Ramón Lobo

No todos los dictadores acaban igual de mal

Por: | 10 de febrero de 2011

 

Actualizado el 11 de febrero de 2011 a las 18.00 /

Hosni Mubark es un dictador con experiencia. Los dictadores son como los generales y los presidentes, conservan el título hasta la tumba y más allá, también. Treinta años en el poder dan caché. No es como Ben Ali, el ladrón de Túnez, quien escapó a la primera algarada con una maleta llena de dinero. Mubarak también tiene la mano larga en las cosas de la fortuna, pero es un hombre que ha luchado en guerras. Es un héroe, o eso le dice su espejito mágico. Es un tipo acostumbrado a la presión y el ruido.

Han sido necesarios 18 días de resistencia numantina y de presión internacional entre bambalinas, demasiado entre bambalinas. Al final, Mubarak se va sin despedirse, sin irse del todo, encargándole el adiós a Omar Sulemimán, quemado en su defensa. Suleimán no supo ser Adolfo Suárez, se quedó en Arias Navarro: el mismo rictus, el mismo bigote. Mubarak se va, pero se queda. Por ahora. En Sharm el Sheij, su verdadera residencia, en la que pasa meses porque el clima le sienta mejor.

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Ser dictador es un trabajo ingrato. Uno se pasa la vida desvelado y en un sinvivir por el bien de su pueblo y un buen día ese mismo pueblo, ignorante y manipulado por las redes sociales y las cadenas de televisión por satélite, te da la puñalada. Un buen dictador se muere en la cama. Sin miedo, sin baltasargarzones revoloteando, sin miles de personas en la calle exigiendo tu dimisión, exilio o cárcel. Stalin lo logró. Franco, casi; esquivó todo menos a su yerno-marqués disfrazado de médico.

Ser dictador es un trabajo muy rentable. Aunque el sueldo bruto no es para presumir entre la jetset, las grandes ganancias están en los extras, en las primas, en los tantos por cientos, en los intangibles. La mayoría de los dictadores no saben de finanzas. Depositan sus excesos en Suiza porque su banca tiene experiencia en borrar trazos y proteger clientes.

Jon Lee Anderson, uno de los últimos grandes reporteros, publicó hace poco en The New Yorker un artículo con tres normas básicas para sobrevivir a revueltas y golpes de Estado: no mostrar debilidad (Ceausescu); cuidar los detalles, que el diablo está en ellos (el abuso de autoridad de Ben Ali contra el vendedor callejero Mohamed Bouazizi), y retirarse de forma discreta (Suharto).

También hay tres categorías de dictadores: los que acaban mal o muy mal: Benito Musolini, Adolf Hitler, Leónidas Trujillo, el ya citado Nicolae Ceausescu, Mobutu Sese Seko, el Sah de Irán, Najibulá en Afganistán... Los hay que acaban bien o muy bien: los mencionados Stalin y Franco y Papá Doc Duvalier. Un tercer grupo, dificíl de calificar, es el más numeroso. Lo podríamos denominar los depende, depende de cómo se mire: Augusto Pinochet, Videla, Idi Amin Dada, Alfredo Stroessner... A Pinochet lo bajaron de la Historia, pero jamás se enfrentó a un tribunal.

 

El poder absoluto no tiene sucesores. El autócrata corta la carrera y el cuello (ahora hay más opciones que incluyen el accidente de helicóptero) a cualquiera que le pueda hacer sombra. No es una costumbre nueva. Es consustancial al poder. El emperador romano Claudio pasó a la historia como ejemplo del disimulo para sobrevivir a las intrigas palaciegas. Un dictador mata, infunde terror, es indiscriminado y se rodea de una camarilla que tiene las manos manchadas de sangre y robo. Nadie está libre. Si cae el dictador, cae el sistema, caen todos.

El poder abosluto está en la gran literatura. Obras como Una tumba para Boris Davidovich, de Danilo Kis, desnudan a ese poder brutal y a sus miserias. A las tres normas de Jon Lee Anderson se podría añdir una cuarta, esencial: un dictador no baja la guardia, no tiene complejos en el uso de la fuerza, diga lo que diga Barack Obama.

Un escritor checo me dijo en Praga hace años: "Quien vive 40 años bajo el comunismo pierde el sentido de la honestidad".

Da igual el adjetivo de la dictadura, la ausencia de libertad genera una asfixia, una pérdida colectiva de esa honestidad; es una tara social que se mantiene. Tras una larga dictadura llegan las turbulencias. Son inevitables. No siempre las cosas se mueven de acuerdo con los intereses de Occidente. Aunque lo quiera Jose Maria Aznar. 

Hay 66 Comentarios

Alberto X; disponía de BBC, Al Jazeera en directo, Twitter, SMS con nuestros corresponsales. No tengo el calor, pero lo demás llega. Así es la tecnología. Salud.

