Ramón Lobo

Alejandro Magno no está en Afganistán

Por: | 16 de marzo de 2012

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Protesta por la quema de los Coranes. Ahmad Masood (REUTERS)
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Estados Unidos tiene serios problemas en Afganistán. No solo ha perdido la guerra en la se embarcó en 2001, poco después del 11-S, sino que ahora, tras la matanza de Kandahar, la derrota es visible a todos. También ha perdido el contacto con la realidad, embutido en su propaganda. Hasta el presidente afgano, Hamid Karzai, que les debe el trono, se ha atrevido a exigir que las tropas norteamericanas dejen de patrullar en las ciudades, se concentren en sus bases urbanas y se limiten a las zonas rurales. Esto supondría adelantar un año del calendario de retirada.  

Karzai habla con la boca pequeña porque su Ejécito, creado, adiestrado y financiado por la OTAN, no tiene (aún) capacidad para derrotar a sus enemigo. Karzai -una marioneta de Washington, según los talibanes- habla para su opinión pública, crispada desde la quema de los Coranes, y ante la que quiere parecer al mando.

 

Los talibanes, que viven su 'momentum', como dirían los estadounidenses, han suspendido todo contacto, conversación o negociación con el ocupante. Es una estrategia: buscan ganar tiempo, quizá mejorar su posición negociadora. La negociación es la única salida para los estadounidenses: encontrar una puerta que les permita 'vender' que han empatado el partido. A los talibanes no les gusta el fútbol ni los símiles. Solo tienen paciencia; su fin volver al poder en Kabul

Coranlabul
Ahmad Jamshid (ASSOCIASTED PRESS)
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Afganistán es un país montañoso de gente esculpida en el dolor y la resistencia; un país hermoso, tribal y complejo. El único extranjero que conquistó Afganistán y doblegó a los clanes pastunes, etnia que de la se nutren los talibanes, fue Alejadro Magno. Sus tropas cometieron lo que hoy llamaríamos un genocidio. Solo por aplastamiento es posible ganar una guerra en este país. Un diplomático occidental me dijo en 2009: "Afganistán es tan inexplicable que Alejandro entró siendo homosexual y partió casado".

Los soviéticos intentaron imponer la modernidad a sangre y fuego; ejecutaron a muchos clérigos, liberaron a la mujer, aprobaron leyes, crearon escuelas, pero perdieron la guerra porque la Administración de Ronald Reagan financió y armó a los muyahidines.

Todos parecían buenos chicos porque luchaban contra el comunismo. De aquellos luchadores por la libertad, como les llamaron, nacieron los señores de la guerra que destrozaron Kabul  entre 1992 y 1996, Osama bin Laden y el mulá Omar. La Historia no tiene un botón de 'stop' cuando conviene.

El sargento que mató a 16 civiles en Kandahar fue trasladado a Kuwait. Su identidad se mantiene en secreto. Su abogado ha empezado la defensa al filtrar datos que tienen un objetivo: demostrar que padecía estrés postraumático y que no deseaba ir a Afganistán; la responsabilidad última es de quienes le enviaron.

The New Yorker se pregunta: ¿quién representa en la campaña presidencial de EEEUU al electorado anti guerra?

 

Un equipo técnico de Naciones Unidas acompañará este fin de semana a una 'misión humanitaria' del Gobierno de Bachar el Asad. La jefa de derechos humanos de la ONU, Valery Amos, quiere entrar en Homs, Deraa y Hama, donde la oposición armada denuncia torturas, masacres y crímenes contra la humanidad. Damasco es claro sobre los límites de la misión: no habrá acceso libre e incontrolado.

Robert Fisk asegura que el mundo árabe desea derrocar a Asad porque su partida real es contra Irán; el periodista británico acusa a Obama de hipocresía: ¿por qué EEUU amenaza con atacar a Irán, que no ha matado a nadie, y anuncia que no atacará a Siria que está cometiendo crímenes horribles contra sus habitantes?

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Al Yazeera ha cartografiado el conflicto. Detrás de cada icono hay una historia.

The Washington Times informa de que el Gobierno de Irak permite los vuelos iraníes sobre su territorio que llevan armas al régimen sirio. The Independent se preocupa por los niños que han logrado escapar de la guerra, pero no del miedo.

