Salvador Camarena

AMLO, el ingobernable

Por: | 22 de febrero de 2011

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Lo hizo de nueva cuenta. Andrés Manuel López Obrador sabe que la izquierda mexicana gira en torno suyo y al ritmo que él decida. Ni cuatro triunfos electorales al hilo --Sinaloa, Puebla y Oaxaca en 2010, más Guerrero en 2011-- convencen al ex candidato presidencial en 2006 de que es buena idea ir de la mano del derechista PAN en las venideras elecciones. El tabasqueño ha decidido hacer valer su peso en el partido de la Revolución Democrática y este fin de semana ha lanzado el reto crucial: no hay más ruta que la mía, y ésa significa romper ya con los panistas.

Por su parte, la corriente que detenta en estos momentos la dirigencia del PRD, los llamados Chuchos, están convencidos de que aliarse con la derecha es menos grave que permitir el regreso del PRI a la residencial oficial de Los Pinos. Los Chuchos dicen que para ellos hay una tarea pendiente: la alternancia inaugurada en 2000 no se ha convertido en una transición hacia un nuevo modelo de gobernabilidad, y que para por fin cambiar de rumbo hay que lograr un pacto nacional que dispute con un sólo candidato la cita del 2012, y de paso conjurar el retorno de los priistas.

Hasta el verano pasado el PRI había ejecutado con puntualidad un guión triunfal, donde los gobernadores y los barones priistas en el Congreso se ayudaban en las distintas elecciones, pero sobre todo no se estorbaban: repartían responsabilidades y recursos, y cosechaban triunfos. Las victorias de la unidad priista lograron que se instalara una idea de la inminencia e inevitabilidad del triunfo tricolor  en la próxima elección presidencial. Pero en julio pasado llegaron las alianzas del PRD y el PAN y la historia cambió.

Sin embargo, para López Obrador ésas son victorias pírricas. Este fin de semana, tras de que se aprobara un mecanismo para consultar a los ciudadanos del Estado de México sosbre si se debe buscar que panistas y perredistas lleven un sólo candidato ahí, el ex candidato ha tomado de nuevo la iniciativa. Solicitó su licencia al PRD y con eso desató una crisis en el principal partido de izquierda, cuyos líderes formales no saben descifrar al tabasqueño, que de nueva cuenta los arrincona. Quizá es el principio del fin, tantas veces cantado, del PRD como lo conocemos. O simplemente otra mano que López Obrador sabrá ganar a sus compañeros de partido. Esto apenas comienza.

Hay 1 Comentarios

Hola, a mí me parece que casi todos también tenemos instalada la idea de que una sola persona representa a todo un grupo de poder político, pasa con Lopez Obrador y esta pasando con Peña Nieto; pero también pasó con Fox, y se nos olvida que sin el poder legislativo el ejecutivo es ni mas ni menos que la mitad y desde la segunda parte del gobierno de Zedillo hasta esta de Calderón, el presidente ha sido de tal partido sin tener mayoría en el congreso y eso, efectivamente eso, es lo que explica el retraso en el progreso en casi todos los sentidos del país.
Me parece que si el PRD y el PAN se unen teniendo en cuenta esto, y se verá por lo pronto en la forma en que gobiernen los estados en los que han ganado, y el nominado para la carrera presidencial tiene por lo menos un bagaje de moral aprobada por la media de la izquierda y la derecha, al país se le pueden presentar oportunidades reales de avance. El PRI debería de empezar a pensar, vamos, seguro que ya lo hace, en no basar su futuro, una vez mas, en una sola persona.

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Sobre el autor

es periodista y locutor de radio. Se ha propuesto hacer de este espacio una red de amigos en el continente.

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