Ramón Lobo

La real boda de Lady Kate

Por: | 27 de abril de 2011

En un mundo de iconos más o menos pop, la monarquía británica se ha sabido adaptar. Se lo debe, a su pesar, a Lady Di, al jefe de comunicación de un primer ministro intuitivo que produjo la frase de "la princesa del pueblo" y a una reina, que sin moverse demasiado de las rigideces aprendidas de sus mayores, mantiene el respeto de casi todos. El mejor perfil de Isabel II lo interpretó Helen Mirren en 'The Queen', película que ensalza la profesionalidad de la monarca y destroza al entonces recién llegado Tony Blair, cuyo deslumbramiento por el boato anticipaba sus posteriores vuelcos ideológicos.

 

La mayoría de los británicos quiere que Isabel II siga en el trono, según una encuesta de YouGov, que cita Prospects. Por primera vez una ligera mayoría acepta a Carlos como sucesor por delante de su hijo Guillermo, que el viernes se casa con Kate Middleton, el nuevo símbolo. La misión de Lady Kate será la misma: insuflar normalidad, aire fresco, en una institución que ha perdido con los avances en la participación política la eficacia que la hizo nacer. Según la encuesta, no crece el entusiasmo monárquico, pero se mantiene el respeto.

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Los reyes representan el poder de siglos y aunque constitucionalmente ya no lo tengan, conservan sus atributos: tronos, coronas y palios (sobre todo en Reino Unido), un aura que permite proyectar grandeza y desde ella, una cierta infalibilidad. Las monarquías y el poder civil, que también se muestra, no son los únicos expertos en el manejo de esta coreografía. Albert Boadella, impulsor del grupo teatral Els Joglars, escribió en la obra Tengo un tío en América: "Construyeron catedrales para acojonarnos, y nos acojonaron".

La nueva jet set planetaria, que incluye a la realeza de siempre, se ha democratizado poblándose de actrices, actores, futbolistas, baloncestistas... Personas que tienen en común otro boato, otro brillo, otra inalcanzabilidad: mansiones por palacios; cochazos por carrozas. El cine hace milagros y crea mitos.

 

La boda del hijo de Diana Spencer recuerda tiempos gloriosos, de economía boyante. Londres vuelve a ser el centro rosa, a poblarse de turistas y curiosos. Se esperan decenas de miles de personas en las calles, y en las tiendas. Se esperan millones de libras de beneficio. También habrá gastos. Se trata del operativo de seguridad más caro de la historia del país. No todos están contentos con el dispendio en tiempos de crisis. El conservador Telegrah cifra el gasto en 5.000 millones de libras esterlinas, solo en horas perdidas de trabajo.

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Solo ante el peligro. / MATTHEW LLOY (GETTY IMAGES).

La familia real británica superó su peor crisis en víspera de la II Guerra Mundial, cuando el rey Eduardo VIII se casó con Wallis SImpson. El problema no era su estado civil (divorciada) ni su nacionalidad (estadounidense); el problema eran las simpatías nazis del rey de Inglaterra. Tuvo que abdicar el 11 de diciembre de 1936. Le sucedió su hermano con de nombre de Jorge VI, el padre de Isabel II, figura recuperada estos meses por la película El discurso del rey.

Jorge VI le debe mucho a su mujer, Elizabeth Bowes-Lyon; ella salvó la monarquía. Durante los bombardeos nazis de Londres, impidió que su marido dejara la ciudad como le aconsejaba el Gobierno y compartió con los londinenses el miedo y la angustia. La imagen de la reina visitando los edificios destruidos le dio una popularidad de por vida.

 

En la lista de invitados a la boda del viernes, abunda la sangre azul mezclada con roja de los otros reyes, los verdaderos iconos pop, los Beckham y compañía. Sorprenden las exclusiones Tony Blair y Gordon Brown. La confusión de realezas produce situaciones cómicas, como la de aquel locutor de la televisión dominicana que, entusiasmado por la primera vista de los reyes de España a América Latina, exclamó: "Son primeros reyes que pisan nuestra tierra después de O Rei Pelé".

 

Hay 10 Comentarios

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La multitudinaria y lujosa boda del siglo el mismo dia que van a publicar los datos de la EPA con casi 5 millones de parados en España.....
que contrastes

que bueno que en latinoamerica no tenemos monarquía que mantener ja ja ja!!

Y quienes son los reyes? pues algun listillo que hace siglos por haber mostrado un poco mas de valor que los demas, se dijo" pues yo sere vuestro rey, y trabajareis para mi y mi familia presente y futura, porque no creo que haya un ser superior que los haya nombrado reyes por una razon especial, eso ya no deberia de existir, ahora cualquiera se vuelve princesa o principe, si no ved a la periodista de España que vivio en Mexico y no rezando precisamente, las hijas del principe mitad realeza y mitad plebeyas, y asi van las cosas, el pueblo les sigue manteniendo.

Los "reyes" europeos están legitimados por las diferentes constituciones, así que por ahí no valen escrúpulos. Ahora bien, otra cosa son los reyes y reyezuelos feudales que van a asistir al evento.
Por otro lado, ya hace mucho que en Europa existe una especie de convención entre los "reyes" y los ciudadanos (ojo ¡ que no súbditos), por la cual nosotros nos creemos el teatrillo del protocolo y ellos se comportan de acuerdo a la ley. That's entertainment¡¡¡
¿Se imaginan ustedes un presidente de la República del nivel de Aznar ..?

Pues a mí sí me gustan las monarquías, hacen mucho bien a sus países. Entre otras cosas, por lo siguiente lo digo:

http://www.ingenioconsaboralaca.com/2011/04/te-ruego-me.html

Creer que una persona, por el simple hecho de nacer en la familia "adecuada" tiene el "derecho" a pasarse la vida sin trabajar y vivir del dinero público es una estupidez.

Coincido con carlosdelacalle sobre la anacronía del término rey. A las cosas hay que llamarlas por su nombre: Rey=persona nefasta que a lo largo de la historia a participado, apoyado y/o financiado las atrocidades más horribles que ha padecido el mundo.
Pensar que hace no mucho todo el mundo "donaba" su sangre para mantener a estas sanguijuelas vestidas con prendas colorinches y sus fiestas elegantes.
Saludos desde Latinoamérica.

Tony Blair no va a la boda. Muy fuerte

la mejor definición de la monarquía británica (y por extensión de todas las monarquías actuales) la dió el propio Jorge VI (sale reflejado en El discurso del Rey) cuando le dice a su padre: "no somos una familia, somos una empresa". Gran verdad. No puedo pensar en nada más anacrónico que llamarle a alguien rey.

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Sobre el autor

Nací en otro siglo, en Venezuela, mitad español, mitad inglés. Siempre me gustaron las noticias internacionales. Con El País he viajado a guerras en medio mundo. He aprendido mucho, sobre todo a escuchar.

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