 

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Elissa Curtis escribe en The New Yoker sobre la pesadilla de los secuestrados, asesinados y enterrados clandestinamente; de los que nunca regresaron de sus fosas comunes para que sus familiares, las otras víctimas, puedan vivir el duelo y seguir adelante. Curtis destaca al fotógrafo español Gervasio Sánchez y su libro Desaparecidos: un recorrido por América Latina, Camboya, Irak, Bosnia-Herzegovina y España, con más de 100.000 desaparecidos documentados ante el juez Baltasar Garzón, ahora apartado de su trabajo. En la misma revista, Francisco Goldman, escribe sobre los niños robados a los desparecidos en Argentina.

Pedro Guerra, Rivas Vaciamadrid, junio de 2004.

Hay 19 Comentarios

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No por mucho gritar convences nada. Eso de los "lobbies", "democracia", "enemigo ficticio" ya da risa. ¿Hablas de enemigos ficticios? Anda y cuéntale esa chorrada a las victimas del "911". ¿No ves que alegas contra la realidad obvia? Pero los dementes son así.

Es evidente que las guerras las mueven en su mayoría el negocio de las armas. Es tanto dinero el que se mueve que sin ellas países enteros se hundirían.
Que lástima

pendebyro

Repito y seguiré insistiendo ETERNAMENTE:
GUERRAS TERRIBLES y MATANZAS SANGRIENTAS son causadas por los LOBBIES ARMAMENTÍSTICOS que PRESIONAN a los GOBIERNOS para llevar a cabo GASTOS DESORBITADOS EN ARMAS. Y DESPUÉS se crea el ENEMIGO FICTICIO, que será cualquier país elegido POR INTERESES GEOESTRATÉGICOS de alguno de los PAISES EXPENDEDORES de ARMAS al por mayor.
Que lleven barbas, turbantes o velos es lo de menos, el INTERÉS PRINCIPAL es el GRAN NEGOCIO DINERARIO que alimenta LA GUERRA DONDE sea, COMO sea, CUANDO sea y CONTRA QUIEN sea.
Las DIFERENCIAS CULTURALES y RELIGIOSAS son unos DISTRACTORES del OBJETIVO PRINCIPAL:
1º... SE CREA EL ENEMIGO (PROPAGANDA)
MIEDO y ODIO de la CIUDADANÍA.
2º ... SE JUSTIFICA LA NECESARIA E IMPERIOSA NECESIDAD DE DEFENSA E INTERVENCIÓN ARMADA.
3º ... LOS GOBIERNOS COMPRAN ARMAS A LOS FABRICANTES.
4º ... DINERO , DINERO, DINERO
5º ... INVASIÓN, GUERRA, MUERTE, RUINA

pregunta:
¿QUIENES FABRICAN LAS ARMAS?
(Paises y Corporaciones, con nombres y apellidos)
observación:
¿QUÉ es el ARMAGEDÓN?
¿QUIÉNES pueden ser llamados ANTICRISTOS?
Creo que lo tenemos muy claro todos.

Vamos Ramón Lobo, trabaja un poco. Han asesinado
a 27 personas en un doble atentado suicida en Siria y tu no dices nada. Vamos hombre, que no es tan difícil. Haz de periodista y no de propgandista. estás quedando a la altura de Enric González.
Como El País no cuenta la verdad sobre Siria, acá va un enlace con fotos de la carnicería que los terroristas han causado hoy en Damasco. Estos pijoprogres no se enteran de qué va la cosa. En Siria quieren impner una dictadura islámica que acabe con la multiconfesionalidad, con los derechos de las mujeres y la resistencia frente a Israel. De eso va lo de Siria


http://www.sana.sy/eng/21/2012/03/17/406591.htm

KEVIN BAKER: también era un sargento del ejército de Estados Unidos apostado en Fort Lewis. Tras haber combatido dos veces en Irak se negó a ir una tercera vez luego de que le negaran el diagnóstico de trastorno por estrés postraumático. Comenzó a organizar una campaña para reclamar el regreso de los soldados a Estados Unidos. Me dijo: “Si un soldado es herido en el campo de batalla durante el combate y se está desangrando y un oficial ordena que esa persona no reciba atención médica y eso le cuesta la vida al soldado, ese oficial sería declarado culpable de abandono de funciones y posiblemente de homicidio. Cuando eso sucede en Estados Unidos, cuando eso les sucede a los soldados que buscan ayuda y los oficiales ordenan que no haya un diagnóstico claro de trastorno por estrés postraumático y básicamente les niegan esa ayuda, una verdadera ayuda psicológica, y el soldado termina sufriendo internamente al punto de quitarse su propia vida o la de otra persona, entonces los oficiales y las Fuerzas Armadas y el Pentágono deberían ser responsabilizados de estas atrocidades.” Si bien es demasiado tarde para salvar a la familia de Abdul Samad, quizás el grupo de Baker, March Forward, junto con la “Operación Recuperación” de los Veteranos de Irak Contra la Guerra (que aboga por prohibir que soldados que ya sufren trastorno por estrés postraumático sean enviados a combatir) puedan ayudar a poner fin a la desastrosa y atroz ocupación de Afganistán. AMY GOODMAN.