A Obama le tiembla el pulso, las piernas.... ¿o es que EE.UU ya no ejerce con tanta persuasión su poder? Tanta incertidumbre en un asunto tan espinoso para Israel no augura nada bueno.

Noel, así se escribe: con inteligencia y argumentos

Hay que ser hijo de puta para hablar de dictadores y obviar a Fidel Castro

Joe' Ramo'n no se' como lo haces, a nivel personal me encanta tu blog, en serio. Pero te pegan cada palo en los comentarios... Pero que les has hecho?????????

el caso pinochet, que si se le compara con otros de sus iguales, robó poco, lo hizo mal, y guardó sus pesitos en bancos de paraisos fiscales. posibilitó que otros se hicieran más ricos que él, los que compraron las empresas del estado chileno a precio de saldos y ofertas.
entre los cuales se cuenta el actual presidente de Chile,
Pinochet no fue condenado porque la concertación, los partidos que administraron el modelo heredado de la dictadura, no tuvieron la voluntad politica de hacerlo, eso demuestra que hubo 'pacto' y que tambien podemos decir, impunidad.
la concertacion posibilitó que llegaran al grado de generales, militares involucrados en delitos de LESA HUMANIDAD.
en el caso de Pinochet, este uniformado entra a la historia como un deleznable dictador, pero el no era el unico militar, en resumen, criminalidad generalizada en todas las FFAA.

excelente nota. por fin algo inteligente en este diario!!!

Siendo muy joven:..A Mi pais llego un Mesias:..Con una idea de 30 Años:..Se llamaba Ongania:..Duro ;..lo que un pedo en una escupidera.
luego llego otro:..Y otro:..Todos corrierón la misma suerte.
Este dictador Egipcio esta muerto:..Da igual.
Son los que estan detras los que tiemblan:..No tienen a donde ir:..

Frase mutilada y de verdad engañosa:
"---Un escritor checo me dijo en Praga hace años: "Quien vive 40 años bajo el comunismo pierde el sentido de la honestidad"., "pero sólo cuando está contaminado por el cerco del liberalismo imperialista:
--"Ya que una sola semana bajo el CAPITALISMO te hace anular el sentido de la JUSTICIA Y destruye LA RAZÖN"
¡Menos lobos y más objetividad, verdades impostadas que son GRANDES MENTIRAS!!!!

Bueno, con todos esto sejemplos históricos creo que solo hay una cosa clara: con esto de las revoluciones, nadie sabe para donde va a tirar la cosa.

Buenas Noches , Le escribo desde Perú donde hace 16 años sacamos tuvimos a un presidente autoritario con miras a convertirse en dictador,Alberto Fujimori, y me hace recordar mucho a Mubarak en su discurso; creerse con derechos absolutos argumentando haber salvado al país de una situación crítica , toma de control de medios de comunicación, intolerancia a la crítica, ostigamiento a lideres de oposición, elecciones arregladas, aferrarse al poder a como de lugar. Pero claro esta que Mubarak demuestra más seguridad que Fujimori y que es el cerebro del gobierno apoyado por su cupula, caso contrario de Fujimori que era titere de Vladimiro Montesinos y la cúpula que lo encubría.

Me solidarizo con los egipcios, se que se siente tener en el poder a una persona, ya no presidente, que se adueña del país ,corta libertades y se aferra al poder con el argumento de ser el héroe nacional. ¿Me pregunto si esto tampoco no es mesianismo como es lo que temen si Mubarak sale del poder ? ¿O el mesianismo que gobierna Corea del Norte?

¿Y Fidel Castro? 52 años en el poder.

Ramón, ¿qué sentido tenían tus repetidos tweets sobre lo que pasaba en "la plaza" (por ejemplo, "en la plaza corren chistes...") si estás en tu oficina en Madrid?

Y lo de nuestros diputados haciendo zalemas al dictador Obiang, que te parece?
Y de nuestros gobernantes, democráticamente elegidos y puestos a las ordenes de la dictadura de bancos y mercados, que te parece?
Tal como nos propone Stephane Hessel, indignémonos

Y lo de nuestros diputados haciendo zalemas al dictador Obiang, que te parece?
Y de nuestros gobernantes, democráticamente elegidos y puestos a las ordenes de la dictadura de bancos y mercados, que te parece?
Tal como nos propone Stephane Hessel, indignémonos

Nadie esperábamos esto. Se va a liar bien liada.

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Sobre el autor

Nací en otro siglo, en Venezuela, mitad español, mitad inglés. Siempre me gustaron las noticias internacionales. Con El País he viajado a guerras en medio mundo. He aprendido mucho, sobre todo a escuchar.

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