo mide, todo lo valora. Sucedió en la tragedia del tsunami: más desvelo por los turistas occidentales de vacaciones en Tailandia que por los pescadores engullidos por la ola gigante.

Un mundo egocéntrico y egoprimermundista que se mueve según nuestros intereses y apetencias. La revuelta de Bahréin se vincula con el precio de la gasolina cuando su precio sube esté como esté el barril de Brent. Es un negocio en busca de culpables: China, India, una huelga menor en Nigeria, mal tiempo en el golfo de México...

Somalia, porque hablábamos de Somalia, es un país sin Estado desde 1991. ¿Quién lo recueda? Los belgas, no, y todos los que han creído que Bélgica ha batido el récord mundial sin Gobierno. En los rércods mundiales solo contabiliza nuestro mundo.

Somalia, el país invisible, vive sumido en la pobreza y en una guerra más clánica que civil desde hace 20 años. Los piratas son la consecuencia no la causa, pero mandamos barcos de guerra contra las consecuencias, nunca actuamos sobre las causas. Lo llaman política de riesgos calculados.

En la foto, ganadora del World Press Photo 2010 a la vida cotidiana, un joven camina por una calle de Mogadiscio con un tiburón al hombro. No es pirata, tal vez ni siquiera sea pescador. Quizá venga del mercado de Bakara donde todo se compra y todo vende menos la paz y la felicidad. El joven que camina con un tiburón al hombro representa al hombre común que camina cada día con Somalia al hombro o sobre la cabeza, aplastándolo. Somalia es un país aplastado y que aplasta, chato, sin aire, al que toda la desgracia y toda la metralla lo redujo a un no-país.

Esa Somalia metafórica no es un tiburón muerto, muerto sería ya una buena noticia, sino otro dormido, cansado, tal vez disimulando un agotamiento inexistente para sorprender al incauto. El tiburón son los clanes, subclanes y subsubclanes que han destruido una tierra de gente amable y hermosa. El joven que lleva el peso colectivo camina entre la Somalia real. No es un decorado de película, de Black Hawk Derribado, sino una realidad brutal destruida en la lucha de decenas de tiburones armados en cada diente. Son depredadores de tierra, de escombros y polvo que rebuscan y rebuscan entre la basura para poder sobrevivir.

Humo rojo, humo azul, humo verde en el jardín de Obama

Por: | 18 de febrero de 2011

 

El mundo político en el que vivimos nace de la II Guerra Mundial y de la descolonización formal que siguió. Dos opuestos ideológicos separados por un muro en Berlín, primero hecho de alambre; después, de cemento. En el lado oriental vendían humo rojo. Era de tan buena calidad que los vendedores de humo rojo se creyeron su propia mentira y extendieron las fronteras imperiales más allá de lo razonable, hasta Afganistán, donde ahora estamos nosotros con otras fronteras imperiales.

En 1989 comenzó el desmoronamiento del bloque del Este y de la URRS, después. En nuestro lado del mundo, el que vende humo azul, se cantó victoria y empezó a reducir la calidad del humo azul para aumentar el beneficio. Siempe sucede cuando no hay competencia. El humo azul empeoró tanto su calidad que terminó por provocar la peor crisis económica desde la Gran Depresión.

La Administración W. Bush reemplazó en enero de 2001 a de la Bill Clinton, que trató de ser imperio por consenso. Tras la tragedia del 11-S, Bush y sus asesores desempolvaron las viejas doctrinas conocidas: Este-Oeste, buenos-malos, y sustituyeron comunismo por islamismo y encontraron un nuevo enemigo que vendía humo, en este caso verde.

Los halcones de Bush, es decir, Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz, Richard Armitage y Richard Perl, impulsaron la invasión de Irak para saldar cuentas con Sadam Husein, que había sobrevivido a la guerra de 1991. Antes pasaron por Afganistán porque el presunto jefe de Al Qaeda, Osama bin Laden, vivía allí rodeado de sus amigos talibanes. El desafió merecía una respuesta y la Administración Bush organizó una guerra. Nueve años después, Bin Laden sigue aparentemente vivo y los talibanes expulsados del poder están en ventaja para recuperarlo.