LEON PANETTA: “la guerra es un infierno. Este tipo de sucesos e incidentes van a continuar sucediendo. Han sucedido en todas las guerras. Son sucesos horribles y no es la primera vez que suceden acontecimientos de este tipo y probablemente no sea la última”. Quizá nunca sepamos qué fue lo que llevó a un sargento del Ejército estadounidense a salir de su base en Afganistán en medio de la noche y asesinar a al menos 16 civiles en sus hogares, entre los que se encuentran nueve niños y tres mujeres. La masacre ocurrida cerca de Balambai, en Kandahar, Afganistán, conmovió al mundo entero e intensificó los pedidos de que se ponga fin a la guerra más larga en la historia de Estados Unidos. El ataque fue calificado de 'trágico', y por supuesto que lo es. Pero cuando los afganos atacan a las fuerzas estadounidenses se habla de “terrorismo”. Esta es, quizá, la mayor incoherencia de la política estadounidense que impone la democracia a punta de pistola y combate el terrorismo con terrorismo. La violencia no solo azota en la zona de guerra. En EU, las heridas de la guerra se manifiestan en formas cada vez más crueles. El sargento de 38 años que habría cometido la masacre procedía de la Base Conjunta Lewis-McChord ( JBLM , por sus siglas en inglés), un centro militar en expansión cerca de Tacoma, Washington, que fue descrito por el periódico militar Stars and Stripes como “LA BASE MAS PROBLEMÁTICA DE LAS FUERZAS ARMADAS” y más recientemente, como una base “AL LIMITE”. 2011 fue el año en que se registró el mayor número de SUICIDIOS DE SOLDADOS en esa base, de donde también procedía el “equipo de la muerte”. El Seattle Times informó este mes que un equipo de psiquiatría forense que supervisó al Centro Médico Madigan de la base Lewis-McChord revirtió inexplicablemente el diagnóstico de trastorno por estrés postraumático a 285 PACIENTES. La decisión está siendo investigada debido a preocupaciones de que fue tomada en parte para evitar pagarle la atención médica del Ejército a quienes cumplían con los requisitos para recibirla. AMY GOODMAN: es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 350 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

MATAR CUANDO LA GUERRA YA NO TIENE SENTIDO (3). En My Lai, entre 375 y 520 civiles vietnamitas, en su mayoría mujeres y niños, fueron masacrados a sangre fría por soldados norteamericanos que, en su mayoría, se callaron. Fue después de que apareciera el primer artículo de Hersh que se publicaron fotografías de la masacre –tomadas, mientras ocurría, por un fotógrafo del Ejército norteamericano que estaba en el lugar— en los diarios y en la revista Life. Dada la tecnología actual y la febril cultura mediática de último minuto, parece improbable que algo de esa escala pudiera ocurrir hoy y ser encubierto. Pero el hecho de que menos civiles –y también soldados—mueran en las guerras de hoy no mitiga los espantosos horrores de sus acciones o reduce el daño político en Afganistán. Los aliados de la OTAN están buscando salirse con algo de gracia y dignidad de una situación que se ha vuelto fea y en la cual su enemigo designado, los Talibán, no sólo ha ganado terreno, sino que luce como probable reconquistador del poder una vez que esa salida final se produzca. En el otoño (boreal) de 2010, visité al Mullah Zaeef, un ex enviado de importancia de los Talibán y prisionero de Guantánamo después del 11 de septiembre de 2011, quien, desde su liberación y retorno a Afganistán, ha vivido en una villa de Kabul con guardias provistos por el presidente Hamid Karzai. Aunque formalmente evita todo contacto con sus camaradas talibán de antaño que todavía están en la pelea, Zaeef conserva, claramente, el rol de intermediario; Karzai y muchos oficiales militares y de inteligencia norteamericanos y de la OTAN lo ven, ciertamente, como un posible enlace con los talibán moderados. Zaeef dijo que le divertía haberse vuelto objeto de atención de tantos funcionarios occidentales. Pero, en primer lugar, no estaba seguro de quiénes podían ser esos talibán “moderados”. En cuanto al valor de negociaciones futuras, sonrió cortante y dijo lo único que los talibán podrían estar dispuestos a conversar con los norteamericanos y sus aliados son las condiciones de su retirada total del país. Un acuerdo tal podría determinar si dejarán Afganistán con alguna apariencia de dignidad o no, afirmó. Jon Lee Anderson.The New Yorker.

