Ramón Lobo

¿Es legal matar al enemigo?

Por: | 04 de mayo de 2011

La legalidad internacional no existe, es la ley que impone quien gana la guerra. Quien gana la guerra tiene otro privilegio: escribir la historia. La última legalidad internacional la impusieron los aliados que vencieron en la II Guerra Mundial. Estos crearon la ONU y se reservaron cinco asientos permanentes con derecho de veto en el Consejo de Seguridad, su órgano más importante. Cualquier intento de cambio de este privilegio tiene asegurado el veto.

Naciones Unidas y sus organismos dependientes han creado un vasto cuerpo legal que nos genera la sensación de que somos mejores que nuestros antepasados en los tiempos de la barbarie. En estos textos se defiende la justicia universal: el derecho de persecución de delitos gravísimos más allá de las fronteras de los países. No hay soberanía nacional frente al genocidio, los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad. Es la ley, el papel, pero son normas que no se cumplen. 

La política internacional se rige por el 'depende': depende a quien le afecta. La Convención de Ginebra sobre el trato de prisioneros se interpreta como las obligaciones que tienen los demás para con mis prisioneros y no en sentido contrario. Esa distinción, ese depende, permite crear Guantánamo, Bagram y las cárceles secretas de la CIA. No son prisioneros, son solo combatientes enemigos. Cambiado el término, se acaba el problema. Es lo que sostenía la Administración de Bush.

El mismo 'depende' se aplica a la Convención contra la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. La anterior Casa Blanca, dominada por el vicepresidente Dick Cheney y sus halcones, considera que el 'waterboarding' no es tortura. Lo es para Amnistía Internacional y Human Rights Watch, entre otros.

Estas son las líneas rojas. No se deben sobrepasar ni en caso de guerra. Las guerras, que son la suspensión de toda moralidad -por eso son inmorales-, tienen sus reglas: no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan. Las normas de las guerras están escritas para unas guerras que nada tienen que ver con lo que sucede hoy en Afganistán y en las zonas tribales de Pakistán, en el AfPak que dice los analistas: la región más peligrosa del mundo.

En la nueva guerra no existen las banderas ni los uniformes. El enemigo puede ser cualquiera. El fiscal general de EEUU, Eric Holder acaba de concretar la figura legal en la que se amparan: un acto de legítima defensa nacional. Quizá habría que actualizar conceptos y leyes para saber las reglas de juego.

El escándalo no es la muerte de Osama bin Laden, aunque todo debate en democracia es sano y productivo; lo improductivo es el insulto, la amenaza y la descalificación que tanto abunda en algunos comentarios en este blog protegidos por el anonimato. El escándalo verdadero es que EEUU lanzó dos guerras, causó la muerte de decenas de miles de civiles para responder a un ataque terrorista. La solución dada a Bin Laden, la revolución de una sola bala, hubiese sido más inteligente que invadir Irak y Afganistán.

La muerte de Bin Laden ha levantado una oleada de críticas. Los que defienden lo ocurrido esgrimen las leyes de la guerra; los segundos, la necesidad de un juicio justo, de valores democráticos como la presunción de inocencia. Un Bin Laden detenido era un problema mayúsculo, por eso ha muerto. Si estaba desarmado no es algo que valoran las fuerzas especiales en un asalto. Un segundo de duda y el asaltante está muerto.

En Bosnia, las tropas británicas tenían unas normas de enfrentamiento claras: si me apuntas, disparo. La detención de Bin Laden habría atraído sobre el país que lo tuviera la mirada de una pléyade de organizaciones yihadistas. Vivo era un mártir; muerto, un mito, pero es un mito difunto. Si los aliados hubieran tenido la posibilidad de matar a Hitler no habrían planeado una arriesgada operación para llevarle a juicio. Lo ocurrido en Abbottabad no es nuevo, es parte de la historia de la guerra y de la humanidad.

El gran fallo es de comunicación: las medias verdades con cuentagotas y la defensa subliminal que se hace de la efectividad de las torturas.

Las torturas, Guantánamo, todo el sistema de suspensión de valores, es una derrota de Occidente y un alimento para los yihadistas: matar a Bin Laden es una acción de guerra. Lo primero es deplorable, ilegal y políticamente contraproducente; lo segundo, lógico, el final de una escapada.

Osamita
Recuerdos en la ruta de Karachi. / ATHAR HUSSAIN (REUTERS).

