Sánchez Cuenca y Zapatero

Por: Luis R. Aizpeolea | 11 may 2012

Zapatero
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en la rueda de prensa del pasado 21 de noviembre, tras conocerse el cese de la violencia de ETA. / BERNARDO PÉREZ

El profesor Ignacio Sánchez Cuenca, colaborador habitual de EL PAIS y uno de los analistas políticos más importantes de España, acaba de publicar Años de cambios, años de crisis, el primer libro sobre los ocho años del mandato de José Luis Rodríguez Zapatero. El libro empieza por reconocer la deformación informativa sobre esta etapa, de la que no hay precedentes en la democracia española, sobre todo, por el ataque sistemático de la derecha política y mediática, desde su inicio, embarcada en una estrategia de la crispación ante la inesperada derrota del PP en marzo de 2004.

Sánchez Cuenca hace un esfuerzo pedagógico para desmontar los tópicos y la crítica fácil a esta etapa y ofrece un análisis equilibrado con el que trata de poner las cosas en su sitio. El libro reconoce las aportaciones de la etapa Zapatero, pero, también, señala carencias y críticas de fondo.

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Arenas y Mayor Oreja

Por: Luis R. Aizpeolea | 30 mar 2012

Javier Arenas, en la reunión de su partido tras el 25-M


Sobre las elecciones andaluzas ya está dicho casi todo. El dato más elocuente son los 420.000 votos que el PP ha perdido en tan solo 100 días de Gobierno, por lo que tiene de reconocimiento de cómo la crisis económica abrasa al partido de turno instalado en La Moncloa.

Pero en los análisis posteriores ha pasado desapercibido un hecho que me recuerda a lo sucedido en las elecciones vascas de hace 11 años y es que la prepotencia se paga.  Lo que entonces le sucedió a Jaime Mayor Oreja en el País Vasco se repitió el pasado domingo a Javier Arenas en Andalucía.

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Patxi López en Madrid

Por: Luis R. Aizpeolea | 26 mar 2012

Patxi

“Solo por ver el final de ETA ha merecido la pena”. La frase es del lehendakari Patxi López y la ha pronunciado hoy en Madrid. Es verdad que los sondeos de las elecciones vascas de 2013 le pintan mal. Pero no es menos verdad que el final de ETA justifica con creces su mandato y le deja un sitio en la historia de ese final.

Creo que López debió presentar su hoja de ruta para el final de ETA un año antes de cuando lo hizo (en el debate de política general de septiembre de 2011), porque sabía, con suficiente antelación, que ETA avanzaba, presionada por todos los frentes, hacia su cese definitivo. También creo que sabiendo como sabía que ETA iba a declarar el cese definitivo de la violencia el 20 de octubre debió anular el viaje que había programado a Estados Unidos. Es un reproche muy extendido hacia él en Euskadi.

Pero creo, también, que no está suficientemente reconocida su contribución al final de ETA. Algunas de esas claves las ha dejado caer hoy en Madrid cuando ha subrayado su contribución al cambio del discurso en Euskadi respecto a la etapa de Juan José Ibarretxe en Ajuria Enea.

Evidentemente, Ibarretxe no apoyaba la violencia de ETA. Pero su tesis de lograr ese final por la vía de las concesiones políticas al nacionalismo —la consulta con el reconocimiento al derecho a la autodeterminación, de la que se llegóa desmarcar su partido, el PNV— era una rémora para alcanzar la paz en Euskadi. Ibarretxe forzaba, de ese modo, a ETA y a la izquierda abertzale a elevar el listón político para cerrar la etapa violenta.

