Ramón Lobo

Al Qaeda pierde la calle árabe

Por: | 02 de marzo de 2011

Las revueltas en el Magreb y Oriente Próximo solo tienen (de momento) un color: el de la libertad. Caen dictadores de derecha y de izquierda en el supuesto de que las dictaduras tengan alguna ideología. Nadie puede reclamar la paternidad de lo que sucede. Lo que sucede es demasiado grande para una sola mano meciendo la cuna. El que habla alto y sale en la foto, cae. El despertar popular ha sorprendido a los políticos occidentales (los locales se creían inmunes en el castillo del todo está atado y bien atado), a los empresarios que se fijan más en la cuenta de resultados que en la cuenta de derechos humanos y a los periodistas extranjeros que se excitan con la estrategia y no con las personas que cuentan historias.

También ha sorprendido a los islamistas, desbordados por una marea de jóvenes hartos de opresión y pobreza, que incluso empiezan a cuestionar los liderazgos de los partidos religiosos. Y ha sorprendido a Al Qaeda, que se ha quedado sin discurso.

Es la tesis de Robert Gates, jefe de Pentágono, quien añade al régimen iraní a la lista de perdedores. Esa partida está, por ahora, menos clara.

En Irán no son árabes, son persas, aunque las radios se empeñan en afirmar lo contrario. El régimen ha logrado aplastar su movimiento democrático de forma brutal. Fue en junio de 2009 y se mantuvo en los meses posteriores, quebrando a la oposición. En Irán hay magma social para un gran estallido. Los iraníes necesitan una segunda revolución para respirar.

 

 

La guerra de Irak derribó al régimen (suní) de Sadam Husein en 2003 y entregó el Gobierno de Bagdad a los chiíes, la población mayoritaria en el país. Los tres grandes partidos chiíes tienen algo más que lazos con diversos sectores del régimen iraní. Muqtada al Sáder, el más radical, se encuentra en la órbita de Mahmud Ahmadineyad. El primer ministro, Nuri el Maliki, tiene vínculos con los sectores más templados cercanos al expresidente Mohamed Jatamí. El tercer grupo es la Asamblea Suprema de la Revolución Islámica, que juega a todas las bandas.

Irán es el ganador estratégico de la guerra de Irak sin realizar un disparo. Para el escenario posdesastre en Afganistán, Teherán está bien colocado. Ha ganado influencia en dos direcciones. Es una superpotencia regional que aspira a tener armas nucleares. Su avance perjudica a Israel.

El dibujante iraní Nik Kowsar es como El Roto: el mejor analista. Lo demuestra en esta entrevista con The Washingon Post y en su dibujo.

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Nik Kowsar.

Al Qaeda nace de los rescoldos de la guerra de Afganistán, la que mantuvieron los muyaidines subvencionados por EEUU con los soviéticos. Su objetivo es causar el mayor daño a Occidente con atentados como el del 11-S en Nueva York y Washingon. No está claro qué es Al Qaeda. El juez Baltasar Garzón definió la organización como una franquicia que utilizan grupos diversos y no siempre conectados. Al Qaeda sería la marca que genera prestigio y miedo en el enemigo. Al Qaeda llama a derribar los Gobiernos corruptos lacayos de Occidente. Su discurso parece retórico, sin otro plan para el día después que instaurar un emirato árabe bajo la Sharia (ley islámica).

Dicen que el agua hierve a 100º. El mundo suní hierve desde enero. Nadie se dio cuenta de lo que iba a pasar porque nadie se molestó en medir la temperatura del descontento. Al Qaeda, tampoco. Los discursos alumbrados en la plaza Tahrir de El Cairo nada tienen que ver con Al Qaeda; hablan de libertad, no de muerte. En ese mundo silencioso, de jóvenes apoyados en las paredes cerca de los cibercafés, aparentemente abúlico, se preparaba un estallido social que nadie vio.

Interesante Bruce Riedel que reflexiona sobre el impacto de las revueltas en la Yihad Global. Hay más artículos sobre el asunto: Keith Johnson en The Wall Street Journal; otro de la agencia AFP desde El Cairo y Deborah Haynes en The TImes y Sunday Times.  

Otros perdedores, los palestinos, que pierden hasta los partidos que no juegan. A largo plazo podría beneficiarles que el sentir de la calle llegue a los Gobiernos árabes. También hay varias opiniones sobre este asunto. Esta de la BBC sostiene que los líderes palestinos tienen un problema de legitimidad; Alex Klane escribe en la web Modoweiss: Fantasía neocon: Palestina nada tiene que ver con las revueltas árabes; la web Real Clear World se pregunta si los palestinos se alzarán también, y la periodista Janessa Gans Wilder, del Christian Science Monitor, lo trata desde un ángulo interesante: ¿Está preparado Israel para enfrentarse a un movimiento pacífico?

La tentación occidental, sobre todo la europea, es que nada cambie en la zona de su negocio. Barack Obama mantuvo la calma durante la revuelta egipcia pese la velocidad de las noticias y a las presiones republicanas. En el seno de la Casa Blanca había dos bandos: el que defendía al antiguo régimen y no quería correr riesgos y el que sostenía que apoyar a los manifestantes era lo mejor para los intereses estadounidenses. Ganaron los dos bandos: los militares egipcios cumplen la función de garantizar lo primero sin dejar de cumplir lo segundo. Se llama arquitectura política.

