Salvador Camarena

La paradoja de marchar un miércoles

Por: | 07 de abril de 2011

X2_55ea45a

Ya alguien dijo antes lo raro que son los miércoles. El de ayer en México fue un día de paradojas. Paradoja porque al son de las palabrotas, de las groserías, al canto de "Estamos hasta la madre", en Cuernavaca nació ayer un nuevo y muy civilizado movimiento social, en el que un poeta ha decidido callar ante la injusticia, y paradójicamente, cada que toma el micrófono estremece a quienes escuchan su arenga, mensaje al mismo tiempo demoledor e institucional, discurso cívico y místico, trémulo y viril, grosero y pacífico, con lágrimas y algunos toques de alegría.

Javier Sicilia ha logrado despertar eso que se ve poco. No la indignación, que nadie se confunda, esa vive en muchas casas mexicanas hace mucho, lo que el poeta de Cuernavaca ha despertado es ese elemento que no aparece en la tabla periódica de la química nacional de México, esa sustancia que de repente pone a los extraños a caminar juntos, que mueve a los vecinos a comprar cartulinas y escribir la antítesis de las narcomantas: si lo malos pueden mandar mensajes los buenos también saben hacerlo. Y los que han estado callados salen con sus mensajes escritos a mano, y hay que decirlo, con mucha mejor ortografía que las de los criminales dicen: ya estuvo, ya basta. Sicilia despertó ese ligamento que hermana a los que pasmados ven en soledad que sus gobernantes están en las cavernas, elegantes mansiones y palacios donde se autoarrinconan sentados en dinero, pero cavernas porque ahí se guarecen de las salvajadas que han prohijado, de las policías que no nada más solapan, sino que incluso dotan de armamento, de los criminales a los que conocen pero no detienen.

Es una paradoja sobre todo porque una tarde tan bella como la de este miércoles en el centro de México, una concurrencia tan animada que no rompe un cristal, que no hace que ningún comerciante baje sus cortinas porque esta multitud no es vándalica, esta manifestación se siente casi como una fiesta primaveral hasta que uno recuerda que surge de un asunto antinatural, para la cual, como ha explicado Javier Sicilia no existe palabra en el idioma español: ¿qué somos cuando se nos muere un hijo? "No se es huérfano ni viudo se es simple y dolorosamente nada". Ése es el absurdo que está en la génesis de este movimiento que ayer tocó a veinte estados del país.

De haber estado ayer en Cuernavaca, en el mitin, muchos mexicanos de mediana edad habrían recordado nuestros años 60, 70, 80. Recuerdos de cuando un puñado de valientes quería que este país fuera mejor, fuera democrático. Javier Sicilia montado en una combi, en una combi destartalada, diciéndole al Ejército, tienen una oportunidad para evitar esa tontería mal llamada daños colaterales, tienen la oportunidad les insistía frente a la XXIV zona militar de ser lo que siempre han sido, los guardianes de una nación, de la nación que ayer se manifestó con un nuevo hasta aquí.

Siempre a partir de sus papeles de poeta que ya no escribe, Sicilia mandó una advertencia a las autoridades civiles: esta vez el "si no pueden renuncien van en serio", porque, expresó en el mejor castellano del mundo, "cuando uno manda a chingar a su madre a alguien, tiene que asegurarse de que vaya".

Hoy jueves en el zócalo de Cuernavaca amaneció un poeta que ha fijado un plazo que vence el día 13 de abril para que las autoridades presenten a los verdaderos asesinos de sus hijos, y a sus cómplices. Un poeta que ha adoptado a los hijos de otros padres también agraviados, un poeta al que se acercaban personas anoche para decirle, oiga, puedo pedir por mis muertos, y era una chamaquita a la que hace seis meses le mataron ahí mismo en Morelos a sus dos hermanos, a un primo y a su novio; un poeta que quiere que la gente tuitee en @mxhastalamadre ideas para salir de este desastre, un poeta que dice que no va a volver a escribir hasta que no sane el tejido podrido del México de hoy. Llegó el día después de la marcha y este poeta parece que sí sabe lo que sigue: ofrece su silencio a cambio de que México no se calle más.