La decisión de Patxi López, al llegar a Ajuria Enea, de hacer tabla rasa de ese discurso, con el respaldo del PSE y del PP vasco. Y exigir a ETA, en línea con el Gobierno de Zapatero y Rabalcaba, de que no habrá ningún tipo de concesiones políticas por su cese definitivo, fue una contribución a ese final. Seguro que no fue la decisiva. Está la presión policial, judicial y social y el choque final entre la izquierda abertzale y ETA. Pero a esta lista hay que añadir esa contribución injustamente olvidada.
LUIS R. AIZPEOLEA

Euskadi-Madrid, invertir los discursos

Por: Luis R. Aizpeolea | 23 mar 2012

El director de la revista Tiempo de Paz, Patxi Aldecoa, se lamentaba ayer, durante la presentación en Madrid de un monográfico dedicado al final del terrorismo etarra, que fuera del País Vasco se estaba de espaldas al cambio profundo que se había producido en esa comunidad, especialmente tras el anuncio del cese definitivo de la violencia de ETA, el pasado 20 de octubre. Que en Madrid no se percibía cómo mucha gente ya no llevaba protección policial. Es más. Consideraba que estaba muy extendida en Madrid la idea errónea de que ETA había ganado la partida cuando la banda terrorista había cesado de manera unilateral, sin negociación de ningún tipo de contrapartida.

A su juicio, los medios de comunicación no habían trasladado a la sociedad española la realidad vasca y apuntó que podía obedecer a intereses políticos. Aldecoa terminó pidiendo un esfuerzo a los medios para que los españoles conozcan de verdad cómo ha cambiado la situación en Euskadi.

Inmediatamente después, tomó la palabra Maixabel Lasa, directora del Departamento de Derechos Humanos del Gobierno vasco y viuda del ex gobernadort civil de Gipuzkoa, Juan Mari Jáuregui, asesinado por ETA en 2000, y ofreció la otra cara de la moneda. Se dirigió a la izquierda abertzale para exigirle la explicación que debe a la sociedad vasca: “¿Ha merecido la pena la utilización de la violencia durante estad décadas?”.

Lasa pidió que no hubiera ansiedad por correr en el proceso de consolidación del final de ETA y que prevaleciera el consenso, aún a costa de ir más despacio. A su vez, Irune Aguirrezabal, delegada del Gobierno vasco en Madrid, resaltó la “enorme desazón” que provocaba en mucha gente, sobre todo fuera del País Vasco, de que marcas políticas de la izquierda abertzale hayan regresado a las instituciones sin un reconocimiento claro del grave error que fue apoyar políticamente la violencia de ETA.

Fueron dos discursos, el de Aldecoa, por un lado, y los de Lasa y Aguirrezabal, aparentemente contradictorios. Pero en el fondo, complementarios. Obedecen a una etapa de transición en Euskadi. Lo ideal es que el discurso de Aldecoa fuera el que empezara a calar fuera del País Vasco y los de Lasa y Aguirrezabal en Euskadi.

Sobre las víctimas olvidadas

Por: Luis R. Aizpeolea | 06 mar 2012

“Durante todos estos años no hemos tenido el reconocimiento de las instituciones, pero sí el del pueblo de Eibar”. Esta frase me la decía hace pocos días Jorge Pérez Jáuregui, hermano de Roberto, asesinado hace más de 40 años por un policía de paisano durante una manifestación en protesta por el juicio de Burgos de 1970, celebrado en Eibar (Guipúzcoa).

No hubo investigación alguna. No hubo juicio y el policía asesino fue trasladado a Valladolid y ascendido. Era la dictadura de Franco.

Pero pocos años después llegó la democracia, la amnistía y se instituyó la Constitución de 1978. Y la familia Pérez Jáuregui no tuvo ninguna explicación ni ningún reconocimiento hacia su hermano asesinado. Todo esto no solo lo padeció la familia Pérez Jáuregui. También lo vio el pueblo de Eibar, porque aquel asesinato produjo una tremenda conmoción popular.