No se puede predecir el curso de los acontecimientos: quién ganará las elecciones y qué cambios se producirán, si crecerán los islamistas o si se perderán poder. Tampoco sabemos si habrá cambios regionales significativos. La democracia es un somnífero, el sistema que mejor vuelve a introducir la impaciencia individual multiplicada en la botella de la paciencia colectiva. Funciona en Europa; funciona en EEUU... Al menos hasta que alguien se dé cuenta de que el rey está desnudo.

Hay 13 Comentarios

A "observador": creo que partes de un gravísimo error de principio, como es confundir Islam con Al-Qaeda. Sí es verdad que en general, y sobretodo en Egipto (no tanto en Libia...) el Islam sirvió de aglutinante para las revueltas, y la gente podrá parecer muy islámica, pero muy poco afín a "al-qaeda". No protestaban contra EEUU, ni pedían la Yihad contra el Occidente corrupto, ni hablaban de matar a los cristianos (la retórica del odio que suele vender Al-Qaeda y sus satélites). Hablaban de libertad, democracia, una vida mejor para ellos, y en ese discurso, como no va a tener cabida su Dios, que es Alá? Así que estoy de acuerdo con el artículo, Al-Qaeda pierde, porque no supo, como solía, canalizar el descontento de los pobres. Porque Islam no es Al-Qaeda, y los árabes lo tienen claro. Y ojalá en Occidente podamos estar a la altura y apoyarles en su justa lucha por su libertad y mejorar sus condiciones de vida, para que en el futuro no tengamos nada que reprocharnos.

"La democracia es un somnífero". Me ha gustado mucho su artículo, y como dicen por ahí arriba, el final es uno de los mejores que he leído útimamente.

Es muy temprano para decir que Al Qaeda pierde la calle. Nadie imaginó que Ucrania se volvería otra vez hacia Rusia después de la Revolución Naranja. Ya se decepcionarán y los fanáticos no van a desaparecer. Han aguantado muchos años y aguantarán muchos más. Si hay unas democracias florecientes en 15 años, sólo entonces empezaré a creer. Hay que darle tiempo al tiempo. La democracia es el mejor sistema, pero no es capaz de crear milagros.

Lo de Irán es como lo de Argélia.
1) No tienen un solo dictador, si no una corporación de Generales (en Argélia) o de Pasdaranes (en Irán)
2) Han sufrido succesivamente una guerra (con Francia en las 50 en Argélia, y con Iraq en las 80 en Irán) y o bien una revolución (en Irán, en las 80), o bien una guerra civil (En Argélia, en las 90), con daños humanos considerables. O sea : son globalmente mucho mas prudentes. Hay protestas, pero hay mucha gente quienes prefieren endurecer que no arriesgar la vida en une lucha.

Excelente.

Decía Albert Einstein que "si se separa al judaísmo de los profetas, y al cristianismo tal como fue enseñado por Jesús de todos los agregados posteriores, en especial los de los sacerdotes, subsistiría una doctrina capaz de curar a la humanidad de todas sus enfermedades sociales" (Mi visión del mundo. Tusquets, 1980). Yo haría extensivo al islamismo lo que vale para las otras dos religiones. Y hasta es posible que gentes de los cuatro puntos cardinales se pongan de acuerdo en que el rey está desnudo.

Muy buen artículo señor Ramón, le sigo desde hace algunas semanas y me parece muy orientador para alguien como yo que trata de adentrarse en la geosocialpolítica, si se me permite la palabra, de las revoluciones árabes.

Si el agua hierve a 100% nos quedamos sin ella, se nos evapora toda. ¿No será a 100º?
A ver si El País paga correctores.

leyendo a leopold weis, llega la hora de la democracia islámica, la idiosincrasia razonada y equilibrada, del poder de la convicción, de la autoestima de ser igual en la diversidad.

Buenísimo. Me encantó. Muy bien escrito y contado.

Lo que está claro es que Al-Qaeda llama a la unidad de los musulmanes y los dictadores llaman a las inversiones europeas. Si no vea cualquier video de al-qaeda. Por un lado el islam y por otro las dictaduras.

No sé que noticias mira usted pero las que yo veo en "el país" y en la televisión la población parece más islámica que nunca. Mientras Gadafi pone música y bailes en las televisiones para acallar las protestas los rebeldes hacen la llamada de: ”Alá es grande”. Y en Egipto un lugar donde nadie rezaba como era la plaza pasó a ser el centro de oración donde se unían centenares de musulmanes 5 veces al día para hacer la oración. Que pidan libertad no es sinónimo de que rechazan el islam sino más bien lo contrario, hasta ahora el islam era perseguido. Yo veo el silencio de Al-Qaeda más bien como triunfalista.

Excelente articulo. Muy Bueno¡

Muy buen articulo, excelente final.

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Sobre el autor

Nací en otro siglo, en Venezuela, mitad español, mitad inglés. Siempre me gustaron las noticias internacionales. Con El País he viajado a guerras en medio mundo. He aprendido mucho, sobre todo a escuchar.

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