Ramón Lobo

La bota a la que le brotó una esperanza

Por: | 09 de abril de 2011

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FERNANDO VERGARA (ASSOCIATED PRESS).

Dice un enfermo de Alzehimer en un libro maravilloso -Luz de memoria de Pepa Medrro Rubio y Carmen Vides Bernabé: "Mis pies son raíces del tiempo porque no me muevo". Esta foto parece un bosque de raíces, de inmovilidades malqueridas: 9.000 zapatos enraizados en la plaza Simón Bolívar, en Bogotá. Cada uno representa una víctima colombiana de las minas antipersona. Colombia es el segundo país del mundo con más víctimas después de Afganistán. En Angola, la guerra civil dejó plantadas más minas que personas. Las minas matan sobre todo cuando ya no hay guerra, cuando los campesinos regresan a la vida.

Botas, zapatillas deportivas, zapatos desparejados del pie derecho y del pie izquierdo, pequeños cadáveres, objetos inservibles para unas piernas que se quedaron sin pie, sin la necesidad de vestirlo. Lo más hermoso de la foto es la dignidad que contiene, su respeto a los que padecen. Nueve mil zapatos son un bosque de desgracia, de ausencia, de silencios. Cada uno contiene una historia no contada, callada, reprimida. Son zapatos huérfanos cansados de esperar justicia que se transformaron en protesta sin voz, sin gritos, en escultura de desgracias.

De una bota surge una flor roja. Nace de la punta, como si brotara de una suela que de tanto arrastrar tierra se convirtió en terreno fértil. La bota a la que le nació una esperanza parace aplastada, abierta, casi trípode, como si le pesara la responsabilidad de ser la abanderada de un país que anhela paz. La paz verdadera está más allá de las victorias, está en la capacidad de generar justicia y reconciliación. Dos bandos: a un lado, los asesinos, no importa qué bandera; al otro, las víctimas, los zapatos sin dueño, la botas que florecen, la mayoría.

Hay 3 Comentarios

RAMON LOBO posee el VALIOSISIMO y tan escaso don de la OBJETIVIDAD, ademas de su habilidad de muy buen escritor.

me duele mi pais! quiero verlo y sentirlo en paz verdadera.....por que es tan dificil que nos unamos todos a favor de la paz? victimas.... muchas! esperanzas....muchas! justicia?......

Lo siento, nos expresamos donde podemos. En los tiempos de la dictadura utilizábamos cualquier medio, fundamentalmente las paredes, único espacio en blanco accesible y democrático. Hoy parece que volvemos a las mismas, por lo que tenemos que desenterrar el spray para pintar en estos espacios virtuales. Disculpen las molestias. El mensaje es el que sigue: Censores, ¿tenéis miedo a la verdad? Entonces, ¿qué clase de libertad es esta? Hay una nueva suerte de terrorismo que se funda en la censura. Los medios caminan, a pasos agigantados, hacia el pensamiento único. A primera vista, y a un lector adocenado, pudiera parecerle que practican la pluralidad, pero es un espejismo. La auténtica oposición la silencian; la oposición, digo, aquella voz que disiente y se aparta del rebaño. A esa es a la que censuran. Tal la mía y las de otros que aquí se manifiestan. Sobre este subterfugio hay sobrados ejemplos. Que le pregunten, si no, a Noam Chomsky, sobre la libertad de expresión en EE.UU. Una pantomima. Una burda coartada para sostener la mentira del Poder, su intolerancia, el estrangulamiento de la democracia real. En este país (País también, lamentablemente), fieles discípulos, les están emulando con nota. Al fin los foros no son sino un entretenimiento para que la auténtica rebelión no salga a la calle. Pero nos queda la denuncia, y esa no la podéis detener. Comenzaremos el peregrinaje por foros y páginas, denunciando, una vez más, vuestros desmanes, administradores taimados. ¡No nos callaremos! Al menos, ya que coméis de El País, debíais de haber aprendido este principio. No somos simples payasos. Con esta protesta enseñamos que no hay que retroceder por muy fuerte que parezca el enemigo, fomentamos la indignación contra el silencio. En esto basamos nuestra dignidad.

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Sobre el autor

Nací en otro siglo, en Venezuela, mitad español, mitad inglés. Siempre me gustaron las noticias internacionales. Con El País he viajado a guerras en medio mundo. He aprendido mucho, sobre todo a escuchar.

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