MATAR CUANDO LA GUERRA YA NO TIENE SENTIDO (2). Tales incidentes no son desconocidos para los norteamericanos –o no deberían serlo. También ocurrieron en Irak. Hubo las ignominias de Abu Ghraib y la masacre de Haditha, y miles de incidentes menores, a veces no reportados, en los que los soldados humillaron, mataron o abusaron de civiles iraquíes por razones que tenían menos que ver con sus posibles intenciones hostiles y más con sus propios miedos y odios. En el verano de 2003, en Fallujhan, conocí a un soldado norteamericano que se vanaglorió ante mí de haber “quemado” a vehículos civiles que se acercaban por el camino entre Basora y Bagdad porque no estaba seguro de quién estaba en ellos. En ese momento, dijo, había parecido más prudente matarlos que dejarlos vivir, sólo por la posibilidad de que pudieran ser hostiles. El modo en que me contó sus experiencias, sin embargo, dejaba vislumbrar una realidad que a pocos soldados les gusta discutir: que a veces matan porque la oportunidad está allí y porque, en ese momento, a algunos de ellos les resulta divertido. Siete años después, ese mismo soldado me contactó por carta para decir, arrepentido, que era muy diferente de aquel joven que había conocido. Tuve la sensación de que buscaba alguna clase de expiación por las cosas que había hecho, pero también quería mi comprensión. Expresaba un claro sentido de autoconciencia y me preguntó adónde lo llevaría. Dos generaciones atrás, antes de Twitter y YouTube y de celulares con cámara, los soldados norteamericanos en Vietnam demostraban rutinariamente su odio hacia el pueblo del país que los hospedaba de modos a menudo peores y mucho más frecuentemente que en Afganistán. En esos días, llevó mucho más tiempo al público norteamericano descubrir cada uno de los episodios –más de un año en el caso de la masacre de My Lai, en 1968. “Nadie quería ser el primero en publicarla”, escribió recientemente Seymour Hersh, quien sacó la historia a la luz. Jon Lee Anderson.The New Yorker.


MATAR CUANDO LA GUERRA YA NO TIENE SENTIDO (1). La masacre en Kandahar (Afganistán) Todo indica que los militares norteamericanos y sus aliados de la OTAN no sólo han sobrepasado su estadía en Afganistán, sino también el punto en el que su presencia es otra cosa que tóxica. Mientras que los detalles exactos del incidente son todavía poco claros, es sabido que, temprano en la mañana del domingo (11 de marzo de 2012), un soldado norteamericano aparentemente asesinó a sangre fría a 16 civiles afganos en el distrito Panjwai de la provincia de Kandahar. Nueve de las víctimas, se informó, eran niños. Este es meramente el último eslabón en una cadena de episodios en los que los soldados norteamericanos –pese a las intenciones positivas de la abrumadora mayoría de ellos—han mostrado desprecio, falta de respeto y, cada vez más y en forma trágica, odio por la gente del país que los alberga. Dos semanas atrás fue la quema accidental de ejemplares del Corán y otros textos sagrados en una base militar norteamericana –la noticia llevó a furiosos motines en todo Afganistán y a la muerte de al menos treinta personas, incluyendo a seis soldados norteamericanos. En enero, fue un video, filmado por los propios soldados norteamericanos, que mostraba a cuatro marines orinando sobre los cadáveres de varios afganos, sospechados de ser parte de los talibán, a los que habían matado. En 2010, en Maiwand, una provincia del sur –no lejos del distrito Panjwai—, un grupo de soldados norteamericanos emprendió el “asesinato deportivo” de civiles afganos: se tomaron fotos posando con sus víctimas y recolectaron partes de sus cuerpos como trofeos. Jon Lee Anderson.The New Yorker.

