Ramón Lobo

Abiyán no es Tripoli pero casi

Por: | 06 de abril de 2011

Da miedo comprobar qué fácil es manipular el odio, dejar que se extienda; todos miran su avance y nadie hace nada, como en Ruanda en 1994. Francia se pone las medallas de la intervención militar en Costa de Marfil. Sacó los helicópteros para que nadie le afee la comparación con Libia. Francia y la ONU han hecho bien en intervenir, aunque la intervención llega tarde. Demasiado tarde. 

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La ONU, una sombra durante meses. / JANE HAHN (ASSOCIATED PRESS)

Las diferencias con Libia son abismales: aquí hay dos bandos definidos y conocidos: se sabe quién es Alassane Ouattara y quiénes componen sus fuerzas, y el objetivo es claro: sacar del poder a Laurent Gbagbo, que perdió la segunda vuelta de las elecciones de noviembre y cuya negativa a dejar la presidencia ha colocado a Costa de Marfil al borde de la guerra.

Las (presuntas) buenas intenciones tienen efectos colaterales: el intento de evitar una nueva guerra civil ha provocado una segunda guerra civil: más de 1.500 muertos en Abiyán en pocos días, más de 100.000 refugiados en la frontera de Liberia y matanzas terribles como la de Douekoue, en el oeste: cientos de civiles masacrados por las Fuerzas Republicanas de Ouattara. Naciones Unidas ha abierto una investigación. El presidente electo debería abrir otra. Y el fiscal de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, tan diligente en Libia, podría abrir una tercera.

 

Pero el problema de fondo es similar: intereses. Francia no es inocente en África. No lo fue en Ruanda en la presidencia de François Mitterrand. No lo es tampoco en Costa de Marfil, productor de cacao, ni en Guinea Conakry, productor de bauxita ni en Burkina Faso, productor de algodón.

En agosto de 1987 Blaise Compaoré dio un sangriento golpe de Estado en Burkina en el que fue asesinado el presidente Thomas Sankara. Ese golpe contó con la ayuda del padre de la patria de Costa de Marfil, Felix Houphouet-Boigny, que temía las veleidades izquierdistas de Sankara. Nada se mueve en esa zona de África sin el nihil obstat de París.

Compaoré es un dictador al que aún se le llama presidente. Tiene la suerte de campar por un país que no sale en los medios. Si no hay noticias, no hay crímenes. Compaoré ha sido y es muy peligroso para sus vecinos. Con la ayuda de Muamar el Gadafi financió a la guerrilla de Charles Taylor en Liberia, primero, y a una vez instalado en el poder, crearon el Frente Revolucionario Unido de Sierra Leona (diamantes ensangrentados).

Por los crímenes cometidos en Liberia y Costa de Marfil deberían estar procesados Gadafi y Campaoré. Francia miró hacia otro lado; sus empresas, no.

Son cuatro países hermanados: Guinea Conakry (de donde Francia se marchó arrancando hasta los cables de los teléfonos tras su decisión de independizarse), Sierra Leona, Liberia y Costa de Marfil. Cualquier convulsión en uno afecta a los otros. Son cuatro países, tres de ellos con guerras civiles en su historial, que no han superado las causas de la guerra porque la ayuda exterior no trabaja sobre las causas, solo está interesada en la publicidad.

En Costa de Marfil luchan exguerrileros de Sierra Leona y Liberia. El decorado es el mismo: gente armada bajo los efectos de la droga y muy peligrosa.

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Un miliciano Pro Ouattara preocupado por la guerra química, en Abiyán. / AFP:

La intervención de Francia frena la entrada de China, el gran rival en África de París y Washington, y coloca a su hombre Alassane Ouattara en el poder. Ouattara está muy relacionado con Burkina Faso; su madre era originaria de ese país y en allí acudió a la escuela. Heredará un país quebrado por una guerra civil que en 2002 él ayudó a iniciar.

Cuando hay una guerra, dos bandos, es esencial huir del esquema buenos-malos. En una guerra no hay buenos, solo hay hijos de puta con armas, escasos de principios, dispuestos a matar, robar y violar. Debajo de ellos, los civiles, la gente que camina asustada por las calles de Abiyán con los brazos en alto. Si el objetivo era protegerlos, llegamos tarde, como en Libia. El gran fracaso colectivo es que Gadafi lleve 41 años y seis meses en el poder y Compaoré, el Slobodan Milósevic de África Occidental, 24.

Hay 8 Comentarios

Estoy esperando a que algunos (y reiterativos) opinadores de este blog aparezcan de un momento a otro para aclararnos que Manu Bravo (el periodista español del diario Gara desaparecido en Libia) es tambien un agente del Imperialismo que mentía sobre la situación de los Rebeldes para manchar la imagen del pobrecito Gadafi.
Me encanta,sobre todo, cuando algunos de esos comentarios, (repletos de links a dudosos videos colgados en youtube) están entresacados de blogs de gente muy vinculada a ciertos grupos económicos libios en España.

Tienes razón, Ramón. El Occidente bueno debería intervenir cada vez que un líder tropical se quede más de 5 ó 7 años en el poder. Está comprobado que después de ese tiempo se vuelven violentos e impredecibles. Podríamos empezar, ¿por qué no? en Cuba, que está muy ausente de tu blog.

En estos conflictos siempre hay cierta preocupación, ya que sólo algo después de varias muertes es lo que me pregunto

Y ahora que le doy una segunda vuelta a la idea de que en una guerra no hay ni buenos ni malos... sí que hay normalmente una parte que tiene el poder y lo ejerce contra el otro. Basta mirar nuestra historia reciente. Un saludo y gracias.

A mi también me gusta mucho como escribe. He leído los diferentes blogs que ha publicado sobre el conflicto de Costa de Marfil y me parece que siempre está muy acertado. Claro que siempre puede haber un pero y mi pero al blog de hoy son dos: 1) En el artículo de hoy faltaría ahondar en los motivos internos de la división del país en dos. 2) Cierto que en una guerra no hay buenos ni malos al 100% pero ¿hijos de puta? Esos hijos de puta con armas en su día fueron civiles, con poca suerte mayores de edad, sin ninguna suerte niños soldados a los que el lugar donde nacieron no les permitió tener infancia, ni elegir.

Esta es la tipica vision de un europeo. No se atreve a acusar a Francia ni a hablar de los 10.000 soldados que alli tiene ni el para qué. Todos hablan de Francia y la ONU como si fuesen dos roganizaciones paralelas, cuando en realidad una de ellas sobra. En mi opinion, Francia. Los regímenes dictatoriales que hay en el África francófona estan todos protegidos por Francia con lo que la miseria está asegurada. La Francia de ultramar no es la dulce Francia que amamos, es una banda de foragidos que trabajan en connivencia directa con Israel para extrar a estos infelices pueblos hasta la médula de sus recursos naturales (uranio, diamantes, petroleo, madera, cacao...). La factura la pagamos el resto de los europeos acogiendo al negrito de Mercadona o el de los CD's falsificados.

Me gusta mucho como escribe, sus opiniones acerca de los conflictos, en verdad me parecen muy acertadas, un saludo desde un pequeño pueblo de México.

Gran verdad!

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Sobre el autor

Nací en otro siglo, en Venezuela, mitad español, mitad inglés. Siempre me gustaron las noticias internacionales. Con El País he viajado a guerras en medio mundo. He aprendido mucho, sobre todo a escuchar.

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