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Cano

¿Qué se esconde tras las gafas de Jay Carney?

Por: | 30 de septiembre de 2011

Jay Carney ha sido noticia dos veces a lo largo de este año: en el momento de su nombramiento como portavoz de la Casa Blanca, en enero, y hace pocas semanas porque cambió su modelo de gafas. Este último detalle no pasó inadvertido a los corresponsales que cubren diariamente sus conferencias de prensa, que creyeron ver en ello un intento disimulado de cambio de imagen.

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Jay Carney, en dos imágenes, con sus anteriores y sus actuales gafas. (Foto Getty)

De poco valió la explicación de Carney de que había perdido las otras en un paseo en bicicleta con su hijo. El contraste entre el modelo anterior, más juvenil y moderno, con el actual, más serio y doctoral, era demasiado notable como para no sospechar que ese pretendido extravío escondía una preocupación por la apariencia, demasiado alevín, del hombre que con más frecuencia sirve de voz y rostro del presidente.

Si es así, la "operación gafas" no ha tenido un gran efecto. El mero hecho de que solo haya sido noticia por ese detalle indumentario es una prueba de que, en los meses que lleva en el puesto, Carney no ha conseguido ganar autoridad en sus palabras, relevancia en los medios de comunicación ni especial simpatía entre su exigente audiencia.

Esa carencia se está haciendo más notable en los últimos días, cuando un presidente y una Administración en una clara ofensiva política demandaría un portavoz algo más en sintonía con un nuevo estilo más agresivo. Carney es relativamente accesible y cordial. Es repetuoso con los periodistas, educado y prudente. Es perfecto, quizá, para evitar sorpresas en una Administración que navegue con el viento a favor. Pero no lo es tanto en un tiempo en el que se necesita más un animador que un freno.

Quizá porque conoce muy bien a los periodistas, profesión que él mismo ejerció durante 20 años, sabe del riesgo que se corre al decir una palabra de más. El problema es que suele quedarse con una palabra de menos. En un momento en el que Barack Obama hace campaña contra los ricos, se declara un "luchador de las clases medias" y ataca con menos contemplaciones a sus rivales políticos, no se ha escuchado todavía de la boca de Carney una frase mínimamente incendiaria, de esas que los periodistas necesitamos para destacar entre comillas.

Es un oficio difícil el suyo. El portavoz de la Casa Blanca es un puesto de alta responsabilidad que quema rápidamente a quienes lo ejercen. Bill Clinton tuvo cinco. George W. Bush, cuatro. Carney es el segundo en dos años y medio de presidencia de Obama. Su antecesor, Robert Gibbs, era un político del grupo íntimo del presidente que regresará ahora a su lado durante la próxima campaña electoral. Más distante y arrogante que Carney, Gibbs transmitía la convicción de quien se sabe que realmente habla por el presidente.

No es que Carney no lo haga, al menos oficialmente, sino que no se desprende así de su estilo de comunicación, por lo que sus frases suelen perderse en la irrelevancia.

Quizá es una elección propia. Estados Unidos ha tenido toda clase de portavoces presidenciales. Algunos dejaron una huella que aún se mantiene, como Larry Speakes, James Brady o Marlin Fitzwater. Éste último fue tan eficaz que sirvió primero a Ronald Reagan y después a George Bush padre durante sus cuatro años de gestión. Otros aún mantienen proyección pública, como Dee Dee Myers, la primera mujer portavoz, o George Stephanopoulos, ambos con Bill Clinton. Stephanopoulos es hoy una estrella de la cadena ABC.

Carney parece haber optado por un perfil más humilde. Su trayectoria como corresponsal en Moscú o jefe de la oficina de Time en Washington concuerda con la de un hombre más intelectual y modesto. En una de sus conferencias de prensa a comienzos de septiembre admitió que aún sigue aprendiendo en su trabajo y que todavía le cuesta creerse que hable desde el otro lado del estrado de la sala de prensa.

Noble actitud de un hombre que cae simpático desde el primer instante, pero a quien las circunstancias han situado en el medio de una selva poblada de hienas con sonrisa menos angelical que la de Carney. 

Hay 6 Comentarios

@Carola Entiendo tu punto de vista y comparto tu preocupación por la trivialización del periodismo. Confío en responder a tus expectativas.

Los periodistas de marca ahora os dedicais a entretener una columna politica sobre el cambio de gafas del portavoz de la casa blanca, un acontecimiento de impacto global que desviara la atencion de temas algo mas espigosos y ciertamente mas politicamente intensos dado que los periodistas de los medios de marca no tienen realmente que currar ni traer nueva informacion a la mesa ni exponer la general disfuncion del poder y la clase politicos. Solo escribir un par de parrafos insulsos sobre la importancia de llamarse ernesto con la sonrisa del que farolea que siempre parece un signo de inteligencia.. hay que llenar el vacio con vacio...

Is this article for real? Oh, well, it’s just a blog from another gazillion blogger… However, here’s something a lot better and perhaps worth to discuss: “sus frases suelen perderse en la irrelevancia”…
Of course, Carney is smart boy, but a stupid smart one, he does not know any better. We have many of them around here, well educated, but wimpiest and they are everywhere and they are known around here as liberal-progressive humanitarian socialist, and Carney, represents them altogether along the political line of our president. Carney, is well paid for his work, yet he obviously symbolized the president administration which has become “irrelevant” for most average American interest. Mr. Obama keeps lecturing us about punishing the rich for more money (the actual people who pays our salaries) and how we, the average people, should live our lives according to his moral socialist standard… can’t wait for 2012.

Carisma 0 este chaval, se ponga las gafas que se ponga.
Si quieres aprender todos los secretos para seducir mujeres clicka sobre mi nombre.

Esto me suena: es el perro de Alcibiades:

http://hombrerefranero.blogspot.com/2010/01/el-perro-de-alcibiades.html

Es decir, que se hable de otras cosas, en vez de lo importante.

You cannot even imagine how helpful your article has been to me! Thanks a lot!

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Sobre el autor

lleva más de 30 años de dedicación a la cobertura de la actualidad internacional, la mitad de ellos vividos en EE UU y América Latina. Actualmente, es corresponsal en Washington.

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Entrevista a Antonio Caño en el programa Club de Prensa de la cadena de televisión NTN24, en Washington.

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