Links de interés sobre el asunto:

-¿Es legal matar a Bin Laden? en 'Foreign Policy'.

-Jefrey Tobbin se hace la misma pregunta en 'The New Yorker'.

M.J. Lee en 'Politico'. Analiza los nuevos datos que se van conociendo.

-'The Economist' sobre la ética de la realpolitik.

-Un punto de vista islámico, por Karen Dabdoub, directora del Council on American Relations:

-Bin Laden y la última aventura de Superman por Ariel Dorfman.

-En contra del lenguaje triunfalista, en ABC News.

-Navi Pillay, responsable de la oficina de derechos humanos de la UN cuestiona la legalidad de la acción.

-Sobre la reacción emocional, Judith Sich en 'The Huffington Post'.

-HRW pide una investigación sobre la muerte.

-Arcadi Espada en 'El Mundo' está en contra.

-Giles Kepel, uno de los grandes expertos: el cierre de una década oscura.

-¿Es esto la instauración del asesinato extrajudicial? por Olga Rodríguez.

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¿Es legal poner bombas en rascacielos y trenes para vengarse de un abuso imperialista acabando con las vidas de miles de inocentes?
¿Es periodismo objetivo preocuparse siempre de los derechos legales de los asesinos y pasar de puntilla por los derechos de las víctimas?
¿Será que para ciertos periodistas las víctimas son sólo una "noticia colateral"?

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¿Cómo era eso de Obama y el change? Ahí va la esperanza negra...

Nadie alberga la duda razonable de que siga vivo? Que lo hayan apresado y trasladado a Guantanamo? Para mi que vale más vivo que muerto si la CIA quiere información sobre Al Qaeda.

Occidente siempre cabalga entre la esquizofrenia y la contradicción. En el contexto de la moral típicamente flexible del ultraconservadurismo capitalista y la ética desconchada que permanece en nuestra cultura de las sacudidas Griegas, Romanas y Judeocristianas.
Y el problema aparece cuando el valor de la vida humana comienza a fluctuar por motivos empáticos.
Que se mueran 3000 americanos en un día es un drama, está claro, son como nosotros, blanquitos y les molan las mismas pelis.
Que muera un millón de personas a golpe de machete en África en una semana no es tanto drama. Son negritos, esos están acostumbrados a palmarla.
Lo que pasa con el fiambre Osama es pura esquizofrenia.
La gente parece estar muy preocupada por si le volaron la cabeza, si llevaba una pistola o si le arrearon una patada en los cojones.
Yo no entro en si ese tipo era una buena o mala persona, si atacar a los civiles de un país que sistemáticamente también ataca civiles de otros países es bueno o malo.
Donde las dan las toman, decían en mi barrio. Y si me vuelas un piño, tu te quedas sin dos.
Pero maldita la pena que me da que se hayan cargado a un tipo así, cuando ha elegido ser cabeza y representante de un grupo bélico. Cuando decide la vida y la muerte por motivos justos o no, también entra en el juego.
Lo han liquidado esta vez. Y ha perdido.
Como otras veces ha ganado.
Como otras veces llueve.
Y Occidente pierde el tiempo en valorar esta muerte con la intención de flagelarse moralmente o reconocerse como justicieros de la noche (y nunca mejor dicho).
Jugó y perdió.
Matar es una putada, pero a veces es lícito. Y aunque no lo fuese…
¡a quién demonios le importa un hijo de puta o un santo menos!

Amigo Ramón, nunca es legítimo lo que se ha hecho, con torturas para conseguir respuestas, asesinatos a sangre fría a imputados desarmados y, lo que más nos afecta y ocupa, justificaciones mezquinas de nuestros representantes públicos contrarias a nuestro cuerpo legal y procesal, a nuestro sistema de valores, duramente logrado.

http://pocoquedecir.wordpress.com/2011/05/04/silencios-y-evasivas-de-nuestros-mantenidos/

Por supuesto que es legal si te llamas Obama. Ahora bien, si te llamas Aznar o Bush no

http://www.ingenioconsaboralaca.com/2011/04/te-ruego-me.html

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Sobre el autor

Nací en otro siglo, en Venezuela, mitad español, mitad inglés. Siempre me gustaron las noticias internacionales. Con El País he viajado a guerras en medio mundo. He aprendido mucho, sobre todo a escuchar.

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