A ver, yo no me entero, ¿pero la guerra no era en Irak y por eso nos fuimos allí cuando nos salvaron los socialistas?
Yo creí que lo soldados que envió Zp a Afganistan eran para recolectar margaritas del campo autóctonas que no había aquí en España.
Ahora voy y me entero que allí había una guerra

Interesante el tema, pero nos harían un gran favor en pasar el artículo por un corrector de estilo.

Desafortunadamente las invasiones/intervenciones son un mal necesario para mantener aceitados los primeros eslabones de la cadena alimenticia. Sin todo fuera como las arcadias y utopías socialistas andaríamos todos cubriéndonos el culo con hojitas de parras. La riqueza de Afgan tendrá que esperar antes de que sea socavada, ahora no la necesitamos y para cuando la necesitemos estaremos cavando en Marte o algún planetilla metales más duros y mejores. Y esa idea de que vendrán tiempos más justos es bueno para la mano de obra barata, pues que sigan soñando… y en cuanto a los afganos, que sigan educándose en sus madrasas y se queden atorados en el siglo 1. No serán americanos los próximos que vayan a sacarlos de sus cultivos de opio ni a regalarles cepillos de dientes. Déjenselos a los pakistaníes que son cortados por la misma tijera.

Ramón, saludos. Cuando han dado la orden de desarmar a todo el personal militar norteamericano que participaría en CAMP LEATHERNECK, la base MARINE CORPS en Afganistán, durante el discurso a las tropas ofrecido por el Secretario de Defensa Imperial Leon Edward Panetta ( 1938) .…es porque las cosas van verdaderamente mal. Si tu propia Contrainteligencia no confía ni en sus propios soldados, mejor empaca y regresa a casa. Y cuanto antes, mejor. NOTA: Sólo hay una instancia, en una base militar norteamericana en zona de guerra, en la que un soldado deja el arma a la puerta: en el gimnasio. En el resto, el arma siempre debe ir en el cinto o colgada al hombro.sc

En contra de una opinión generalizada, los talibanes no fueron creados por EE UU, sino por los servicios secretos paquistaníes, que tras el caos que siguió a la salida de los soviéticos, para aumentar su influencia en la región, armaron y entrenaron a un grupo de "estudiantes" de la madrasa de Kandahar, liderador por el mulá Omar. Con el tiempo, estos estudiantes tan estudiosos fueron aumentando su poder y popularidad (por su estricto código moral y su honradez) hasta que logran tomar el poder, instaurando un régimen de pesadilla.

La típica simplificación que tanto gusta a los periodistas. En realidad Afganistán ha sido un lugar de paso, conquistado por casi todos los grandes imperios de la zona: aqueménidas, sasánidas, árabes, mongoles, mogoles, safávidas y demás fauna. El Imperio Británico nunca estuvo muy interesado en conquistarlo, sino en mantener un gobierno favorable a sus intereses en lo que era un estado colchón entre su imperio y el ruso. Y Alejandro conquistó lo que hoy es Afganistán sin demasiados problemas. Donde encontró una resistencia más fuerte fue en los valles de Swat y Buner, que hoy son Pakistán. Su matrimonio con Roxan (que era bactriana, y perteneciente a la aristocracia local persa. O sea que tenía poco de afgana) fue una manera de enlazar la aristocracia local con la monarquía macedonia. Por cierto que, cuando llegó a Afganistán, Alejandro ya estaba casado en primera nupcias con la princesa persa Barsine.

Intentar centrar que las discusiones reales de los árabes están en torno a Siria, cuando a la legua se aprecia cómo la lucha real por el poder de Oriente Medio entre el duo Arabia Saudí-Qatar e Irán es algo que a poco que se explore, es fácilmente comprensible. Fisk lleva años apelando por ello y parece que ahora el resto de los medios internacionales empiezan a hacerle caso. Aquí se intenta explicar un poco mejor cuáles son las razones de cada país para comportarse como lo están haciendo dejando solos a los sirios http://www.passimblog.com/el-lado-oscuro-de-siria-ii

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Sobre el autor

Nací en otro siglo, en Venezuela, mitad español, mitad inglés. Siempre me gustaron las noticias internacionales. Con El País he viajado a guerras en medio mundo. He aprendido mucho, sobre todo a escuchar.

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