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No todos los chiíes de Bahréin son amigos de Ahmadineyad

Por: | 17 de febrero de 2011

Actualizado 17 febrero 18.25 /

El rey de Bahréin, Hamad bin Isa al Khalifa, un suní que gobierna a una mayoría chií, ha decidido copiar a Mahmud Ahmadineyad, su teórico enemigo. Esta mañana ha lanzado sus fuerzas de seguridad y al Ejército contra los manifestantes, muchos de ellos mujeres y niños, todos pacíficos. No quiere ser el siguiente en caer tras el tunecino Ben Ali y el egipcio Hosni Mubarak. El precio es alto: cuatro muertos y 350 heridos. Es la cifra oficial, pero pueden ser más.

El minsitro de Exteriores, que es de la familia Al Khalifa, ha dicho que lo ocurrido fue una rebelión, que los muertos eran "un lamentable accidente" y que en la plaza había armas.

 

Decenas de blindados han ocupado el centro de Manamá. El Gobierno ha decretado el estado de emergencia y prohibido las manifestaciones. El Ejército está con el rey. Sus mandos son suníes, como el monarca. La tropa incluye extranjeros. La mitad de la población de Bahréin lo es.

La posición de EEUU es complicada. Hillary Clinton pide evitar el uso de la fuerza sin dejar de pensar en la importancia estratégica de Bahréin para sus intereses: la sede de la V Flota. Mañana es viernes, día de la oración. de rabia, de furia, de funerales y entierros. Lo es en Bahréin, Yemen, Argelia, Marruecos...

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Foto suminisrada por Bahrain Human Rights. Hay más, algunas de extrema dureza.

La represión ha sido desmesurada. La policía real atacó también a los médicos y enfermeras que trataban de socorrer a los heridos y cerró la plaza de la Perla, donde habían acampado, impidiendo el paso de las ambulancias. No quieren testigos, como en Irán en junio de 2009. Tanto temer la influencia iraní y Bahréin ha terminado por copiar su brutalidad. Fuentes de la oposición aseguran que los muertos son muchos más y que esa es la razón de que se impide el paso de ambulancias. También afirman que camiones frigoríicos han retirado cuerpos. No hay confirmación independiente. La misma oposición denuncia la desaparición de 60 personas. Pueden estar muertas o detenidas.

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Foto suministrada por Bahrain Human Rights.

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La generación árabe que espera se ha cansado de esperar

Por: | 15 de febrero de 2011

En el mundo árabe se les llama la generación que espera. Esperan conseguir un trabajo, esperan tener una casa, esperan formar una familia, esperan comprar un coche, esperan mejorar el nivel de vida de sus padres. Los jóvenes que esperan tantas cosas se han cansado de esperar y han salido a la calle. Es el despertar de los que nacieron después de 1980. Muchos tienen estudios y acceso a los cibercafés. Acumulan amigos en Facebook y Twitter en EEUU y Europa, intercambian información con ellos y saben lo que pasa en el mundo y en su país. Tener trabajo en el mundo árabe es más importante que en Occidente. El trabajo permite casarse y el matrimonio sigue siendo una de las escasas vías para el sexo.

"Lo que cae es la estructura de poder heredada del colonialismo. Los manifestantes demandan ser ciudadanos, no objetos. Demandan un nuevo contrato social basado en el consentimiento, no en la imposición", asegura en este vídeo Nuban Hovsepian. James Loyle es más pesimista: "Lo que han conseguido los egipcios no es una democracia; en vez de un presidente electo tienen un régimen militar; en lugar de la ley marcial bajo Mubarak tienen la ley marcial bajo los militares".

 

Un 25% de los jóvenes árabes carece de empleo. En los próximos 10 años 100 millones entrarán en el mercado laboral. Para poder digerir tanta oferta las economías árabes deberían crecer una media anual del 6,5% durante varios años, según el FMI. Lo que lastra sus economí­as es la ineficacia y la corrupción.

Los que esperan han despertado en Túnez y en Egipto. También en Bahréin, el tercer candidato, junto a Yemen, a cambiar de régimen.

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Irán quiere ser Egipto

Por: | 14 de febrero de 2011

 

Irán no celebra el Día de los enamorados. Tampoco, el Día de la solidaridad con los pueblos egipcio y tunecino, que han derribado a dos dictadores en apenas un mes. Irán solo celebra lo que manda su Guía Supremo de la Revolución, el gran ayatolá Ali Jamenei, y su presidente, Mahmud Ahmadineyad. Y estos no están para bromas después de que vieran las orejas a la democracia en junio de 2009, cuando tras el robo de unas elecciones se les puso la calle farruca y tuvieron que reprimirla sin piedad para salvar el puesto. La oposición ahora prohibida intentó salir a la calle, animados por el sentido de humor de Jamenei quien tras aplastar su disidencia interna aplaudió la ajena.