Hay 10 Comentarios

Todos los periodistas dicen la verdad a medias, la realidad en México, es que se diseño una guerra, fue USA quien la diseño, primero formo un grupo paramilitar llamado Los Zetas, son un grupo de choque, que empezó a matar sin distinguir , y el gobierno decía que eran narcos, siempre narcos contra narcos, luego saco al ejercito, que ha tenido un función nefasta con los ciudadanos, ya no sabes de donde vienen los balazos de los zetas o militares. USA manda armas a los zetas, y ahora los manda matar inmigrantes, y los zetas matan de todo, gente inocente que no es narcotraficante y las echa en fosas. El señor que vive en los pinos, fue impuesto por los gringos y es un títere de lo peor, se siente seguro por que detrás de el esta el poder de los imperialistas. Y con tanta inestabilidad nuestro petróleo es saqueado ( que es lo único que le interesa a los gringos) y de paso se deshacen de lo que quieran migrar a USA. El problema es peor de lo que se imaginan. Se justifica tanta muerte con la dizque lucha contra el crimen, cuando todos los gringos desde el nieto hasta el abuelo son unos verdaderos drogadictos, por que la guerra no esta en USA. Merecen los narcos que los maten como perros y ni siquiera los identifiquen, a lo mejor ni son narcos y los mas seguro que esos miles y miles de muertos ( por cierto bien jóvenes) no sean narcos, nunca lo vamos a saber por que no hay seguimiento. Pero la verdad va a salir y los periodistas nunca tuvieron el valor de decir nada.

El autobús de la línea ADO hacia su parada obligatoria en la ciudad de San Fernando, Tamaulipas con destino a Reynosa. Llegaron a la terminal, bajaron dos personas y subieron cuatro, haciendo un total de 15 pasajeros en el autobús. Salió de la terminal para seguir su ruta, eran las 8 y media de la noche del 25 de marzo del 2011, salieron rápidamente del pequeño pueblo, no querían ser víctimas de los delincuentes que operan en la ciudad, sin embargo, esa noche sería la última que temerían, pues ya los estaban esperando.

Las calles de San Fernando se vacían a las 6 de la tarde. El pequeño poblado queda como pueblo fantasma al caer la noche, nadie sale de sus casas, todos se resguardan por el miedo a Los Zetas. Solo se pueden ver algunas camionetas de lujo circulando por las calles vacías, nadie se quiere topar con ellos.

El autobús iba saliendo de la ciudad, el chofer miró a lo lejos unas camionetas atravesadas a mitad de la calle y unos hombres encapuchados empuñando sus AR-15, en ese instante supo que todo había acabado. Los hombres le marcaron el alto al autobús, el chofer tuvo que detenerse. Los hombres se acercaron al autobús apuntando sus armas y gritando, "Abre la puerta cabron, muévete hijo de puta si no quieres que te pegue un tiro en la pinche cabeza”, el chofer temblando abrió la puerta del autobús, al instante subieron los hombres armados, uno de ellos le dio un golpe en la cara con su arma al chofer mientras otros dos entraban al área de pasajeros gritando, “Ya se los cargo la chingada a todos putos”, las personas que iban a bordo estaban aterrorizadas, las mujeres lloraban y los niños se abrazaban a sus padres llorando, todos estaban en desconcierto, pensaban que solo era un asalto, pero no era así.

Le ordenaron al chofer siguiera conduciendo, lo llevaron por varios metros de la carretera hasta llegar a una brecha, le indicaron que entrara por ahí, recorrieron 10 kilómetros aproximadamente en la terracería, los más largos en la vida de los pasajeros. Llegaron a una parte muy amplia y sin monte, en medio de la nada, alguna parcela, estaba muy oscuro. Ahí se encontraban 20 camionetas aproximadamente, de lujo, y también 3 autobuses de varias líneas, unos tenían impactos de bala, las llantas ponchadas, los vidrios rotos.

