Ramón Lobo

Torturas en nombre de la libertad

Por: | 25 de abril de 2011

Guanta 2
ASSOCIATED PRESS.

Los papeles secretos de Guantánamo -filtrados por Wikileaks y publicados en España por 'EL PAÍS'- ponen al descubierto al detalle las cloacas de la democracia, lo que sucede cuando desaparece el Estado de derecho: la aplicación de la ley, o su ausencia, queda al arbitrio de personas protegidas por la inmunidad judicial y la cantinela de la lucha contra el terror. Cuando el hombre no tiene que responder de sus actos llega el abuso, la tortura; surge el monstruo que todos llevamos dentro.

 

Las reglas estaban y están claras desde 1945. La Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes, firmada, entre otros, por EEUU, establece claramente los límites entre la legalidad y la barbarie.

"(...) Se entenderá por el término 'tortura' todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a éstas". (Artículo 1).

 

 

El exvicepresidente de EEUU, Dick Cheney, ideólogo de los halcones que gobernaron la Casa Blanca en los ocho años de presidencia de George W. Bush, siempre ha negado que la llamada 'técnica del waterboarding' (provocar sensación de ahogo al preso) sea tortura. No es la opinión de Amnistia Internacional. Pese a que torturar es un delito de persecución universal, como recuerda Human Rigths Watch, nadie será llevado ante un tribunal. Tampoco sus ideólogos. Ni sus jefes.

 

La Convención de Ginebra, de la que EEUU también es firmante, regula el trato de los prisioneros. La Casa Blanca la ha esgrimido cuando sus soldados han caído presos en Vietnam, Irak u otros lugares. Tras los atentados de Nueva York y Washington, la Adminsitración de Bush trató de escapar de las obligaciones del derecho internacional, que ayudó a construir tras la II Guerra Mundial, con una triquiñuela: considerar a los detenidos combatientes enemigos y no prisioneros de guerra.

Para saber más sobre Guantánamo, un limbo legal, este documental de National Geographic (el resto de los capítulos en YouTube)

 

Cambiado el nombre, acabado el problema. Un truco al alcance de cualquiera, incluidos los talibanes, los terroristas.

Un libro de Alessandro Baricco, Los bárbaros, que reúne varios artículos del escritor publicados en 'La Repubblica', alerta contra la tentación de la ley de la selva. Baricco afirma que el 11-S demuestra que la ley del más fuerte ya no funciona, que el más fuerte también es vulnerable.

  

La Constitución de EEUU es un pieza de maestría legal, de organización del Estado y de garantías del ciudadano frente a la arbitrariedad de los poderes públicos. Además de proteger la inocencia de la persona hasta que se demuestre lo contario, algo olvidado en Guantánamo, defiende y protege la libertad de expresión.

 

Obama no cumplió su promesa de cerrar Guantánamo y añadió otro borrón grave: la situación del soldado Bradley Manning, presunto filtrador de secretos a Wikileaks. Pero este es asunto que necesita otro post. Un segundo libro que refleja el ambiente político de los últimos años, y de los actuales: Ensayo sobre la ceguera de José Saramago.

Como cierre, un guiño: 

Hay 29 Comentarios

¿Pero qué democracia ni que leches hay en países como EEUU? ¿Qué tiene que ver la libertad (porque de eso es lo que se trata la cuestión), con países economicamente depredadores que defienden sus intereses A CUALQUIER PRECIO? Países supuestamente civilizados donde la justicia está del lado del poder (como siempre, perdón, en el 95% de las veces), donde los medios sólo ofecen la versión que les interesa y poco más (¿en la condena de la ONU por la invasión de Panáma cuanto espacio se le dedicó en sus medios?, menos que al horóscopo). Etc etc etc etc etc. Si hubiese justicia la mitad de los políticos que han pasado por la Casa Blanca estarían juzgados por La Haya y en prisión. La misma m**** que en regímenes declaradamente dictatoriales como China. Pues no falta para que hayan verdaderas democracias en el mundo (y para eso sus votantes tendrían que dejar de ser tan borregos...). 2000 y pico años después de Platón sigue vigente su crítica a esto que llaman democracia, y de momento es poco más que el gobieno de la imbecilidad común y la mediocridad moral. Ni de coña EEUU, Europa, son sociedades de hombre libres que deciden libremente, valga la redundancia. Ni somos libres ni decidimos un carajo en el fondo. Que es de lo que se trata. Y si no, ¿de qué coño sirve la democracia? Que sí, que con Franco etc era peor. Desde luego, pero que nos tomen por imbéciles haciendonos creer que estos sistemas llamados democraticos están del lado de la libertad. Y un carajo. Explicita o implicitamente sigue sirviendo a la esclavitud, la explotación, a sus miembros, y a los países donde ponen sus garras.

¿Y qué importa esto? Saberlo o no saberlo... ¿nadie hará nada y USA no recibirá ninguna acusación ferviente y directa de ninguna potencia europea? Yo creo que no.

esteban, que tiene este tema con Cuba por favor sea realistico son dos diferentes temas.

Estremecedor. Pero al menos hay alguna posibilidad de denunciar y castigar a los culpables, pequeño "detalle" que no existe en las dictaduras. Nadie sabe como y cuanto se tortura en China, en Corea del Norte. Es claro que un horror no exculpa otro horror, pero es evidente que la prensa destaca con especial enfasis las "cloacas de la democracia". ¿Para cuando destapar las cloacas del régimen cubano, por ejemplo?

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Sobre el autor

Nací en otro siglo, en Venezuela, mitad español, mitad inglés. Siempre me gustaron las noticias internacionales. Con El País he viajado a guerras en medio mundo. He aprendido mucho, sobre todo a escuchar.

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