Unos miles desafiaron el miedo, gritaron sus harturas y quemaron algunos contenedores. Son los primeros brotes verdes tras un 2010 terrible.

 

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La canción de Tahrir

Por: | 14 de febrero de 2011

Esperanza en el rostro, alegría en los ojos. ¿Permanecerá? Inshalá, ojalá...

 

Músicas del mundo

Por: | 13 de febrero de 2011

Miro la plaza de Tahrir y no veo banderas ni escucho gritos ni alegrías ni música; tampoco veo al hombre que sostenía Egipto entero encaramado a una farola. Cuando miro ahora esa plaza de la Liberación que viaja multiplicádose a Argelia, Irán, Siria... solo oigo incertidumbres y el pisar arrastrado de unas botas que pronuncian palabras de orden, de normalidad, de respeto de tratados internacionales con quien no respeta tratados internacionales. Demasiados uniformes blandiendo libertad y valores. Palabras extrañas en los labios que síseñorearon obediencias debidas durante 30 años sentados en el poder y en sus privilegios e impunidades. Hay alarmas que se me disparan en el cerebro cuando escucho a tantos generales súbitamente democrátas y desmemoriados. Lo advierte la canción: "Nadie es que mejor que nadie, pero tú creíste vencer"-

Las personas que alimentaron Tahrir durante 18 dí­as lo saben, por eso se resisten a regresar a casa. No se escuchan cánticos ni lloros, solo las bocinas de los coches que reconquistaron su espacio de humo y ruido. Al fondo, muy al fondo, alguien lee El Gatopardo de Tomasi de Lampedusa: todo cambia para que nada cambie.

La revuelta de las manos

Por: | 12 de febrero de 2011

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PATRICK BAZ (AFP).

Túnez (enero 2011), Egipto (2011)... ¿Y marzo? En Argelia ya hay tumulto y plaza, la del Primero de Mayo, y estado de emergencia desde 1992: personas en la calle con la cabeza alta que quieren ser libres, respirar. Aun son cientos frente a miles de policías antidisturbios, pero la mecha está prendida. Entre tanto escudo y casco y porra, entre tanto disfraz del abuso, surgen las primeras voces: "Vete Buteflika, vete". Pero Buteklika no oye como no oyeron antes Ben Ali ni Hosni Mubarak.

Es un alud de dignidad lo que ha empezado a rodar por desiertos, calles y plazas, por palmeras y zocos. Y por las mezquitas. El rezo da fuerza a los que creen. Corre el miedo entre los sin miedo, entre los prepotentes, entre los que se creen a salvo de su propio pueblo, blindados en sangre ajena. Siria, Yemen, Libia... Hay un calendario para el enfado televisado: Bahrein el 14 de febrero, Marruecos, el 20...

Los invisibles se hacen visibles a miles en todo el mundo árabe y desde este lado del Mar Nuestro nadie sabe qué decir, qué callar, qué hacer. La ceguera prendió en Occidente como en la novela de José Saramago. Esgrimen miedos a radicales cuando el miedo es a los diferentes. Trinidad Jiménez dice que Marruecos está a salvo porque ya hizo las reformas. Ciegos, sordos, mudos...

La revolución no está solo en la revolución, está en sus medios nuevos, en la Red. Las ordenadores dejaron de ser pantallas, ahora son ventanas por las que se ven pasar personas. Los ordenadores son llaves que abren las ansias de vivir, de pelear por el derecho a vivir con la cabeza alta.

Es la revolución de las llaves que abren frente a la dictadura de las llaves que cierran.

En la foto de Patrick Baz se ve a un grupo de blogueros en la plaza de Tahrir, conectados con el mundo mientras que desconectaban al régimen que les asfixiaba. Uno tiene una herida en la cabeza, que no todo es teclear, a veces hay que asomar la cabeza y gritar: "Vete, impostor, vete", sea cual sea su nombre. Están en el suelo, abrigados, llenos de cables que se conectan más allá de la foto.

Esta foto tiene esperanza, de que esas manos que teclean en la plaza de Tahrir sean las mismas que comienzan a teclear en Argel o Rabat. Manos que se alzan, se tocan y dan fuerza. Es la Revolución de las llaves. Y de las manos que que se dan la mano, que se extienden por la Red. Ya no hay fronteras, solo manos, llaves y televisiones como Al Yazeera y Al Arabiya.

Túnez (enero 2011), Egipto (2011)...

No todos los dictadores acaban igual de mal

Por: | 10 de febrero de 2011

 

Actualizado el 11 de febrero de 2011 a las 18.00 /

Hosni Mubark es un dictador con experiencia. Los dictadores son como los generales y los presidentes, conservan el título hasta la tumba y más allá, también. Treinta años en el poder dan caché. No es como Ben Ali, el ladrón de Túnez, quien escapó a la primera algarada con una maleta llena de dinero. Mubarak también tiene la mano larga en las cosas de la fortuna, pero es un hombre que ha luchado en guerras. Es un héroe, o eso le dice su espejito mágico. Es un tipo acostumbrado a la presión y el ruido.

Han sido necesarios 18 días de resistencia numantina y de presión internacional entre bambalinas, demasiado entre bambalinas. Al final, Mubarak se va sin despedirse, sin irse del todo, encargándole el adiós a Omar Sulemimán, quemado en su defensa. Suleimán no supo ser Adolfo Suárez, se quedó en Arias Navarro: el mismo rictus, el mismo bigote. Mubarak se va, pero se queda. Por ahora. En Sharm el Sheij, su verdadera residencia, en la que pasa meses porque el clima le sienta mejor.

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Ser dictador es un trabajo ingrato. Uno se pasa la vida desvelado y en un sinvivir por el bien de su pueblo y un buen día ese mismo pueblo, ignorante y manipulado por las redes sociales y las cadenas de televisión por satélite, te da la puñalada. Un buen dictador se muere en la cama. Sin miedo, sin baltasargarzones revoloteando, sin miles de personas en la calle exigiendo tu dimisión, exilio o cárcel. Stalin lo logró. Franco, casi; esquivó todo menos a su yerno-marqués disfrazado de médico.

Ser dictador es un trabajo muy rentable. Aunque el sueldo bruto no es para presumir entre la jetset, las grandes ganancias están en los extras, en las primas, en los tantos por cientos, en los intangibles. La mayoría de los dictadores no saben de finanzas. Depositan sus excesos en Suiza porque su banca tiene experiencia en borrar trazos y proteger clientes.

Jon Lee Anderson, uno de los últimos grandes reporteros, publicó hace poco en The New Yorker un artículo con tres normas básicas para sobrevivir a revueltas y golpes de Estado: no mostrar debilidad (Ceausescu); cuidar los detalles, que el diablo está en ellos (el abuso de autoridad de Ben Ali contra el vendedor callejero Mohamed Bouazizi), y retirarse de forma discreta (Suharto).

También hay tres categorías de dictadores: los que acaban mal o muy mal: Benito Musolini, Adolf Hitler, Leónidas Trujillo, el ya citado Nicolae Ceausescu, Mobutu Sese Seko, el Sah de Irán, Najibulá en Afganistán... Los hay que acaban bien o muy bien: los mencionados Stalin y Franco y Papá Doc Duvalier. Un tercer grupo, dificíl de calificar, es el más numeroso. Lo podríamos denominar los depende, depende de cómo se mire: Augusto Pinochet, Videla, Idi Amin Dada, Alfredo Stroessner... A Pinochet lo bajaron de la Historia, pero jamás se enfrentó a un tribunal.

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Ten cuidado con los dictadores, José Bono, los carga el diablo

Por: | 09 de febrero de 2011

 

José Bono debería tener cuidado: las visitas las carga el diablo, a los dictadores, también. Uno acude una tarde a palacio a charlar con un viejo líder, un socio comercial preferente, un amigo de toda la vida, ya sea en Túnez o en El Cairo, y de repente, por unas simples algaradas callejeras de nada, descubre que Ben Ali o Hosni Mubarak son unos dictadores que violan los derechos humanos, vacían las arcas y torturan a los opositotes.

Es muy duro; después hay que dar la cara ante los medios y decir lo contrario de lo que se decía antes. Cambiar el contenido no es grave cuando la sociedad solo se fija en el continente.

En Guinea Ecuatorial no hay manifestaciones ni retransmisiones de Al Yazira en directo desde una plaza más o menos céntrica ni corren los mensajes por la redes sociales. Ese silencio mediático puede dar la impresión de que aquello es un país en transición hacia una democracia gobernado por un hombre que gana elecciones libres y honestas.

Teodoro Obiang Nguema no es un estadista. Es un dictador que juega en la misma división de los Ben Ali y Mubarak. Encarcela, tortura y acumula riquezas para él y para su familia. Así lo demuestran los hechos y los informes de Human Rights Watch y Amnistía Internacional. Es una mano manchada de petróleo que estrechará José Bono.

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El País

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