El hombre le indicó al chofer que detuviera la unidad, ahí separaron a hombres y mujeres, les ordenaron a todos los hombres que bajaran de la unidad. Bajaron aproximadamente 8 hombres que iban desde los 15 hasta los 50 años. Los formaron abajo del autobús, y unos hombres se aceraron a ellos y empezaron a clasificarlos, sacaron a los que veían que estaban viejos o débiles, sacaron a dos ancianos y dos que parecían enfermos, los amarraron de pies y manos y los llevaron con un grupo similar. A los que quedaron les ordenaron que se quitaran la camisa y que esperaran ahí.

Todos se dirigían a una de las camionetas estacionadas y gritaban “Háblenle al comandante” ahí se hizo presente ese hombre, que tenia vestimenta de comando en color negro, con chaleco antibalas y fornituras por todos lados, todos se dirigían a el como “Comandante”. El hombre se acercó a los pasajeros que habían bajado del autobús y les dijo con voz enérgica, tipo militar “A ver cabrones, el que quiera vivir que lo diga de una vez”, pero nadie contestó, todos miraban al suelo, ni siquiera podían levantar la mirada por el temor. Un joven como de unos 15 años se orinó de miedo en sus pantalones mientras visiblemente se veía que temblaba fuertemente como si tuviera frío y las lágrimas corrían por sus mejillas. El mentado Comandante sacó su arma corta de la fornitura y sin titubear le pegó un tiro en la frente, el muchacho se desplomó de inmediato, mientras los otros hombres lo veían temblando aun mas de miedo. “Quién más es maricón” preguntó el Comandante. Nadie respondió. “Les preguntaré por última vez, quién puta madres quiere vivir” esta vez lo hizo gritando. Y todos los hombres levantaron la mano. “Bien, se les hará una prueba a ver qué tan chingones son, el que lo logre sobrevivirá, el que no se chingo”, en eso le habló a varios de los hombres que estaban en otras camionetas y les dijo “Traigan los marros” y los hombres trajeron un mazo para cada hombre. “ A ver cabrones, la tranza es así, se van a poner en parejas, y se van a partir la madre, el que sobreviva se viene con nosotros a jalar y se salva, el que no, pues se lo cargó la verga” eso dijo en tono sarcástico, mientras sus hombres reían. Los pasajeros quedaron pasmados por la noticia, no podían creer que fuera cierto lo que les ordenaba el individuo que más bien parecía nazi que narco. Todos tomaron su mazo y se pusieron en parejas y veían a su contrincante con una mirada de miedo. “Pártanse su madre”, dijo el Comandante.

Unos de los pasajeros se acercó llorando a él diciéndole, “Por favor señor, yo no quiero hacer esto, le doy todo el dinero que traigo y mi casa pero déjenos ir”, el Comandante lo vio fijamente a los ojos, le quitó el mazo y le dijo, “Está bien pinche maricon, vete” y tan pronto el hombre dio la vuelta le pegó con el mazo en la cabeza con una fuerza brutal, el hombre cayó al suelo bañado en sangre y comandante se puso como loco dándole golpes en la cabeza con el mazo como 20 veces hasta que quedó deshecha totalmente. “Esto es lo que tienen que hacer hijos de puta, usar los huevos, el que no quiera que me diga y yo le parto su madre”, todos los hombres comenzaron a pelear entre si.

El chofer del autobús seguía con el hombre que lo interceptó junto con las mujeres y los niños dentro de la unidad. Ahí subieron varios hombres armados mas y bajaron a las muchachas que les parecían más guapas, mientras les gritaban “Muévete puta”, todas lloraban y gritaban al igual que los niños, uno de ellos dijo, “A ver perras, denme a sus cachorros” y las madres lloraban abrazando a sus hijos, que iban desde recién nacidos hasta los 8 años máximo. Los niños se aferraban a sus madres mientras se los arrebataban los sicarios. Los bajaron a todos y se los llevaron, mientras unos sicarios golpeaban a las mujeres que quedaban en el autobús.

A las jóvenes que bajaron las llevaron a una casucha donde había más mujeres jóvenes, todo estaba oscuro y sucio, y se escuchaban gritos y lamentos, ahí les arrancaron sus ropas y las comenzaron a violar. Dentro de esa casucha había aproximadamente 30 mujeres que estaban siendo violadas, otras más estaban despedazadas en el piso.