Hechos tan tremendos, producidos en el final del franquismo y durante la transición, se multiplicaron en el País Vasco. Se calcula que hasta 1978 se produjeron unos 60 muertos a manos de miembros de unas fuerzas de seguridad no democráticas, que se enfrentaban al terrorismo de ETA con unos mandos entre los que figuraban golpistas como el teniente coronel Tejero o el capitán Muñecas de la Guardia Civil. Aunque esta situación se vivió en otros puntos de España, en Euskadi tuvo mayor impacto por la existencia del terrorismo etarra.

¿No explican estos hechos la desafección en Euskadi hacia unas instituciones democráticas al menos tanto como las voces ancestrales del nacionalismo?

Por todo ello me parece no solo de justicia, sino de inteligencia política la decisión del Gobierno vasco de resarcir a estas víctimas olvidadas que fallecieron a manos de unas fuerzas de seguridad no democráticas.

Sería un grave error

Por: Luis R. Aizpeolea | 23 nov 2011

AmaiurYa es un error que Mariano Rajoy no reciba a Amaiur. Pero pasaría a ser un grave error que el PP maniobrara para lograr que ese partido, con siete parlamentarios y más del 25% de los votos en la comunidad vasca y el 14,87% en Navarra, se quedara sin grupo parlamentario con el argumento peregrino de que en la comunidad foral no había alcanzado el 15%.

En primer lugar, porque las normas del Congreso le dan grupo parlamentario. Supera en dos parlamentarios el mínimo exigido en cinco y sobrepasa, también, el 15% de los votos. El argumento de que en Navarra no llega al 15% no sirve porque el reglamento no precisa que ese 15% se supere en cada circunscripción. Se refiere claramente a la media, que ha arrojado nada menos que un 25%.

Y en segundo lugar porque sería además, un error político. Uno puede entender  que no haga ninguna gracia que una coalición, en cuyo seno habita un grupo que en el pasado ha sido brazo político de ETA, tenga presencia parlamentaria. Pero no deben olvidarse dos cosas. La primera que ha sido elegido por un 25% de votantes en la comunidad vasca y casi un 15% en la navarra.

Tampoco debe olvidarse que hemos sido muchos los analistas veteranos, sobre todo vascos -a algunos parece que ya se les ha olvidado-, que hace años soñábamos con que ETA se quitara de en medio y su brazo político ocupara su espacio, en un país sin terrorismo. Y decíamos que en su momento apoyaríamos su integración.

Esa hora ya ha llegado desde el 20 de octubre de este año y venía cocinándose desde hace exactamente dos años. Entiendo que cueste dar el paso a quienes no se han creído nada de lo sucedido en el mundo de la izquierda abertzale en los últimos dos años. Pero harían bien en mirar al PP vasco, que de esto sabe bastante más. En el País Vasco, el alcalde de Vitoria y los concejales donostiarras del PP colaboran habitualmente en ambos municipios con Bildu
, hermana de Amaiiur.

Amaiur

En el País Vasco no se ha cumplido el axioma de que, una vez cesada definitivamente ETA, los partidos constitucionalistas, con libertad total de movimientos, iban a beneficiarse de un importante tirón. Muy probablemente porque aún no se ha terminado de asimilar el final de ETA. El hecho es que en Euskadi, y es la excepción, no se votó el 20-N en clave de elecciones generales sino vascas.

En otras elecciones generales el partido nacional que las gana experimenta en Euskadi un importante tirón y suele ser habitualmente la fuerza ganadora. Le sucedió al PSE en 2004 y en 2008. Sin embargo, el PP vasco ha sido en estas elecciones el cuarto partido en número de escaños y votos.

La explicación hay que encontrarla en que estas elecciones han sido en el País Vasco unas primarias de las elecciones vascas de 2013 en las que ha primado la lucha por la hegemonía entre Amaiur, con una izquierda abertzale recién salida de la ilegalidad y el PNV. De tal modo que mucho voto nacionalista que en otras elecciones generales se desplazaba a partidos nacionales esta vez se ha quedado con la marca autóctona. Ahí ha contribuido, qué duda cabe, la crisis y el desempleo que han castigado al PSE, partido gobernante en Euskadi, y en parte al PP que le apoya.

