Salvador Camarena

Cordero: políticamente incorrecto

Por: | 10 de junio de 2011

Cordero el de los numeros
Ernesto Cordero, secretario de Hacienda y considerado como el favorito de Calderón para sucederle en la presidencia.

En las horas más oscuras del inicio de la pandemia de la gripe porcina, Felipe Calderón recurrió a quien siempre le ha funcionado. El presidente de la república necesitaba datos exactos sobre los casos que se estaban presentando; sobre todo estaba urgido de conocer el ritmo con que se propagaba el virus AH1N1. El mandatario envió al hospital que concentraba a los enfermos de la hasta entonces extraña y amenazante infección no a un epidemiólogo, no a un alto funcionario de la sanidad mexicana. El elegido por el mandatario para esclarecer la dimensión del problema fue Ernesto Cordero, hoy jefe de las finanzas mexicanas, quien entonces era el encargado de la Secretaría de Desarrollo Social. Una vez más, Cordero, actuario de profesión, en un par de días pudo sacar adelante el encargo de Calderón. Como cuando estuvo en la Cámara de Diputados en 2000, como cuando fue secretario de Energía en 2004, como durante la campaña presidencial de 2006... como en tantas ocasiones Calderón se apoyó en la persona en quien más confía profesionalmente, y a quien hoy sopesa como posible delfín para 2012. ¿Pero quien ha sido el mejor asesor, puede ser asesorado para ser convertido en el candidato?

Hay lugares comunes que de tanto en tanto se vuelven indispensables. En este caso aplica aquel dicho que reza que para ser torero, primero que nada hay que parecerlo. Y Cordero no parece, no se comporta, no habla como aspirante a candidato presidencial. No es un asunto de atributos físicos, es simplemente que no muestra la actitud de un aspirante. En las últimas semanas hemos sabido que se reúne con panistas que le ven como el sucesor de Calderón. Le hemos incluso escuchado por primera vez declarar que tiene ambiciones presidenciales, pero seguimos sin ver que se comporte como un político. Lejos de ello, ha defendido como nunca los fríos números de la economía que le harían un buen candidato a presidir un club de banqueros, una sociedad de economistas, un think tank de expertos financieros, pero no a conquistar la presidencia de un país con decenas de millones de pobres.

El fuerte de Cordero son los números y el análisis. Y con ellos en ristre en poco más de un mes ha dado tres pasos en falsos si de buscar la candidatura se trata. Primero, declaró que los mexicanos con un ingreso de 6 mil pesos (500 dólares) mensuales pueden aspirar a pagar vehículo, colegiatura e hipoteca. Semanas más tarde de la polémica que se armó por su declaración de los 6 mil pesos, sentenció que México no es un país pobre, sino de renta media con un serio problema de pobreza. Finalmente, esta semana aseveró que por primera vez en 30 años el poder del salario mínimo ha recuperado, aunque sea modestamente, capacidad de compra. Es materia de economistas y periodistas especializados el debatir si el secretario de Hacienda Ernesto Cordero tiene la razón en cuanto a lo que asevera (aquí apenas dos textos que abordan algo del tema, uno por el analista Carlos Mota otro por el economista Gerardo Esquivel). Pero sus declaraciones, que pudieran estar técnicamente fundadas, son políticamente incorrectas. Tan es así que se ha visto forzado a salir a autocorregirse.

Ya la reciente primera vuelta electoral del Perú nos enseñó que hay sectores de la población de un país a los que los buenos números de la economía nacional les dicen bien poco. Y si para construir su presencia mediática Cordero quiere convencer a los mexicanos de que las cosas van mejor de lo que creen, bien podría revisar lo que dicen encuestas sobre percepción de alza de precios. Un candidato elige qué verdades decir y sobre todo cómo y cuándo expresarlas. Si el presidente Calderón le pide que haga una plataforma electoral, es muy probable que Cordero, famoso por sus largas jornadas de oficina, la tenga lista en un par de semanas. Pero quizá Calderón y Cordero deberían hoy recordar lo que ambos vivieron varias veces en la campaña del 2006: para cada acto proselitista, el hoy secretario de Hacienda preparaba puntuales tarjetas al entonces candidato. Alguna vez le oyeron decir a Cordero que los mítines salían mejor cuando el hoy presidente se apartaba del contenido de las tarjetas. Si de verdad quiere ser candidato, Cordero podría comenzar a olvidarse de sus números, alejarse incluso de su jefe y acercarse a la gente, aunque ésta crea que está peor de lo que los estados financieros oficiales apuntan.

Para más datos sobre su más reciente declaración, pueden revisar la cuenta de twitter del propio secretario Cordero: @ernestocordero

 

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Sobre el autor

es periodista y locutor de radio. Se ha propuesto hacer de este espacio una red de amigos en el continente.

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