A los niños los llevaron a otra parte, en donde había unos tanques con ácido, ahí los aventaban, se oían los gritos de dolor mientras se deshacían. Y los sicarios solo reían a carcajadas, uno de ellos les gritó a los demás, “Ya va a estar el caldo”.

El hombre le ordenó al chofer que encendiera la unidad, y lo dirigió hasta un lugar en donde vio a todos los que había separado del grupo por estar viejos o débiles, estaban tendidos en el piso en una línea amarrada de los pies y de las manos. “Pasa por arriba de ellos” le dijo el sicario al chofer. El conductor lo miró atónito, no podía creer lo que le ordenaba. “Que pases por arriba de ellos o te pongo ahí para que te lleve la chingada a ti también pendejo”, le gritó el sicario al chofer a quien no le quedó más que hacer caso. Mientras conducía podía sentir como si pasara por topes, pero la diferencia es que aquí podía escuchar los gritos de dolor de las personas que estaban abajo. Las mujeres dentro del autobús lloraban sin parar por aquel hecho tan horroroso. Y los sicarios que iban dentro solo reían. Hasta que terminó con la fila de personas, le ordenaron detenerse.

Fue ahí cuando el sicario le pegó un tiro en la sien al chofer y empezó a dispararles a las mujeres abordo. Bajaron y le prendieron fuego al autobús.

El Comandante reunió a todos Los Zetas y les dijo, “Ya estuvo bueno de diversión por esta noche cabrones. Traigan a los ganadores” y trajeron a los que habían matado a su contra con el mazo y les dijo, “Bienvenidos al grupo de Fuerzas Especiales Zeta, el otro ejército”.

por eso estamos asta la madre...

Salvador, de lo que estamos hasta la madre es: de los medios y periodistas como tú que promueven la idea de que el gobierno es el culpable por haber pateado el avispero; de los mexicanos que optan por el crimen como la vía para obtener lo que otros obtienen mediante el trabajo y esfuerzo cotidiano; de los güevones que no trabajan y que pueden perder un día haciéndole el caldo gordo a los delincuentes; y de los seudointelectuales mexicanos que no valen los billetes que ganan por crear figuras míticas de los delincuentes!

Alguien tiene que poner coto a la censura galopante que se está posesionando de los foros de este diario, pues se sigue ejerciendo, si cabe con más saña, contra los que, como yo, se han enfrentado a los administradores que la ejercen, denunciando sus maniobras. Esta queja se está convirtiendo en un clamor en los últimos tiempos. Mi motivo para exponerla en este espacio, y en otros de similar hechura, es porque son los únicos en los que puedo plasmar una protesta que, de otra manera, resulta imposible: cualquier queja ante los censores es tan inútil como las súplicas ante El Guardían de la Ley. Y esto es lamentable. La administración –censura férrea muchas veces- de los foros, se lleva a cabo de una manera arbitraria. No tengo nada contra este sitio. Mi comunicado no va dirigido contra él ni su autor. Es una llamada de atención allí donde el mensaje puede ser escuchado, y esta, entre otras, es una buena plataforma. No pretendo interferir en su discurso. Mírenlo como una octavilla dejada caer en su estancias, o como una pintada en sus paredes.