Pero todo apunta a que la batalla entre el partido más votado, el PNV, y el que más escaños ha obtenido en estas elecciones, Amaiur, va a ser la que domine la escena política vasca hasta las elecciones autonómicas de 2013 y después.

En Euskadi ya se han puesto las cartas sobre la mesa. Todo apunta a que la reivindicación soberanista va a estar en el orden del día, sobre todo tras 2013. Y que el esfuerzo de los partidos constitucionalistas, una vez superado el terrorismo etarra, va a consistir en defender, con argumentos, que para Euskadi es mejor estar en España que no irse de ella.

El final de ETA se empieza a notar

Por: Luis R. Aizpeolea | 18 nov 2011

Por vez primera en democracia, representantes de la derecha, del PP, —Alberto Ruiz Gallardón, José Eugenio Azpiroz y Borja Samper, entre otros— han paseado sin problemas por la Parte Vieja donostiarra, considerada durante años zona de riesgo. También, por vez primera en esta campaña, los tres cabezas de lista del PSE —Ramón Jáuregui, Eduardo Madina y Odón Elorza— han dado un mitin en la plaza de la Constitución, en el corazón de la misma Parte Vieja, también, sin problemas.

Recorte
Borja Semper,Gallardon,Eugenio Azpiroz,Iñaki Oyarzabal y Ramon Gomez en la Parte vieja de Donosti. /JAVIER HERNÁNDEZ

 

Pero, también y, salvando las distancias, por vez primera, el PP vasco se ha anunciado en el diario en euskera Berria, dirigido por Martxelo Otamendi. El mismo Otamendi que dirigió Egunkaria, el diario en euskera, clausurado en 2003, durante el mandato de José María Aznar, y cuyos directivos, incluido Otamendi, fueron detenidos y encarcelados bajo la acusación de colaboración con ETA. Años después, la propia Audiencia Nacional les dejó libres de cargos.

No todo son, por tanto, malas noticias en esta campaña electoral, marcada por la agudización de la crisis financiera, con el telón de fondo de casi cinco millones de desempleados y con un futuro oscuro.

El final de ETA se empieza a notar y a dejar sus secuelas positivas. Los espacios de libertad se abren para los partidos, sobre todo el PSE y el PP, que antes tenían cerrados. Y, consecuentemente, también la tolerancia se abre paso de la mano de Antonio Basagoiti en el PP vasco, cuyo atrincheramiento, debido en buena parte a la presión del terrorismo, le llevó en la etapa de María San Gil a desvincularse de la sociedad.

Siendo verdad que los pasos más importantes para avanzar hacia la consolidación de la paz en Euskadi los tienen que dar ETA y la izquierda abertzale. Pero, también, ayudan a la convivencia gestos como el del PP vasco.

El voto del miedo

Por: Luis R. Aizpeolea | 17 nov 2011

Nunca habíamos vivido un final de campaña electoral con una crisis financiera global que pusiera en la picota la solvencia de España. No es difícil deducir que este panorama se traduce, en clave política, en un estímulo al voto del miedo, el de que “nos saquen de esto como sea”.
El siguiente paso de este razonamiento es que quien más sabe de números y tiene mejores relaciones con el poder real tanto nacional como comunitario es la derecha. Es, pues, la derecha la más capacitada para sacarnos de esta y todo apunta a que esta es, unido a que quien gobierna esta crisis la paga, la explicación del resultado tan abultado que le dan las encuestas al PP.
El problema es que la realidad es más heterodoxa. El PP apela al boom económico que protagonizó en 1996 para legitimar su eficacia frente al PSOE. Pero la crisis actual nada tiene que ver con la de los noventa. Cuando Aznar entró en el Gobierno, la economía ya despegaba al 4% y, sobre todo, aquellas recetas no sirven: España pudo devaluar la moneda, bajar sus tipos de interés, dispuso de mucha inversión exterior —hoy no se mueve un duro— y , además, se lanzó al boom del ladrillo.
Por contra, el PSOE tiene en su bagaje la gestión de tres hitos económicos: la reconversión industrial, la entrada en la UE en los ochenta y el inicio de la salida de la crisis de los noventa. El Gobierno actual ha cometido serios errores de percepción sobre la crisis. Pero se airea menos el reconocimiento europeo de que sus medidas de ajuste de 2010 han alejado a España del ojo del huracán en que está Italia.
Esta crisis es global, muy compleja y los cambios de gobiernos progresistas por conservadores —casos del Reino Unido y Portugal— no han originado el caudal de confianza, al que apela el PP, para darle la vuelta a la situación. Tampoco ha valido a España que las encuestas den por cantada la victoria de Rajoy. La clave está en que la Unión Europea, que es quien tiene la llave de una parte sustancial de la solución de la crisis y, además está plagada de gobiernos conservadores, está siendo incapaz de darle una salida.
Lo que se trata de subrayar es que, frente a lo que el PP decía hace semanas, el mero cambio de gobierno no es garantía de nada. Las recientes palabras de Rajoy lo confirman.

Algunos lo tienen ya muy claro

Por: Luis R. Aizpeolea | 16 nov 2011

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Algunos lo tienen ya muy claro y no se cortan. Como dan por hecha una victoria contundente no tienen complejo en ponerse la venda antes de la herida. Adelantan que en cuanto gobiernen van a aplicar medidas impopulares y ya dan por descontado, incluso, que tendrán respuestas en la calle.
La abanderada de este aviso ha sido la número dos del PP, Dolores de Cospedal, y detrás de ella han seguido otros dirigentes así como presidentes autonómicos del partido conservador. Esto es: lo que ha eludido Mariano Rajoy en el debate con Alfredo Pérez Rubalcaba y en sus mítines lo dicen otros dirigentes del partido.

Para ello han elegido el momento, marcado por la gran volatilidad de los mercados y las bolsas y la consiguiente angustia ciudadana. Y también cuando los analistas ya dicen que la economía todavía no ha tocado fondo (83%), cuatro de cada diez personas temen que perderán el empleo y una mayoría (53%) creen que España será rescatada a corto plazo (Veáse Metroscopia).

Tampoco es baladí que los ciudadanos ya no consideren al Gobierno, como sucedía en el pasado, el principal responsable de la crisis sino a los bancos y a los mercados por este orden.
Evidentemente, el ataque de responsabilidad que le ha entrado a Rajoy y su equipo tiene sus fundamentos estadísticos y su explicación por el enorme vértigo que le ha entrado ante una probable victoria del próximo domingo.

Pero no está de más recordarles que no hubiera estado nada mal que ese ataque de responsabilidad les hubiera entrado antes y no hubieran utilizado durante tanto tiempo la crisis económica como instrumento electoral contra el actual Ejecutivo. Es probable que a España en su conjunto, con los dos principales partidos unidos, le hubiera ido mucho mejor. Y que en vez de preocuparse tanto por lo que pueda responder la calle, se esfuercen mucho más en localizar las medidas menos dolorosas para los ciudadanos corrientes su hay que profundizar en las reformas.

Sobre el autor

Luis Rodríguez Aizpeolea

es un veterano periodista vasco afincado desde hace 22 años en Madrid. Siguió de cerca la transición política en Euskadi hasta finales de los 80, y las vicisitudes políticas de La Moncloa desde la última etapa de Felipe González. Tras muchos años de perseverancia, ha tenido la satisfacción de poder firmar la noticia de su vida: el anuncio del cese definitivo de ETA.

Sobre el blog

Una mirada particular de la situación política en general, de los resortes del poder, de La Moncloa y su entorno y, sobre todo, de la cuestión vasca.

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