Lo siento, nos expresamos donde podemos. En los tiempos de la dictadura utilizábamos cualquier medio, fundamentalmente las paredes, único espacio en blanco accesible y democrático. Hoy parece que volvemos a las mismas, por lo que tenemos que desenterrar el spray para pintar en estos espacios virtuales. Disculpen las molestias. El mensaje es el que sigue: Censores, ¿tenéis miedo a la verdad? Entonces, ¿qué clase de libertad es esta? Hay una nueva suerte de terrorismo que se funda en la censura. Los medios caminan, a pasos agigantados, hacia el pensamiento único. A primera vista, y a un lector adocenado, pudiera parecerle que practican la pluralidad, pero es un espejismo. La auténtica oposición la silencian; la oposición, digo, aquella voz que disiente y se aparta del rebaño. A esa es a la que censuran. Tal la mía y las de otros que aquí se manifiestan. Sobre este subterfugio hay sobrados ejemplos. Que le pregunten, si no, a Noam Chomsky, sobre la libertad de expresión en EE.UU. Una pantomima. Una burda coartada para sostener la mentira del Poder, su intolerancia, el estrangulamiento de la democracia real. En este país (País también, lamentablemente), fieles discípulos, les están emulando con nota. Al fin los foros no son sino un entretenimiento para que la auténtica rebelión no salga a la calle. Pero nos queda la denuncia, y esa no la podéis detener. Comenzaremos el peregrinaje por foros y páginas, denunciando, una vez más, vuestros desmanes, administradores taimados. ¡No nos callaremos! Al menos, ya que coméis de El País, debíais de haber aprendido este principio. No somos simples payasos. Con esta protesta enseñamos que no hay que retroceder por muy fuerte que parezca el enemigo, fomentamos la indignación contra el silencio. En esto basamos nuestra dignidad.

Buen artículo, de acuerdo en todo y sobretodo en lo de la ortografía. Yes indeed

Estimado Salvador Camarena: aprecio y valoro mucho su mirada caleidoscópica, abierta y serena, sobre la compleja realidad mexicana, tan ardua como esquiva. Su peculiar “estilo”, a veces irónico y siempre con nostalgia de un futuro mejor, más entusiasta y posible, abre preguntas, posibilita interrogantes que desvelan el genuino rostro mexicano, el original y el impostado, el prosaico y el poético, el de domingo y el de diario.
En días como hoy, en el Espacio global, urge recordar a Hölderlin: “Siempre que el hombre ha querido hacer del Estado un cielo, lo ha convertido en infierno". "¡Qué cambie todo a fondo! ¡Que de las raíces de la humanidad surja el nuevo mundo! ¡Que una nueva deidad reine sobre los hombres, que un nuevo futuro sea abra ante ellos! En el taller, en las casas, en las asambleas, en los templos, ¡que cambie todo en todas partes!".

Abrazos cargados de poética esperanza para ese gran país: México, país de adopción y de corazón, y un poema de Natalio Hernández Xocoyotzin, poeta nahua y nativo de Naranja Dulce, Veracruz.

“Necesitamos caminar solos”

Algunas veces siento que los indios
Esperamos la llegada de un hombre
Que todo lo puede
Que todo lo sabe,
Que nos puede ayudar a resolver
Todos nuestros problemas.

Sin embargo, ese hombre que todo lo puede
Y que todo lo sabe
Nunca llegará;
Porque vive en nosotros,
Se encuentra en nosotros
Camina con nosotros;
Aún duerme,
Pero ya está despertando”.

Natalio Hernández Xocoyotzin: Cempoalxochitl, Veinte flores, una sola flor. Edición bilingüe, prólogo de Miguel León-Portilla. México, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas 1987.

Aqui van algunas ideas: envenen algunos paquetes de droga que crucen la frontera a ver si nuestros vecinos se dejan de drogar, vistamonos todos de blanco y utilicemos transporte publico, creo que los narcos quieren ser diferentes y eso no les caera bien, quieren tener carros. Pongamos limites de velocidad de 20 en todas las ciudades, los que corran son delincuentes que estan huyendo... todo eso es implementable... pero nada de eso viene del gobierno, ninguna propuesta, ninguna solucion, solo promesas.

Ojala que sea una primavera política.

Estimado Salvador Camarena: Tu nota impacta en particular por la descripción" como una fiesta primaveral" es una primavera pues quizás se avisora el surgimiento de otra forma de ciudadanía un poco más lejos de la familia política-desde la A hasta la Z-, y al mismo tiempo tomando activamente la política en sus manos, no dejar el cuidado de si mismo al Estado, sea cual su dirigencia.Esto a partir de la poesía, de un poeta, lo cual es más que interesante, mientras los políticos se ocupaban de las "elecciones" o de sus "erecciones" en el Estado de México. Un saludo

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

es periodista y locutor de radio. Se ha propuesto hacer de este espacio una red de amigos en el continente.

Eskup

TWITTER

Salvador Camarena

Archivo

diciembre 2012

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31            

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal